Esta semana me la he tomado de cierto relax literario. La semana anterior os comentaba que me estaba costando concentrarme y avanzar en la creación de la novela en la que estoy trabajando. Algunos me comentabais que no forzara la máquina, que me tomara un respiro, etc… Yo soy de los que piensan que el escritor tiene que escribir a diario, aunque sea una sola frase, una sola palabra. O en su defecto, trabajar en algún proyecto.

Claro, a veces hay que descansar. A mi me pasó cuando concluí PECADO CAPITAL, de lo que ya he hablado aquí en aquella entrada en la que explicaba que me había quedado vacío.

La cuestión es que andaba descentrado, como contaba. Así que me he dedicado a poner en su lugar algunas cuestiones personales y comenzar a mover algunos asuntos que tenía pendientes.

He podido alejarme sin problemas de la novela, o mejor dicho, del proceso de escribir esta novela, sin remordimientos de conciencia. Supongo que habrá ayudado el hecho de que el sábado pasado, tan pronto como dejé en el blog la entrada, me puse ante la pantalla y en tres horas escribí casi catorce folios. Es decir, que en tres horas del sábado había escrito el doble que en toda la semana anterior. Y eso tranquiliza. Eso ayuda a ver que no estás sufriendo un bloqueo creativo, sino que la cosa va algo más lenta de lo que tenía pensado.

Medité en por qué podía pasarme eso y descubrí que me faltaba información. Me explico: necesitaba que alguien me ofreciera ayuda para desarrollar una de las tramas de la novela. Yo tenía esbozado el argumento de esa trama, pero sabía que estaba cogido por los pelos.

La ayuda me vino de forma inesperada. Tengo unos amigos cuyo primo es nada menos que criminólogo. La trama en cuestión es precisamente una investigación policial. Todos tenemos alguna idea de cómo funciona… pero esa idea, os lo digo ya, es errónea en un 90% de cuestiones. Demasiado cine de Hollywood…

En fin, que el miércoles nos reunimos en torno a una taza de café, le expliqué las dificultades que me estaba encontrando, y, de manera completamente amable y una facilidad pasmosa, comenzamos a comentar cómo funciona una investigación policial.

Por supuesto, no me ha ofrecido detalles demasiado concretos, entre otras cosas porque no va a divulgar los métodos de trabajo de la policía. Pero sí me ha dado indicaciones, me ha abierto los ojos en cuanto a métodos que la policía jamás usaría, encaminándome hacia la metodología de trabajo adecuada.

El resultado ha sido que he reescrito por completo la trama policial de la novela, han surgido varias situaciones y escenas que aumentarán la tensión de la novela varios grados, personajes que acaban de nacer…

Y claro, algunas escenas anteriores que hay que reescribir, porque están en franco desacuerdo con el nuevo prisma.

La semana que viene volveremos a vernos para hablar de todo ese trabajo nuevo, comprobar que no hay errores, comentar posibilidades de desarrollo de las escenas… Y en eso he estado trabajando esta semana.

Así que en los últimos días también he escrito poco, sólo trece páginas. Sin embargo, he avanzado enormemente en la creación de la historia, he despejado dudas y, lo más importante de todo, he sentado las bases para poder continuar a buen ritmo.

Y es que a veces hay que replegar velas, mirar atrás y recomponer el trabajo para poder seguir avanzando.