¿Estás listo para dar el siguiente paso en tu carrera como escritor? Si eres como muchos autores noveles, es posible que te encuentres enfrentando una serie de desafíos en el mundo de la escritura y la publicación. Tal vez has enviado tu manuscrito a editoriales tradicionales una y otra vez, solo para recibir respuestas automáticas o, peor aún, un silencio ensordecedor. O quizás has considerado la autoedición, solo para descubrir que muchas editoriales de autoedición están más interesadas en obtener tu dinero que en ayudarte a compartir tu trabajo con el mundo. Estás en un punto en el que debes tomar acción, y quiero explicarte cómo puedes transformar tu escritura con el Método PEN. En un mundo donde los escritores novatos a menudo se encuentran luchando contra un mar de rechazos y obstáculos financieros, el Método PEN se destaca como un faro de esperanza y orientación. Este curso de escritura ha sido diseñado específicamente para abordar las necesidades y preocupaciones de los autores emergentes, brindando no solo instrucción en técnicas narrativas de alto nivel, sino también apoyo y orientación práctica en el complejo mundo de la publicación. Los desafíos del escritor y el Método PEN El Método PEN reconoce los desafíos únicos que enfrentan los escritores novatos y se compromete a proporcionar las herramientas y el conocimiento necesarios para superarlos. Con un enfoque en la excelencia literaria y la integridad editorial, este curso ofrece a los escritores la oportunidad de perfeccionar sus habilidades narrativas y escribir obras que no solo cautiven a los lectores, sino que también atraigan la atención de las editoriales tradicionales más respetadas. Ya no tendrás que luchar en solitario en un mar de incertidumbre y desesperanza. Con el Método PEN, tendrás a tu disposición una comunidad de escritores comprometidos y un mentor experimentado en la persona de Teo Palacios. Prepárate para desbloquear tu potencial como escritor y descubrir un nuevo mundo de posibilidades creativas y profesionales. Transformar tu escritura con el Método PEN: Tu guía en el mundo de la escritura Puedo asegurarte que creé el Método PEN porque me iba la vida en ello. Tenía que sacar adelante mis novelas, y este fue el sistema de trabajo que desarrollé para poder iniciar mi carrera como escritor. Ahora, tengo cinco novelas publicadas en ocho países por editoriales internacionales, tengo firmado el contrato para dos obras que aún no he escrito y atesoro la experiencia de llevar quince años trabajando como asesor editorial. Por eso el Método PEN se erige como un faro de conocimiento en el vasto océano de la escritura creativa. Yo he podido consolidar su reputación como un maestro en el arte de cautivar a los lectores con historias profundas y emocionantes. Y mis alumnos también lo logran. He colaborado con editoriales de renombre como Pàmies, Ediciones B y Edhasa, desempeñando funciones de asesor editorial y editing en obras tan destacadas como “El Castillo” de Luís Zueco. Mi conocimiento del mundo editorial y mi comprensión íntima del proceso de publicación me convierten en un mentor cercano para aquellos que desean forjar una carrera en el mundo de las letras. Mis estudiantes del Método PEN tienen acceso privilegiado a toda experiencia y conocimiento acumulados a lo largo de los años. Desde los conceptos básicos de la narrativa hasta los secretos para destacar en un mercado competitivo, les ofrezco consejos prácticos y perspicaces que ayudan a los aspirantes a escritores a desarrollar las habilidades necesarias para sobresalir en el mundo literario. Prepárate para embarcarte en un emocionante viaje de autodescubrimiento y crecimiento creativo bajo mi tutela y descubre todo lo que el Método PEN tiene para ofrecer a aquellos que buscan convertirse en maestros de la palabra escrita. Transformar tu escritura con el Método PEN: Un viaje de 12 meses El Método PEN es mucho más que un simple curso de escritura; es un viaje transformador que se extiende a lo largo de 12 meses intensivos de aprendizaje. Este programa exhaustivo te sumergirá en los fundamentos de la narrativa y te acompañará paso a paso en el proceso de creación de una novela completa. Cada mes, tendrás acceso a casi 60 horas de contenido en vídeo, diseñado meticulosamente para abordar todos los aspectos de la escritura de ficción. Además, podrás participar en sesiones en vivo cada semana, donde podrás interactuar directamente con instructores expertos y otros estudiantes, compartiendo ideas, recibiendo retroalimentación y sumergiéndote aún más en el mundo de la escritura creativa. Deja que te muestre solo algunos de los temas que analizaremos a lo largo del programa, ¡y ten en cuenta que aquí no está ni la mitad de lo que estudiamos! Tema III – El Clímax: Dedicaremos tres sesiones completas a aprender cómo construir un clímax impactante que satisfaga al lector y cierre la historia de manera emocionante y memorable. Tema IV – Argumento: Nos sumergiremos en la construcción de tramas sólidas y sin fisuras, aprendiendo a utilizar giros narrativos para mantener el interés del lector y conducir la historia hacia su desenlace. Tema V – Conflicto: Exploraremos la importancia del conflicto narrativo como motor de la historia, aprendiendo a plantear conflictos impactantes que mantengan a los lectores enganchados desde la primera página. Tema VI – Obstáculos: Analizaremos cómo utilizar los deseos y acciones de los personajes para crear tensión narrativa y mantener a los lectores inmersos en la historia, enfrentando obstáculos que desafíen constantemente al protagonista. Tema VII – Historia: Nos enfocaremos en la construcción de historias interesantes y significativas que mantengan al lector comprometido y emocionado a lo largo de toda la narrativa. Tema VIII – Personaje: Aprenderemos a crear personajes complejos y memorables que cobren vida en las páginas, generando empatía y provocando emociones en los lectores. Tema IX – Retórica: Exploraremos cómo utilizar la retórica de manera efectiva para transmitir emociones, ideas y atmósferas de manera vívida y persuasiva. Tema X – Acción: Analizaremos la importancia de la acción en la narrativa y cómo utilizarla para mantener el ritmo y el interés del lector a lo largo de la
Los hábitos diarios para escritores exitosos
Convertirse en un autor exitoso no es simplemente una cuestión de talento innato; es el resultado de un compromiso constante, una disciplina férrea y la adopción de hábitos diarios que impulsen el progreso hacia tus metas literarias. En este artículo, nos adentraremos en el mundo de la escritura efectiva, explorando una serie de consejos prácticos para escritores, enfocados en los hábitos que pueden marcar la diferencia entre el éxito y el estancamiento en tu carrera literaria. Desde la organización de tu tiempo hasta la importancia de la lectura y la escritura regular, te sumergirás en un viaje que te llevará a descubrir cómo cultivar una rutina que fomente la creatividad y la productividad en tu vida diaria como escritor. Vamos a hablar de los hábitos diarios para escritores exitosos. En el contexto del Método PEN, estos consejos se vuelven aún más relevantes. Como defensor de una escritura estructurada y efectiva, en el Método PEN no solo nos centramos en enseñar técnicas de escritura, sino que también prestamos una atención especial a la importancia de desarrollar hábitos sólidos que respalden el proceso creativo. Desde la planificación de horarios de escritura consistentes hasta la promoción de la lectura activa y la práctica regular, en el Método PEN nos esforzamos por brindar a nuestros alumnos las herramientas y los recursos necesarios para construir una carrera literaria exitosa y satisfactoria. Deja que te cuente en este artículo algunos de los aspectos que considero más importantes para un escritor y que intento inculcar a mis alumnos. Estos son los hábitos diarios para escritores exitosos que considero imprescindibles. Establece un horario de escritura consistente Crear un horario de escritura regular es esencial para desarrollar la disciplina y la consistencia necesarias para avanzar en tus proyectos literarios. Identificar los momentos del día en los que te sientes más alerta y creativo te permitirá aprovechar al máximo tu tiempo de escritura. Algunos escritores encuentran que las mañanas tempranas son ideales, cuando la mente está fresca y libre de distracciones externas. Otros prefieren escribir por la noche, cuando el ambiente es más tranquilo y pueden sumergirse completamente en su trabajo. Sea cual sea el momento que elijas, asegúrate de reservarlo exclusivamente para la escritura, incluso si solo dispones de 30 minutos al día. La consistencia en la dedicación de tiempo a la escritura es fundamental para mantener el impulso y la productividad a largo plazo. Crea un espacio de escritura inspirador El entorno en el que escribes puede tener un impacto significativo en tu creatividad y en tu capacidad para concentrarte. Personaliza tu espacio de escritura con elementos que te inspiren y te motiven, como fotos de tus escritores favoritos, citas estimulantes o elementos naturales que te conecten con la naturaleza. Busca un lugar tranquilo y cómodo donde puedas sumergirte en tu trabajo sin distracciones externas. Asegúrate de que tu espacio de escritura esté ordenado y libre de desorden, lo que te permitirá concentrarte plenamente en tu tarea. Experimenta con diferentes configuraciones y elementos hasta encontrar la combinación perfecta que te ayude a desatar tu creatividad y a escribir con fluidez. Establece metas de escritura realistas Definir metas de escritura claras y alcanzables es fundamental para mantener la motivación y la dirección en tus proyectos literarios. En lugar de establecer objetivos vagos como “escribir más”, opta por metas específicas y medibles, como escribir un número específico de palabras al día o completar un capítulo por semana. Dividir tus metas en tareas más pequeñas y manejables te ayudará a mantener el enfoque y te dará una sensación de logro a medida que avances. Es importante ser realista sobre lo que puedes lograr en un período de tiempo determinado y ajustar tus metas en consecuencia. Celebrar tus logros, por pequeños que sean, te motivará a seguir adelante y te ayudará a mantenerte en el camino hacia el éxito literario. Hábitos diarios para escritores exitosos: prioriza la lectura La lectura es una práctica fundamental para todo escritor, ya que proporciona inspiración, amplía el conocimiento y mejora las habilidades literarias. Es importante dedicar tiempo cada día a sumergirse en diferentes géneros y estilos de escritura, incluyendo obras que desafíen y enriquezcan la comprensión del arte de escribir. Al leer diversamente, se adquieren nuevas perspectivas, se fortalece el vocabulario y se desarrolla un sentido más agudo de la estructura y la narrativa. La lectura no solo nutre la mente creativa, sino que también ofrece una fuente constante de ideas y enfoques que pueden influir positivamente en el propio trabajo del escritor. La lectura es, sin duda alguna, uno de los hábitos diarios para escritores exitosos que deberías desarrollar. Hábitos diarios para escritores exitosos: escribe regularmente La escritura es una habilidad que requiere práctica constante para ser perfeccionada. Establecer un hábito diario de escritura es esencial para mejorar las habilidades y la confianza del escritor. Ya sea trabajando en un proyecto en curso, escribiendo en un diario personal o simplemente dejando que las palabras fluyan en sesiones de escritura libre, dedicar tiempo a escribir regularmente ayuda a mantener viva la creatividad y a desarrollar una voz distintiva como escritor. Es importante recordar que no se trata de producir obras maestras en cada sesión, sino de comprometerse con el proceso de escritura y permitir que la práctica conduzca al progreso y la mejora continua. Si quieres convertirte en escritor profesional, debes incluir la rutina de escribir en tu vida. Es uno de los hábitos diarios para escritores exitosos que estás obligado a desarrollar. Hábitos diarios para escritores exitosos: revisa y edita tu trabajo de forma regular La revisión y edición son etapas críticas en el proceso de escritura, ya que permiten pulir y perfeccionar el trabajo antes de compartirlo con el mundo. Dedicar tiempo regularmente a revisar y editar el propio trabajo es esencial para garantizar la claridad, coherencia y calidad del texto final. Buscar errores gramaticales, problemas de fluidez y áreas de mejora ayuda a fortalecer la estructura y el impacto del mensaje. Además, considerar la retroalimentación de otros escritores o de un editor
Cómo crear tensión narrativa en tu novela
La estructura narrativa es mucho más que un simple esquema: es el armazón fundamental sobre el cual se erige toda novela sólida y cautivadora. En el vasto universo de la escritura creativa, el Método PEN se destaca por su enfoque meticuloso en la construcción de esta estructura, garantizando que nuestras historias no solo cautiven desde la primera página, sino que mantengan al lector inmerso hasta el último suspiro. Un parte de esa estructura debe focalizarse en la necesidad de crear tensión narrativa. A lo largo de este artículo, nos sumergiremos en el arte de tejer una trama que mantenga la tensión en cada giro y vuelta. Exploraremos estrategias meticulosamente diseñadas para mantener al lector en vilo a través de una estructura narrativa efectiva, desde el emocionante planteamiento hasta el inolvidable desenlace. Cada sección de esta guía detallada destaca cómo cada elemento contribuye a dar forma a una narrativa vibrante y emocionante, una que no solo atraiga la atención de las editoriales de tirada nacional, sino que también conquiste el corazón de los lectores más exigentes. Prepara tu pluma y tu imaginación, porque estamos a punto de adentrarnos en el fascinante mundo de la estructura narrativa. Plantea un inicio impactante para crear tensión narrativa desde el principio. En el Método PEN entendemos que el planteamiento de una novela es el anzuelo que captura la atención del lector desde el primer momento. Es como la primera impresión de un encuentro crucial; debe ser memorable y dejar una huella duradera. Por eso, enseñamos a nuestros estudiantes a crear tensión narrativa a través de un planteamiento que no solo presente el conflicto principal de la historia, sino que también despierte la curiosidad y el interés del lector. Podemos lograr esto mediante una variedad de técnicas, como una escena de acción explosiva que arrastre al lector de inmediato a la trama, un diálogo intrigante que plantee preguntas sin respuesta o una situación inesperada que desafíe las expectativas del lector. Al establecer el tono y las expectativas desde el principio, creamos una conexión emocional con el lector que lo incita a seguir leyendo para descubrir qué sucederá a continuación. Si tienes problemas con los inicios de tus novelas, este artículo sobre la creación de detonantes te resultará de utilidad a la hora de crear inicios impactantes. Crear tensión narrativa: un proceso gradual. Una vez establecido el planteamiento, el desafío es mantener y aumentar la tensión a lo largo de la novela para mantener al lector enganchado. En el Método PEN enseño a mis estudiantes a utilizar una variedad de técnicas para mantener la tensión en constante ascenso. Esto incluye el uso de cliffhangers al final de los capítulos para dejar al lector con ganas de más, la introducción de nuevos obstáculos y conflictos que mantengan la narrativa fresca y emocionante, o la creación de giros inesperados en la trama que desafíen las expectativas del lector. Es fundamental mantener un equilibrio entre momentos de calma y momentos de alta tensión para evitar abrumar al lector y mantener su interés a lo largo de la historia. Desarrollo de personajes para crear tensión narrativa Los personajes son la clave para crear tensión narrativa en una novela. Por eso, pongo mucho cuidado en ayudar a los alumnos de mis cursos de escritura a desarrollar personajes complejos y multidimensionales cuyas acciones y decisiones contribuyan al aumento de la tensión en la trama. Esto implica crear conflictos internos y externos que desafíen constantemente a los personajes, desarrollar relaciones tensas entre ellos que generen fricción y crear antagonistas poderosos que representen una amenaza constante para el protagonista. Cada decisión que toma un personaje, cada obstáculo que enfrenta y cada conflicto que supera, deben contribuir al crecimiento de la tensión y mantener al lector en vilo sobre el destino de los personajes y el resultado de la historia. La importancia del deseo o necesidad del personaje Debes entender que el deseo o la necesidad del personaje es el motor que impulsa la trama de la novela. Es lo que define los objetivos del protagonista y lo que lo lleva a embarcarse en su viaje. Pongo mucha atención en ayudar a mis alumnos a identificar claramente el deseo o la necesidad de su personaje principal desde el principio y a asegurarse de que esté arraigado en un anhelo profundo y significativo. Ya sea la búsqueda de amor, la realización de un sueño o la búsqueda de redención, el deseo del personaje debe ser lo suficientemente poderoso como para mantener el interés del lector y justificar sus acciones a lo largo de la historia. Obstáculos que le impiden lograr su objetivo: Debes tener en cuenta que los obstáculos son esenciales para aumentar la tensión narrativa en una novela. Cada vez que el personaje se acerca a su objetivo, debe encontrarse con desafíos que lo pongan a prueba y lo obliguen a superarse a sí mismo. Es muy importante que aprendas a construir obstáculos adecuados que se interpongan en el camino de tu personaje y a asegurarte de que sean lo suficientemente formidables como para crear un conflicto creíble y emocionante. Ya sea un antagonista extraordinario, circunstancias adversas o conflictos internos, el obstáculo debe representar una amenaza real para el éxito del personaje y mantener al lector en vilo sobre el resultado de la historia. Acciones que emprende el personaje para lograr lo que quiere Y todo lo anterior lleva a las acciones del personaje, que son la clave para avanzar la trama de la novela y aumentar la tensión narrativa. Cada acción que toma el personaje debe estar motivada por su deseo o necesidad y dirigida hacia la superación de los obstáculos que se interponen en su camino. Me aseguro de dejarle claro a mis alumnos que las acciones de sus personajes deben ser creíbles y coherentes con su personalidad y motivaciones, y les enseño a utilizarlas como una herramienta para desarrollar su carácter y avanzar en la historia. Ya sea tomando decisiones difíciles, enfrentándose a sus miedos o sacrificando algo importante, las acciones del
10 Ejercicios de escritura creativa
La escritura creativa es un arte que se nutre de la práctica constante y la exploración de nuevas técnicas. En este artículo te sumergirás en un viaje fascinante a través de diez ejercicios de escritura creativa cuidadosamente seleccionados para estimular tu imaginación, superar bloqueos y potenciar tu escritura de manera significativa. Imagina un mundo donde tus ideas fluyen libremente y tus palabras cobran vida en el papel. Desde la escritura libre hasta la reinvención de cuentos clásicos, cada ejercicio que exploraremos aquí te llevará más cerca de convertir esa visión en realidad. Prepárate para descubrir nuevas formas de expresión, desafiar tus límites creativos y explorar territorios inexplorados en tu proceso de escritura gracias a estos ejercicios de escritura creativa. ¿Estás listo para embarcarte en este emocionante viaje? Sigue leyendo y descubre cómo estos ejercicios de escritura creativa pueden abrir nuevas puertas en tu viaje creativo. Ejercicio de escritura creativa 1: Diario de escritura El diario de escritura es mucho más que un simple registro de eventos diarios; es un espacio casi sagrado donde puedes explorar las profundidades de tu mente y corazón y que te ayudará a desarrollar tu escritura creativa. Dedica unos minutos cada día a esta práctica, creando un hábito que te permita sumergirte en un mundo íntimo y personal. Sin preocuparte por la calidad de lo que escribes, permite que tus pensamientos fluyan libremente sobre el papel o la pantalla. Este ejercicio te brinda la libertad de explorar nuevos territorios en tu escritura, ya sea reflexionando sobre tus proyectos actuales, explorando nuevas ideas o simplemente liberando emociones reprimidas. Además de ser un ejercicio de creatividad, el diario de escritura puede servir como una herramienta terapéutica, permitiéndote procesar tus pensamientos y emociones de manera saludable y constructiva. En este artículo sobre lograr rutinas de escritura puedes encontrar más información útil en este sentido. Ejercicio 2: Escritura libre La escritura libre es un ejercicio liberador que te permite romper barreras mentales y dejar fluir tus pensamientos de manera ininterrumpida. Al escribir sin detenerte durante un período de tiempo determinado, te sumerges en un estado de flujo creativo donde las ideas surgen naturalmente y sin filtro. Este ejercicio es especialmente útil cuando te sientes bloqueado o sin inspiración, ya que te brinda la oportunidad de explorar tu subconsciente y liberar tu creatividad sin preocuparte por la calidad del resultado. Al practicar la escritura libre regularmente, desarrollarás una voz auténtica y única en tu escritura, lo que te ayudará a conectar más profundamente con tus lectores y a expresar tus ideas de manera más efectiva. Ejercicio 3: Desafío de palabras aleatorias El desafío de palabras aleatorias es una forma divertida y estimulante de ejercitar tu creatividad y expandir tu vocabulario. Al elegir palabras al azar y usarlas como punto de partida para escribir una historia o un poema, te desafías a ti mismo a encontrar conexiones inesperadas entre términos aparentemente inconexos. Este ejercicio te obliga a pensar fuera de la caja y a explorar nuevas asociaciones de ideas, lo que puede llevar a resultados sorprendentemente creativos. Puedes generar las palabras aleatorias utilizando herramientas en línea o simplemente eligiéndolas al azar de un diccionario, y luego dejar volar tu imaginación para crear una narrativa coherente y convincente a partir de ellas. Ejercicio de escritura creativa 4: Personajes improvisados Crear personajes improvisados es una forma emocionante de desarrollar tu habilidad para construir personajes complejos y realistas. Al inventar personajes sobre la marcha y desarrollar historias a su alrededor, te sumerges en un proceso creativo que te desafía a explorar diferentes personalidades y motivaciones. Comienza asignándoles características básicas como edad, ocupación y rasgos distintivos, y luego imagina cómo se desenvolverían en diferentes situaciones. Este ejercicio te permite experimentar con una variedad de arquetipos y roles, lo que te ayuda a entender mejor la psicología humana y a crear personajes más auténticos y memorables en tus escritos. Ejercicio 5: Escritura en colaboración La escritura en colaboración es una experiencia enriquecedora que te permite explorar nuevas ideas y perspectivas mientras desarrollas habilidades de comunicación y trabajo en equipo. Al unir fuerzas con otros escritores, te expones a diferentes estilos y enfoques, lo que te ayuda a expandir tu horizonte creativo y a descubrir nuevas formas de expresión. Puedes colaborar en la creación de historias, ensayos o proyectos creativos, compartiendo ideas y retroalimentación con tus compañeros de escritura. Este ejercicio fomenta la creatividad colectiva y te brinda la oportunidad de aprender y crecer junto a otros escritores, rompiendo la monotonía y encontrando inspiración en la diversidad de ideas y experiencias. Ejercicio 6: Exploración de géneros Experimenta con diferentes géneros literarios para ampliar tu repertorio creativo y desafiar tus habilidades como escritor. La exploración de géneros te invita a salir de tu zona de confort y a sumergirte en nuevos mundos narrativos. Prueba con géneros como la ciencia ficción, el romance, el misterio o la fantasía, adaptando tu estilo de escritura a las convenciones y expectativas de cada uno. Este ejercicio te permite expandir tu horizonte literario, descubrir nuevas formas de contar historias y encontrar tu voz única como escritor. Ejercicio 7: Escritura basada en imágenes Utiliza imágenes como fuente de inspiración para tus escritos, explorando la conexión entre lo visual y lo narrativo. Las imágenes pueden evocar emociones, despertar la imaginación y servir como punto de partida para historias fascinantes. Selecciona una imagen que te llame la atención y sumérgete en su mundo, explorando los detalles, colores y atmósfera. Este ejercicio desarrolla tu capacidad de observación y descripción, permitiéndote encontrar inspiración en el arte visual que te rodea. Ejercicio 8: Cartas a personajes Profundiza en la psicología y motivaciones de tus personajes escribiendo cartas desde su punto de vista. Este ejercicio te ayuda a entender mejor a tus personajes y a darles voz y personalidad única. Escribe cartas desde la perspectiva de un personaje principal, secundario o incluso antagonista, explorando sus pensamientos, emociones y deseos más íntimos. Al entrar en la mente de tus personajes, podrás comprender sus motivaciones más profundas y enriquecer la construcción de
La novela de aprendizaje
Los personajes son el alma de cualquier novela. En el mundo literario, pocos axiomas son tan importantes como este. Los escritores solemos decir a menudo que historia con malos personajes jamás podrá sostenerse, mientras que con unos buenos personajes podemos salvar un argumento flojo. Y como tanto le digo a mis alumnos del Método PEN, los buenos personajes son aquellos que, entre otras cosas, evolucionan a lo largo de la novela. Dicho de otro modo: cuando llegan al final de la novela ya no son los mismos que al comenzar. Pues bien, aunque esto debe cumplirse en todo tipo de novelas, hay algunas en las que cobra tal importancia que conforman un subgénero propio. Me refiero a la novela de aprendizaje. Qué es la novela de aprendizaje En realidad, la novela de aprendizaje es muy fácil de definir: también llamada «de formación» o «educativa», es toda aquella novela que enmarca su trama en el camino que lleva al protagonista de la niñez a la vida adulta. Sencillo, ¿verdad? En este tipo de novelas, el protagonista siempre será un niño o una niña, como mucho un adolescente, que tendrá que enfrentarse a algún tipo de conflicto. En ese proceso, el personaje madurará, tomará conciencia de las dificultades de la vida y también de lo que realmente es importante. Aprenderá lo que es la responsabilidad, el amor, el trabajo duro, la vida familiar… Vamos, todo aquello por lo que pasamos al crecer en el mundo real. Entenderéis que esto hace de la novela de aprendizaje un género con el que cualquier lector puede empatizar. Incluso los que ya empezamos a tener una edad, quizás incluso con más fuerza, pues no deja de ser un ejercicio de nostalgia. Al fin y al cabo, todos hemos sido jóvenes, todos hemos pasado por lo mismo. Recordamos incluso cuando estábamos en esa edad del pavo en la que creíamos que no había consecuencias para nuestros actos. Así que no importa si la novela de aprendizaje se enmarca en la fantasía, la ciencia ficción, la romántica o la novela histórica. Al final, esa evolución del protagonista será muy similar a la que el lector ha tenido en algún momento de su vida. Características de la novela de aprendizaje Como ya hemos dicho, la novela de aprendizaje se basa en el proceso de crecimiento del protagonista, desde su condición de niño o joven ignorante de la envergadura que tiene la vida, hasta el adulto en el que todos nos convertimos. Lo habitual es que dicho recorrido esté plagado de obstáculos de toda índole, que a veces surgen de tramas que tienen poco índole intimista. Es el caso de la saga fantástica Añoranzas y pesares, donde Simón Cabezahueca, un adolescente ingenuo, torpe y despreocupado se enfrenta a una amenaza de tintes épicos que le obliga a madurar para sobrevivir. No obstante, no siempre nos encontramos con una gran amenaza grandilocuente de proporciones apocalípticas. También son muy habituales las historias más personales y mundanas. En cualquier caso, la premisa de este tipo de historias suele ser parecida: el personaje sufre una pérdida o vicisitud al inicio de la novela, que le obliga a emprender algún tipo de viaje (real o interior). Será en esta travesía por el desierto donde el protagonista madurará. Sí, a base de palos, porque si no ya me contaréis qué interés tendría la historia. Este esquema es claramente una variante del camino del héroe, por cierto. Generalmente, ese proceso de evolución acaba bien, y el protagonista se convierte en una persona mejor, más madura, aunque a veces encontramos finales no tan buenos, incluso catastróficos. La cuestión es transmitir al lector los valores que la sociedad identifica con un individuo que ha alcanzado la madurez. Ejemplos de la novela de aprendizaje El término «novela de formación» fue propuesto por primera vez en 1819, por el filólogo alemán Johann Karl Simo Morgenstern, aunque no fue popularizado hasta 1905 por Wilhelm Dilthey). Sin embargo, las primeras semillas de este tipo de historias en torno a un protagonista joven que va madurando a lo largo de una trama podemos encontrarlas mucho antes. Es fácil identificarlas sobre todo en el género picaresco nacido en el Renacimiento. ¿Acaso no es una novela de aprendizaje El lazarillo de Tormes? Todo gira en torno a un protagonista, Lázaro, que tiene que aprender a desenvolverse en un mundo duro, donde todos sus amos tratan de abusar de su condición de niño. Es cierto que actualmente rara vez nos referimos a las novelas protagonizadas por jóvenes como novelas de aprendizaje. Las características del subgénero se han difuminado bastante en géneros tan populares como la fantasía juvenil o la romántica juvenil, donde la evolución del personaje no siempre sigue las pautas de la novela de aprendizaje: ese crecimiento a la madurez no está presente o no tiene el peso suficiente. Pero aún así, todavía podemos encontrar ejemplos que, aunque no se vendan con tal etiqueta, tienen elementos claros de la novela de aprendizaje. Algunos os sorprenderán, pues seguro que jamás habéis pensado en ellos como novela de aprendizaje. Como Dune, de Frank Herbert; o El guardián entre el centeno, de Salinger; Cómo se hace una chica, de Caitlin Moran; El bosque del Cisne Negro, de David Mitchell; o una novela tan maravillosa como La piel de la memoria, de Jordi Sierra i Fabra. Un autor, éste último, que basa gran parte de su amplia obra en ese proceso de crecimiento personal de los jóvenes. Conclusiones Como veis, la novela de aprendizaje es un subgénero con historias y obras apasionantes, encuadradas en diversos géneros distintos. Porque al final da igual si hablamos de un Paul Atreides en su camino para convertirse en el Kwisatz Haderach o de Sofía, una niña que descubre el mundo a través de la filosofía. Lo importante es que estas historias no son las de Paul o Sofía, son nuestra propia historia, la de esos muchachos empanados que sólo pensaban en chicos o chicas, pero que al final tuvieron que convertirse en adultos.
Cómo pasar de la poesía a la novela
A lo largo de más de quince años como profesor de narrativa, me he encontrado una gran variedad de alumnos. Cada uno de ellos venía con unas enormes ansias por aprender a construir una novela, pero también con un bagaje particular en cada caso: desde alumnos que ya tenían una experiencia previa como escritores a otros que jamás habían creado ni siquiera un simple relato. Entre todos ellos, también me he topado con casos muy particulares de alumnos que provenían de un formato literario muy distinto a la narrativa, la poesía. Y precisamente de eso quería hablaros hoy: de las diferencias que existen entre estas dos modalidades literarias y cómo pasar de la poesía a la novela. Características de la poesía Lo primero que deberíamos hacer es definir ambos formatos, ¿verdad? Empezaremos por la poesía. Si nos vamos al diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, nos encontraremos varias definiciones con ciertos matices. Nosotros nos quedaremos con la cuarta, la que dice: «Poema. Composición en verso». Por tanto, la poesía es toda aquella composición literaria creada en verso. Es cierto que esta es una definición tremendamente básica, pero nos vale para empezar. La poesía tiene unas características muy particulares que la alejan de la narración en prosa, de ahí que sea tan complicado pasar de la poesía a la novela (y viceversa). Por un lado, tiene una estructura formal propia, que se fundamenta en unidades como las estrofas, o sea, un conjunto de versos. Pero es que además esta composición está regida por normas muy marcadas, incluso podríamos decir que muy estrictas. Me refiero a la métrica, la rima y la sonoridad. Por supuesto, no vamos a profundizar en esto, porque si no el artículo sería muy largo. Un detalle curioso: aunque asociamos la poesía con las rimas, no todos los versos son rimados. Existen también los versos sueltos, los versos blancos o los versos libres. Estos últimos, además, y como su nombre indica, no sólo no riman, sino que también se alejan de la métrica y la cantidad de sílabas. Características de la prosa Y ahora vayamos con la definición de la prosa, que es incluso más sencilla: «Forma de expresión habitual, oral o escrita, no sujeta a las reglas del verso». Y además la RAE nos pone cono sinónimo la palabra «narrativa» y como antónimo «verso». Lo cuál deja bastante claro que poesía y prosa son manifestaciones literarias totalmente opuestas. Y esta diferencia la vemos en primer lugar en las características de la prosa: en primer lugar, no tiene ningún tipo de regla sobre la métrica o la sonoridad. Las frases que construimos no deben constreñirse a una extensión o a una cantidad de sílabas. Además, su estructura es muy distinta a las estrofas. En prosa tenemos la unidad básica, la oración (recordad: enunciados con un sentido completo), que a su vez forman párrafos (grupos de oraciones alrededor de un tema central). Como se puede apreciar con facilidad, la prosa es una forma de literatura mucho más natural, porque al fin y al cabo es la manera en que articulamos el lenguaje en nuestro día a día, a la hora de hablar. Ni qué decir tiene que del mismo modo el lenguaje oral es muy diferente al escrito, el cual tiene unas exigencias mayores en cuanto a elaboración y corrección, pero ambos se consideran prosa. Pasar de la poesía a la novela En realidad considero que lo realmente difícil sería pasar de la prosa novelística a la poesía, más que pasar de la poesía a la novela, dado que en aquel caso tendríamos que ir desde un punto de casi absoluta libertad creativa a uno con más reglas. Pero como este blog está enfocado a la novela, hablaremos del camino «fácil». Un adjetivo bastante engañoso, porque sigue siendo algo muy complicado cambiar de un formato en verso a uno en prosa. Resulta obvio que es una manera de escribir opuesta en todos los aspectos. En primer lugar, a la hora de formar esas unidades básicas de la prosa, las oraciones. Cuando un escritor está acostumbrado a tener unas reglas que seguir, si de repente se las quitan puede sentirse perdido. Un autor de poemas tiene interiorizado cómo debe construir un verso atendiendo a la métrica y el ritmo que quiere imponer. ¿Pero qué pasa si no hay nada que te diga qué debes hacer? A veces, la libertad absoluta puede ser abrumadora, por eso cuesta tanto pasar de la poesía a la novela. Otro problema a tener en cuenta es el de los vicios heredados. El autor poético está tan acostumbrado a construir estructuras de gran carga lírica que es muy posible que importe ese estilo a su prosa. Esto puede implicar un estilo demasiado recargado de elementos poéticos que afecte a la fluidez de la narración e incluso a la transmisión y desarrollo de la trama. Imaginad eso a lo largo de toda una novela. Conclusiones Todo esto haría referencia al plano puramente de retórica, pero es que quedan las cuestiones más peliagudas a la hora de pasar de la poesía a la novela. Como por ejemplo, la creación de un argumento. Una novela es una historia larga, compleja, que se desarrolla poco a poco. Tiene montón de elementos estructurales y conceptuales que exigen una planificación a medio y largo plazo enfocada en una metodología distinta. Simplemente, la manera de abordar la creación de una obra de poesía no tienen nada que ver con la de una novela. Por tanto, es normal que los autores acostumbrados a la poesía se encuentren ante un muro difícil de escalar cuando tratan de dar el salto a la narrativa novelística. Y la gran pregunta: cómo pasar de la poesía a la novela. Pues bien, sólo hay un camino, nada de atajos o fórmulas mágicas: hay que formarse específicamente. O sea, leer mucha prosa, estudiar los conceptos de la escritura en prosa y la construcción de una novela… y escribir, escribir, escribir. Todo esto lleva tiempo, mucho tiempo.
El narrador múltiple
Una de las primeras decisiones a las que debe enfrentarse cualquier autor al empezar a escribir su novela o relato es la elección del narrador que le contará la historia al lector. Y creedme, no es una decisión fácil, sobre todo si todavía no dominas los muchos tipos de narradores que existen. En el curso del Método PEN dedicamos cuatro clases enteras a desarrollar este elemento fundamental en la creación de cualquier obra, así que imaginad la importancia y complejidad que tiene. De todos ellos os hablé de manera resumida en un artículo de hace unos años ya, La voz del narrador: Cómo saber quién debe contar tu historia, así que no voy a volver sobre cada uno de los tipos de narradores. En realidad, en este artículo nos detendremos en todos ellos al mismo tiempo, pues hay una estrategia narrativa que puede aunar a varios narradores distintos. Es lo que conocemos como narrador múltiple. Qué es el narrador múltiple Seguro que debes estar pensando que eso del narrador múltiple es una técnica muy difícil de aplicar. Y sí, es cierto, lo es. Por ese motivo yo nunca recomiendo a mis alumnos que la utilicen en su primera novela. El narrador múltiple exige un dominio de cada tipo de narrador individual que es un muro demasiado alto para un autor que está empezando y todavía no controla algunos de esos narradores. Lo mejor es practicar el uso de cada uno de esos narradores mediante, por ejemplo, relatos cortos. Una vez dominados, ya podríamos empezar a pensar en hacer cosas más difíciles. ¿Pero qué es un narrador múltiple? El término puede llevar a cierta confusión conceptual. Para ser lo más claro posible, lo definiré como una técnica que combina distintos narradores que cuentan una misma historia desde puntos de vista distintos. De este modo, podemos abordar absolutamente todo lo que ocurre en un relato (o lo que nos interese abordar, claro). Pero la clave aquí es a qué nos referimos con «distintos narradores». Y literalmente es eso: cada uno de los narradores que utilizamos en esta estrategia es una entidad distinta, como personas diferentes contando una misma historia. Para complicar la cosa, cada uno de esos narradores puede usar el mismo formato o no. O sea, podemos tener distintos narradores en primera persona, o uno en tercera y otro en primera, o un omnisciente y un equisciente… Hay un montón de combinaciones posibles. ¿Entendéis ahora por qué es tan difícil para un autor primerizo? Si dominar un tipo de narrador ya es complicado, la cosa se sale de madre cuando tenemos que usar varios en una misma historia. Características del narrador múltiple Vamos a enumerar las características que puede tener esta técnica tan avanzada: Ejemplos de novelas con narrador múltiple Estoy seguro que todos habéis leído diversas novelas con narrador múltiple, y la mayoría de las veces ni os habéis dado cuenta. De hecho, el ejemplo más famoso de todos ni siquiera lo parece. Me refiero a la serie de novelas de Canción de hielo y fuego, de George R.R. Martin. Al leerla, nos encontramos con un narrador que se centra única y exclusivamente en cada uno de los protagonistas, según el capítulo (que de hecho se titulan con el nombre del personaje protagonista). Cada uno de estos narradores actúa con la forma de narrador equisciente, o sea, un narrador que conoce lo mismo que el protagonista pero desconoce lo que sienten o piensan los demás personajes. Y esto se repite en cada uno de los capítulos con un protagonista distinto. Esto puede llevar a confusión, porque el lector podría pensar que tenemos a un único narrador equisciente que va saltando de un protagonista a otro. Pero eso sería un error, ya que un narrador equisciente, por definición, está limitado a un único personaje. Por tanto, ¿qué tenemos en Juego de tronos y el resto de novelas de esta saga? Pues ni más ni menos que un narrador múltiple, o sea, muchos narradores distintos. Aunque todos ellos actúen con equisciencia. Esto no rompe la regla principal del narrador múltiple de contar la misma historia desde perspectivas diferentes. Otras obras escritas con narrador múltiple que podemos mencionar serían Cumbres borrascosas, de Emily Brontë; Drácula, de Bram Stoker; o el mismísimo Quijote, de Miguel de Cervantes, donde tenemos hasta cuatro narradores diferentes, entre los que encontramos dos narradores en primera persona, un narrador omnisciente en tercera y, para rizar el rizo, un narrador testigo. ¿Queréis saber las características de cada uno de ellos? Pues ya sabéis, leed el artículo que os he puesto antes. Y si no es suficiente, siempre podéis inscribiros en el Método PEN, donde profundizamos en esto y mucho más. Conclusiones Como veis, el narrador múltiple es una estrategia complicada de utilizar. Es cierto que tiene varios grados de dificultad, ya que podemos limitarnos a compaginar dos narradores distintos en el mismo tiempo verbal y con la misma persona, lo cuál sería bastante manejable. Incluso el modo en que lo hace George R.R. Martin es factible. El reto monumental viene con la combinación de tiempos y personas distintas, con puntos de vista diferentes: un narrador epistolar en primera persona mezclado con un tercera equisciente, un narrador testigo, un omnisciente y para rematar el berenjenal, un narrador en segunda. Un puzle semejante puede ser tremendamente original e impactante, si dominas bien la narrativa, o un completo desastre si no estás preparado.
La línea de tiempo de nuestra novela
Hay una consigna que escucharás de mi boca a todas horas, sobre todo si en algún momento decides convertirte en uno de mis alumnos del Método PEN: planifica. Escribir no es sólo sentarse y empezar a teclear esa idea que te ronda la cabeza desde hace semanas o meses. El éxito a la hora de construir una novela comienza mucho antes de escribir la primera frase de la obra, durante el proceso de planificación. Es el momento en que tenemos que organizar nuestras ideas en torno a las estructuras y características de la narrativa. La cronología de los acontecimientos dentro de dicha historia es uno de los elementos fundamentales, y para ello podemos usar una herramienta clásica de la que os hablaré hoy: la línea de tiempo. Qué es una línea de tiempo Aunque la definición de línea de tiempo pueda parecer obvia, nunca está de más refrescar conceptos. Una línea de tiempo es la representación gráfica de una serie de acontecimientos. Sencillo, ¿verdad? No es algo exclusivo de la construcción narrativa, por supuesto. Es más, seguro que habréis visto y usado muchas líneas de tiempo durante vuestra época de estudiantes. Yo al menos las utilizaba a la hora de esquematizar, por ejemplo, las lecciones de historia, porque me ayudaban a visualizar los sucesos de tal o cual época, sociedad o conflicto histórico. En ese sentido, una línea de tiempo muestra los eventos en orden cronológico: del momento más antiguo al más reciente. Por ejemplo, si queremos visualizar la cadena de sucesos que se dieron lugar en la Segunda Guerra Púnica, el primer punto representado será el asedio de Sagunto por parte de Aníbal; y el último sería la derrota del líder cartaginés en la batalla de Zama. Entre un punto y el otro, colocaríamos cada acontecimiento relevante que conduce a dicha conclusión. La utilidad de la línea de tiempo en la narrativa Como herramienta de estudio, la valía de una línea de tiempo es evidente: está más que demostrado que una representación gráfica permite que los datos se graben en nuestra memoria con mayor eficiencia. Sin embargo, el uso que como escritores queremos darle a una línea de tiempo es distinto en nuestro caso. Nosotros no queremos memorizar nada, queremos usar esa línea de tiempo como ayuda para estructurar la trama de nuestra novela. De hecho, podemos hacer varias líneas de tiempo, tantas como subtramas tengamos. Por ejemplo, si queremos escribir una novela río con multitud de protagonistas, cada uno de los cuáles se mueve en escenarios distintos (en plan Canción de hielo y fuego), podríamos tener una línea de tiempo para cada personaje. La ventaja que esto nos proporcionará es tremenda. Gracias a la línea de tiempo, podemos hacer un seguimiento de los acontecimientos que vive cada personaje, y saber en qué punto cronológico ocurren. Tendremos la posibilidad de saber, por ejemplo, qué estaba haciendo Frodo mientras Pippin y Merry conocían a Bárbol; o dónde estaba Daenarys mientras Ned Stark era encarcelado. De este modo tendremos claro todo lo que ocurre y no incurriremos en incoherencias, además de saber cómo debemos situar los distintos capítulos, en función del lugar que ocupan en la línea de tiempo. Cómo (y cuándo) crear una línea de tiempo ¿Cuándo? Siempre. De hecho, al menos en nuestra cabeza, siempre crearemos una línea de tiempo. Pero a nivel de herramienta de planificación podemos considerar la línea de tiempo como una especie de escaleta guía para saber cómo distribuir los capítulos de nuestra novela. Lo cuál nos lleva a la clave del asunto: la línea de tiempo debe construirse antes de empezar a escribir. No nos serviría de mucho si la hacemos después, ¿verdad? Lo que pretendemos es tener una guía en la que nos basaremos cuando nos pongamos a escribir. Un esquema que además podremos retocar si necesitamos hacer cambios en el futuro, de manera sencilla, y permitiéndonos trasladar dichas modificaciones a lo que ya tengamos escrito. ¿Cómo hacer dicha línea de tiempo? La representación más clásica es dibujar una línea horizontal (o vertical, a gusto de cada uno), en cuyos extremos situaremos el inicio y el final de la historia. Luego toca ir situando los acontecimientos en dicha línea. Sencillo y siempre práctico. Pero no tiene por qué ser una línea como tal, hay otras maneras. Puedes usar un formato de lista numerada, por ejemplo, o aprovecharte de las funciones que aportan procesadores avanzados como Scrivener, que te permite crear carpetas y archivos y ordenarlos sólo con arrastrarlos (y que en nuestro caso organizaríamos de manera cronológica). Conclusiones Lo que sí es importante es marcar las distintas partes de la estructura de tu novela en dicha línea del tiempo (adopte la forma que adopte). Me refiero, por supuesto, a nuestros queridos planteamiento, nudo y desenlace. Así tendremos muy claro los acontecimientos que abarca cada parte. También es interesante indicar en la línea del tiempo dónde se sitúan elementos como el detonante, indicar el conflicto y, como no, el clímax. Cualquier dato relevante debe quedar contemplado: un giro importante, un momento de gran intensidad emocional, una pista para resolver la trama, la aparición de un personaje clave, una gran revelación… Y, como no, la premisa más importante de una línea del tiempo es, precisamente, eso, el tiempo narrativo (tal y como hablamos hace un tiempo en este artículo). ¿Cuántos minutos, horas, días, semanas, meses o años pasan entre cada suceso anotado? Cuanto más claro te lo dejes a ti mismo, menos problemas tendrás luego a la hora de plasmar toda esa información cuando te pongas a escribir. La creación de la o las líneas del tiempo te llevará bastante tiempo (valga la redundancia), dependiendo de la envergadura de la historia que quieras crear, pero te aseguro que compensará con creces. Ningún dato se te perderá por el camino durante el largo proceso de escritura (que como bien sabes puede prolongarse meses). A la larga, ahorrarás mucho tiempo, y tu novela será más sólida y tendrá una cohesión a prueba de bombas.
El título de tu novela: cómo elegirlo
Hace unos meses publiqué un artículo en el que discutimos algunos trucos que podían facilitarnos una decisión tan importante como saber qué nombres ponerles a nuestros personajes. Y si algo sacamos en claro era que el poder que tienen los nombres de los personajes es enorme, así que hay que pensarlo bien antes de bautizarlos. Pues bien, estaréis de acuerdo conmigo en que tampoco es moco de pavo enfrentarse a ponerle nombre a toda la obra donde aparecen esos personajes. Es tan importante que puede ser la diferencia entre que tu novela pase sin pena ni gloria o que triunfe. Así que de eso irá el artículo de hoy: vamos a ver cómo elegir el título de tu novela. El título de tu novela: un gancho para el lector No nos vamos a engañar: cuando entramos en una librería y empezamos a mirar los libros allí expuestos, lo primero que nos salta a los ojos es la portada de cada uno de ellos. Una ilustración impactante hace que el lector potencial coja el libro y le eche un vistazo. Pero no siempre podremos apoyarnos en la portada. En algunas ocasiones no estará disponible. Por ejemplo, cuando tenemos una conversación con otro lector, y le cantemos las excelencias de esa novela que nos ha gustado, será el título de la obra lo que destacaremos. Por eso resulta imperativo que elegir el título de tu novela sea una decisión acertada. Seamos sinceros, no es lo mismo que tu libro se titule El Señor de los Anillos que El mediano y el Anillo, ¿verdad? Para empezar, el primero tiene fuerza, es potente, engancha. Y eso sin abordar el significado subyacente que contiene y el hecho de que el título haga referencia al villano que amenaza la Tierra Media (que además ni aparece de manera presencial). El segundo título es anodino, no aporta nada. Es fácil de olvidar. Y no podemos permitir que nuestra novela se olvide. Características del título de tu novela Es obvio que lo primero que debemos buscar en un título es que sea fácil de recordar para el lector y que por un motivo u otro se le quede grabado en la memoria. Debe ser impactante. Para ello, suele recomendarse que no sea muy largo. Esto además tiene una ventaja, porque permitirá que a la hora de recomendarlo sea más sencillo. Seguro que entenderás que es más fácil decir «léete Drácula» que «léete La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada» (que me perdone García Márquez). El primero es un título tan corto que es imposible que se olvide, mientras que el otro tiene demasiados elementos. Y aún así es un buen título, precisamente porque se sale de la norma, aunque os aseguro que si escribís una novela con un título así, siendo autores noveles, al editor le dará un pasmo. Por otra parte, el título de tu novela tiene que estar relacionado con la historia que contamos. Esto parece de cajón, pero os sorprendería saber cuántos manuscritos he leído cuyo título no parece tener nada que ver con lo que se cuenta. Y no sólo eso, también debe tener una razón de ser, un significado dentro de la propia historia. Tiene que contener su esencia. Tampoco está de más que aporte algún tipo de información. Por ejemplo, uno de los motivos por los cuáles elegí La predicción del astrólogo como título para una de mis novelas fue porque gracias a él le estaba dejando claro al lector que la astrología, una ciencia muy importante para los sabios andalusíes, tenía un papel fundamental en la historia. Elegir un título evocador para tu novela Con títulos así, logramos transportar al lector al mundo que pretendemos mostrarle antes incluso de que empiece a leer. Así es, la ambientación de nuestra novela empieza por el título. Debe ser coherente con el género y el tipo de historia. Imaginad que hubiese titulado a mi primera novela Cómo se creó la agogé. Qué poco glamur, ¿verdad? Suena más bien a ensayo. Menos mal que le puse Hijos de Heracles. Eso es otra cosa. Si has escrito una novela de fantasía épica, no utilices elementos que al lector le hagan pensar en un thriller o en ciencia ficción; si te has decantado por una novela romántica, intenta que el título haga referencias al amor, a las relaciones, al sexo, incluso. Por el contrario, si vas a escribir una historia infantil, no puedes incluir elementos inadecuados. ¡Nunca olvides el público al que va dirigida la obra! Ah, y cuidado con los dichosos subtítulos. Son una tentación porque pueden ayudar a aportar una información que ha quedado fuera del título. En esos casos resultan ser muy valiosos, como me ocurrió a mí con Muerte y cenizas. Conjura en Hispalis. En mi caso ese subtítulo lo considero muy acertado, ya que hace referencia al escenario donde se desarrolla la historia y permite que el lector sitúe el contexto. Otro buen ejemplo sería el de mi compañero Javier Pellicer, con su novela Lerna. El legado del minotauro. Pero si el título por sí mismo se puede defender sin más ayuda, mejor no utilizarlo. Conclusiones Conseguir un título que cumpla todos estos requisitos puede llegar a ser abrumador para un autor todavía inexperto. Todos hemos pasado por ahí. Ocurre un poco como con las sinopsis: nos cuesta mucho sintetizar ideas en expresiones cortas. Me temo que para eso no hay fórmulas mágicas. Sólo el tiempo y la práctica te enseñarán cómo elegir el título de tu novela que funcione a la perfección. Por último, un consejo que no puedes perder de vista jamás: no te obceques con un título. Es muy posible que si consigues la atención de una editorial, te pidan modificar el título de la novela. Es bastante habitual, de hecho. Si estás convencido de que tu elección es la mejor, defiéndela. Pero no te cierres en banda a las alternativas que te propongan. Ten en cuenta que el editor conoce mejor que
La técnica del iceberg
En narrativa existen varias reglas de oro que todo autor debería tener muy en cuenta siempre. Una de las más importantes se puede resumir con un simple «menos es más». O dicho de otra manera, si puedes mostrarle al lector lo que pretendes utilizando seis palabras, no uses siete. Esta norma, que no paro de repetirle a mis alumnos en los cursos del método PEN, suele hacer referencia a la necesidad de ser concisos con el lenguaje que utilizamos, pero a nivel de creación y desarrollo argumental también tiene cabida. En contra de lo que la razón nos dice, no contarlo todo puede ser una herramienta muy poderosa para potenciar nuestra historia. Hoy vamos a verlo a través de una técnica narrativa muy concreta, cuyo nombre ya da a entender por dónde van los tiros: la técnica del iceberg. El «inventor» de la técnica del iceberg Cuando hablamos de técnicas narrativas rara vez se puede hablar de inventores. Al fin y al cabo, la escritura es un arte que ha ido evolucionando a través de los siglos. Los aportes y cambios son más bien graduales y se van heredando de una generación de autores a otra. Pero sí podemos decir que hubo un escritor que postuló por primera vez la técnica del iceberg (o teoría de la omisión, como también suele llamarse), aunque ya se hubiese usado antes, y la convirtió en santo y seña de sus obras. Su nombre os resultará muy conocido: Ernest Hemingway. Sí, el mismo que corría delante de los toros en los sanfermines. Recordemos que Hemingway fue periodista antes que escritor de cuentos (algún día hablaremos de ello en uno de los artículos históricos, porque menuda vida tuvo). Por tanto, estaba acostumbrado a redactar noticias de manera superficial, sin profundizar de manera evidente en lo que hubiera detrás de su texto. Ya hablamos de esto en nuestro artículo sobre el periodismo literario. Esto hizo que, cuando empezó a escribir relatos, incorporara esa aparente superficialidad en sus obras. Sin embargo, tras esa capa externa sí residía un significado implícito que el lector debía descubrir por sí mismo. ¿Cómo consiguió este efecto? Utilizando la técnica del iceberg. ¿Qué es la técnica del iceberg? En 1923, Hemingway escribió su cuento Out of Season (Fuera de temporada), que trata sobre un marido y una mujer estadounidenses expatriados que se van de pesca mientras están en Italia (el relato es mejor de lo que se desprende de este brevísimo resumen). El caso es que Hemingway contó un tiempo después, en su biografía, que en ese relato omitió nada más y nada menos que el final que había pensado durante el proceso de creación, en el cuál uno de los personajes se ahorcaba. ¿El motivo? Reforzar la narración a través de no contar algo, de dejar que el lector lo imagine por sí mismo, para así crear una conexión más fuerte con la obra. No fue la única vez que lo hizo. De hecho, la teoría de la omisión se convirtió en marca de la casa de este autor. Él mismo creó el paralelismo con un iceberg por el que se conoce a esta técnica: «Si un escritor en prosa conoce lo suficientemente bien aquello sobre lo que escribe, puede silenciar cosas que conoce, y el lector, si el escritor escribe con suficiente verdad, tendrá de estas cosas una sensación tan fuerte como si el escritor las hubiera expresado. La dignidad de movimientos de un iceberg se debe a que solamente un octavo de su masa aparece sobre el agua». Cómo utilizar la técnica del iceberg La técnica del iceberg es tan poderosa como complicada de utilizar. Desde luego no es apta para escritores que todavía están en los inicios de su aprendizaje, aunque yo siempre animo a mis alumnos a que experimenten con técnicas avanzadas. Al fin y al cabo, para eso están los relatos, para experimentar. Es más, aunque esta técnica se puede utilizar en formatos largos como la novela, es en los cuentos donde más brilla. Y esto es porque la brevedad de un relato ya nos obliga a ser directos y concisos, nos impide entretenernos desarrollando la información, por lo que mantenerla en un segundo plano para que la descubra el lector resulta ideal. ¿Y sabéis dónde se le saca todavía más jugo? En los microrrelatos. Os pongo un ejemplo: —Hola, guapa. ¿Te apetece que nos vayamos a un reservado? Ya sabes…—Claro.Mientras lo seguía, se quitó el anillo y lo guardó en el bolsillo sin remordimiento alguno. Fijaos bien: en apenas tres frases, muy cortas además, os he contado una historia sin entrar en detalles. Os he mostrado sólo la punta del iceberg, pero debajo hay una masa oculta que, aunque no se ve, se percibe con claridad y da significado completo al relato. En ningún momento he especificado los motivos por los que la protagonista decide caer en la infidelidad. Podría haberlo especificado añadiendo al final una frase: «Era la hora de buscar en otros lo que su marido le negaba». ¿Pero para qué? Si de esta manera he dicho lo mismo y a la vez he logrado convertir al lector en mi cómplice. Ahora él hará sus suposiciones, rellenará los huecos con su imaginación. En cualquier caso, la información está ahí, en segunda línea: la mujer está casada y aún así acepta ser infiel. Lo importante es que esa omisión aparente refuerza la historia. Conclusiones Insisto: en literatura, menos es más. Como autores debemos darle al lector la información que necesita para entender y conectar con la historia. Pero no siempre tenemos que mostrársela de manera directa. Como habéis visto, a través de la omisión de datos propia de la técnica del iceberg también podemos decirle mucho a nuestros lectores. O mejor dicho: se lo sugerimos. Esto además nos ayudará con el eterno problema de querer contar demasiado, de meter largas explicaciones para mostrar el trasfondo. Parrafadas que en realidad no hacen más que lastrar el avance de la historia. La mayor parte de