Este mes nos vamos a centrar en José Cadalso, un autor no demasiado conocido, y adentrarnos en las entrañas del XVIII, un siglo donde la prosa es esencialmente didáctica con el propósito de difundir las ideas de la ilustración, por lo que el género más utilizado durante estos años es el ensayo. La prosa de ficción que nuestro escritor trabaja, apenas se desarrolla. José Cadalso, su niñez y juventud José Cadalso y Vázquez de Andrade nació en Cádiz un 8 de octubre de 1741. De raíces vascas, sufrió la pérdida de su madre cuando esta le dio a luz, lo que, unido a la marcha de su padre por los negocios que tenía en América, hizo que hasta los trece años la educación de nuestro autor recayera en su tío, jesuita conocido como el padre Mateo. Este tuvo a bien enviarle a estudiar a Francia, donde cursó sus primeros estudios hasta que, siguiendo la estela de su padre, que se había instalado en Londres, marchó a Inglaterra. Cadalso siguió recorriendo Europa y ampliando sus conocimientos: pasó por Italia y la actual Alemania aumentando su interés por las lenguas vivas y el latín. Tras un breve paso de nuevo por París y Flandes regresaría a España. Con tan solo dieciséis años, su cultura y bagaje es ya tan elevado que el choque cultural y social con la “rancia” España, como él la llama, lo marcaría al extremo de reflejar su desencanto en una de sus obras más conocidas: “Cartas Marruecas” . Su padre, que ya tenía marcado el futuro que quería para su hijo, le hizo ingresar en el Seminario de Nobles de Madrid, institución fundada en 1725 donde se educaban los hijos de los nobles y militares de la época, para que preparara su salto a un puesto de “covachista”, término despectivo que se utilizaba para los que se dedicaban al funcionariado de la época. Aquello suponía un verdadero castigo para Cadalso, por lo que simuló querer ingresar en la orden jesuita, algo que su padre detestaba pues odiaba a la Compañía, así que le sacó de allí. No contento con seguir en España, hizo creer que la carrera militar era lo suyo. Dos años después de haber llegado a la península, Cadalso volvía a Europa; París y Londres fueron sus destinos hasta que a los veinte años tuvo que volver a España. Su padre había fallecido en Copenhague y la herencia y el papeleo que esta conllevaba le obligaron a ello. José Cadalso y el ejército Cómo solucionó los papeles testamentarios es todo un enigma. Lo cierto es que poco tiempo después se encontraba en la ruina. El patrimonio familiar había desaparecido por arte de magia. Dicen que esto le obligó a ingresar en el regimiento de caballería de Borbón en 1762. Es curioso que lo que supuso una excusa para huir de España se convirtió en una realidad al volver a ella. Curioso el destino a veces. Tras participar en la campaña de Portugal, sus huesos dieron en Madrid justo en el momento en que se produjo el Motín de Esquilache, 1766, donde le salvó la vida al Conde de OReilly y quizás por ello se le concedió el hábito de caballero de la Orden de Santiago – en esta época todavía era una mención honorífica militar- trabando amistad con Manuel María de Aguirre, literato ilustrado de la época. Destierro y amores de José Cadalso Debido a la falsa atribución de una obra satírica que circulaba por Madrid ridiculizando las costumbres amorosas de la nobleza, Cadalso fue desterrado de la Villa. Este destierro no le supuso trauma alguno. Por el contrario, el tiempo que estuvo fuera de la capital lo dedicó de forma intensa a una de sus pasiones, la poesía. Cuando regresa del destierro empieza su etapa amorosa. Se enamoró de María Ignacia Aguirre, una famosa actriz. Ese amor daría lugar a una de las leyendas románticas que corrieron por los mentideros de la época. La repentina muerte de ella y el afán por despedirse de él le llevaron a desenterrarla para darle el último adiós, hecho que quedaría reflejado en su obra “Noches lúgubres”. Cadalso ya no fue el mismo a partir de este momento. Se sumió en una profunda depresión de la que sus amistades intentaron sacarle, sin éxito. Es cierto que su mejor obra poética la realiza en estos años, hasta que su participación en la campaña del asedio de Gibraltar terminó con su vida cuando tan solo contaba cuarenta años. Un cascote de metralla le golpeó en la sien, acabando con él y dejando eliminada de raíz una brillante carrera literaria que nos hubiera dejado grandes obras. Aquí os dejo un pequeño audio donde se da un resumen completo de su vida y de la leyenda negra que se le atribuye y que ya os he comentado en este apartado. Muy recomendable. La obra de José Cadalso José Cadalso, aunque es autor de poesía y teatro, es más conocido por su obra en prosa. Como el resto de autores contemporáneos, entre los que se encuentra su amigo Fernández de Moratín o Feijoo, Cadalso imprime a sus obras el afán didáctico con el que se pretende difundir las nuevas ideas de la Ilustración mediante los ensayos y la llamada prosa de ficción, donde nuestro autor es considerado como el más relevante. Dentro de la obra en prosa hay que destacar las más conocidas, “Noches lúgubres” y “Cartas Marruecas”, ambas publicadas de forma póstuma. De la primera destacaremos su carácter íntimo y personal. La pérdida de su gran amor, la actriz María Ignacia Ibáñez, la convierte en una lamentación por la muerte de su amada. Algunos críticos dicen que, a pesar de esto, la obra contiene mucho de los elementos y tópicos comunes de su tiempo, que Cadalso parece quiso adaptar a lo español la literatura europea de carácter sepulcral. No obstante, y debido a la exaltación de los sentimientos personales del autor, “Noches lúgubres” está considerada por algunos críticos como el precedente del
Cómo mejorar el ego y la autoestima del escritor
El ego y autoestima Vamos a aclarar primero la diferencia entre ego y autoestima. Como nos explican en este artículo, son las dos caras de una misma moneda. Mientras el ego es lo que pensamos que los demás opinan de nosotros (la consideración externa), la autoestima es lo que pensamos de nosotros mismos (consideración interna). Es habitual que un ego desmesurado sea consecuencia de una baja autoestima, es decir, un pobre concepto de uno mismo necesita de confirmación externa para que estemos contentos con nuestro trabajo. Por lo tanto, como escritores, que nos guste o no vamos a tener una idea propia sobre lo que escribimos y una idea de los demás sobre lo que escribimos, debemos trabajar el ego y la autoestima del escritor. El ego del escritor Los escritores nos tenemos por observadores e intérpretes del mundo. Es una cualidad más. Así somos capaces de plasmar emociones, estados e historias mediante un código. Los músicos hacen lo mismo mediante otro diferente, por ejemplo. Sin embargo, no estamos por encima del bien y del mal, no somos más especiales que la mayoría. Simplemente, tenemos una capacidad que hay que trabajar. Y para eso nos tienen que señalar nuestros errores. Vencer nuestro ego y dejar que nos ayuden es básico para contar mejor nuestras historias. Lo malo de todo esto es que cuando recibimos una crítica negativa, no solo sufre nuestro ego, una autoestima en equilibrio precario se tambalea peligrosamente. La autoestima del escritor ¿Crees que tu obra no está a la altura? ¿Que no eres un escritor de verdad? No te preocupes, te pasa lo mismo que a Steinbeck. La fragilidad emocional de la que os hablaba en el artículo anterior en el que te daba ocho consejos sobre cómo enfrentarte a las críticas si eres escritor tiene que ver con esto. La autoexigencia, el perfeccionismo y esa necesidad de superarse a uno mismo y a todos los demás nos hace bascular en la montaña rusa. Exponer nuestra creatividad al desnudo nos vuelve frágiles. Caminamos sobre la cuerda floja y necesitamos mantener ese equilibrio entre ego y autoestima para seguir adelante. Hundirnos y pensar que nada de lo que creamos es lo suficientemente bueno es uno de los motivos para dejar de escribir. Al igual que las técnicas de escritura se aprenden y se mejoran con la práctica, nuestra respuesta a los estados emocionales también se puede trabajar. Reconocer qué es lo que nos está pasando y saber que no somos los únicos a los que nos pasa es suficiente para encontrar una cierta estabilidad. ¿Y yo? Pues yo lo sigo llevando bastante mal, la verdad. Pero algo he aprendido en este tiempo que llevo escribiendo: Tengo un ego elevado y baja autoestima. Me sientan fatal las críticas negativas y tiendo a personalizarlas. Necesito llorar un poco en un rincón cuando las recibo. Siempre me levanto después y me pongo a trabajar sobre lo que me han señalado. Nunca me rindo. Así que no, compañeros, no estáis solos en esta aventura. Aunque el proceso de escritura es más bien solitario, todos pasamos por lo mismo respecto a las críticas. ¿Quieres contarme tu experiencia? ¡Aquí te espero! Y el próximo mes veremos cómo conseguir arañar tiempo para escribir y cómo vencer los bloqueos creativos. ¡No me falléis!
La atmósfera en la narración: el ejemplo de Harry Potter
No sé cómo nos las hemos apañado para llegar desde febrero hasta octubre hablando de Harry Potter una vez al mes sin apenas mencionar la magia. Piénsalo un momento ¿Qué es Harry Potter? Un mago que estudia en una escuela de magia que se ubica en un mundo mágico. Y nosotros aquí, hablando de caracterizar personajes, de conflictos, de obstáculos, de nombres… ¿Pero qué pasa con la piedra angular de todo el sistema? ¿Cómo se consigue la atmósfera en la narración? ¿Recuerdas cuáles son las preguntas que debes contestar cuando empiezas a escribir? No, no te las he hecho yo, pero están por todas partes: Quién, qué, cuándo, dónde y cómo. Esas son las preguntas básicas que deben plantearse y resolverse a la hora de contar cualquier historia si quieres trabajar bien los elementos de una novela. Pues bien en estos tres artículos en los que hablaremos de magia (o de su ausencia), vamos a responder a la cuarta de esas preguntas: dónde. Toda la saga de Harry Potter y, por supuesto, su primera entrega, de la que todavía no hemos salido, basan su encanto y su poder de atracción en esa sola palabra: MAGIA. J.K. Rowling construye las atmósferas de sus escenarios alrededor de ella; y es ella, la magia, la que es capaz de transportarnos como lectores a lugares de fantasía poblados por animales fantásticos donde poderes extraordinarios son posibles. De hecho, el gran acierto, por encima de todos los demás, de la autora, es convencernos de que la magia es posible en nuestro mundo… o casi: en un mundo tan cercano a este en el que vivimos que las fronteras entre ambos se confunden. Así nos lleva a creer que todos podemos ser magos y, en fin ¿tú no quieres ser un mago? Escenarios básicos en Hary Potter y la Piedra filosofal Hay dos escenarios principales en el mundo de Harry Potter: el Londres Muggle donde vivimos los pobres humanos no mágicos y el mundo mágico, que es donde sucede la mayor parte de la historia y del que a priori no sabemos mucho, aunque parece que es un mundo amplio; de hecho, tan grande como toda la Tierra, aunque existe en otro nivel. Es en este segundo gran territorio donde se desarrolla la trama de la saga; pero no en todo él, sino, sobre todo en esta primera entrega, en algunos puntos muy concretos: Hogwarts, Hogsmeade y el Bosque Prohibido. A los potterheads de pro no les hace falta nada más que esas pocas palabras para que un montón de imágenes se agolpen en sus cabezas: escaleras que se mueven, barcas que avanzan en la oscuridad, el tren expreso que todos queremos tomar, centauros, un extraño vampiro, sangre de unicornio, fantasmas… Magia, en fin. Pero todo comienza en Muggleworld Sí, como tantas otras veces, es conveniente empezar por el principio, y el principio de Harry Potter y la Piedra Filosofal es este: “El señor y la señora Dursley, que vivían en el número 4 de Privet Drive, estaban orgullosos de decir que eran muy normales, afortunadamente.” Private Drive, Los Dursley viven en la Calle Privada número 4. Un nombre soso, un nombre común para unas personas que eran muy normales, ya lo sabemos, afortunadamente. “Nuestra historia comienza cuando el señor y la señora Dursley se despertaron un martes, con un cielo cubierto de nubes grises que amenazaban tormenta. Pero nada había en aquel nublado cielo que sugiriera los acontecimientos extraños y misteriosos que poco después tendrían lugar en toda la región” Más y más color gris para identificar la absoluta normalidad de este mundo nuestro. Y así termina el capítulo que describe el mundo no mágico: “Una brisa agitó los pulcros setos de Privet Drive. La calle permanecía silenciosa bajo un cielo de color tinta. Aquél era el último lugar donde uno esperaría que ocurrieran cosas asombrosas. Harry Potter se dio la vuelta entre las mantas, sin despertarse. Una mano pequeña se cerró sobre la carta y siguió durmiendo, sin saber que era famoso, sin saber que en unas pocas horas le haría despertar el grito de la señora Dursley, cuando abriera la puerta principal para sacar las botellas de leche”. Y así comienza el segundo capítulo: “Habían pasado aproximadamente diez años desde el día en que los Dursley se despertaron y encontraron a su sobrino en la puerta de entrada, pero Privet Drive no había cambiado en absoluto. El sol se elevaba en los mismos jardincitos, iluminaba el número 4 de latón sobre la puerta de los Dursley[…]”. ¿Qué conclusiones podemos sacar de estas pocas citas? ¿Veis alguna descripción en ellas? Normal, gris, color tinta, último lugar donde podría suceder algo asombroso… Desde luego, no se trata de párrafos con una profusión de detalles exhaustiva. Apenas sabemos que Private Drive no es grande, que las casas son ordenadas y que se las numera con piezas de latón. Como todos hemos visto las películas, la imagen que tenemos es la de estos cuadrados de ladrillo visto de la imagen, pero poco más. Secretillo: la foto es mía. De los estudios de Warner Bross en Londres. Sé que ahora me odiais, pero seguid leyendo, que lo más importante del artículo está justo al final. Bien ¿Por qué creéis que no hay descripciones en esta parte? Al fin y al cabo es el inicio del libro, se nos dan muchos datos acerca de la historia aquí, pero el modo de ubicarnos en el espacio es breve, muy breve, somerísimo, escaso, inexistente incluso. El motivo es simple: porque no importa cómo es Private Drive. No importa cómo sea Londres. Este es solo un punto de partida y lo único que necesitamos saber de él es lo que nos cuentan: que es normal. ¿Por qué “normal” es una palabra tan poderosa en este caso? Porque la normalidad es algo que todo el mundo cree conocer; se supone que la normalidad es algo común pero en realidad es diferente para cada persona. Si Rowling hubiera dicho que Private Drive
Los personajes y la evolución del conflicto narrativo
En el último artículo dedicado a la creación de conflictos narrativos os hablaba sobre cómo usar un detonante para tu novela. Veíamos que es importante que el mundo del protagonista salte por los aires, se rompa, y él tenga que pelear para volver a unir los trocitos que han quedado dispersos. Pero esto solo sirve para empezar la historia y enganchar al lector. A partir de ese momento, hay que seguir trabajando para que el lector siga enganchado a tu novela, y eso pasa por hacer una buena evolución del conflicto narrativo. Como siempre, para poderlo hacer bien no hace falta realizar un master universitario. Basta con contestar una serie de preguntas, cruciales, eso sí, que nos permitan tener una idea clara de qué necesitamos. ¿Quién es el opositor? No hay conflicto sin alguien que se oponga al protagonista, de manera que tienes que tener muy clara esta figura y haberla trabajado con las mismas ganas que el personaje principal de tu obra. Piensa dependiendo del opositor, de sus acciones, sus habilidades, su poder, sus características, la evolución del conflicto irá en una dirección o en otra. Si tu opositor es Loki, las tramas de tu historia seguro que incluyen tretas y engaños. Si por el contrario el opositor es Dientes de sable, ya sabes que habrá peleas y puñetazos a mansalva. El opositor marca de qué modo va a evolucionar tu conflicto. ¿A qué obstáculos se enfrenta? Esto está directamente relacionado con los tipos de trama que utilicemos, que a su vez estarán relacionadas con el tipo de opositor. No tendría mucho sentido utilizar a Enigma como opositor en una trama física, puesto que los obstáculos y pruebas que planteará al protagonista no tendrán relación con ese tipo de historia, y por tanto la novela no tendrá lógica y perderá toda credibilidad. Así que piensa qué tipo de obstáculos va a encontrarse el protagonista. La forma que tenga de superarlos hará que el conflicto evolucione hacia un lado u otro. Si, por ejemplo, al superar un obstáculo el protagonista queda gravemente herido y la lucha final es con un opositor de gran fuerza física, es muy probable que no sea capaz de vencerlo. Como puedes ver, los obstáculos son una parte fundamental en la evolución del conflicto pues marcan el camino que va a seguir. ¿Qué desafíos presentan los obstáculos? No sirve cualquier obstáculo. No vale que pongas un río lleno de cocodrilos si a 500 metros hay un estupendo puente para cruzarlo. Los obstáculos deben suponer un auténtico problema. Deben hacer que el protagonista tenga que esforzarse, de una u otra forma, para “pasar a la siguiente fase”. De modo que piensa: para que evolucione el conflicto que he preparado, ¿qué desafíos puedes poner delante del protagonista? ¿Tu idea proporciona un escenario adecuado para explorar los puntos fuertes, las limitaciones y psicología de los personajes? Ten en cuenta que necesitas colocar al personaje en el lugar adecuado. De nuevo, no vale cualquier mundo, cualquier escenario. Si Batman viviera en una ciudad luminosa no tendría ningún sentido que se vistiera de negro y se convirtiera en murciélago. No, adquiere ese rol porque el escenario le es propicio. Aquí puedes pensar si fue antes el huevo o la gallina. ¿Debo crear antes el escenario o antes el personaje? Pues depende de cómo trabajes. El orden no altera el producto. Pero debes asegurarte de que uno y otro estén en consonancia y trabajen en armonía. No puedes poner a un participante de Ninja Warrior en una película de descubrimientos científicos. Los desafíos que debes diseñar para cada personaje son diferentes. Los personajes y la evolución del conflicto narrativo Los personajes, y me refiero por supuesto únicamente a los personajes principales, deben desarrollarse, deben evolucionar, deben sufrir cambios a lo largo de la historia. En este estupendo artículo, Alicia Pérez Gil ya hablaba de que el secreto de Harry Potter se basaba en la creación de conflictos y de bandos contrarios. Y en este otro, Nieves Muñoz te daba buenos consejos sobre cómo crear personajes. Pero todavía (danos tiempo 😉 )no hemos hablado de la evolución del personaje como tal. Las historias quedan definidas por el dinamismo que muestren sus personajes. La transformación que sufra a lo largo de sus aventuras debe ser, por supuesto, lógica y creíble. Para eso es necesario que te preguntes (otra vez) cómo se siente tu protagonista ante la nueva situación que acabas de presentarle y cómo va a pasar de esa a la siguiente. Es el personaje quien transmite la tensión narrativa, algo que no puedes olvidar si quieres escribir un libro. Y no, la tensión no solo aparece cuando están pasando cosas muy importantes. Todo lo contrario. La Historiadora, o cómo usar la tensión narrativa en el ambiente cotidiano. La Historiadora es una novela que hace unos años se presentó como un soplo de aire fresco en el mundo de las novelas de vampiros. Tan buenas eran las críticas que la compre… Me decepcionó profundamente, pero eso no quiere decir que no tenga cosas buenas. Y quiero usar un párrafo de esta novela como ejemplo del uso cotidiando de la tensión narrativa y cómo usarla para la evolución del conflicto narrativo. Deja que te copie un párrafo: “De vuelta a nuestra casa de Amsterdam, mi padre se mostraba anormalmente ocupado y silencioso, y yo esperaba inquieta que apareciera alguna oportunidad de preguntarle por el profesor Rossi. La señora Clay cenaba con nosotros todas las noches en el comedor de paneles oscuros, y aunque nos servía del aparador y era como un miembro más de la familia, yo intuía que mi padre no quería seguir contándome su historia delante de ella. Si iba a buscarle a la biblioteca, se apresuraba a preguntarme cómo me había ido el día, o pedía ver mis deberes. Investigué en secreto los estantes de su biblioteca, poco después de regresar de Emona, pero los libros y papeles ya habían desaparecido de su sitio. Si era la noche libre de
Carolina Coronado: la poeta que murió cuatro veces
Este mes vamos a cambiar de género al autor clásico, labor difícil cuando se trata de literatura española de otros tiempos, pero romperemos el hielo con una de las escritoras que terminó luchando contra un mundo literario plagado de hombres y de estereotipos machistas que relegaba a las mujeres escritoras a una labor oculta, la de traductoras. Y aunque hábilmente solían “colar” en sus traducciones sus propias obras, Carolina Coronado, nuestra autora de este mes, consiguió hacerse un hueco y protagonizó junto con otras escritoras de la época su entrada en el mundo de las letras, considerándola una de las mejores escritoras románticas de le época. No en todos, pero se empieza por algo. La vida de Carolina Coronado Carolina Coronado Romero de Tejada nace en Almendralejo (Badajoz) en diciembre de 1820 en el seno de una familia acomodada. Con cuatro años se traslada junto a su familia a la capital pacense, donde Carolina es criada como las niñas de la época: en costura, labores del hogar y todo lo necesario para ser una buena mujer de su casa formaban parte de su educación. Como ella misma dice en una de sus cartas escrita en 1909 “Mis estudios fueron todos ligeros porque nada estudié sino las ciencias del pespunte y del bordado y del encaje extremeño que, sin duda, es tan enredoso como el código latino, donde no hay un punto que no ofrezca un enredo”. Pero su carácter rebelde, quizás por qué su familia, aunque acomodada, es de ideología liberal, da rienda suelta a su verdadera vocación, la literatura, y robándole horas al sueño termina leyendo todo lo que cae en su mano, sea del género que sea. Dicen que gracias a esto desarrolla una extraordinaria facilidad para la poesía, comenzando a escribir sus primeros versos con tan solo diez años. Con veintiocho años contrae matrimonio en Madrid. La enfermedad contraída cuatro años antes y la recomendación del médico para que marche a la capital en un busca de un mejor clima hacen que allí conozca a su marido, Sir Justo Horacio Perry, embajador EEUU, con el que tiene tres hijos. El salón de Carolina Amiga de la reina Isabel II, dicen que esta obligó al marqués de Salamanca a venderle un trozo de finca, donde Carolina hace construir un palacete que se haría famoso por ser punto de reunión literario de la época, frecuentado especialmente por escritores progresistas, en el que llegó incluso a ocultar a algunos autores liberales perseguidos. A las citadas tertulias literarias que allí se celebraban asistieron autores famosos de la época como Emilio Castelar, escritor y político contrario a la monarquía, convirtiéndose desde 1850 y hasta 1860 en el llamado “Salón de Carolina”: un punto de luz en el Madrid cultural de aquellos tiempos. No obstante, esta inclinación liberal de Carolina Coronado le dificultará mucho más que al resto de escritores la publicación de sus textos, ya que los censores de la época no dan el visto bueno a sus trabajos, aunque incluso con todos estos inconvenientes consigue publicar algunas de sus obras. La activista feminista Su carácter eminentemente liberal, que no oculta en modo alguno, como ya habréis podido observar, la hace ser una activista de verdad a lo largo de toda su vida. En 1868 participa en una campaña junto a Concepción Arenal, escritora a la que se considera iniciadora del feminismo en España y defensora de los más humildes de la sociedad. En esa campaña proclaman la abolición de la esclavitud en Cuba. De hecho, la lectura de sus versos “A la abolición de la esclavitud de Cuba” provocó un escándalo político poco después de estallar la Revolución del 68. Después de estallar la Revolución, Carolina se traslada junto a su familia a la ciudad de Lisboa, donde su marido es nombrado agente de la compañía de Telégrafos. Tras unos primeros años de gran actividad social, la ruina económica y la muerte de su esposo la hacen sumirse de nuevo en su enfermedad nerviosa que la lleva a la muerte en 1911 a la edad de noventa años. La obra de Carolina Coronado Su producción literaria más importante se mueve dentro del terreno de la poesía. Consigue publicarla en diversas revistas literarias de la época. Concretamente en marzo de 1939, el periódico “El piloto” publica su primer poema: “A la palma”. Posteriormente todas sus poesías son recogidas en un solo volumen, allá por el año 1843, en un libro que cuenta con un prólogo de Hartzenbusch, destacado dramaturgo que ejerce de maestro y mecenas y sin cuyo apoyo no se hubiera publicado el mismo, ya que la sociedad de aquel tiempo consideraba que la publicación de un libro de poemas era algo muy serio que quedaba reservado al quehacer de los hombres. Para hacernos una idea de la mentalidad de la época, escritores tan conocidos como Zorrilla llegó a decir en 1853 “La mujer que escribe es un error de la naturaleza” o a Juan Valera apuntillar “Lo peor sería la turba de candidatos que nos saldrían luego. Tendríamos a Carolina Coronado, a la baronesa de Wilson, a Dª Pilar Sinués u a Dª Robustiana Armiño. Y a poco que abriésemos la mano, la Academia se convertiría en aquelarre”. Por todo esto hay que destacar que el hecho de que la prensa publicara sus poemas le daba una repercusión inmediata en los lectores, siendo muy novedoso para la literatura de escritoras que empezaron a fomentar la colaboración y presencia de la mujer en las revistas. En este enlace tenéis una muestra sonora de uno de sus bellos poemas. A pesar de todas las dificultades que una mujer tenía para introducirse y ser reconocida en el ambiente literario, Carolina no se dejo amilanar. Para ella la literatura era una forma de superar su delicada salud. Padecía serios ataques depresivos y catalepsia. Sí, catalepsia. Aquí tenéis un pequeño audio muy curioso donde queda constancia de su muerte relativa no una, sino varias veces. El estado de ánimo que esta le producía quedaba reflejado
Cómo enfrentarte a las críticas si eres escritor: 8 consejos
[et_pb_section fb_built=”1″ admin_label=”section” _builder_version=”3.22″ global_colors_info=”{}”][et_pb_row admin_label=”row” _builder_version=”3.25″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”][et_pb_column type=”4_4″ _builder_version=”3.25″ custom_padding=”|||” global_colors_info=”{}” custom_padding__hover=”|||”][et_pb_text admin_label=”Text” _builder_version=”4.10.7″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”] En el anterior artículo os contaba cómo cada paso que dábamos en esto de la escritura conllevaba un estado emocional diferente que se sumaba a los propios durante el proceso creativo. Pero ahora debemos buscar esa retroalimentación de la que os hablaba. Hemos escrito algo y vamos a buscar opiniones externas sobre nuestra obra. Según el guión que os mostraba el mes pasado, vamos a hablar sobre la gestión de las críticas y sobre el ego y la autoestima, así que aquí van ocho consejos sobre cómo enfrentarte a las críticas [/et_pb_text][et_pb_image src=”https://teopalacios.com/wp-content/uploads/2020/05/1.png” alt=”Descarga eBook aquí” title_text=”Descarga eBook aquí” url=”@ET-DC@eyJkeW5hbWljIjp0cnVlLCJjb250ZW50IjoicG9zdF9saW5rX3VybF9wYWdlIiwic2V0dGluZ3MiOnsicG9zdF9pZCI6IjIzMDYzIn19@” url_new_window=”on” align=”center” _builder_version=”4.4.8″ _dynamic_attributes=”url” global_colors_info=”{}”][/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=”4.10.7″ hover_enabled=”0″ global_colors_info=”{}” sticky_enabled=”0″] Gestión de las críticas Enseñamos nuestro manuscrito a nuestros lectores cero. Esperamos pacientemente (o no) su veredicto y llega el momento de asumir lo que nos cuentan. Si les hemos pasado un guion con las cuestiones que nos preocupan, será más sencillo incluir las conclusiones en nuestra obra, pero siempre quedarán flecos y observaciones que no hemos pedido, o la impresión general del lector. Tanto si las opiniones son positivas como si son negativas, debemos andarnos con pies de plomo. En unas ocasiones os tendréis que atar una cuerda de realidad a los tobillos para evitar flotar sin rumbo y otras os enfadareis y os esconderéis en un rincón a rumiar vuestras penas. Es inevitable. ¿Cómo enfrentarnos a las críticas sin morir de éxito o de pena? ¿Cómo utilizarlas para mejorar nuestra obra? Al fin y al cabo es de lo que se trata, no de inflar o desinflar nuestro ego… Aquí os señalo ocho cuestiones para que las críticas nos ayuden a crecer como escritores. Lectores que se ponen de acuerdo. Lo más obvio es reparar los errores que nos han señalado repetidamente o, por el contrario, dejar sin tocar partes que a la mayoría les han gustado. Para esto debemos pasarle nuestro trabajo a más de un lector, por supuesto. Sexto sentido. Siempre hay una parte en nuestros escritos con la que no quedamos del todo satisfechos, aunque no nos lo reconozcamos a nosotros mismos. Pero en cuanto nos la señalan de forma externa, decimos: “si ya sabía yo que…” Renovarse o morir. Esto tenedlo en cuenta: todo texto es susceptible de cambio continuo. Hasta que estemos satisfechos con él o hasta que otra historia nos queme los dedos y nos pongamos con ella. No tengáis miedo de modificar tiempos, voces narrativas o argumento. Reescribid. Diferenciar entre gusto subjetivo y mejora objetiva. A veces pasa que el lector hubiera querido leer una historia distinta a la que le ofrecemos. Eso no es culpa suya ni nuestra. No todas las historias son para todos los lectores. Un buen lector cero sabrá distanciarse lo suficiente como para evaluar la historia dejando de lado su gusto personal. No escribáis para agradar a los demás, hacedlo para que vosotros quedéis satisfechos. Mantener un criterio personal. Podemos caer en la tentación de escribir para recibir críticas positivas, para gustar. Lo que nunca debemos perder de vista en nuestro propio criterio, nuestro gusto, nuestra forma de hacer las cosas. Es imposible agradar a todo el mundo. Pero si escribís lo que queréis, nunca os decepcionaréis a vosotros mismos. Asociación de escritores anónimos. Cuando estéis en plena vorágine de críticas, desbordados por intentar pegar vuestro ego herido y sin ganas de retomar vuestro trabajo para hacer cambios, hablad con un compañero. Compartir las penas con alguien que entienda por lo que estáis pasando templa el ánimo. Comprobado. ¿Y si a nadie le gusta lo que escribo? Nunca te rindas. Escribir no se trata de gustar a los demás, es liberar aquello que llevas dentro. Escribir es una forma de vida, es dar rienda suelta a nuestra naturaleza. Pero quizá nuestra autoestima se resienta con las críticas negativas porque a todo el mundo le gusta recibir alabanzas, que a los lectores les guste lo que tenemos dentro, lo que mostramos al mundo. ¿Y si nos inflan el ego? A todos nos gustan los halagos, pero cuando todo son halagos, desconfía. El cariño o la adulación para conseguir algo de nosotros puede llevarnos a recibir opiniones sesgadas que no nos hacen bien. Tener los pies en el suelo es esencial para no salir volando gracias a un ego inflado. Y precisamente de eso, de cómo gestionar el ego y evitar salir volando por las nubes ante cualquier halago o por el contrario evitar hundirnos en la miseria porque nos baje la autoestima ante las críticas os hablaré en el próximo artículo. ¿Te han parecido interesante estos consejos? ¿Por qué no los compartes con otros?[/et_pb_text][et_pb_code _builder_version=”4.4.8″ global_colors_info=”{}”][/et_pb_code][/et_pb_column][/et_pb_row][/et_pb_section]
La caracterización de personajes: Cómo trabajarla
Y con esta tercera entrega terminamos la serie sobre la caracterización de personajes en la Piedra Filosofal. Seguro que ahora sois capaces de identificar los rasgos definitorios de los personajes de cualquier libro y, lo que es más importante, de crear rasgos característicos para vuestros propios personajes. Las conclusiones finales os darán las pistas definitivas. Draco Malfoy Un villano de tercera categoría cuya caracterización es, con toda probabilidad, la más económica de toda la saga. En la página 74 la más que somera descripción de Draco es esta: “[…]un niño de rostro pálido y puntiagudo.[…] Tenía voz de aburrido y arrastraba las palabras. […] A Harry le recordaba a Dudley.” Y ya está. Si en Private Drive Dudley es un niño mimado y abusón, Malfoy lo es en Hogwarts. Es un niño malcriado, abusón y clasista. Durante siete largos libros eso es lo que hace, no sale de ese cliché más que muy al final de la historia. No me cansaré de decir que Draco Malfoy es el personaje más desaprovechado de la saga, una caricatura que jamás llega a tener entidad propia. Una pena, porque es el valor del adversario, al manos en parte, lo que determina el valor del protagonista. Y este antagonista no nos dice gran cosa sobre Harry Potter. Ron y la familia Weasley No hay mucho que decir de Ron porque tampoco es un personaje independiente. No lo es en esta entrega y jamás llega a desprenderse de la sombra de sus hermanos o de la sombra de Harry. Si Malfoy es un villano desaprovechado, Ron es un aliado vacío de contenido y utilizado muy por encima de sus posibilidades. Es, de hecho, un trasunto del propio Harry, un par en el nuevo mundo desconocido al que Rowlin no quiere que Potter se enfrente solo. Veamos cuál es su caracterización: “La que hablaba era una mujer regordeta que se dirigía a cuatro muchachos, todos con pelo de un llameante color ojo.[…] Señaló al último y menor de sus hijos varones. Era alto, flacucho y pecoso, con manos y pies grandes y una larga nariz.” Luego sabremos que, además de ser pelirrojo, siempre hereda la ropa, es pobre, es tímido, no se tiene en muy alta estima… Aparece a lo loco en el Andén 9 y ¾ porque la autora no pensó un poco más y quiso darle a Harry un amigo desde el primer momento. No hay otro motivo para que una familia de magos salga del mundo mágico para coger un tren en Londres. En entregas posteriores hay más pruebas del utilitarismo con el que la Rowling trata a Ron, que queda caracterizado por ser pelirrojo y pobre… como el resto de su familia. No basta con caracterizar bien a los personajes, hay muchas otras cosas que has de tener en cuenta si quieres crear personajes que dejen una huella imborrable en el lector. En el curso “Cómo escribir una novela con el método PEN” descubrirás fórmulas que te permitirán desarrollar sin esfuerzo personajes únicos con los que el lector pueda empatizar. Desarrollarás aspectos como: La función del personaje Sus características internas La voz del personaje La personalidad y la esencia Distintas posibilidades de diseño para tus personajes Hermione Granger Tampoco se esmera mucho aquí JK para decirnos cómo es Hermione porque también es más una herramienta que un personaje. Es la cerebrito del grupo, el personaje que sufre un cambio radical de personalidad que funciona como punto de giro de la historia. Pero todo lo que se nos dice de su aspecto es que “[…]tenía voz de mandona, mucho pelo color castaño y los dientes de delante bastante largos.” Eso y que ya llevaba puesta la túnica de Hogwarts en el tren. Hermione se define más que por su aspecto, puramente anecdótico, por su actitud, su inteligencia y su voluntad académica. No en vano se la conoce en todo el mundo por su “No es leviooosa, es leviosá” Severus Snape Se trata de uno de los personajes más queridos de la saga por su desarrollo al final de la misma y es descrito también con muy pocas palabras: “un profesor de grasiento pelo negro, nariz ganchuda y piel cetrina” que cuando mira a Harry le provoca un dolor agudo en la cicatriz de la frente. Un ser taimado y envidioso, frustrado porque “todo el mundo sabe que quiere el puesto de Quirrell. Snape sabe muchísimo sobre las Artes Oscuras”. Con eso en mente es difícil pasar por alto un pequeño detalle que JK deja caer con mucha habilidad. Y es que, desde este primer libro, desde la Piedra filosofal, Severus Snape se revela como una persona sensible, culta y comprometida con aquello a lo que debe lealtad. Esto es lo que dice acerca de esa asignatura que se supone que odia: “Aquí habrá muy poco de estúpidos movimientos de varita y muchos de vosotros dudaréis que esto sea magia. No espero que lleguéis a entender la belleza de un caldero hirviendo suavemente, con sus vapores relucientes, el delicado poder de los líquidos que se deslizan a través de las venas humanas, hechizando la mente, engañando los sentidos… Puedo enseñaros cómo embotellar la fama, preparar la gloria, hasta detener la muerte…” Conclusiones sobre la caracterización de personajes ¿Qué conclusiones podemos extraer de estas diez someras caracterizaciones? Al menos un par de ellas que pueden ser de ayuda a la hora, no de construir un personaje, porque eso no se hace dentro de las paginas de un libro, sino a la hora de mostrar al lector los rasgos definitorios de ese personaje: En primer lugar, que bastan un par de detalles claros para definir a un personaje y que quede grabado en la mente del lector. Recordad el inicio del capítulo 8: gafas, cicatriz. En segundo lugar, que si se escogen rasgos lo bastante potentes y se rodean de características que les den solidez, se perdonan ciertos deslices: acordaos de McGonagall y ese extraño giro en su personalidad. En tercer y último lugar, hay
Qué es y cómo usar un detonante para tu novela
Si quieres saber cómo escribir un libro es muy probable que ya leyeras estos dos artículos sobre los tipos de conflicto y cómo construir un conflicto narrativo potente. Si aún no lo hiciste, deberías parar aquí y tomarte tu tiempo para hacerlo, porque forman parte de los elementos de una novela que no pueden faltar en tu obra. Pero en esos artículos aún no te había hablado de cómo plantear ese conflicto y quiero acabar con eso. Así que prepárate, porque te voy hablar de cómo usar un detonante para tu novela de manera que enganche desde el primer instante. Qué es el detonante de una novela Mira, estos días he vuelto a empezar a leer El Médico, una novela que me fascinó en su momento, uno de los grandes éxitos de la novela histórica de los últimos 30 años. La he leído diez por lo menos, y de vez en cuando vuelvo a ella. Deja que te escriba la primera frase que aparece en el libro: “Aunque en su ignorancia Rob J. consideraba un inconveniente verse obligado a permanecer junto a la casa paterna en compañía de sus hermanos y su hermana, ésos serían sus últimos instantes seguros de bienaventurada inocencia”. Lo primero que te dice Noah Gordon es que ese niño llamado Rob J. va a empezar a pasarlas putas… Y cumple con lo que promete, porque en solo diecisiete páginas mata a la madre en un parto, mata al padre en un accidente de trabajo, reparte a sus cuatro hermanos entre los vecinos próximos y lo deja completamente solo en el mundo. Ahora, piensa en esto: Te decía que quería hablarte del detonante del conflicto narrativo. Por definición, un detonante es algo que produce una explosión. Bien, pues en El Médico, Noah Gordon utiliza un detonante tan poderoso que es capaz de destruir por completo el mundo de un niño de nueve años y dejarlo completamente solo. Le destroza la vida y a partir de ahí tendrá que pelear para salir adelante. ¿A que captas la idea? Es evidente que Noah Gordon sabe cómo utilizar un detonante en una novela. Qué has de conseguir con el detonante de tu novela Una vez sabemos lo que es el detonante del conflicto narrativo, es necesario entender otra cuestión: qué debe conseguir. Hay una máxima en narrativa que nunca jamás repetiré lo suficiente: no puedes introducir elementos superfluos o insustanciales en tu obra. Eso el lector no te lo va a perdonar. Absolutamente todo lo que incluyas en tu novela debe servir para cumplir con un propósito. Debe tener un motivo de ser. ¿Cuál es el propósito del detonante? El detonante de tu novela tiene, en realidad, dos ramificaciones. Por un lado, debe poner de manifiesto el conflicto. Es decir, debe plasmar cuáles van a ser las dos fuerzas en disputa a lo largo de la obra y el objetivo de cada una de ellas. La otra función del detonante es colocar al personaje en una situación de crisis. Y hay diferentes fases de crisis por las que el personaje debe avanzar. La que acabamos de ver en el caso de Rob J. es la crisis inicial, también llamada crisis existencial. No voy a alargarme demasiado en este tema porque no es el objetivo de este artículo, pero si te interesa, Alfredo Caminos, profesor universitario de guion y narración televisiva escribió hace años este maravilloso artículo sobre las crisis del personaje. Así que debes pensar en cómo puedes cumplir esos dos propósitos lo más pronto posible: plantear el conflicto principal y colocar a tus personajes en un momento de crisis. Cómo crear los momentos de conflicto, crisis y resolución Los términos “conflicto” y “crisis” no tienen por qué significar que los personajes se van a enfrentar a un asunto de vida o muerte (aunque si lo hacen, mejor que mejor). Suelo decir que para escribir una novela, mejor dicho, para planificar una novela y no dedicarle meses de trabajo a un proyecto que al final acabaremos abandonando por no saber dónde nos lleva, lo mejor que podemos hacer, el mejor método posible es contestar preguntas. Justo en estos dos conceptos, la planificación y la resolución de cuestiones relacionadas con la narrativa, es en lo que se basa el método PEN, que es el sistema que yo utilizo para escribir mis novelas y el que enseño en mis cursos. En mis años de experiencia como escritor y asesor editorial he comprobado que la mayoría de las novelas que se envían a las editoriales no se publican porque los autores no han sabido enfrentarse al mejor modo de desarrollar los elementos de su novela. Precisamente por eso creé el Método PEN, un sistema con el que irás escribiendo tu novela simplemente contestando a las preguntas adecuadas. Con el Método PEN conseguirás: Evitar el bloqueo creativo Dotar de lógica a tus escritos Planificar tu novela para evitar errores de trama Crear personajes potentes y carismáticos Desarrollar historias que interesen a editores y lectores Poner sobre la mesa argumentos poderoso que mantengan enganchado al lector Construir obstáculos que generen tensión narrativa Preparar conflictos narrativos potentes que impulsen las tramas Escribir finales a la altura de tu historia Dejarás de abandonar proyectos por no saber cómo continuarlos Escribirás por fin la novela que tienes en la cabeza Tendrás opciones reales de publicación Para ayudarnos a determinar los momentos de conflicto, crisis y resolución debemos tener en cuenta los siguientes aspectos: ¿Tienes claro cuál es el conflicto principal que deseas transmitir? No es ninguna tontería. Si no tienes claro qué es lo más importante a lo que se enfrenta tu personaje, si no sabes cuál es su mayor deseo, el motivo por el que se mete en el berenjenal que le va a suponer tu novela, no tienes novela. ¿El conflicto desafía al protagonista, otros personajes, la comunidad? Todo conflicto debe poner a prueba al protagonista. Pero no solo debe afectarle a él. Puede que parte de su familia corra peligro, o que afecte a toda
Grandes Autores Españoles: Federico García Lorca
Agosto ya es historia. De hecho, si las cuentas no me fallan, cuando estas líneas vean la luz ya estaremos en otoño o nos faltará muy poco, una estación que me produce tristeza y una gran nostalgia. Una buena época para la poesía, otra de mis pasiones. Por eso este primer artículo de la nueva temporada se lo dedico a uno de nuestros autores más grandes, poeta y brillante dramaturgo: Federico García Lorca. Primeros años de Federico García Lorca Federico García Lorca nació un 5 de junio de 1898 en Fuente Vaqueros, un pequeño pueblo de la provincia de Granada. Lo hace en el seno de una familia acomodada, ya que su padre, Federico García Rodríguez, era un hacendado de la zona que contrae matrimonio en segundas nupcias con Vicenta Lorca Romera, maestra de escuela en el pueblo. Federico obtendría los recursos económicos de su padre, pero su afición a las letras lo heredaría de su madre, que fomentó en él el gusto literario que le daría fama en todo el mundo. Cuando la familia se traslada a Granada en 1909, Federico contaba tan sólo con 11 años y su interés en ese momento se inclinaba más hacia la música que a las letras. De hecho, durante la adolescencia e incluso en la universidad, se le conocía más por su faceta como músico que por la de escritor novel. Juventud de Federico García Lorca Se sabe que en 1914 se matricula en la Universidad de Granada para iniciar estudios en Filosofía y Letras y Derecho. Dicen que los viajes realizados de la mano de su profesor de Teoría de la Literatura y de las Artes por toda España fueron los que despertaron su verdadera vocación: las letras. Fue en esta época precisamente cuando publica su primer libro en prosa, Impresiones y paisajes, donde da rienda suelta a su visión estética de los lugares visitados y a temas políticos. En 1919 se traslada a Madrid y consigue entrar en la “Residencia de Estudiantes”, toda una institución de la época, donde entra en contacto con parte la élite artística de aquellos tiempos. Buñuel, Dalí y Alberti serían algunos de ellos. Es en esta institución donde Lorca se encuentra no sólo con la cultura española, sino con la de fuera de nuestras fronteras y se da cuenta de la gran responsabilidad que los autores tienen sobre los problemas sociales. Aquí conocería a grandes conferenciantes y artistas de la época, como por ejemplo H.G. Wells, autor que, curiosamente, se interesaría por su situación personal cuando se corrió la voz de su detención por el bando nacional. En 1921 Lorca vuelve a Granada y de la mano de Manuel de Falla emprende varios proyectos relacionados con la música. También hay que destacar un segundo foco cultural en el que se ve envuelto, la tertulia “El Rinconcillo” que se celebraba en el café Alameda, donde se origina uno de los engaños literarios más curiosos de la época, en este interesante artículo, Jesús Arias nos pone al tanto de ello. Los viajes y su final En 1929, su gran amigo Fernando de los Ríos le propuso que le acompañara a Nueva York y Lorca acepta. Esta etapa le abre un nuevo mundo, aprende inglés y se convierte en una de las experiencias más importantes de su vida. Un año más tarde viaja a Cuba, donde explora su música y cultura. Y aunque vuelve Madrid el mismo año, viaja a México y Sudamérica hasta que vuelve a España en 1936. Pocas fechas antes del alzamiento, y aunque los embajadores de Colombia y México le ofrecen exiliarse en sus países, Lorca lo rechaza y vuelve a su casa para reunirse con su familia en los días previos al golpe de estado. El resto de la historia es bien conocida. Un mes después, el 18 de Agosto de 1936. Lorca era fusilado junto con un grupo de anarquistas. Según el prestigioso historiador Ian Gibson “por ser espía de los rusos, haber sido secretario de Fernando Ríos y ser homosexual” Lo cierto es que cuando el gobernador Civil de Granada preguntó a Queipo de Llano qué debía hacer, este le contestó “Dale café, mucho café” De su vida tenemos un pequeño resumen en este programa, interesante y completo para los amantes de la imagen. La generación del 27 A Federico García Lorca se le incluye en la llamada Generación del 27. Esta tiene su origen según algunos estudiosos en la reunión de varios poetas en el Ateneo de Sevilla para homenajear a Góngora. Y al margen de algunas polémicas sobre quién debe estar o no , lo cierto es que coincide con la mejor época de la poesía de nuestro autor. Los estudiosos de su obra identifican un elemento temático central en ella: el enfrentamiento entre la libertad individual y la realidad social que termina anulando los deseos del individuo para terminar claudicando. Esto se ve claramente en muchos de sus personajes, marginados que no logran integrarse en el sistema y cuya inadaptación suele llevarles a un final doloroso y trágico. La obra de Federico García Lorca Es en 1927 y 1928 cuando publica Canciones y Romancero gitano que, al igual que casi toda, su obra se encuentra llena de obsesiones y frustración. La utilización de la simbología y la metáfora está muy presente en su poesía y aunque conoce y utiliza de forma magistral las novedades literarias de la época, toda su obra está empapada de tradición, observándose grandes dosis de valentía, pasión y sobre todo melancolía y un desgarro amoroso profundo. La poesía y el teatro son los géneros que más trabaja y donde se encuentran grandes obras de la literatura, me atrevería a decir, universal. Entre ellas se Romancero gitano y Poeta en Nueva York dentro de la poesía y Bodas de Sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba en Teatro. Se dice de Lorca que es un hombre de teatro en su sentido más amplio. Él mismo dibujaba los figurines, decidía sobre los decorados e incluso dirigía la representación.
Cómo registrar tu novela por internet
[et_pb_section fb_built=”1″ admin_label=”section” _builder_version=”3.22″ global_colors_info=”{}”][et_pb_row admin_label=”row” _builder_version=”3.25″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”][et_pb_column type=”4_4″ _builder_version=”3.25″ custom_padding=”|||” global_colors_info=”{}” custom_padding__hover=”|||”][et_pb_text admin_label=”Text” _builder_version=”4.10.7″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” hover_enabled=”0″ global_colors_info=”{}” sticky_enabled=”0″] He hablado en otras ocasiones de lo importante que resulta tener inscrita nuestra obra en el Registro de la Propiedad intelectual. Es cierto que lo que nos hace ser autores es el hecho de crear nuestra obra, pero también que si tenemos cualquier de problema relacionado con el plagio, podremos defender nuestro derecho con la inscripción registral, que establece una fuerte presunción a favor de quien la hace. De lo que no había hablado mucho hasta ahora es de la posibilidad de inscribir en el Registro de la Propiedad intelectual de forma telemática. Esto es, en lugar de tener que personarnos en la sede que territorial que queramos, podemos inscribir nuestra novela (también otro tipo de obras) desde el ordenador, siempre que tengamos acceso a internet. Ventajas de registrar tu novela por internet Las ventajas de este medio resultan evidentes: Ahorro de costes para el escritor. No tendrá que presentar la novela encuadernada en formato físico, siendo suficiente contar con un archivo pdf para el mencionado registro telemático. La comodidad que supone hacer el registro en el momento en que lo necesites desde tu despacho, casa… (sobre todo si nada se estropea). Ahorro de tiempo. Los trámites administrativos son engorrosos y aunque en las oficinas territoriales del Registro de la Propiedad Intelectual no suele haber mucha gente, evitarás perder el tiempo. ¿Qué requisitos necesitamos para registrar nuestra novela por internet? Un certificado digital. Este es un documento que permite identificar a su titular digitalmente, se utiliza para firmar solicitudes, documentos… Garantiza tanto la identidad del firmante como que los documentos no han sido modificados. Si tienes un DNI electrónico ya tienes certificado digital (tendrás que configurarlo), aunque también puedes emplear otros certificados digitales emitidos por entidades que reconoce la administración. Lector de tarjeta. Aunque hay otros sistemas, el lector de tarjeta suele ser el medio habitual para dar cabida a estos certificados digitales. La propia página del Ministerio te informa del software que vas a necesitar para proceder al registro de tu obra. El solicitante debe ser titular del certificado digital, y el autor o uno de los autores de la obra. Se realizará una solicitud de primera inscripción. La obra no deberá tener derechos cedidos a terceras personas o entidades. [/et_pb_text][et_pb_image src=”https://teopalacios.com/wp-content/uploads/2020/05/1.png” alt=”Descarga eBook aquí” title_text=”Descarga eBook aquí” url=”@ET-DC@eyJkeW5hbWljIjp0cnVlLCJjb250ZW50IjoicG9zdF9saW5rX3VybF9wYWdlIiwic2V0dGluZ3MiOnsicG9zdF9pZCI6IiJ9fQ==@” url_new_window=”on” align=”center” _builder_version=”4.4.8″ _dynamic_attributes=”url” global_colors_info=”{}”][/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=”4.10.7″ hover_enabled=”0″ global_colors_info=”{}” sticky_enabled=”0″] ¿Cómo hacer el registro de tu novela por internet? Una vez que te encuentres en la página del Registro Telemático deberás realizar los siguientes pasos: Seleccionas la comunidad autónoma donde presentas la solicitud. En la actualidad diferencia entre Andalucía, Madrid y resto de comunidades. Seleccionas la obra que vayas a presentar. Rellenas el formulario que te presentan sobre la obra. Hay campos obligatorios y otros voluntarios. Si no rellenas los obligatorios no vas a poder avanzar, pero si hubiera algún error no te preocupes porque la propia Administración te puede requerir para que subsanes los defectos y da un plazo de diez días al respecto. Detallar los datos del autor de la obra. También puedes indicar si deseas registrar la obra con anonimato o con seudónimo (tú sabrás) Adjuntar el fichero o ficheros con la obra. Este es el momento ahorro, lo más normal es que una novela la presentes en formato digital (personalmente prefiero el pdf). Pagar la tasa, bien telemáticamente o justificando su abono. Recuerda que siempre debemos pagar unas tasas por la tramitación del expediente de inscripción. Este abono también puede hacerse electrónicamente, aunque si lo prefieres puedes descargarte el correspondiente formulario de tasas oficial, rellenarlo y acercarte a una entidad bancaria colaboradora a pagarlo. Firmas digitalmente la solicitud de inscripción y la envías. El justificante de registro y el silencio administrativo Después podrás descargarte un justificante. Es muy importante que guardes este fichero, porque ahí constan todos los datos, la fecha y la hora en que has presentado la petición y una clave de identificación. No lo pierdas, guárdalo como si fuera tu vida en ello. Y con eso ya has terminado la primera inscripción telemática de tu obra. Recuerda que la Administración tiene un plazo de seis meses, desde la fecha de entrada de tu petición, para resolver. Si en ese periodo no tienes noticias, se entiende que se ha registrado la obra. El silencio administrativo tiene efectos positivos (no me pidas por favor que hable del efecto positivo y negativo del silencio administrativo, no me odies tanto). Lo importante es que sepas que, para el caso de que no lleguen a contestarse en el plazo de seis meses a contar desde que hiciste la petición, se entiende que la obra está inscrita. La inscripción telemática es una buena opción si estás lejos de cualquier sede, quieres ahorrar tiempo o dinero. Como ves, sólo necesitas tener determinados requisitos para llevarla a cabo con éxito. ¿Te ha servido de ayuda?, si es así o crees que puede venirle bien a alguien, comparte esta entrada. Si necesitas alguna aclaración más pregunta, estaré encantada de ayudarte.[/et_pb_text][et_pb_code _builder_version=”4.4.8″ global_colors_info=”{}”][/et_pb_code][/et_pb_column][/et_pb_row][/et_pb_section]