Si hay algo que siempre me ha gustado hacer en mis cursos de escritura es ofrecer información adicional a mis alumnos. Hablo mucho de cómo funciona el sector editorial, por ejemplo, en base a mi experiencia como escritor, asesor editorial y corrector de textos. Y procuro responder siempre a las dudas que me plantean, aunque no toquen en el punto del temario que estamos tocando en ese momento. Eso me pasó con el cliffhanger. Por supuesto, es algo que no siempre puedo hacer, porque entonces otras partes del taller de escritura quedarían relegadas y son importantes. Pero afortunadamente para eso está este blog. Así que cuando uno de mis alumnos me pedía hace una semana que le hablara sobre el cliffhanger y cómo usarlo y le dije que lo veríamos más adelante en el curso, decidí que me saltaría el orden que tengo pensado para el curso de escritura que estamos haciendo online en el blog y hablaría de este tema. El concepto de trama Antes de explicar qué es un cliffhanger y cómo usarlo hay otro concepto que debemos tener claro: el de la trama. El término proviene del mundo textil. La trama es el conjunto de hilos que conforman la urdimbre de una tela. Lo mismo ocurre con la narrativa. Todas las tramas deben servir al objetivo de la historia principal La trama, en una novela, es el conjunto de las diferentes líneas argumentales que vamos a ir desarrollando en nuestra historia. Todas ellas deben estar relacionadas de un modo u otro, todas tienen que contribuir a formar un todo en común. Así, por ejemplo, en Muerte y cenizas, mi última novela (y me vais a permitir el momento publicitario), tenemos varias tramas: por un lado unos incendios que parecen provocados, por otro la muerte de un noble, una tercera trama es la del asesinato de unas prostitutas. Esas son las líneas argumentales de la novela. Todas ellas tienen cosas en común. Y luego, hay una última línea argumental que es la relación del protagonista, Gayo, con su esposa Marcela y el resto de su familia. Como podéis ver, todo está conectado, todo sirve a un mismo objetivo: resolver una serie de crímenes que se están desarrollando en Hispalis al tiempo que conocemos al “detective” que realiza la investigación. Qué es un cliffhanger Una vez tenemos claro qué es una trama y para qué sirve, ya volveremos luego sobre ellas y entenderéis por qué era importante hacer ese inciso, vamos a lo que nos interesa. Y empecemos por el principio: Un cliffhanger es un recurso narrativo. Uno de muchos. Su objetivo es el de mantener al lector enganchado a tu novela. Esto es importantísimo tenerlo claro. Ya en este vídeo os hablé de la importancia de atrapar al lector, de engancharlo desde el principio, de impactarle. Pero con hacerlo al inicio de la novela no basta. Tienes que lograr que se mantenga atento, que quiera saber más, que no pueda dejar de leer, que cada rato que tenga disponible sea para coger tu novela y volver a meterse en ella. Y para eso el cliffhanger es una gran ayuda Pero, ¿qué es lo que se hace en un cliffhanger? Básicamente, la idea del cliffhanger consiste en dejar una escena a medias. Un coitus interruptus en la narración. Pero claro, no sirve cualquier escena, ni cualquier momento narrativo. La traducción de Cliffhanger sería algo como “quedarse colgado de un acantilado”. De hecho, la película Máximo riesgo, de Sylvester Stallone, se titula Cliffhanger en idioma original y cuenta la historia de un montañero que se queda más de una vez colgando de sus dedos y a punto de caer en el acantilado. Así que imagínate: estás viendo por primera vez una película, por ejemplo, Indiana Jones y el templo maldito, y resulta que el bueno de Indi está agarrado con los dedos al puente colgante, con el río y los cocodrilos debajo y el sacerdote malvado a punto de arrancarle el corazón… ¡Y justo en ese momento, se va la luz! ¿Entiendes ahora el concepto? Para que un cliffhanger funcione bien, hay que elegir el momento adecuado para cortar la escena. Y es muy fácil decidir cuándo es el momento: solo tienes que tener a tus personajes en un momento de máxima tensión o peligro. Si estás en una escena de ese tipo, ¡bingo! Es el momento adecuado para realizar el cliffhanger y dejar al lector con la incertidumbre de qué va a pasar a continuación. La moda del cliffhanger El cliffhanger en las series de televisión El cliffhanger está de moda. Eso es un hecho. Gran parte de culpa la tiene George R.R. Martin y su Juego de tronos. Pero claro, Martin es un maestro del cliffhanger, no en vano ha escrito guiones para multitud de series de televisión, y ya sabemos cómo funcionan las series de televisión: tienen que terminar un capítulo dejándote con la miel en los labios para que quieras ver el siguiente. Ejemplos de eso hay cientos. Lost es una muestra evidente: cada capítulo te dejaba con ganas de más, te cortaba con un nuevo misterio, o una nueva situación imposible. Claro, lo malo que tenía era que la mayoría de esos elementos luego no se explicaron jamás en la serie: Nunca hagáis eso. Algo en lo que suelo insistir mucho en mis talleres de escritura es que debes ser honesto con tu lector y ofrecerle la explicación de todo en el momento adecuado. Otro ejemplo de serie que utiliza el cliffhanger es The walking dead. Y les funciona: durante treinta minutos de cada capítulo ocurren muy pocas cosas… Pero siempre se las arreglan para que al final los protagonistas se encuentren en una situación imposible, por lo que no podrás esperar a que estrenen el siguiente capítulo. Un ejemplo brutal de cómo usaron el cliffhanger es saber quién muere en The walking dead al final de la sexta temporada, que nos dejó a todos mordiéndonos las uñas durante meses. La historia del cliffhanger
Grandes autores españoles: Luis de Góngora
Si nuestros dos autores anteriores, Cervantes y Lope de Vega , han sido y son importantes en la historia de nuestra literatura pasada y presente, el que nos ocupa este mes en nuestro taller de literatura española no lo es menos. Creador y máximo exponente de uno de los géneros más importantes del Siglo de Oro, vamos a conocer un poquito a Luis de Góngora. Biografía de Luis de Góngora: Primeros años Luis de Góngora y Argote nace en Córdoba un 11 de julio de 1561. Dicen que lo hizo en casa de su tío D. Francisco de Góngora, junto a la catedral. Éste ostentaba beneficios eclesiásticos importantes, así como cierto número de bienes con los que formó un mayorazgo. A Juan, el hermano menor de Góngora, le dejó el mayorazgo. A nuestro autor, dotado intelectualmente por encima de su hermano, le concedió los beneficios eclesiásticos que le llevaron a convertirse en clérigo a los catorce años. Que tuviera o no vocación religiosa era lo de menos. Sus primeros pasos educacionales los realiza en el colegio que los padres de la Compañía de Jesús tenía en Córdoba. Más tarde, y gracias al dinero de su tío, continuará sus estudios en la Universidad de Salamanca, junto a los hijos de familias nobles y, aunque no se conoce que obtuviera título alguno, sí que parecer ser que su paso por esta institución determinó su verdadera vocación: la literatura. De hecho, su primera obra documentada aparece en esta época, 1580. Luis de Góngora: clérigo y viajero He comentado que fue su tío el que le ordenó clérigo, y aunque era proclive a dejar de lado ciertas obligaciones de su cargo, es conocida su propensión a visitar lugares y realizar tareas poco recomendables para su condición, como los toros, representantes de comedia, el juego y el escribir coplas ligeras que él rechaza como suyas, también es cierto que la fidelidad a sus compañeros le lleva a ostentar cargos eclesiásticos que eran asignados por votación. Y tan sólo tenía veintiocho años por aquel entonces. Tras unos años de viajes que le relacionaron con obispos y personajes nobles, su salud resentida y las decepciones que esta vida cortesana le trajo tanto a nivel personal como económico, regresa a Córdoba en 1603 cuando contaba cuarenta y dos años. A partir de este momento, su máxima preocupación fue buscar un nuevo mecenas, consiguiendo su propósito hasta que en 1617 se traslada a Madrid, cerca de la Corte y del Duque de Lerma, que le apoya para que Felipe III le conceda una capellanía real, lo que le obliga a ordenarse sacerdote. Cuando el rey retira su favor a Lerma, Góngora cae en desgracia y las rentas, que para Córdoba serían suficientes, no lo son para vivir en Madrid y permitirle una vida acomodada, dedicada, entre otras cosas, al juego, una de sus aficiones favoritas. Tras vender la mayoría de sus bienes y ya gravemente enfermo, vuelve a su Córdoba natal donde fallecerá un 23 de mayo de 1627. Luis de Góngora y el culteranismo Ya desde sus primeros versos se deja ver a un Góngora culto, conocedor de las técnicas de la época, entre las que destacan sus sonetos y dos de sus extensos poemas: “La Fábula de Polifemo y Galatea” y “Las Soledades”. Pero también se presenta como un autor que domina composiciones llenas de humor e ingenio con un tono claramente popular en los que predominan romances y letrillas que tocan temas diversos con un tono satírico poco recomendable para su cargo eclesiástico y con la utilización de un lenguaje menos complejo y más cercano al estilo renacentista que le precede. Ambos estilos coexistirán a lo largo de toda su obra. Aunque si por algo es famoso Góngora es por ser la punta de lanza del culteranismo, considerándosele su máximo exponente. Con este estilo se pretende romper el equilibrio existente en la literatura renacentista, que unido al conceptismo inician la época barroca dentro de nuestra literatura; una época más oscura, consecuencia de la crisis económica y social que la caracterizó y que llegó como profundo desengaño de los ideales humanistas del Renacimiento. Con el culteranismo, o “gongorismo”, como se le ha llegado a llamar, lo que se persigue es la belleza formal mediante la utilización minuciosa del lenguaje, utilizando cultismos, tropos y metáforas y potenciando el valor de la expresión por encima del contenido, como hace el conceptismo, y que llevó consigo serias disputas entre los escritores de la época. Luis de Góngora & Francisco Quevedo Si Cervantes tuvo como rival a Lope, Góngora también tuvo su alter ego en Quevedo. Hemos de reconocer que si por algo se caracteriza el Siglo de Oro español es por las disputas que los escritores mantenían de forma pública a través de sus poemas, y la de Quevedo, mucho más joven, hacia Góngora fue extrema desde que ambos coinciden en la corte de Valladolid, llegando incluso a acusarle de ser judío, lo peor que podía ser uno en aquella época, pues era un motivo por el cual la Inquisición podía darte un verdadero disgusto. Os recomiendo que le echéis un vistazo a este entretenido corto de cuatro minutos donde os enteraréis de esto y mucho más. Aquí os dejo un soneto, especialidad de Góngora, en el que arremete contra Quevedo y sus pies zambos. Atentos a los últimos tres versos. De las lindezas que Quevedo le devuelve ya hablaremos el mes que viene. “Anacreonte español, no hay quien os tope, que no diga con mucha cortesía, que ya que vuestros pies son de elegía, que vuestras suavidades son de arrope. ¿No imitaréis al terenciano Lope, que al de Belerofonte cada día sobre zuecos de cómica poesía se calza espuelas y le da un galope? Con cuidado especial vuestros antojos dicen que quieren traducir al griego, no habiéndolo mirado vuestros ojos. Prestádselo un rato a mi ojo ciego, porque a la luz saque ciertos versos flojos, y entenderéis cualquier gregüesco luego.” La figura de Luis de Góngora
Tres razones (y cuatro métodos) para planificar una novela
Igual piensas que lo de planificar una novela es encorsetarla, o que no necesitas tenerlo todo escrito porque está grabado a fuego en tu mente. Entonces eres igual que yo antes de escribir mi primera novela. Tal vez no sepas que la novela en la que trabajo ahora, la que ha dado pie a este diario, no es la primera, no. Tengo un archivo por ahí que contiene una novelita corta de ciencia ficción… que no planifiqué. Nació así, sin esperarlo y sin tener nada preparado. Un parto sin gestación previa, vaya. ¿Eso significa que la quiera menos? Por supuesto que no. Como todas mis creaciones, tiene un hueco en mi corazón, pero es un desastre. Está esperando el momento adecuado para poder dedicarle trabajo, porque necesita una reescritura. Primero comenzó como un relato de mil palabras, pero la historia me gustó y la fui alargando… Y añadí trozos, y luego capítulos… Corté, pegué, cosí y remendé. Hasta llegar al final. Cuando la leí del tirón me llevé las manos a la cabeza. ¿Por qué deberías planificar tu novela? Evitarás el bloqueo creativo Esto es muy común. Comienzas con mucho entusiasmo esa historia que te hormiguea en los dedos y cuando vas por la mitad, miras la pantalla en blanco y tu mente se queda como el monitor, en stand-by. No sabes cómo continuar. Si tienes una planificación previa, esto no te va a pasar porque existe un guión. Sabes hacia dónde va tu historia o qué van a hacer tus personajes. ¿Esto está reñido con la improvisación o con no jugar con otras ideas que se te ocurran sobre la marcha? Por supuesto que no. Puedes cambiar tu planificación en cualquier momento del proceso creativo. Pero debes tener en cuenta que, si has modificado algo de la estructura previa, debes volver a planificar después para no cometer errores. Ejemplo: El ratoncillo sale de su agujero y corretea hacia el trozo de queso cuando la zarpa de un enorme gato se interpone en su camino. Y te quedas pensando… ¿qué quiero que haga el ratón? Si huye, debo contar cómo lo hace y hacia dónde va. Si no huye… ¿consigue salir vivo? ¿Y cómo lo hace? ¿Si muere qué hago con el resto de la historia? Conclusión: abandonas. Evitar incoherencias y lagunas en la trama Y esto va en dos sentidos diferentes: la trama y la narración. La trama Odio encontrarme flecos en las novelas, o descosidos… o directamente rotos. Soy una lectora que necesita coherencia en la historia. No quiere decir que deben darme todo mascado para no tener que sacar conclusiones propias, no. No es eso. Quiero que todo tenga su porqué y sea consecuente. La planificación está para eso: antes de ponernos a escribir, pensamos qué recorrido debe tener nuestra historia con la trama principal y las secundarias. Es como tejer o bordar, cada nudo debe estar en su lugar y apretado para que nada se pierda. Cuando volví a leer la novelita de cifi, ni siquiera me cuadraban los tiempos de las diferentes acciones y tendré que hacer encaje de bolillos para que las subtramas casen adecuadamente unas con otras (y esto enlaza con el punto 3 de este artículo). La narración Tan simple como no cambiar el nombre de un personaje, ponerle en un momento dado ojos negros de medianoche y en el siguiente, describir cómo sus iris son dorados al atardecer. O como me pasó a mí en la novela actual, otorgarle a uno de mis personajes el grado de teniente en un capítulo y al siguiente, el de capitán. ¿Y por qué me pasó eso? Porque era un personaje que no había planificado desde el principio y no me pareció que un secundario tuviera que tener una biografía completa (y tenerla a mano cuando se escribe). Gran error. Ejemplo: El ratoncillo sale de su agujero y corretea hacia el trozo de queso, cuando la zarpa de un enorme gato se interpone en su camino. El roedor da un doble salto mortal y aterriza sobre sus patas mientras emite un grito de guerra que rompe los tímpanos del zorro. La sangre empapa el trozo de salchicha, pero el ratoncillo se la lleva igualmente a su cabaña del bosque. Evitar la duplicidad del trabajo Corregir una novela es un trabajo arduo. Cuanto menos errores y fallos en la trama, más fácilmente llegaremos a las revisiones finales. A mí me da mucha pereza ponerme a reescribir la novelita de cifi por este motivo. No es solo repasar la narración, es leer, encontrar los agujeros, remendarlos y, en algunos casos, romper la tela y elegir otro patrón para coser un nuevo traje. Una odisea. ¡Planificad, malditos! ¿Y cómo lo hacemos? Me preguntaréis con toda la razón… A ello vamos. Formas de planificar una novela Decía el autor de la saga de Juego de tronos en una entrevista que había dos tipos de escritores, los arquitectos y los jardineros. Podéis leer la entrevista a George R.R. Martín en inglés aquí Es decir, los que han planificado los cimientos, los pisos y la cantidad de argamasa que hay que echar para que la trama se sostenga, y los que han pensado previamente qué semillas van a plantar en su jardín y luego las dejan crecer a ver qué pasa. Yo voy un poco más allá, no creo que los escritores se puedan meter en dos sacos diferenciados. Por ejemplo, un arquitecto puede hacer las mediciones básicas sobre plano y definir la estructura final, pero jugar con varias posibilidades mientras va construyendo, y un jardinero puede tener perfectamente planificado el jardín que quiere conseguir: este arbusto allí, estas flores aquí. En ambos caben las sorpresas. Hay por ahí varios métodos que puedes probar para estructurar tu novela. De hecho, es uno de los temas más estudiados. En este tríptico te señalan nada más y nada menos que siete métodos para empezar a planificar una novela. Yo voy a centrarme en cuatro, porque creo que algunos son más de lo
La fundación de Tarento, una colonia espartana
La fundación de Tarento, una colonia espartana De Satirio te hago el regalo Y te concedo también poblar los parajes De la feraz Tarento y ser el azote Que debe sobre el yapigio ejercer sus estragos. Con estas palabras del famoso Oráculo de Delfos se dio origen a la fundación de Tarento, la primera colonia espartana. Pero, ¿quiénes eran los yapigios a los que había que sojuzgar? ¿Cómo, y, sobre todo, por qué, era necesario crear esa colonia y dar paso así a la fundación de Tarento? ¿Quiénes serían sus pobladores? ¿Cuándo se lleva a cabo la fundación de Tarento? Para contestar todas estas cuestiones, en primer lugar es necesario conocer en qué momento de la Historia se llevó a cabo la fundación de Tarento, la antigua Taras. Según la Crónica de Eusebio, este hecho tuvo lugar en el año 706 a.C. Esta fecha está respaldada por los hallazgos arqueológicos: además del descubrimiento de cerámica laconia importada de esa época, se sabe que las tumbas más antiguas de la ciudad datan de finales del S. VIII y principios del VII, lo que cuadra perfectamente con la fecha dada por el cronista. Sin embargo, Esparta solo fundó dos colonias a lo largo de toda su historia: Taras, la que nos ocupa, y Heraclea, en la Dóride, muchos años más tarde, durante la guerra del Peloponeso. ¿Por qué crear una colonia justamente en ese momento, cuando Esparta todavía no era más que una Polis balbuceante y de futuro incierto? El origen de la fundación de Taras: La I Guerra Mesenia Apenas unos años antes, hacia el 710 a.C., había concluido la I Guerra Mesenia, que enfrentaba a mesenios y espartanos. Al finalizar ese conflicto, Esparta se había hecho con el control de fértiles llanuras, asegurándose así poner fin a las dificultades económicas y alimenticias que había estado sufriendo durante los años anteriores. No obstante, esa misma contienda, trajo un nuevo problema a Lacedemonia. Un problema con nombre propio: partheníai. Sobre este grupo recaen aún muchas sombras, pero de lo que no hay duda es de que se convirtieron en sinónimo de problemas, inestabilidad y tensiones políticas. ¿Quiénes eran los partheníai? Para desvelar quienes eran, los especialistas suelen remitirse a la etimología de la palabra. Al parecer, el nombre deriva de parthénos, término que se utilizaba para designar a la mujer soltera, incluso virgen. Antíoco explicaba que estos partheníai eran los hijos de algún núcleo de hombres que se habían negado a combatir en la guerra contra Mesenia, motivo por el cual habían sido declarados esclavos, ilotas. Éforo, en cambio, asegura que eran los hijos que habían nacido producto de uniones ilegítimas entre algunas mujeres y los hombres que habían quedado cuidando de las campiñas, dado los largos periodos de tiempo que los soldados espartanos dedicaban a la campaña mesenia. No se conoce con certeza el origen, pero sí se sabe que, fuera éste cuál fuera, a estos partheníai se les negó la ciudadanía. Habían quedado relegados; dependían por completo en cuestiones jurídicas, sociales y económicas de lo que decidieran otros. No tenían derechos reales. Era un grupo discriminado. Y, por supuesto, no aceptaban esa situación. Comenzaron entonces a plantear una serie de reivindicaciones políticas, que les permitieran ser ciudadanos de pleno derecho, y también socioeconómicas, puesto que se les negaba la parcela de tierra que recibía todo espartiata, así como los esclavos necesarios para que la trabajasen. Incluso podrían haber preparado algunas conspiraciones que no llegaron a buen puerto. La segunda opción: los opositores de Amiclas Otra opción que propone Paul Cartledge, uno de los principales especialistas en la época, consiste en que los partenios podrían haber formado parte de un grupo de opositores que podría seguir latiendo en Amiclas, la última de las cinco poblaciones que fue anexionada a la Polis espartana[1]. El estudioso británico se basa para ello en el hecho de que en Taras, en Tarento, se estableció un fuerte culto a Apolo Jacinto, tal como ocurría originariamente en Amiclas, donde Apolo era tan reverenciado o más que la propia Artemis, contando con un festival propio de gran renombre: el de las jacintias. Puede que fuera solo uno de estos supuestos, o tal vez incluso la unión de todos ellos, pero lo cierto es que los partheníai fueron los que llevaron a cabo la fundación de Tarento, la antigua ciudad de Taras. Falanto: el líder de los partheníai y fundador de Tarento Lo que sí podemos hacer con total seguridad es poner nombre al líder de este grupo rebelde. Se trataba de un hombre llamado Falanto. Curiosamente, él mismo será el fundador de la colonia. Es muy interesante el hecho de que el nombre de este personaje signifique «calvo». Si algo identificaba a los espartanos era, además de sus capas rojas y los grandes hoplones, su largo cabello. Para los espartiatas, lucir una larga cabellera era sinónimo de haber nacido libre, de estatus, de jerarquía. Sin duda, la calvicie de Falanto conllevaría un gran número de burlas y sería una demostración más de su ostracismo social. Este personaje tiene dos facetas muy diferencias: por un lado, su rebeldía, su oposición, su lucha por lograr un estatus que, es evidente, él creía un derecho propio. Por otro, el de héroe fundador, descendiente de Heracles, al que terminarán atribuyéndole una serie de honores divinos. El viaje hasta Tarento Los partenios partieron entonces, guiados por Falanto, en varias naves en dirección al sur de Italia, donde lo que inicialmente era una pequeña población autóctona, Tarento, estaba comenzando a convertirse en una ciudad próspera. Sin embargo, y a pesar de que los hombres dirigidos por Falanto lograron algunas victorias sobre los pobladores de la zona, no fueron capaces ni de hacerse con la ciudad ni tampoco de lograr un territorio propio. La misma llegada de Falanto a la costa fue accidental, pues al parecer su barco zozobró y tuvo que llegar a tierra a nado. La tradición dice que fue transportado a lomos de un delfín hasta la orilla, y tal vez esta historia
Objetivos, adultos y personajes femeninos en Harry Potter
Bandos y nombres Hasta ahora hemos hablado de Harry, de Hagrid, de Dudley y de Draco. Como penúltima mención a los bandos contrarios que se establecen entre ambas parejas, os dejo un pequeño apunte antes de meternos de lleno a hablar de los personajes femeninos en Harry Potter: ¿Os habéis fijado en los nombres de los cuatro? Harry y Hagrid son muy similares en cuento a fonética, igual que ambos personajes son similares en algunos otros rasgos. Del mismo modo, aunque Dudley y Draco no se parecen más que en la D, si añadimos los apellidos de ambos, Dursley y Malfoy, las similitudes son mayores (decidlo en voz alta, ánimo). Si tenemos en cuenta, una vez más, que La piedra Filosofal es una historia para niños, esta elección de nombres resulta inteligente y adecuada para que los más pequeños identifiquen quiénes son los buenos y quiénes son los malos. Los más avezados de vosotros estaréis pensando ahora mismo en Albus Dumbledore, cuyo apellido comienza por D. Bueno, no vamos a revelar mucho sobre mi teoría acerca de personajes como Dumbledore o Snape. Digamos de momento que no, no son buenos del todo. Ni del todo malos. Y su posición en los dos bandos de los que ya hemos hablado es variable y muy subjetiva. Pero vamos al los personajes femeninos en Harry Potter, que es de lo que va este artículo. Personajes femeninos en Harry Potter: nombres propios de mujer Hermione Granger, la bruja que proviene de familia muggle, la pelirroja más conocida por el fragmento de diálogo que la define: “Es leviósa, no leviosá”. Hermione es una chica muy inteligente, una marisabidilla que trata de impresionar a Harry en cuanto lo conoce en el tren de camino a Howarts. Lo hace además poniendo en ridículo a Ron, a quien el público ya ha adoptado porque es torpe y genuinamente buena persona. A todos los efectos, la aparición de Hermione no es muy acertada. “—¿Estás seguro de que es el hechizo apropiado? —preguntó la niña—. Bueno, no es muy efectivo, ¿no? Yo probé unos pocos sencillos, sólo para practicar, y funcionaron. Nadie en mi familia es mago, fue toda una sorpresa cuando recibí mi carta, pero también estaba muy contenta, por supuesto, ya que ésta es la mejor escuela de magia, por lo que sé. Ya me he aprendido todos los libros de memoria[…]” No, no es muy acertada, pero hay algunos datos que nos hacen pensar que no será tan mala después de todo: viene de una familia muggle, así que será depreciada por Draco. Eso por sí solo ya es bastante. Pero es que además ha estado estudiando como una loca para no ir por detrás de los que sí son magos. El mismo complejo de inferioridad que Harry viene desarrollando pero enfrentado de otro modo. Desarrollo de personajes femeninos en Harry Potter Hermione quizá sea el personaje con un mejor desarrollo. Ya hemos visto que comienza siendo una auténtica niña repipi. Durante los primeros capítulos del libro, lo único que hace es seguir las normas a rajatabla y recordar a Harry y a Ron las horribles consecuencias que conllevaría romper esas normas: “Se puso de pie, mirándolos indignada. —Espero que estéis satisfechos. Nos podía haber matado. O peor, expulsado. Ahora, si no os importa, me voy a la cama.” Pero la historia de Hermione tiene un fabuloso punto de giro: el momento en que oye cómo Ron le dice a Harry que no le extraña que no tenga amigos. Entonces ella se da cuenta de que no está haciendo las cosas bien, se va a llorar a los baños de las chicas y se pone así en situación de ser salvada por Harry y el propio Ron en el episodio del troll. Hermione deja de ser adulta y se convierte en una alumna Tras vencer al troll, Harry y Ron van a ser severamente reprendidos, pero Hermione lo evita. Miente a los adultos y entra de manera definitiva en el grupo de los alumnos buenos. A partir de este momento, el trío protagonista queda consolidado para el resto de la saga. En casi todas las novelas juveniles el mundo adulto queda desdibujado. Padres y profesores son meras figuras que juegan a modo de excusa o de obstáculo, que dificultan la consecución de los objetivos de los jóvenes. En Harry Potter esto no es del todo así. Hagamos una pequeña digresión: Hagrid, por ejemplo, es un adulto, pero no completamente. Su amor por los animales, su torpeza y su ingenuidad lo convierten en un eterno habitante de Hogwarts que nunca obtiene el estatus de profesor de pleno derecho. Es él quien pone en conocimiento de los niños información que no debería. Por su parte, la otra gran mujer de la obra, la profesora McGonnagall, es una adulta terrible que impone gran respeto, pero su pasión por un juego, el quidditch, hace que Harry se convierta en el jugador más joven de la historia cuando en realidad debería haber sido castigado por desobedecer a un profesor. Adultos y niños y el objetivo de ambos Los adultos se ponen de parte de los niños, y los niños que estaban en el bando de los adultos, como Hermione o Neville Longbottom, se unen a sus semejantes en una extraña mezcla que se las apaña para mantener el equilibrio. Todo esto por un único motivo. Hasta ahora hemos hablado del conflicto narrativo, que es una de esas cosas imprescindibles que Teo os comentaba en un artículo imprescindible para quienes queráis escribir una novela. Otra de esas cosas es el objetivo. En este caso, el objetivo de los niños tiene al menos dos facetas: por una parte desentrañar un misterio adulto y por otra parte que el mal no vuelva a alcanzar sus cotas más altas de poder. Este segundo objetivo, que es el principal, conlleva la supervivencia de Harry. Bandos y conflicto en función del objetivo Podemos concluir, al menos de manera provisional, que JK Rowling compone dos bandos principales: los
¿Fomenta la lectura el nuevo plan de fomento de la lectura?
Qué debe tener un plan de fomento de la lectura Hace unos días saltaba esta noticia sobre que el Gobierno ya ha puesto en marcha un plan de Fomento de la Lectura. Los que me seguís de un modo u otro sabréis que hace mucho tiempo que abogo porque se tomen cartas en este asunto; es necesario un plan de fomento de la lectura. Pero, ¿por qué? Por qué hace falta un plan de fomento de la lectura En primer lugar, porque los españoles no entienden lo que leen. Igual piensas que estoy exagerando mucho, pero no es así. Este artículo de El Confidencial expone con claridad cuál era la situación sobre la lectura en España en el año 2013. Y decir “dramática” me parece muy poco. Los españoles estaban por entonces en el penúltimo puesto de comprensión lectora de toda Europa. Y éramos los últimos en comprensión lectora de matemáticas. Pero el informe PISA, que es el que se encarga de medir estas cosas, se realiza cada 3 años. El último apareció hace unos meses, a finales de 2016. ¿Y qué conclusión sacamos? ¿Hemos mejorado en algo? Pues sí, la verdad… Estamos mejor que hace tres años. Por primera vez, ¡por primera vez!, los alumnos españoles se han puesto al nivel de la OCDE y, de hecho, superan la media. Si la media de Europa tiene 494 puntos, España obtiene 496. Pero no lancemos las campanas al vuelo, que hay mucha tela que cortar aún… Porque seguimos tres puntos por detrás en porcentajes lectores (solo el 7% frente al 10% de la OCDE). Ahora entenderás (espero…) que no exagero cuando digo que los españoles no entendemos lo que leemos. ¿Por qué hay tan bajo índice de comprensión lectora? ¿Qué es lo que ocurre para que no entendamos lo que leemos? ¿Por qué nuestros chavales de instituto o universitarios no captan el mensaje de lo que leen? Este magistral artículo de Natalia K. Denisova para El Imparcial lo explica con claridad: el problema es de educación. Arranca su artículo con un dato demoledor: “Casi el 40 % de españoles no lee, pero la lectura es la segunda actividad cultural. Imaginen ustedes, pues, cómo será la situación de las actividades que ocupan las siguientes posiciones de esta lista.” A mi, la verdad, me dan escalofríos solo de pensarlo. La respuesta a por qué hay tan bajo índice de comprensión lectora es justamente esa: casi la mitad de españoles no lee, y del otro 60%, la inmensa mayoría son lectores esporádicos. Según un informe que publicó el CIS hace 10 meses y que aquí resume Estandarte, el 39,4% de los españoles no lee nunca. El 7%, lee un libro al año; el 28%, entre dos y cuatro libros al año; Solo el 9% lee 13 libros al año. En España no se lee. Por eso hay mala comprensión lectora. Y un país que no entiende lo que lee, es un país irremediablemente pobre, incapaz de avanzar, incapaz de crecer, incapaz de evolucionar, incapaz de crear nuevas rutas científicas, artísticas… Está condenado a la miseria. Por eso es necesario un plan de fomento de la lectura Qué propone el plan de fomento de la lectura Para empezar, obligar a leer. ¡Meeeeck! ¡Error! No se trata de un plan de obligación a la lectura. Se trata de un plan de fomento, de protección, de promoción de la lectura. Si ya de entrada entendemos que para mejoremos como lectores hay que obligarnos a leer estamos ante un problema, porque si no me gustan las lentejas, por más que me obligues a comer lentejas, no las voy a disfrutar. ¿Va a hacer algo el plan de fomento de la lectura a parte de obligar a leer? Sí, sí… Va a hacer cosas. Puedes verlas todas aquí, en el nuevo plan de fomento de la lectura, pero yo te las resumo: -Va a apoyar las ferias del libro -Tomará acciones de fomento de la lectura en municipios de menos de 50.000 habitantes. -Realizará acciones de fomento de la lectura en el sector del deporte. (¿? ¿? Vamos, que ni idea de qué quiere decir esto…) -Realizará acciones de fomento de la lectura en el ámbito universitario. -Creará nuevos espacios de lectura. -Creará proyectos que vinculen la lectura al desempeño laboral. -realizará acciones de fomento de la lectura entre la población infantil y juvenil fuera de los centros de enseñanza. -Pondrá en marcha proyectos de colaboración con entidades especializadas. -Elaborará material y recursos para familias y mediadores. -Comenzará acciones de fomento de la lectura en entornos digitales frecuentados por jóvenes -Tomará acciones que promuevan la igualdad de oportunidades en el acceso al libro por grupos de población con dificultades sensoriales, psíquicas, lingüísticas y socioeconómicas. -Pondrá en marcha acciones de fomento de la lectura entre la población mayor. -Fomentará la lectura entre la población reclusa. -Creará un logotipo que identifique las acciones incluidas en el Plan (Yuhu!, ¡¡tendrá un logotipo!! ¡Qué pedazo de plan de fomento! -Tomará acciones de comunicación en el ámbito de la lectura -Pondrá en marcha proyectos en colaboración con los medios de comunicación. -Creará una página web que sirva como centro de recursos. (¡Y también tendrá página web! ¡Esto ya es la caña de España!) ¿Cómo hará todo esto el plan de fomento de la lectura? Pues verás, van a poner una serie de recursos, y van a activar la lectura. Pondrán en marcha colaboraciones, y fomentarán el diálogo y la lectura. ¡Y van a hacer logotipos! Me pongo en plan irónico porque… E. plan de fomento de la lectura no explica cómo se van a llevar a cabo las acciones para fomentar la lectura. ¡Toma ya! Es decir: Señores, vamos a fomentar la lectura. Este es el plan para el fomento de la lectura. ¿Y cómo van ustedes a fomentar la lectura? Ah, bueno… Eso no lo sabemos, tomaremos acciones y veremos con quién hablamos y trataremos el tema con los medios de comunicación para que digan lo importante que es leer. En fin…
9 tipos de conflicto narrativo para tu novela
[et_pb_section bb_built=”1″ admin_label=”section” _builder_version=”3.22″ global_colors_info=”{}”][et_pb_row admin_label=”row” _builder_version=”3.25″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”][et_pb_column type=”4_4″ _builder_version=”3.25″ custom_padding=”|||” global_colors_info=”{}” custom_padding__hover=”|||”][et_pb_text admin_label=”Text” _builder_version=”4.18.0″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” hover_enabled=”0″ global_colors_info=”{}” sticky_enabled=”0″ background_pattern_color=”rgba(0,0,0,0.2)” background_mask_color=”#ffffff” text_text_shadow_horizontal_length=”text_text_shadow_style,%91object Object%93″ text_text_shadow_horizontal_length_tablet=”0px” text_text_shadow_vertical_length=”text_text_shadow_style,%91object Object%93″ text_text_shadow_vertical_length_tablet=”0px” text_text_shadow_blur_strength=”text_text_shadow_style,%91object Object%93″ 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Pero claro, es probable que os surja una duda con todo esto: ¿Qué tipos de conflicto narrativo puedo utilizar para mi novela? En este artículo vamos a ver, precisamente, nueve tipos de conflicto narrativo que podrás utilizar. A modo de recordatorio Uno de los elementos más importantes en toda novela es el conflicto narrativo. Se suele definir el “conflicto narrativo” como la disputa de dos o más bandos por lograr un mismo objetivo o bien por impedir que el contrario lo consiga. Toda obra de ficción contiene un conflicto que necesita resolverse por parte de los personajes, de modo que forma parte de los 6 elementos básicos de la narración junto con la Historia, el Argumento, el Personaje, los Obstáculos y el Clímax. El conflicto narrativo nos ayuda a mantener el ritmo de nuestra novela, nos guía en la obra a fin de que lleguemos a un puerto seguro (el clímax, del que ya nos ocuparemos) y debemos diseñarlo de forma que tenga un buen detonante inicial que enganche al lector (de esto nos ocuparemos en el siguiente artículo de esta serie), así como gestionar su evolución de forma correcta para que la novela sea interesante. Para conseguir esto, los personajes son cruciales, ya que serán el vehículo canalizador del conflicto. Pero, ante todo, debemos tener muy claro qué tipo de conflicto narrativo vamos a plantear ante el lector. Para ello, quiero presentaros los principales tipos de conflicto narrativo que podemos encontrar en una novela: [/et_pb_text][et_pb_image src=”https://teopalacios.com/wp-content/uploads/2020/05/1.png” alt=”Descarga eBook aquí” title_text=”Descarga eBook aquí” url=”@ET-DC@eyJkeW5hbWljIjp0cnVlLCJjb250ZW50IjoicG9zdF9saW5rX3VybF9wYWdlIiwic2V0dGluZ3MiOnsicG9zdF9pZCI6IjIzMDYzIn19@” url_new_window=”on” align=”center” _builder_version=”4.4.8″ _dynamic_attributes=”url” hover_enabled=”0″ global_colors_info=”{}” sticky_enabled=”0″ /][et_pb_text _builder_version=”4.18.0″ hover_enabled=”0″ global_colors_info=”{}” sticky_enabled=”0″ background_pattern_color=”rgba(0,0,0,0.2)” background_mask_color=”#ffffff” text_text_shadow_horizontal_length=”text_text_shadow_style,%91object Object%93″ text_text_shadow_horizontal_length_tablet=”0px” text_text_shadow_vertical_length=”text_text_shadow_style,%91object Object%93″ text_text_shadow_vertical_length_tablet=”0px” 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Pero el conflicto espiritual sigue vigente. En este tipo de fricciones, el individuo reivindica una conciencia distinta a la que predomina en su entorno y esto le hace entrar en un conflicto con él mismo y con el resto de su mundo. Tipos de conflicto narrativo: Político El conflicto político o ideológico tiene similitudes con el espiritual porque se refiere a las creencias y convicciones del ser humano. En él es fundamental mostrar el concepto que tiene el personaje principal del mundo en el que vive y cómo esa visión personal lo lleva a enfrentarse a él. Tipos de conflicto narrativo: Histórico En los conflictos narrativos de caracter histórico hay que cuidar en especial la relación entre individuo y el acontecimiento histórico en el que desarrollamos la trama, de modo que la fricción entre ambos quede clara y constituya el motor de la acción. Debemos cuidar también de no asignar a los protagonistas de nuestras historias ideas y pensamientos actuales, pues estaríamos incurriendo en anacronismos. Tipos de conflicto narrativo: Con la Autoridad Hay que tener cuidado con no confundir el tema del poder con el conflicto por el poder. En el primer caso ofreceríamos un mensaje, una reflexión sobre el poder; en el segundo, éste se erige como motor de la fricción y es lo que hace avanzar la trama. No tiene que ser un conflicto con la policía. Puede serlo también entre alumno y profesora, padres e hijos, empresarios y trabajadores, etc. Tipos de conflicto narrativo: En la Esfera Privada Tendemos a pensar que el conflicto narrativo se relaciona con aspectos muy importantes, pero a menudo las personas que nos hacen sufrir, superarnos y avanzar se encuentran en nuestro entorno inmediato. Jane Austen afirmó que «para escribir, 3 o 4 familias provincianas resultan perfectas». Así, por ejemplo, un conflicto entre dos hermanos puede dar pie a toda una novela. Tipos de conflicto narrativo: De Género o Sexual Este conflicto se refiere no tanto a las fricciones particulares que han sentido hombres y mujeres a lo largo de la historia si no a los conflictos generados entre ellos debido a su diferenciación de género o su inclinación sexual. Este tipo de conflicto implica una transgresión cultural, social y sexual y suele generar reacciones intensas. Aquí se incluirían, por ejemplo, conflictos relacionados con la inclinación homosexual, la transexualidad, etc. Tipos de conflicto narrativo: Amoroso Es el tema estrella de la literatura y hay infinidad de variantes: amor no correspondido, amores que fracasan, amores cuyo encuentro es imposible, definiciones de amor, la búsqueda del amor verdadero, amores con final agónico, otros con final feliz… El amor es uno de los ejes de la existencia del ser
Qué protegen los derechos de autor: El contenido moral y patrimonial
[et_pb_section fb_built=”1″ admin_label=”section” _builder_version=”3.22″ global_colors_info=”{}”][et_pb_row admin_label=”row” _builder_version=”3.25″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”][et_pb_column type=”4_4″ _builder_version=”3.25″ custom_padding=”|||” global_colors_info=”{}” custom_padding__hover=”|||”][et_pb_text admin_label=”Text” _builder_version=”4.10.7″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” hover_enabled=”0″ global_colors_info=”{}” sticky_enabled=”0″] Qué protegen los derechos de autor: El contenido moral y patrimonial En el artículo anterior hablábamos de los derechos de autor de una forma más general, nos planteábamos una serie de preguntas: cuándo nacen; qué características debía tener una obra para ser considerada creación intelectual; o si existía una protección de tipo constitucional para estos derechos. También hablábamos de que los derechos de autor tenían un contenido de dos tipos: moral y patrimonial. Pero, ¿sabes qué protegen los derechos de autor? Aún a riesgo de que me tires una “pedrá” si llegas a cruzarte conmigo por la calle, creo que es importante ahondar un pelín en el contenido de los derechos de autor, en delimitar qué es cada uno de ellos de una forma breve y precisa. A Teo pongo por testigo de que no voy a enrollarme más de lo preciso, y creo que puede ser muy interesante para ti cuando afrontes la publicación de tu obra saber qué protegen los derechos de autor. Así las cosas debes tener en cuenta que los derechos de autor se dividen en dos tipos básicos. Qué protegen los derechos de autor: Derechos de contenido moral Los derechos de este tipo son irrenunciables e inembargables. Forman parte de estos derechos de contenido moral los siguientes: Divulgación El autor puede decidir si divulga o no su obra, y cómo lo hará. También se recoge aquí el derecho a darla a conocer con su nombre, bajo seudónimo o anónimamente. Este derecho se agota en el momento en que se hace la obra accesible al público por primera vez. Paternidad (o maternidad) de la obra Se trata de reconocer al autor su condición de tal. Este derecho resulta violado cuando se producen plagios o cuando se omite la identidad del autor. Integridad El autor tiene el derecho a exigir respeto a la integridad de su obra y a impedir cualquier deformación, modificación, alteración o atentado que suponga perjuicio a sus legítimos intereses o menoscabo a su reputación. Es importante el matiz, porque no toda deformación supone una violación de este derecho, sino que es necesario que se produzca un efectivo perjuicio. Modificación Se trata de la facultad moral del autor de «modificar la obra respetando los derechos adquiridos por terceros y las exigencias de protección de bienes de interés cultural». Retirada Se establece la facultad del autor de retirar su obra del comercio, por cambio de sus convicciones intelectuales o morales, previa indemnización de los daños y perjuicios causados a los titulares de los derechos de explotación. No suele ser frecuente que esto ocurra, pero si de repente cambias de convicciones (y te lo puedes permitir) ya sabes… Acceso El autor puede acceder a ejemplares únicos o raros cuando se halle en posesión de un tercero “para ejercer el derecho de divulgación u otro que le corresponda“. [/et_pb_text][et_pb_image src=”https://teopalacios.com/wp-content/uploads/2020/05/1.png” alt=”Descarga eBook aquí” title_text=”Descarga eBook aquí” url=”@ET-DC@eyJkeW5hbWljIjp0cnVlLCJjb250ZW50IjoicG9zdF9saW5rX3VybF9wYWdlIiwic2V0dGluZ3MiOnsicG9zdF9pZCI6IiJ9fQ==@” url_new_window=”on” align=”center” _builder_version=”4.4.8″ _dynamic_attributes=”url” global_colors_info=”{}”][/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=”4.10.7″ global_colors_info=”{}”] Qué protegen los derechos de autor: Derechos de contenido patrimonial Este tipo de derechos son transmisibles y embargables Derecho de reproducción Desde un punto de vista jurídico la reproducción implica la fijación directa o indirecta, provisional o permanente, por cualquier medio y en cualquier forma, de toda la obra o de parte de ella, que permita su comunicación o la obtención de copias. Requieren autorización actividades como: hacer fotocopias de un libro o manual (sea mucho o poco la extensión no importa); utilizar un personaje original creado por otra persona y por supuesto descargarse cualquier obra disponible en internet… Este posiblemente sea uno de los derechos de autor más violentado hoy en día. Los medios técnicos disponibles permiten a cualquiera acceder a un e-book y reproducir nuestros libros sin nuestro consentimiento. ¿Tiene solución? De momento parece que no. Es imprescindible una educación en ese sentido, de forma que el público tome conciencia de lo complejo que resulta crear una obra artística y el quebranto que provoca su reproducción no autorizada. Derecho de distribución Las obras literarias se distribuyen habitualmente a través del contrato de edición, en el que el autor cede al editor, mediante compensación económica, el derecho a reproducir su obra y el distribuirla. El editor se obliga a realizar estas operaciones por su cuenta y riesgo en las condiciones pactadas y con sujeción a lo dispuesto por esa ley. En la actualidad son muchos los escritores que están optando por editar sus propias obras y otros que suscriben contratos de coedición para alcanzar el mismo fin. Derecho de comunicación pública En virtud de este una pluralidad de personas pueda tener acceso a la obra «sin previa distribución de ejemplares a cada una de ellas». Por ejemplo cuando vamos al cine a ver una película estamos asistiendo a un acto de este tipo, pero pienso que también lo estamos cuando asistimos a un recital de poesía. Derecho de transformación Comprende la traducción, adaptación y cualquier otra modificación de la que se derive una obra diferente. Los derechos de propiedad intelectual de la obra resultado de la transformación corresponderán al autor de esta última, sin perjuicio del derecho del autor de la obra preexistente de autorizar, durante todo el plazo de protección de sus derechos sobre esta, la explotación de esos resultados en cualquier forma y en especial mediante su reproducción, distribución, comunicación pública o nueva transformación. Y ahora que ya sabemos qué protegen los derechos de autor terminamos este complejo tema con un poco más de profundidad. Espero que haya sido clarificador y si te surge algún tipo de duda, me tienes a tu disposición. Si crees que puede ser interesante para algún conocido (incluso algún amigo, creo que hay gente que tiene amigos escritores) no dudes en compartirlo.[/et_pb_text][et_pb_code _builder_version=”4.4.8″ global_colors_info=”{}”][/et_pb_code][/et_pb_column][/et_pb_row][/et_pb_section]
Grandes Autores Españoles: Lope de Vega
Grandes Autores Españoles: Lope de Vega Cuando me propusieron escribir sobre los grandes autores de la literatura española supe que el primero al que debía mencionar era a Cervantes. Pero ¿qué sería de Cervantes sin Lope de Vega? Posiblemente el mismo, o no. Luego os explico. Además, espero que en las líneas que expongo a continuación os podáis aproximar a uno más de los grandes autores de nuestro Siglo de Oro. Y puedo asegurar que son multitud. Vamos a por ello. Biografía de Lope de Vega: Sus primeros años. Félix Lope de Vega Carpio nace en Madrid un 25 de noviembre de 1.562, en el barrio de artesanos, muy cerca de la calle Mayor. De familia humilde, su padre era un bordador de origen montañés y su madre ama de casa. Solo se sabe a ciencia cierta, pues no existe documentación que nos hable de sus primeros años, que estudió en el Colegio Imperial que por aquel entonces regentaba la Compañía de Jesús, donde ya demostró tempranamente sus dotes para la escritura y la interpretación participando en los ejercicios teatrales que se realizaban en el mismo e incluso se cree que compuso algunas pequeñas piezas para representar en el teatro. De su preparación y estudios poco más se sabe. Se supone que completaría los mismos en la Universidad de Alcalá y Salamanca, pero no hay documentación ni título universitario que así lo corrobore. Sí se sabe que en 1.583 se alistó al mando de Don Álvaro de Bazán y participó en la conquista de las Azores, aunque de su alistamiento en la Armada Invencible se sigue discutiendo. Bueno, más que de su alistamiento, de la participación de este en la Batalla de Lepanto de la que tanto gustaba alardear. Sobre todo si te trataba de competir con Cervantes, pero de eso hablaremos más tarde. Al regresar de la conquista de las Azores, Lope de Vega se dedica a aquello por lo que más se le conoce, casi tanto como a sus obras: el galanteo. Cómo combinar amores y letras. El primero de los amores que se le conoce a Lope de Vega es el que mantuvo con Elena Osorio nada más llegar de las Azores. Algunos estudiosos la identifican con la “Filis” de sus poemas, la de “Dulce Filis, si me esperas, De favor has de ir mudando, Que es mucho para burlando, Y poco para de veras.” Lo cierto es que durante cinco años mantuvo amoríos con la tal Elena Osorio. Aunque lo verdaderamente importante no es que fuera hija de comediantes, si no que estuviera casada con un señor respetable que se encontraba por aquel entonces en América. Como fue normal en toda su obra, Lope de Vega solía dejar apuntes autobiográficos en ella, por eso se cree que este primer amor fue el origen e inspiración de su obra “La Dorotea” y de algunos de sus poemas más tormentosos. De hecho, al terminar esta relación, a Lope no se le ocurre otra cosa que difamarla con algunos escritos que hizo circular por Madrid, lo que le valió su destierro de la corte. Su primer matrimonio En 1588 contrae matrimonio por poderes con Isabel de Urbina, ya que Lope de Vega se encontraba alistado en ese momento. Un año más tarde se desplazan a Valencia. No pierde el tiempo, y aunque desterrado de la Villa, envía sus obras a esta para que sean publicadas y representadas. Es en esta época cuando entra al servicio del duque de Alba, cambiando su domicilio a Alba de Tormes. “La Arcadia” es escrita en estos tiempos de placidez para nuestro autor. Aunque esta situación no dura mucho, pues su esposa fallece en 1594 al dar a luz a su segunda hija. Pero la tristeza le dura poco tiempo. Cuando por fin llega el levantamiento del destierro de Madrid un año después, Lope ya se encuentra amancebado con una viuda, Antonia Trillo, comenzando contra él un nuevo proceso de destierro que por suerte termina favorablemente. Sin demora se vuelve a enamorar de Micaela de Lujan, que para variar está casada, y con la que se dice llegó a tener cinco hijos. Segundo matrimonio Su fama literaria crece tanto como su lista de amoríos, y aun estando liado con Micaela contrae matrimonio en 1598 con Juana Guardo, hija de un rico abastecedor de carne, probablemente, y como dicen las malas lenguas entre las que se encuentra la de Góngora, atraído por su dote. La que nunca cobró, ya que el padre de su nueva esposa se negó a darla por no aprobar esta boda. No hay que explicar el por qué. Como su economía no crece a la par que su obra, se ve obligado a entrar al servicio del duque de Sessa. Dicen que más que para ejercer de labores de escribano lo hizo para actuar de alcahuete en las relaciones que su señor tenía con las mancebas que Lope le buscaba. Su buen hacer en estas labores y la influencia del duque hacen que en 1610 se le nombre Familiar del Santo Oficio, alternando sus estancias tanto con su familia legítima como la que estableció con su amante, llegando incluso a comprar una casa en la calle de Francos –curiosamente hoy en día calle Cervantes– hasta que su protector es desterrado y su mujer enferma. No obstante, se sabe con certeza, pues se conoce el nombre de algunas de ellas, que Lope siguió manteniendo relaciones con mujeres, sobre todo de la farándula, durante todo este periodo. Mirad cómo refleja el carácter de nuestro autor en este pequeño y gracioso corte de la serie El Ministerio del Tiempo, donde podemos ver su querencia por las mujeres casadas. De su caída en desgracia y su ordenamiento como sacerdote En 1614 decide ordenarse sacerdote. La muerte de su hijo Felix en 1612, y al año siguiente de su hija Juana, llevan a nuestro autor a solicitar su ingreso. La buena racha ha terminado. En sus “Rimas Sacras” podemos ver su estado de ánimo.
Cómo crear personajes usando el método de las esferas
¿Cómo se puede dar vida a una historia? Solo hay una respuesta a esa pregunta: debes crear personajes para que la vivan. Esa es la clave al crear personajes para una novela. El lector necesita alguien con quien identificarse y poder sentir todo lo que él siente, alguien con quien enfadarse cuando las cosas no toman el rumbo previsto por una mala decisión o con quien llorar cuando le pasa algo malo. También alguien con quien enfadarse y propinarle una colleja al equivocarse. Si el narrador lleva de la mano al lector para que se cuele en la historia, y el ambiente y la documentación crean un nido para que crezca, los personajes la hacen real. Como si fuéramos el doctor Frankenstein, crearemos nuestro propio monstruo al que dotaremos de vida. Pero, ¡cuidado! El modo en de crear a los personajes para una novela hará que nuestros lectores se rindan a ellos o que cierren el libro con una sensación de fracaso o engaño. ¿Cómo crear personajes y que sean buenos? El ser humano se compone de varias esferas y todas hemos de desarrollarlas para tener un personaje creíble. No me voy a meter a una disección psicológica porque no es mi campo, pero resumiendo mucho, tres son los aspectos que debemos tratar para nuestros protagonistas: biológico, psicológico y social. Esfera biológica: Está claro que las características físicas pueden determinar el comportamiento o la historia del personaje. Por ejemplo, un adolescente parapléjico en un instituto tendrá una red compleja de limitaciones físicas que pueden derivar, o no, en fortalezas psicológicas y en relaciones sociales más o menos complicadas. Yo tengo una peculiaridad con las descripciones físicas: no suelo poner demasiados datos a no ser que sea algo realmente importante para la historia. Como lectora, no necesito muchos detalles para imaginarme a los protagonistas, con un par me basta. De hecho, ¿quién no se ha sentido decepcionado con la elección de un actor para una película basada en un libro que nos ha gustado porque no es lo que nos esperábamos? También os confieso que tengo debilidad por los ojos. La descripción de los ojos de alguien y su mirada dice mucho de cómo es, y puede dar mucho juego para escenas futuras. ¿No dicen que los ojos son el espejo del alma? Otra cosa en la que me gusta recrearme un poco más es en el vestuario. Por la forma de vestir, los adornos, las telas… podemos mostrar mucho de un personaje: de su estatus social, del momento histórico, incluso de sus creencias o motivaciones. En mi novela tengo especial cuidado en mostrar estos detalles: colores de uniformes, herramientas, incluso la longitud del cabello. ¿Os acordáis de lo que os comentaba en el anterior artículo sobre el atrezzo gracias a la documentación? Pero no seáis demasiado exhaustivos con nada. Dos detalles bien puestos pueden marcar y definir a un protagonista. El resto lo hará la imaginación del lector si nuestro personaje está bien construido. Esfera psicológica: ¿Qué es lo que mueve al protagonista? ¿Cómo actúa? ¿Qué respuesta tiene hacia los conflictos? Son preguntas que debemos poder contestar para que la historia fluya como es debido. No es fácil construir una mente que no existe y hacerlo de modo complejo: eso es un buen personaje. Estamos compuestos de capas y capas en las que se mezclan vivencias pasadas, personalidad y pulsiones. Ante una misma situación, cada persona actúa de forma diferente. Por ejemplo, ante una amenaza directa hay gente que huye, otra que se bloquea y otra que se enfrenta. Y este ejemplo es muy sencillo. ¿Qué hacer ante un dilema moral? ¿Cómo responder en un diálogo importante? Aquí os recomiendo dos herramientas: -Los estudios psicológicos: en psicología hay varias corrientes, pero podemos picar un poco de todas ellas. Una herramienta que muchos escritores utilizan es la del eneagrama. Podéis leer más aquí. En realidad se basa en ciertas personalidades tipo y relaciona estas con las respuestas esperadas mediante un diagrama de interacción. Cada tipo de personalidad está motivado por una pulsión (pereza, ira, orgullo, lujuria, gula, cobardía, avaricia, envidia, vanidad). -Observación: es lo que yo utilizo. Si nos fijamos, en nuestro medio podemos encontrar modelos para crear relaciones, distintas respuestas y personalidades varias. También analizándose a uno mismo. Es un ejercicio muy bueno y confieso que mis protagonistas están desarrollados sobre distintos aspectos de mi propia personalidad, a veces llevados al extremo, eso sí. En ocasiones también he recreado conversaciones que he escuchado en la calle o en la cola del supermercado y que me han parecido geniales. Pero sí que debéis tener en cuenta la personalidad de vuestro personaje durante toda la novela, incluso para su evolución. ¿Y los protagonistas deben evolucionar? Por supuesto. Os he comentado que estamos hechos de vivencias, por lo que lo que va a pasar en nuestra historia debe modificar al personaje desde dentro. Por ejemplo, la víctima de una violación puede tomar varios caminos, pero nunca se quedará igual después de haber sufrido una agresión de esa magnitud. A veces no es necesario un acontecimiento tan brutal para modificar el pensamiento de alguien: la edad, las relaciones, una emoción… modela nuestro comportamiento y nuestra respuesta puede ser diferente en un momento dado que en otro. Pero todo esto lo debemos tener claro antes de ponernos a escribir para no meter la pata y que el lector no levante la vista del papel y diga: “Es imposible que Fulanito haya hecho esto”. Esfera social No estamos solos. Nos relacionamos, nacemos y crecemos en un entorno determinado que nos influye para bien o para mal. El nacer en un sitio o en otro puede fijar nuestras creencias religiosas, nuestra forma de ver la vida por un estatus social o el trato que dispensamos al resto de personas. El pasado de nuestros personajes debe estar claro, así como su entorno de crecimiento para poder describir su personalidad. Incluso su forma de hablar. Una de las características que más se recuerdan es el discurso de una persona.