¿Influye lo que leemos en lo que pensamos? Un ejemplo

por | Mar 28, 2019 | Psicología & escritura

Dime qué lees y te diré cómo piensas. El mundo de la literatura desde el punto de vista científico es apasionante. Ya hablábamos en un artículo anterior sobre cómo los rasgos de la personalidad de los personajes, basados en el modelo de cinco factores, pueden influir en el lazo emocional que establezca el lector con dichos personajes. Poníamos de ejemplo la saga Harry Potter, de la autora J.K. Rowling, al igual que haremos en esta ocasión. La diferencia es que el tema no será cómo enganchar al lector, sino cómo influye lo que leemos en lo que pensamos o en nuestros valores y actitudes. ¿Puede una historia escrita convertirnos en mejores personas?

Esa y otras preguntas son las que se han planteado distintos equipos de investigación, interesados en conocer cómo influye lo que leemos en lo que pensamos. La base de esta cuestión es que las novelas reflejan aspectos sociales, culturales y psicológicos del mundo en el que se vive. A veces de modo explícito y crítico, mostrando como protagonistas a quienes reivindican derechos sociales, por ejemplo, y como antagonistas a quienes tratan de imponer una ideología discriminatoria. En otras ocasiones se muestra de forma más velada y mimetizada con la realidad del momento en el que se escribe. Se sabe, por tanto, que la literatura está influenciada por la época y lugar donde se produce, pero ¿y al revés? ¿Puede una novela influir en los lectores? ¿Influye lo que leemos en lo que pensamos?

El ejemplo de Harry Potter 

El hecho de que la saga Harry Potter haya despertado el interés de la comunidad científica es consecuencia de su popularidad y gran acogida por la población infantil, juvenil y adulta. La suma de cómo la autora consigue, en un género fantástico, incluir elementos de otros géneros como el romántico, la aventura, el thriller, el misterio, la ficción, entre otros, como dirían Alton y Knapp en sus respectivos estudios, no hace sino incrementar el interés científico por la saga Harry Potter.

El mundo de Harry Potter se caracteriza por una jerarquía social estricta, prejuicios sobre la pureza de la sangre mágica o la humanidad de las criaturas. Hay sirvientes, guardianes y esclavos, normalmente personajes que, pese a estar humanizados, pertenecen a otras razas. El protagonista, Harry Potter, tiene contacto con todos estos colectivos que, para el antagonista, tienen una posición inferior en la jerarquía social. Un contacto significativo donde prima el respeto y el trato en igualdad de manera explícita por parte del protagonista. Además, y siguiendo el trabajo de Delzescaux, Harry Potter ensalza, como protagonista, valores como el coraje, la valentía, la justicia y otros valores sociales positivos relacionados con los derechos y la igualdad.

La estructura social definida de la saga Harry Potter y los rasgos de personalidad de los distintos grupos de personaje hacen que la saga sea atractiva para sus lectores. La comunidad científica, dada esta realidad, se ha preguntado si influye lo que leemos en lo que pensamos, si la saga Harry Potter influye en los pensamientos y actitudes hacia colectivos minoritarios, si leer nos puede convertir, a fin de cuentas, en mejores personas.

¿Influye lo que leemos en lo que pensamos?

Y ahora nos ponemos serios: hablamos de ciencia. En concreto, vamos a comentar un estudio publicado en la Journal of Applied Social Psychology que evalúa si leer Harry Potter reduce los prejuicios hacia los colectivos minoritarios o estigmatizados socialmente. Este trabajo de investigación se dividió en tres estudios diferentes según el colectivo minoritario abordado, a saber: inmigrantes (estudio primero), homosexuales (estudio segundo) y refugiados (estudio tercero).

El equipo de investigación, compuesto por los investigadores europeos Loris Vezzali, Sofia Stathi, Dino Giovannini, Dora Capozza y Elena Trifiletti, eligió estos colectivos debido a la fuerte evidencia científica existente sobre los prejuicios hacia dichos grupos por parte de la población europea. Muestra de ello son los trabajos de Pereira, Schmid y sus colaboradores, West y Hewstone o Zick, Pettigrew y Wagner.

Regresando al tema que nos ocupa y al estudio de Vezzali y compañía, se tuvo en cuenta, para el estudio, la comprensión lectora, las actitudes discriminatorias antes y después del experimento, la identificación con Harry Potter, el protagonista, o con Voldemort, el antagonista, y los libros que han leído o las películas que han visionado de Harry Potter. De esta recogida de datos extrajeron resultados interesantes. Por ejemplo, según los individuos evaluados, la lectura de los pasajes de Harry Potter fue agradable, interesante, entretenida y fácil de entender, algo que facilita el vínculo emocional entre el personaje y el lector.

Además de esta premisa básica cumplida, estos autores encontraron lo siguiente:

  • El hecho de que alguien se identifique con el protagonista no implica no identificarse con el antagonista.
  • Identificarse con Harry Potter en los pasajes del libro donde hay situaciones de discriminación o injusticia se relacionó con una mejora en las actitudes hacia las personas inmigrantes, homosexuales y refugiadas.
  • La identificación con Voldemort se relacionó con peores actitudes hacia las personas inmigrantes o con una influencia menor de la identificación con Harry Potter en la mejora de estas actitudes a los otros dos colectivos.

Harry Potter y cómo influye lo que leemos en lo que pensamos

El estudio que he decidido contaros es uno entre otros tantos. El análisis de la influencia que tiene en la población las historias es objeto de interés desde que estas existen. Los valores implícitos, las reflexiones, los rasgos con los que quien lee se identifica… Todo ello refuerza o mengua los propios valores, reflexiones y rasgos de personalidad del lector. Por tanto, al igual que las novelas reciben influencia del contexto en el que son escritas, estas influyen en las personas que las leen. Es decir, nos sentimos identificados con aquellos personajes con los que compartimos rasgos de la personalidad y, al mismo tiempo, ello refuerza nuestras actitudes y valores.

Teniendo en cuenta este círculo de influencia, como escritores debemos ser capaces de crear personajes auténticos, coherentes y verosímiles, que puedan no solo hacer que el lector se identifique, sino engancharlo y dejar huella en él.

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