Una vez me dijo un amigo, hace ya más años de lo que me gustaría, que cuando uno se casa es como cuando una sartén ha estado mucho tiempo en el fuego y, de repente, la apartas y le echas un buen chorro de agua fría. Se refería al hecho de que, tras el día de la boda, a uno se le acababan las tensiones de los últimos meses, las preocupaciones de si el Gran Día saldría bien o mal, la necesidad de estar pendiente del menor de los detalles.

 

Bueno, pues un poco así me he sentido yo tras la presentación de Hijos de Heracles. El mismo día de la presentación fue un mar de dudas, porque, como el 98% de los días desde hace tres meses (¡quién diría que estamos en Sevilla y no en Lugo!) amaneció lloviendo. Y siguió lloviendo durante todo el día. Así que pensé que habría poca gente que se animara a aparecer. Tuve poca fe en los amigos, lo reconozco. Soy culpable.


Tenía que esta pronto en Fnac Sevilla. Había quedado con un periodista una hora antes del acto de presentación del libro para realizar una entrevista. Debo decir que me sentí muy cómodo, fue una charla de lo más agradable y amena. Era evidente que Agustín Velasco había leído, y hasta disfrutado, de la lectura de la novela. Fue una entrevista larga y profunda, que hoy mismo será publicada, según se ha anunciado, en el blog literario del Diario de Sevilla, junto con una reseña de la novela.

Tan pronto como terminamos la entrevista, lo que nos llevó cosa de media hora, tuve el gusto de conocer personalmente al Director Comercial de Edhasa, al Jefe de Ventas de Melisa, la distribuidora, y a los comerciales de la zona. La sintonía fue inmediata y estuvimos charlando de la marcha del libro, sin datos, claro, que es muy pronto para eso. La cuestión es que la cosa se está moviendo bastante bien. Ellos están especialmente contentos porque la distribución, la aceptación del libro, ha sido muy buena y, como alguno de vosotros habéis comentado en otras ocasiones, se está viendo por todas partes. Os doy un dato en cuanto a ese tema. Un amigo de Madrid compró el libro en un Corte Inglés en el que sólo había un ejemplar. Una semana después volvió a pasar por allí y tenían 9. Podría parecer un dato banal, pero en realidad es muy significativo.

Entre charla y saludos, apareció por allí un fotógrafo de Diario de Sevilla, junto a periodistas del mismo periódico y de Agencia Efe que se desplazaron para cubrir el acto, así que me vi posando con varios ejemplares de la novela en las manos, intentando no poner una cara demasiado extraña mientras tiraban una foto tras otra y yo pensaba que eso no me podía estar pasando. De fondo, una cámara de video indiscreta no perdía un solo fotograma de lo que sucedía, como para dejar constancia, para que no tenga dudas de que realmente ocurrió. Tendré que sentarme a comprobarlo un día de estos.

Cuando me di cuenta era la hora de la presentación y la segunda planta de Fnac estaba de lo más concurrida. No me paré a contar a los asistentes, pero más tarde supe que hubo alrededor de 45. Todo un éxito teniendo en cuenta las circunstancias, así que pido perdón por mi falta de fe. No volverá a suceder. O eso espero…

Tengo que dar de nuevo las gracias a Javier Márquez. A lo largo de los últimos años hemos ido forjando una buena amistad y para mí suponía una fuente de tranquilidad tenerlo a mi lado, ejerciendo de padrino. Habló bien de la novela, claro, como no podía ser de otro modo porque es estupenda y maravillosa y, en realidad, se convertirá en un éxito atemporal. Pero eso será con el tiempo. Hoy por hoy, todavía la conocen pocos y para que se produzca ese éxito rotundo aún falta tiempo. Por eso, que personajes del calado y la experiencia de Javi exprese según qué opiniones del trabajo de uno, no tiene precio.

Luego me tocó el turno: tras agradecimientos varios, pero necesarios e importantes, hablé de los tres aspectos que más trabajé en la novela: ambientación, personajes y la creación de la historia narrada. En algunos momentos se escuchó una especie de ronroneo en el auditorio. Por ejemplo, cuando expliqué que los niños espartanos eran apartados de sus hogares con siete años y, a partir de ese momento, su única dieta consistía en un trozo de grasa de cerdo bañada en sangre de cerdo con sal y pimienta. Hubo quien puso cara de asco.

Un momento que se me quedó grabado fue cuando estaba explicando que una de mis intenciones con la novela había sido reflejar qué sintió la sociedad espartana ante tanto cambio social como se produce en el periodo narrado. Puse un ejemplo: ¿qué sentiría una madre espartana cuando se instauró una ley que les quitaba a sus hijos a partir de los siete años para que ya prácticamente no regresaran nunca a su hogar? En ese instante, pude ver cómo mi madre, sentada en primera fila, como debe ser, asentía con la cabeza, imaginando, posiblemente, qué hubiera sentido si le hubiera ocurrido algo similar con alguno de sus retoños.

No se produjeron muchas preguntas al final del acto, de modo que los nervios, más que atemperados por una buena tila doble que tuve la precaución de tomar antes de salir de casa, se diluyeron con rapidez y ya sólo quedó disfrutar de un buen rato de compañía, alguna charla calmada y agradable junto a la barra del bar al que nos acercamos inmediatamente después. El mismo al que vamos en todas las presentaciones en las que tenemos participación algunos de nosotros en Sevilla. Una visita que ya se ha convertido en un clásico y que se agradece en el alma.

Toda una experiencia, de lo más emotiva y agradable, esto de presentar un libro. No por la presentación en sí, sino por comprobar el rostro de tanta gente querida, tanta gente cercana que disfruta, y vive, y se siente orgullosa de que un amigo, un hermano o, simplemente un desconocido con pasión por su trabajo, logra, a base de tesón y esfuerzo, ir cumpliendo etapas y alcanzando metas.

En cuanto a cositas sobre la venta del libro… pues la cosa sigue funcionando bien. En Fnac continúa, y ya es la 5ª semana consecutiva, en el Top Ventas de novela histórica. Según los datos de Fnac, Casa del libro, etc., está teniendo una buena aceptación y, de hecho, en el horizonte se preparan más actos relacionados con la novela. Hay varias y estupendas noticias para el futuro inmediato y a medio plazo, pero aquí tendréis que tener un poco de paciencia, pues por el momento no puedo dar más información. Simplemente, sabed eso: pronto escucharemos más cosas sobre la novela.

Sí, aquel día fue como retirar la sartén del fuego.

Lo que nunca me dijo mi amigo fue que, tras un breve respiro, la sartén vuelve a colocarse en los fogones: ¿cómo reaccionarán los lectores? ¿Qué comentarios se verterán sobre la novela? ¿Qué dirá la crítica? ¿Y los especialistas en historia? ¿Las reseñas serán positivas? Y, la más importante de todas: ¿se venderá bien?

Por el momento, puedo decir que las noticias sobe Hijos de Heracles empiezan a llenar la blogosfera. Pero, de eso, si no os importa, os hablo en unos días.

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