La adecuación: piensa en tu lector

por | Dic 7, 2022 | Consejos para escritores, Géneros literarios

Cuando los escritores hacemos una entrevista o hablamos en una presentación, rara es la ocasión en que no decimos que para nosotros el lector es lo más importante. Y en la mayoría de casos os puedo asegurar que somos totalmente sinceros. ¿Pero hasta qué punto pensamos en el lector cuando estamos escribiendo una novela? ¿Existe una figura literaria con la que guiarnos para no perder de vista nuestro público? Pues la verdad es que sí, y tiene nombre: la adecuación. En este artículo os voy a hablar de este aspecto tan fundamental y que damos tan por supuesto que muchas veces ni lo cuidamos. Señoras y señores, con todos ustedes: la adecuación.


Qué es la adecuación

 

Cuando está no la notamos, pero su ausencia es capaz de estropear cualquier obra. La adecuación es en realidad muy fácil de describir: se trata de la propiedad por la cual cualquier texto comunicativo se adapta al contexto para el que fue creado. Sencillo, ¿verdad? Pero hay más tela que cortar. Porque la clave de la cuestión está precisamente en eso que llamamos contexto, o sea, la situación en la que debe desarrollarse el texto. Pongamos un ejemplo de la vida real: imagínate que te toca declarar como testigo en un juicio (tranquilo, nada serio); el juez te hace las preguntas y a ti te da por responderle tuteándole y hablándole como si fuera tu colega. Mala idea. Todos estaremos de acuerdo en que lo correcto sería «adecuarse» a la situación y hablarle al juez mostrando respeto, seriedad y educación. Al fin y al cabo, es una persona que no conocemos y cuya autoridad exige un trato formal.

Pues con los textos comunicativos, entre los que está cualquier novela, el escritor también debe adaptarse a las circunstancias. ¿Y cuáles son estas? Vamos a ver las más importantes.

Qué es la adecuación


La adecuación, conexión entre autor y lector

 

Es bastante obvio que, independientemente del género en el que escribamos nuestras novelas, pueden existir diversos tipos de público al que vaya dirigido. Existen libros de fantasía para adultos o niños, novelas históricas para un lector más generalista y otras que buscan a lectores más acostumbrados al género, u obras románticas centradas en un público femenino. En todos estos casos el autor debe adaptarse a las particularidades de la gente a la que pretende dirigir sus libros y por tanto narrar en consecuencia. Si hoy escribimos un cuento para niños no lo haremos del mismo modo que cuando la semana pasada estábamos enfrascados en ese relato que nos pidieron para una antología solidaria dirigida a víctimas de violencia de género. Lo cual nos lleva al siguiente punto, directamente conectado con este.

conexión autor lector


La adecuación, el tema y el género

 

No es exactamente lo mismo el tema que el género, por cierto. El género vendría a ser la clasificación formal de la novela, pero dentro de cada uno de ellos puede existir variedad en los temas a tratar. En cualquier caso, para no alargarnos excesivamente, ambos deben vigilarse a la hora de escribir y no salirse de unos parámetros marcados de antemano. El tratamiento que exige una novela de ciencia ficción es muy distinto al que requiere una novela histórica (aunque en ocasiones se entremezclen formando híbridos, tal y como yo mismo hice en «La boca del Diablo». Su público es distinto y esperan obras diferentes. Es muy posible que un aficionado al thriller desespere ante las largas descripciones de «El Señor de los Anillos», mientras que un fan de la fantasía estará más que encantado. Una vez más, vamos a tener que adecuarnos a estas circunstancias.

tema y género

El propósito del autor, clave de la adecuación

 

Independientemente de lo que impongan las normas establecidas, el autor siempre tendrá sus propias intenciones. De hecho esa es la mayor virtud de cualquier disciplina artística, la de destrozar lo establecido para aportar algo nuevo. Sea más o menos conservador, el escritor puede desear por ejemplo que su obra de ciencia ficción tenga un componente más intimista, o que su trilogía fantástica explore más el desarrollo de los personajes por encima del propio argumento. Hay escritores que por naturaleza buscan ser transgresores, escandalizar al lector, provocar en él emociones que incluso podrían considerarse contraproducentes. Sea cual sea el caso, el escritor debe adaptarse a la premisa que él mismo ha elegido y ser fiel a ella a lo largo de toda la obra. No habría tenido sentido que Nabokov desarrollara toda su «Lolita» tal y como lo hizo para al final darle un final feliz y bucólico.

propósito autor

El formato

 

En la definición de formato se pueden englobar diversos aspectos. Lo primero que se nos viene a la mente hoy en día es si hablamos de una novela en papel o en digital. No tienen por qué suponer una diferencia a la hora de tratar el texto, pero puede serlo. Existen tendencias claras en la publicación exclusivamente digital, como la menor extensión de las obras, que exigirían un acercamiento diferente a la publicación tradicional en papel, donde estamos más acostumbrados a novelas de muchas páginas. Y más páginas significa por ejemplo una trama más compleja, un mayor desarrollo de los personajes o una narrativa más elaborada.

Por otra parte, con formato también podríamos entender las claras diferencias entre novela y novela ilustrada, que exige que el texto tenga en cuenta las imágenes que lo acompañan. O las novelas por capítulos, comunes en el pasado cuando se publicaban por entregas en revistas especializadas, y que tuvieron un nuevo auge gracias a los blogs. Un ejemplo patrio y actual sería «Dido, reina de Cartago», que la alicantina Isabel Barceló publicó por entregas en su blog Mujeres de Roma y que luego dio el salto a una publicación tradicional.

Todos estos tipos de formato exigen, una vez más, que se adapte a las particularidades de cada uno de ellos a través de la adecuación.

formato


Conclusiones

 

Como veis, son muchos los aspectos a tener en cuenta cuando un autor debe plantearse cómo abordar su novela, en lo que al público se refiere. El buen término de cualquier novela se dirime antes siquiera de empezar a escribir, y es la capacidad de adaptarse que supone la adecuación lo que marcará el camino hasta el final. Si realmente es cierto que el lector es lo más importante para nosotros, demostrémoslo desde la primera frase.

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