Este mensaje de hoy no es habitual. No lo es porque se salta una de las normas que me impuse cuando creé el blog: escribir sólo una entrada semanal. Pero todas las normas están para saltárselas alguna que otra vez y, ¡qué demonios!, es uno de enero, un día especial para muchos.

Los que visitáis a menudo este sitio sabéis que desde aquí hablo, exclusivamente, de literatura. De la mía, claro, y de la de otros. Y sabéis también que intento ayudar en lo que puedo. Y que esas son las entradas típicas de éste blog.

Y por eso la de hoy es también una entrada que se salta mis propias normas. No voy a hablar de literatura, ni a dar consejos, ni a comentar algo sobre mis proyectos ni los de otros.

Hoy voy a hablar de vosotros, los que os acercáis por aquí cada dos por tres.

Quiero deciros que cuando empecé el blog me daba un poco de miedo, vamos… miedo… quiero decir reparo, duda, reserva… ya sabéis. El motivo de ello era que no sabía si lo que tenía que contar sería de interés para alguien.

El comienzo, como siempre, fue un poco titubeante. Pero para mi sorpresa, pronto me encontré con que cada vez entraba más gente al blog. Y no sólo entraban, no. Además, muchos os tomáis la molestia de comentar sobre lo que digo: hacéis preguntas, o añadís vuestra propia visión sobre el tema del que hablo. Habéis logrado que, de verdad, este pequeño rinconcito sea completamente interactivo.

Yo visito a diario TODOS y cada uno de los blogs que tengo enlazados desde aquí, aunque no comento en todos. Algunos los visito varias veces al día, por aquello de ver si ya se ha actualizado la última entrada. Y hay un dato que me sorprende: la falta de comentarios en muchos de esos blogs.

Me sorprende porque algunas de las entradas son estupendas, muestran una visión muy clara de lo que se habla o abren debates muy interesantes. Y sin embargo, no surgen comentarios en ellos. Y cuando lo comparo con lo que sucede aquí, no puedo dejar de asombrarme. Sólo tenéis que mirar las últimas entradas del blog: ¡la media es de más de 22 comentarios por entrada! Yo casi no conozco ningún otro blog dónde ocurra algo parecido, si exceptuamos alguna honrosa excepción.

Además, últimamente las visitas al blog han ido creciendo de manera asombrosa.

La primera entrada la cree el 29 de julio. Esto quiere decir que hace 5 meses y 3 días que el blog está en funcionamiento. En Septiembre, el primer mes del que tengo estadísticas fiables y completas, hubo un total de 468 visitas. De ellos, 134 venían por primera vez. En diciembre, esto es, 2 meses después, el total de visitas ha sido de 665, y los visitantes que han venido por primera vez han sido 238.

Es decir, el total de visitantes ha crecido un 142% y el de visitantes que entran por primera vez un 177%. ¡En sólo 2 meses!

El resultado final es que, en 5 meses y 3 días, el total de visitantes del blog ha sido de 2958, casi 20 visitas diarias. ¡¡¡¡¡¡¡¡Con una media de 14 comentarios por entrada!!!!!!!!

Y sigue creciendo…

Y eso que a mí no me conoce nadie, no soy nadie en el mundo literario.

Por eso he llegado a una conclusión: este blog no es mío. En realidad, es vuestro, pues sois vosotros los que le dais vida a diario, los que lo hacéis atractivo para otros, los que invitáis a otros a venir (de lo contrario, esos datos no se explican), los que con vuestros comentarios hacéis que la gente se anime también a participar, a comentar, a sentirse un poco parte de esta “familia” que hemos creado entre todos.

Por todo ello, hoy quiero daros las gracias. Por visitar este rinconcito tan pequeño entre el inmenso mundo virtual que nos rodea, por hacerme sentir, a mí y a otros, como en casa cada vez que abrimos una de estas páginas.

¿Y qué mejor día para daros las gracias que hoy, 1 de enero, día especial para muchos?

Que todos vuestros deseos se vean colmados de dicha y felicidad. Y que podamos seguir reuniéndonos, una vez a la semana, en este blog que, en realidad, es vuestro.