Hace ya algunas semanas os hablaba sobre el proyecto de publicación de Atrasis, la antología de mis alumnos que publicaría Ediciones Triskel. Hoy vengo a daros más información porque, por fin, desde hoy mismo, puede encontrarse en las librerías españolas. No voy a ahondar en los autores invitados, Juan Ramón Biedma y Susana Vallejo. Ya hablé de ellos en el artículo anterior y son de sobras conocidos. Feder Sí quiero hablaros de la ONG a la que van destinados los beneficios de la antología. Se trata de FEDER, la Federación Española de Enfermedades Raras. Hay tres millones de personas que sufre este tipo de enfermedad: poco conocidas, excluyentes, sin medicación efectiva por falta de estudios… Personas que sufren a diario consecuencias en su salud y en su vida cotidiana que normalmente no podemos llegar a imaginar. Desde el principio, tuvimos claro que deseábamos que fuera una antología que ayudara. Que ayudara a que nuevas voces llegaran a los lectores. Y, dando un paso más, quisimos ayudar con los beneficios a personas que realmente lo necesitaran. Y no se nos ocurrió nadie mejor que esta federación que tanto trabaja para mejorar la vida de otros. Sobre Atrasis Atrasis tiene una distribución nacional y se ha publicado tanto en papel como en formatos digitales (Epub y Mobi). En la página web de la editorial tenemos toda la documentación sobre el libro. El ISBN es 978-84-948064-2-1 El precio de venta es de 14€ para la edición en papel y 3,99 para las ediciones digitales. La ilustración de portada, que ha levantado muchos comentarios positivos, es de Eva Vázquez, ilustradora habitual del sello. La temática de Atrasis Los relatos que encontrarás en Atrasis se ciñen al género de la fantasía urbana, un subgénero que cultivan autores del calado de Neil Gaiman, por citar solo un caso internacionalmente conocido. Se trata de relatos en los que la fantasía e incluso la ciencia ficción tienen las riendas y que se encuentran ubicados en entornos urbanos, ya sean reales o imaginarios, en la actualidad o en otras épocas, en un mundo real o imaginario. Suelen ser textos oscuros, dirigidos a personas adultas, que tratan temas profundos como conflictos entre razas. El trabajo de la antología Empezamos a trabajar en el desarrollo del proyecto hace ahora un año. Han sido muchos meses de trabajo, especialmente por parte de los autores de los relatos, que para empezar tuvieron, en algunos casos, que estudiar los entresijos del género para ajustarse a sus parámetros ya que no habían trabajado antes con ellos. El resultado fue asombroso, y puedo asegurar que nos encontramos ante una antología de muy alto nivel, que va a sorprender por su riqueza en el lenguaje y la multitud de visiones diferentes que encontraremos en sus páginas. Un libro para regalar, para disfrutar, para conocer nuevas voces, nuevas corrientes. Un libro solidario. Un lujo para cualquiera. Y un honor haber participado en que se haga realidad.
Cómo construir un villano. El ejemplo de Voldemort
Hoy voy a hablaros sobre cómo construir un villano para tu novela, así que te voy a explicar todo lo que necesitas saber sobre Voldemort para construir tu gran villano. No hay nada más decepcionante que un mal villano. Puedes pasar años enteros trabajando en el protagonista, los personajes, los escenarios, los obstáculos y el conflicto. Nada de eso importará si tu villano, el antagonista principal, hace aguas. Veamos, antes de ver cuáles son los puntos fuertes de Lord Voldemort, algunas cosas que debes tener en cuenta ANTES de construir un villano. Como NO debe ser un villano 1.- El malvado sin fundamento Si los motivos son importantes para tu protagonista, deben ser igualmente importantes para tu villano. Pueden existir seres malvados que lo son de nacimiento. Simplemente están del lado del mal y ya está. Igual que tienen los ojos azules. Si eliges uno de estos a la hora de construir tu gran villano, luego no vale cortarse. En cualquier caso, lo normal es que los personajes con cierta profundidad actúen movidos por sus propias motivaciones. Estas pueden parecernos ruines o mezquinas. Eso da igual. Tienen que ser importantes para tu antagonista. Y deben ser verosímilmente importantes. Si estás escribiendo un relato infantil, a lo mejor el malo del cuento lo es porque le han robado un patito de goma. Esto no vale para personajes como Darth Vader o Lord Voldemort. Proporcionalidad, he ahí la cuestión. 2.- Enseña a tu villano en el momento justo Hablaremos de esto un poco más tarde, pero es verdad que en La Piedra Filosofal, J.K. lo hace muy bien. Nos pone hasta cuatro señuelos antes de enseñarnos al verdadero villano. Eso hace que su aparición sea de verdad impactante. 3.- Nada de discursos, por favor En serio. Si el malo tiene a tu protagonista a punto de caramelo para clavarle una espada en la yugular, no le hagas recitar la lista de los reyes godos. Porque todo lector sabe que eso lo que hace es comprar tiempo al autor para que consiga que llegue el salvador caballero blanco o la idea que sacará al prota de su atolladero. Si has sido tan torpe como para poner a tu protagonista en peligro de muerte, más vale que le mates… o que tu excusa para no hacerlo sea impoluta. 4.- La cara no es un reflejo del alma De nuevo, ya le pondremos los puntos sobre las íes a la Rowling, que se empeña en dibujar malvados seres con pinta de monstruos. El malvado feo, deforme o enfermo se ha convertido en uno de los clichés más manidos de la literatura. Evítalo. La gente no es como el retrato de Dorian Grey. Cuando cometes algún acto vil, cruel, ilegal o cuestionable no te salen llagas supurantes. Tu gran villano debería ser una persona de aspecto normal. 5.- Derivado directamente del 1 Si tu villano necesita unos motivos verosímiles que justifiquen su maldad, también necesita cierto trabajo. Caracterizar al villano es tan necesario como caracterizar a los demás personajes. También lo es que conozcas su pasado, cómo pasa los días buenos y los malos. Con toda probabilidad haga algo más que acariciar un gato de angora con su mano enguantada. Puede que sea un villano 24 x 7, pero seguro que se dedica a otras cosas. Igual va al gimnasio, o hace de voluntario en un asilo. Disimular es de listos. ¿Cumple Voldemort con estas premisas? 1.- ¿Tiene Voldemort su propia motivación? Podemos empezar por establecer que el conflicto principal de la Piedra Filosofal es entre Harry y Voldemort. Harry desea detener a Voldemort para que no robe la piedra filosofal. Además, Voldemort no le tiene mucho cariño a Harry porque tuvo la desfachatez de no morirse. Pero, por encima de todo eso, Voldemort desea hacerse con la Piedra Filosofal para poder volver a la vida. Esa es su mayor motivación en este primer libro de la saga. Parece un motivo importante para realizar todas las maldades que lleva a cabo. Diremos por tanto que sí: Voldemort va servido de motivos. Además, toda la novela está diseñada para que ambos, protagonista y villano se enfrenten en el clímax de la historia. Una de las primeras cosas que Harry conoce de su pasado es el papel que Lord Voldemort jugó en él. Cuando Harry llega a Hogwarts, se entera del robo en Gringotts y luego descubre la trampilla custodiada por el perro de tres cabezas, la historia evoluciona para que esa confrontación tenga lugar. En un clímax tramposo pero eficaz, Rowling nos lleva a pensar que Snape es el verdadero villano. Al final del capítulo 7, cuando Harry siente dolor en la cicatriz, J.K. nos hace pensar que serán ellos dos quienes finalmente se enfrenten. Mientras tanto, Harry, Hermione y Ron exploran la escuela y recaban información sobre la Piedra Filosofal. Voldemort por su parte se nos va haciendo más odioso. Se dedica a beber sangre de unicornio. Así la tensión entre el bien y el mal se hace más patente. Sobre todo cuando ataca a Harry en el bosque prohibido. En la escena final Voldemort ordena a su lacayo Quirrell atacar a Harry. Es la diferencia esencial entre Harry y Voldemort la que gana la batalla, no Harry por sí mismo. Durante esta cadena de acontecimientos, tanto protagonista como villano mantienen sus propias motivaciones intactas. ¿Aparece Voldemort en el momento justo? Ya decía más arriba que el timing es lo que la Rowling mejor maneja. Al menos en esta novela y con respecto al villano. Hablaba también de cuatro señuelos que nos coloca en el camino para que los confundamos con el gran protagonista. Y eso que lo menciona al principio de la novela. En el capítulo 4, cuando Hagrid revela su identidad a Harry, se refiere a Voldemort como “Quien-tú-ya-sabes”. No obstante, estos son los malvados que Rowling quiere colarnos como su gran villano: Dudley Dursley: el primo gañán, gordo, tonto y abusón de Harry Draco Malfoy: el niño arrogante, malcriado y racista del
La boca del diablo
Uno a veces tiene una percepción clarísima de cuándo se enciende la chispa de lo que será su nueva novela. Hay momentos en el que el fogonazo es tan fuerte que deja una huella imborrable en el recuerdo. En otras ocasiones, en cambio, eso no es así, y a medida que retrocedes hacia la idea primigenia, la bruma se espesa y terminas en una de esas nubes de gas, una nebulosa de la que se forman las estrellas, sin saber exactamente cuál ha sido el origen, el pensamiento, que te ha llevado a escribir. Esto último es lo que me ocurre con La boca del diablo, mi nueva novela, que llegará a las librerías en el mes de mayo sin que tengamos, a día de hoy, fecha exacta de salida. Sé que la idea de escribir una novela histórica en la que se mezclen ciertos misterios paranormales me acompaña desde hace mucho tiempo, pero no puedo precisar el momento exacto en que me llegó por primera vez. Lo que sí sé es el momento en el que supe cómo llevar a cabo esa idea, en qué época ambientarla y qué tono debía darle. Líbranos del mal Me encantan las películas de terror. No las gore, ni las muy explícitas en cuanto a asesinatos. No soy un seguidor de sagas como Saw, por ejemplo. Pero sí de las historias de posesiones demoníacas, de fantasmas, de espíritus. Si me entero de alguna película de este tipo, corro al cine para verla. Por eso, cuando se estrenó, en el año 2014, Líbranos del mal (Deliver us from evil en idioma original) no tardé en ir a verla. Y fue al salir cuando se encendió la bombilla. Llevaba ya bastante tiempo con el deseo de escribir una novela de posesiones, pero no había encontrado el modo de hacerlo. Lo que yo quería no era algo del estilo El exorcista, sino más bien una aventura, una investigación, la búsqueda de lo que se cocía en un pequeño pueblo en el que sucedieran cosas extrañas. Pero me encontraba con una serie de incógnitas que no era capaz de despejar, en especial la época y los personajes envueltos. Cuando salí de ver Líbranos del mal, me di cuenta de que, justamente eso, era lo que yo quería hacer, pero en otra época: un policía investigando un caso que le lleva a verse envuelto en una serie de situaciones imposibles cuando los demonios intervienen. Salí pensando en ello. Pero claro, yo escribo novela histórica. No podía escribir eso mismo. Y entonces, como un relámpago, me llegó la respuesta. Había estado ahí todo el tiempo pero no había sabido verlo. En España, durante siglos, hubo personas que investigaban casos en los que las brujas y los demonios estaban envueltos. Esas personas fueron los inquisidores. Fray Gonzalo, fray Bernardo y Juan Lobo Ya sabía quiénes debían ser mi pareja investigadora. Ahora “solo” me faltaba crearlos y darles vida. Suelo dedicar mucho tiempo a la creación de mis personajes, son uno de los pilares básicos de toda novela, el único modo que tiene el lector de introducirse en el mundo que le proponemos; si no están bien trabajados, tu novela no funciona. Estos dos personajes son completamente diferentes. No voy a desvelar detalles, pero mientras uno es un fiel seguidor de la doctrina inquisitorial, casi un fanático, el otro es un amante del razonamiento, de la verdad, del conocimiento. Y como no puede ser de otra forma, ambos puntos de vista chocarán en varias ocasiones a lo largo de toda la novela. Juan Lobo es, en realidad, el lector. Es el personaje que, casi obligado por las circunstancias, debe acompañarlos en su investigación y se ve envuelto en una serie de situaciones que ni comprende ni es capaz de asimilar. Ese no es su mundo. Las brujas, los demonios y sus malas artes no deberían tener nada que ver con el mundo de los Hombres. Es a través de los ojos de Juan Lobo que el lector será testigo de los acontecimientos. La historia de La boca del diablo La boca del diablo arranca en septiembre de 1588, cuando un barco tripulado por un grupo de hombres medio muertos arriba a San Sebastián. Vienen de alta mar, en un barco que se ha separado de la armada que Felipe II ha enviado a invadir Inglaterra, con la misión de dar noticias del enorme desastre en el que han acabado todos los planes hechos. Al poco, Juan Lobo está de regreso en su Galicia natal, donde las cosas no van como debieran, pero apenas tiene tiempo de empezar a poner orden en el hogar de su madre, mucho menos en su vida, cuando Baltasar de Zúñiga, su señor, le pide que acompañe a un par de inquisidores como protección por los caminos. Así llegan los tres a Casarrubios del monte, un pueblo importante hasta no hace mucho, al que los inquisidores han sido enviados para investigar la desaparición de algunas mujeres. Un lugar en el que se encontrarán con las rencillas vecinales, el poder de una gran señora, un clima de terror propiciado por la aparición de algunas brujas y porque en la villa han sido vistos los demonios campando a sus anchas, y mentiras. Muchas mentiras. La boca del diablo es la fusión de dos de mis grandes pasiones: la novela histórica y las historias de espíritus y posesiones. Una novela en la que la fusión de géneros es de tal calibre que no sé decir cuál es más importante: la historia, la investigación, las aventuras o el terror. Una novela que se ha ido desarrollando a fuego lento a lo largo de muchos años y que cuando presenté el boceto a Penélope, mi editora de Edhasa, la editorial con la que, una vez más, mi obra llegará a librerías, en seguida quiso que me pusiera a escribirla. Es una novela diferente, pocas veces, si acaso alguna, se habrá escrito algo parecido. Solo queda esperar la respuesta de los
Grandes Maestros Españoles: Ramón del Valle Inclán
Empezamos el año con un personaje clave dentro de la literatura española. Gran innovador del teatro en la denominada Edad de Plata junto con otro grande de las letras, García Lorca, creó a su alrededor un aura de extravagancia y excentricidad que a fecha de hoy sigue generando leyendas sobre su vida. Vida que, por cierto, ni sus mejores biógrafos terminan de desvelar del todo. Como habréis adivinado por la foto del encabezamiento se trata de Valle Inclán. Vamos a por ello. Valle Inclán, sus primeros años Dicen que su verdadero nombre era Ramón José Simón del Valle Peña, pero que adoptó los apellidos de sus antepasados para darnos el nombre por el que todo el mundo le conoce, Ramón María del Valle-Inclán. Nace un 28 de octubre de 1866 en Vilanova de Arousa (Pontevedra), en el seno de una familia de ambientes encontrados. Me explico: Su padre, Ramón Valle, era funcionario en Pontevedra y periodista ligado al mundo liberal de la época y del regionalismo gallego que fundó “La opinión Pública” y el semanal “La Voz de Arosa”. Por el contrario, su madre, Dolores Peña, es de tradición arraigada de mayorazgos, tradicionalista y a la que además se le atribuyen conspiraciones carlistas. Poco se sabe de sus primeros años, pasándolos en un entorno campesino, tradicional y, como el mismo Valle Inclán decía, arcaico, hasta que comienza sus estudios de bachiller en Pontevedra, donde termina obteniendo el Grado de Bachiller en 1883. Tras esto, se traslada a Compostela, donde se matricula en Derecho, más por imposición de su padre que por convicción propia, carrera que abandona en 1889 con un fracaso más que evidente. Un año después fallece su padre y Valle Inclán da por finalizada su etapa estudiantil para volver con su familia a Pontevedra. Para aquellos a los que les guste más la imagen, aquí dejo un documental muy interesante sobre nuestro autor. Valle Inclán y su viaje a México En marzo de 1892, Valle Inclán marcha a México en lo que algunos de sus biógrafos denominan viaje iniciático. En el año que pasa en este país, vuelve a Pontevedra en 1893, lo recorre en busca de antiguas tradiciones, empapándose de ellas. Es de destacar que en este breve periodo de tiempo colaboró en la prensa mexicana, dándose a conocer con el nombre que ha llegado a nuestros días, publicando más de treinta cuentos, artículos y crónicas en El universal, El correo español de México y La crónica mercantil. De esta etapa diría en 1921 que “México me abrió los ojos y me hizo poeta”; y es cierto, pues dejó un clara huella en obras tan importantes en su carrera como “Sonata de estío” o “Tirano Banderas”, donde se ve claramente la influencia que este país dejó en su vida. Como dato curioso, el look que le caracteriza comienza a tomar forma en este viaje, la barba y las melenas empiezan a ser su característica principal. Valle Inclán, su obra La faceta que quizás sea la más conocida de Valle Inclán es la de dramaturgo, pero nuestro autor además es un excelente novelista y un gran poeta. Valle Inclán comienza su carrera literaria hacia 1888 publicando en prensa, relación que no abandonaría hasta su muerte. Antes de abandonar sus estudios publica el relato “A media noche” en un diario barcelonés, y es que este género va a ser clave en toda su carrera; nunca dejará los cuentos, que periódicamente reúne en antologías para publicar. De esta época, sus estudiosos destacan el relato indicado, “A Media Noche”, por aparecer en el mismo algunos de los tips que acompañarán su obra posterior: la ambientación gallega, el misterio y la alusión a las partidas carlistas. Un dato curioso de nuestro autor es la conexión de toda su obra: la hace evolucionar a través del tiempo, ya que es un amante de las revisiones y las reediciones por un deseo de perfección irremediable que el propio Valle Inclán denominó “la fiebre del estilo” y que terminó siendo un rasgo distintivo de su obra. Tras su viaje a México, donde inicia su carrera, Madrid condiciona su personalidad humana y artística. En 1895 Valle Inclán comparte tertulias en redacciones de periódicos y cafés. Es en estos lugares donde conoce a autores de fama como Baroja, Azorín, los Machado y muchos más que se unen en busca de renovación de lenguajes artísticos y la subversión de los códigos establecidos que identificaban con la escuela realista. La evolución de su obra La evolución de Valle Inclán es evidente si observamos su obra en conjunto. Comienza con una primera etapa centrada en el Modernismo que podemos adivinar en su obra “Las Sonatas”. Tras esta, sus estudiosos hablan de una segunda etapa a la que llaman del primitivismo, destacando “Comedias bárbaras” y “Cara de plata” como algunas de las más significativas, donde recrea una Galicia mítica poblada de seres oscuros y violentos, con grandes dosis de superchería y falsas creencias, teniendo como personaje protagonista a un don Juan de Montenegro que representa el poder despótico. Pero la que más valoran sus estudiosos es la tercera, a la que llaman “la deformación de los esperpentos”. Valle Inclán comienza con este novedosos género hacia el 1920 con obras como “Divinas palabras” o “Luces de bohemia”, donde utiliza por primera vez el término esperpento. Valle Inclán: creador del esperpento Como hemos dicho, Valle Inclán es el que inicia este género cuyas características se centran en la deformación de la realidad acentuando la realidad en formas ridículas y absurdas y usando el humor para esconder una sátira brutal; en la aparición de personajes grotescos que se mueven por motivaciones primarias y elementales, creando situaciones bruscas de gran contraste entre lo trágico y lo grotesco; y en que tras todo esto lo que realmente se esconde es una gran inquietud por la realidad político-social de la época en España. De hecho, es esta característica principalmente la que hace que se incluya a Valle Inclán dentro de la generación del 98, dejando de lado la belleza
Recursos y disparadores para superar el estrés y el bloqueo creativo
Bienvenidos de nuevo a este rincón en que hablo de todo lo que rodea a las emociones del escritor. Hoy quiero hablaros sobre el estrés y el bloqueo creativo Y empiezo haciendo un inciso para que penséis: he dicho «emociones del escritor». Seguro que hay algún lector que no se da por aludido porque no se considera «escritor». Los motivos pueden ser diversos, pero subyace siempre ese sentimiento de no llegar a un nivel determinado. «Yo no soy profesional», me diréis algunos. ¿Y quién puede dedicarse profesionalmente a escribir en este país? Escribes, ergo… eres escritor. Escribes, ergo… las emociones propias de la escritura y las propias del ser humano te van a afectar. Conclusión: te conviene leer esta serie de artículos. No nos podemos aislar del todo a la hora de escribir. Lo que nos sucede en nuestra vida diaria afecta a la creatividad. Siempre se ha dicho que una mente atormentada busca salida de algún modo. Los artistas expresan sus deseos, frustraciones y ese caudal de sentimientos que le desbordan a través del arte. Ejemplos como el de Frida Kahlo, que plasmó su dolor a través del pincel, o el de Van Gogh con su episodio de automutilación y su vida atormentada en cuanto a relaciones se refiere. No quiero decir con esto que quién tenga una feliz y plena no pueda ser artista, no. A mí me gusta decir que la creatividad es el arte de reflejar las emociones, tanto propias, como ajenas. Si las emociones propias son estables, se recurre a las ajenas. Estrés y cómo combatirlo Así que, por un lado, tenemos una mente con emociones en ebullición que necesitan ser sacadas. ¿Y por el otro? ¿Puede influirnos nuestro estado mental de tal modo que nos dificulte esa expresión de la creatividad? Por supuesto. Como vimos en un artículo anterior, el estrés de la vida laboral y familiar, unido a todo lo que rodea a crear una marca de escritor y a publicitarnos, puede generarnos un bloqueo creativo. ¿Como podemos evitar que este estrés perjudique a nuestra obra? Responder a esta pregunta sería como hacernos con el Santo Grial, con la piedra filosofal, con el don del rey Midas. Habrá quien no se estrese con la vida diaria. Como las meigas: haberlas, hailas. Pero yo aún no he conocido a nadie. No puedo daros más consejo que el crear una rutina de trabajo. Un pequeño lapso en el que os dediquéis a la escritura y solo a la escritura. ¿Difícil? Mucho. Crea un espacio propio Puede ser dentro o fuera de casa (una cafetería, la biblioteca o un rincón donde pongas el ordenador). Un lugar donde ordenar y guardar vuestro material. Yo soy muy desordenada, pero en mi caos, me encuentro. A veces hay que llevar el lugar consigo, si escribes en el turno de noche como yo, por ejemplo. Entonces puedes hacerte con una mochila donde lo lleves todo. Crea una rutina de trabajo Una rutina no es ponerse de 10 a 12 todos los días. Es planificar un hueco en tu vida para escribir. Cada uno buscará el suyo, solo es cuestión de intentarlo. Puedes escribir solo los fines de semana, al despertar, o mientras los niños están haciendo los deberes. ¿Con estas dos premisas puedes evitar que el estrés te influya y que nunca tengas un bloqueo creativo? No del todo, pero ayudará a organizar un clima adecuado para el trabajo. Como decía mi profesor de lengua y literatura, don Isabelino, si las musas aparecen, que te pillen trabajando. Bloqueo creativo y el síndrome de la página en blanco Ya está. Estoy sentado frente al ordenador en mi espacio, he buscado un hueco en el ajetreo de mi vida y aquí está el color blanco. El cursor parpadea, yo también. Me falta el aire… ¿Y ahora qué escribo? Las páginas no se escriben solas. Si no le das a la tecla, la pantalla seguirá en blanco. Se han escrito multitud de artículos sobre el bloqueo creativo, como este. Yo tengo mi propia teoría al respecto. El síndrome de la página en blanco tiene dos caras: Tienes muchas ideas, pero no empiezas ninguna No tienes ninguna idea, pero ganas de escribir ¿Qué hacer en cada uno de estos casos? Falta de ideas Mucho se ha hablado también de los disparadores creativos. ¿Qué son? Son pequeños ejercicios que se utilizan para forzar a nuestra mente, para sacarla de su estado habitual y activar sus mecanismos. Pueden ser muy diversos: una canción, una foto, un cuadro… Están muy de moda los dados para escribir historias o Story cubes, pero se puede hacer con cualquier cosa. Yo conozco a una escritora que hacía lo mismo escribiendo en papelitos hasta cinco o seis categorías distintas (género, personajes, prosa o verso, final feliz o desgraciado…) y sacaba los papelitos al azar. Da igual qué disparador creativo utilices, si te sirve. La cuestión es salir de nuestra zona de confort. Yo te doy un consejo, si utilizas un disparador creativo, es mejor que sea en grupo. Para esto se pueden utilizar los concursos temáticos o los foros en los que se convoquen duelos entre escritores. Así se aúnan dos cosas interesantes: la competitividad y la diversión. Siempre os he dicho que la escritura es un trabajo solitario; encontrar un buen grupo de escritores con los que forzar tu mente y a la vez pasártelo bien, es un tesoro. Las metas también son importantes. Escribir con una fecha de entrega (autoimpuesta, no obligatoria) nos hace estrujarnos las neuronas al máximo. Es lo mismo que entrenar para participar en una carrera. Los meses y días previos, lo das todo. Recordad que el cerebro, como los dedos, hay que ejercitarlos. Falta de recursos Es lo que suele pasar cuando las idas bullen en tu cabeza, pero te sientes incapaz de plasmarlas. No sabes cómo hacerlo. Puede ocurrir que no se te ocurra cómo abordar el comienzo o el desarrollo. A veces, escribes hasta cierto punto en el
La creación de escenarios de Harry Potter – Hogwarts
Hogwarts, el colegio de magia y hechicería de mayor renombre del mundo, el lugar más seguro sobre la faz de la tierra (aunque se les cuele un troll a la primera de cambio o los profesores de defensa contra las artes oscuras estén abocados a la desgracia), es uno de los escenarios más importantes de toda la saga. Se trata de un lugar emblemático que ha dado lugar a uno de los escenarios del cine contemporáneo más reconocibles. Y para conseguir que eso sea así, J.K. Rowiling se empleó a fondo. Vamos a ver cómo diseño el mayor de los escenarios de Harry Potter: Hogwarts. Primeros pasos por Hogwarts Como he hecho en los artículos anteriores, extractaré las citas más significativas para analizarlas a continuación. En este caso comenzamos con el primer contacto de Harry con Hogwarts, el cruce del tercer umbral. Porque para cuando llega al sombrero seleccionador ya ha pasado por el Callejón Diagon y por el Andén 9 y ¾. Recordad lo mucho que nos gusta el número tres. Pues bien, esto es lo primero que sabemos del colegio: “Abrió bien la puerta. El vestíbulo de entrada era tan grande que hubieran podido meter toda la casa de los Dursley en él. Las paredes de piedra estaban iluminadas con resplandecientes antorchas como las de Gringotts, el techo era tan alto que no se veía y una magnífica escalera de mármol, frente a ellos, conducía a los pisos superiores.” De nuevo vuelve la luz, se adivina el esplendor. Harry está asombrado y un poco intimidado. Se da cuenta además de que lo que ha vivido hasta el momento no es más que un prólogo. Hogwarts es mucho más que la casa de sus tíos. Pero para entrar en ese mundo que hasta ahora solo hemos atisbado, tiene que subir esa escalera, superar un último obstáculo. Permitidme que señale, aunque sea muy evidente, que J.K. no desaprovecha ningún recurso a su alcance. Igual que usa el número tres (quizá incluso puede que lo haga de manera intuitiva), usa la imagen de la escalera. Luego se hablará de un bosque y la escalera reaparecerá. De hecho, como símbolo, la escalera se relaciona con el ascenso a los cielos, pero también con la adquisición de conocimiento (sí, estamos en un colegio), con la superación de pruebas y con la evolución de uno mismo, entre otros. Quedaos con esto, porque en este mundo lleno de escaleras, la magia puede jugarle alguna mala pasada a los aprendices de magos, que no siempre podrán ir en ascenso. Los escenarios de Harry Potter: el gran comedor “Harry nunca habría imaginado un lugar tan extraño y espléndido. Estaba iluminado por miles y miles de velas, que flotaban en el aire sobre cuatro grandes mesas, donde los demás estudiantes ya estaban sentados. En las mesas había platos, cubiertos y copas de oro. En una tarima, en la cabecera del comedor, había otra gran mesa, donde se sentaban los profesores. La profesora McGonagall condujo allí a los alumnos de primer año y los hizo detener y formar una fila delante de los otros alumnos, con los profesores a sus espaldas. Los cientos de rostros que los miraban parecían pálidas linternas bajo la luz brillante de las velas. Situados entre los estudiantes, los fantasmas tenían un neblinoso brillo plateado. Para evitar todas las miradas, Harry levantó la vista y vio un techo de terciopelo negro, salpicado de estrellas. Oyó susurrar a Hermione: «Es un hechizo para que parezca como el cielo de fuera, lo leí en la historia de Hogwarts». Era difícil creer que allí hubiera techo y que el Gran Comedor no se abriera directamente a los cielos.” ¡Bingo! Rowling nos hace subir por una escalera y llegamos al cielo. Es verdad que el gran comedor de Hogwarts está diseñado a imagen y smeejanza de los comedores de los colegios privados ingleses, pero también tiene un cierto aire a juzgado antiguo, con los profesores comiendo en perpendicular a los alumnos. De juzgado o de escenario. Se trata de un lugar suntuoso que sirve como comedor, salón de actos y, con la evolución de la saga, como dormitorio común y campo de batalla. Pero no todo lo que reluce en Hogwarts es oro aunque las copas sí estén hechas de ese metal. Lo dice Hermione: no es el cielo estrellado lo que se ve desde el suelo, sino un hechizo. En un solo párrafo, Rowling introduce la opulencia, el misterio, el asombro y la sombra de la duda. No está mal para construir una atmósfera fascinante pero también un poco inquietante. Los escenarios de Harry Potter: los lugares prohibidos Igual que la cámara secreta de Barbazul, Hogwarts tiene sus secretos. Lugares a los que los alumnos no pueden acercarse. Y Dumbledore, el director del colegio, se encarga de decir cuáles son: “—Los de primer año debéis tener en cuenta que los bosques del área del castillo están prohibidos para todos los alumnos. Y unos pocos de nuestros antiguos alumnos también deberán recordarlo. Los ojos relucientes de Dumbledore apuntaron en dirección a los gemelos Weasley. —El señor Filch, el celador, me ha pedido que os recuerde que no debéis hacer magia en los recreos ni en los pasillos. »Las pruebas de quidditch tendrán lugar en la segunda semana del curso. Los que estén interesados en jugar para los equipos de sus casas, deben ponerse en contacto con la señora Hooch. »Y por último, quiero deciros que este año el pasillo del tercer piso, del lado derecho, está fuera de los límites permitidos para todos los que no deseen una muerte muy dolorosa.” Si habéis sido alumnos aplicados no hará falta que desgrane esta pequeña descripción, pero lo haré de todas formas, porque… Bueno, porque ya que he llegado hasta aquí no voy a dejarlo a la mitad. De hecho, en este discurso, J.K utiliza la técnica de combinar lo doméstico con lo extraño: no vayas al bosque, las pruebas de rugby, prohibida la magia y el número tres te
Una antología para gobernarlos a todos
¿Quieres participar en la antología de relatos Triskel 2018? Esa fue la pregunta que le hice a cada uno de mis alumnos hace un año. Mi objetivo: Que mis alumnos publiquen Desde que empecé a impartir clases de narrativa en 2008, una de mis preocupaciones siempre ha sido que mis alumnos no solo vinieran a mis clases, sino intentar facilitarles tanto como fuera posible su camino en el mundo de la publicación. De ahí que en mis clases se hable tanto del mundo editorial. De ahí que organice charlas mensuales con profesionales del sector… Pero eso se me quedaba corto. Yo quería que publicaran. Déjame que te cuente cómo se forjó toda esta historia porque, de verdad, estoy emocionado. No por mí, sino por los alumnos que van a empezar a ver su sueño hecho realidad. Ya en mi proyecto anterior llegué a un acuerdo para que una editorial, que había formado un alumno mío, comenzara a publicar una antología. Pero esto también se me quedaba pequeño, porque se trataba de una antología en formato digital y yo quería que mis alumnos se vieran en las librerías, tuvieran un libro de papel en las manos, comprobaran qué se siente al ver sus primeros pasos hechos realidad. La antología de relatos Triskel 2018 A principios de año llegué a un acuerdo con Triskel Ediciones. Es una editorial que solo tiene un par de años de vida pero que está haciendo un gran trabajo y crece dando buenos pasos. Conozco a uno de sus responsables desde hace años y sé que se toman muy en serio lo que hacen. Y además, se expandían para empezar a publicar a nivel nacional: era la oportunidad perfecta. Les expliqué el proyecto y se entusiasmaron en seguida. Les habían llegado algunas propuestas de edición de alguno de mis alumnos que se apresuraron a contratar: sabían que lo que le llegara sería de calidad y se ajustaría a sus cánones de género. En la primera llamada telefónica habíamos alcanzado un acuerdo: haríamos una antología anual con relatos de mis alumnos que serían acompañados por primerísimos espadas de las letras. Aquí hay que hacer además un inciso importante: los beneficios de la antología serán íntegros para una ONG. Y quiero decir, íntegros: el porcentaje de beneficios de la editorial también irá directamente para ella, aunque por ahora me voy a guardar el nombre de la ONG elegida. Eso queda para más adelante. El siguiente paso fue contactar con dos autores de renombre que sirvieran de padrinos. De padrino y madrina, por supuesto. Susana Vallejo, madrina de la antología de relatos Triskel 2018 Susana Vallejo es una autora de reconocido prestigio y trayectoria. Tras estudiar Publicidad y Relaciones Públicas, y trabajar en mil cosas, se dedicó al marketing como ejecutiva de grandes multinacionales. Desde hace unos años se dedica al área de la Comunicación, ocupándose de realizar revistas en papel, newsletters electrónicas y hasta vídeos, lo que le permite compatibilizar su trabajo con lo que más le gusta: escribir y contar historias. Estos son sus premios: “Porta Coeli, La Orden de Santa Ceclina”: premio Jaén 2007 (finalista). “Porta Coeli, Cosecha Negra”: premio Ictineu 2010. “Porta Coeli, El principio del fin”: premio Edebé de Literatura Juvenil 2007 (finalista) y premio Ictineu 2010. “Porta Coeli, La llave del secreto”: premio Ictineu 2011. “El espíritu del último verano”: premio Edebé de Literatura Juvenil 2011. “Switch in the red”: Premio Internacional de Ciencia Ficción y Literatura Fantástica de ediciones Minotauro 2008 (finalista). Juan Ramón Biedma, padrino de la antología de relatos Triskel 2018 Juan Ramón Biedma nace en Sevilla, estudia Derecho y se dedica durante años a la gestión de emergencias, actividad que ha compartido con la de locutor de radio, guionista y crítico cinematográfico, así como con la colaboración en diversas publicaciones y antologías. Es un autor de absoluta referencia en la novela negra. Estos son sus premios: Finalista premio El melocotón mecánico de ciencia ficción en 2004 (Siete revueltas) Mención Especial del Jurado en el II Premio de Novela Umbriel – Semana Negra de Gijón del 2004 (El manuscrito de Dios) Finalista del Memorial Silverio Cañada en 2005 (El manuscrito de Dios) Premio NOVELPOL a la mejor novela policíaca del 2007 (El imán y la brújula) Premio Crucedecables a la mejor novela policíaca del 2007 (El imán y la brújula) Premio Hammett a la mejor novela policíaca del 2007 (El imán y la brújula) Premio Especial de la Dirección de la Semana Negra (El humo en la botella) Premio La Gangsterera a la mejor novela policíaca del 2010 (El humo en la botella) Finalista premio Hammett a la mejor novela policíaca del 2010 (El humo en la botella) Premio NOVELPOL a la mejor novela policíaca del 2010 (El humo en la botella) Finalista premio Celsius (Antirresurrección) Finalista premio NOVELPOL (Antirresurrección) Premio VALENCIA DE NOVELA NEGRA 2014 (Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado) Premio al “Mejor villano de novela” concedido en 2015 durante el encuentro literario J.A.R. (Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado) Finalista al premio Ciudad de Santa Cruz del festival Tenerife Noir (Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado) Premio Sheridan Le Fanu otorgado por la Semana Gótica de Madrid. No podía haber elegido mejor. El proyecto se hizo realidad en apenas una semana. Los elegidos para la antología de relatos Triskel 2018 Luego vinieron los meses de trabajo con los alumnos: la escritura de los relatos, los consejos para mejorarlos, las correcciones, las revisiones… Hasta que al fin, hoy Triskel ha anunciado quiénes son los elegidos: Amaya Bel Fu con Ciudad de muertos. Rafael Reina con El mensajero. Nieves Muñoz con El corazón de la sombra. Alicia Pérez Gil con El camión de reparto. Cristina Martínez Null con Un subsuelo de luz. Esther Rodríguez Bernal con Nadie recordará a los ángeles cuando en el mundo reinen las tinieblas. Hoy, soy feliz por la culminación de tanto trabajo y tantas ilusiones. Y ahora, vuelvo a hacer la pregunta: ¿Quieres participar en la antología de Triskel para 2019? ¿Te gustaría ver
Lo que NO debes hacer para gestionar tus redes sociales como autor
[et_pb_section bb_built=”1″ admin_label=”section” _builder_version=”3.22″ global_colors_info=”{}”][et_pb_row admin_label=”row” _builder_version=”3.25″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”][et_pb_column type=”4_4″ _builder_version=”3.25″ custom_padding=”|||” global_colors_info=”{}” custom_padding__hover=”|||”][et_pb_text admin_label=”Text” _builder_version=”4.10.7″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”] NOTA: No pongáis en práctica ninguno de los consejos/ideas/pautas que aquí describo y que están sacados de mi cruda realidad. Haced caso a los maestros que os llevarán por el buen camino, NO me hagáis caso a mí ahora que os voy a hablar de lo que no debes hacer para gestionar tus redes sociales como autor. Permitidme que os cuente una historia. Me dedico a eso, ¿no? A escribir. ¿O no? Yo he venido hasta aquí para leer un artículo sobre escritura, ¿no? Me diréis con toda la razón. Sí, sí… sobre escribir va el asunto. Dejad que hoy os ofrezca un artículo algo peculiar, pero que me va a servir de desahogo. Cuando terminéis de leerlo, me contáis si os habéis identificado en algo. ¿Os atrevéis a hacerlo? [/et_pb_text][et_pb_image src=”https://teopalacios.com/wp-content/uploads/2020/05/1.png” alt=”Descarga eBook aquí” title_text=”Descarga eBook aquí” url=”@ET-DC@eyJkeW5hbWljIjp0cnVlLCJjb250ZW50IjoicG9zdF9saW5rX3VybF9wYWdlIiwic2V0dGluZ3MiOnsicG9zdF9pZCI6IiJ9fQ==@” url_new_window=”on” align=”center” _builder_version=”4.4.8″ _dynamic_attributes=”url” global_colors_info=”{}” /][et_pb_text _builder_version=”4.18.0″ hover_enabled=”0″ global_colors_info=”{}” sticky_enabled=”0″ background_pattern_color=”rgba(0,0,0,0.2)” background_mask_color=”#ffffff” text_text_shadow_horizontal_length=”text_text_shadow_style,%91object Object%93″ text_text_shadow_horizontal_length_tablet=”0px” text_text_shadow_vertical_length=”text_text_shadow_style,%91object Object%93″ text_text_shadow_vertical_length_tablet=”0px” text_text_shadow_blur_strength=”text_text_shadow_style,%91object Object%93″ text_text_shadow_blur_strength_tablet=”1px” link_text_shadow_horizontal_length=”link_text_shadow_style,%91object Object%93″ 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z_index_tablet=”0″] La historia de alguien Érase una vez alguien al que le burbujeaban las ideas en la mente y le cosquilleaban los dedos porque necesitaba sacarlas de ahí. Ese alguien se sentaba en los ratos libres y escribía con letra apretada en hojas que guardaba en un cajón. O llenaba el ordenador de archivos sin nombre. Esos momentos eran suyos, entraba en su mundo y se perdía en él. Disfrutaba de la soledad, de descubrir zonas inexploradas en su cabeza, aunque muchos caminos se quedaban a medias y eso le frustraba. Aún así, necesitaba seguir escribiendo. Un día acabó una historia. La idea tomó forma, maduró y fue capaz de expresarla como quería. Sus personajes vivieron en ella y se quedaron en ese mundo que había creado, ya inmortales. Alguien suspiró satisfecho y, tras un gesto de su mentón que se podía traducir como un “yo puedo”, se dijo que le gustaría que muchos álguienes conocieran su historia. Ese sería su segundo paso, porque el primero ya lo había hecho. La felicitación de sus amigos por su logro le había dado alas para abrirse al mundo. Alguien probó lo normal: concursos, editoriales… ¡Ah! Pero enseguida le dijeron que los escritores con una historia eran legión. Debía destacar, que su nombre resonara en el mundillo, sacar la cabeza del pelotón. ¿Qué pasó entonces? Se adentró en el lado oscuro. La jungla de las redes sociales Facebook, Twitter, Instagram, foros, blogs… La red es algo vivo que se alimenta de las publicaciones. Alguien comenzó a escribir cosillas para mantenerla contenta. Al principio fueron pequeñas historias, relatos que presentaba a concursos, descartados que retomaba y retocaba, ideas que cazaba en los ratos libres. Pero la red cada vez exigía más: esos retazos no le sacaban del anonimato. Era una hoguera descontrolada, devoradora de cualquier ofrenda, siempre hambrienta. Más “me gusta”, más corazones, más interacción. Nunca era suficiente. Artículos, reflexiones, alguna bronca (el público del circo romano necesita algún león y algún sacrificado de vez en cuando), fotos personales, que no solo de escritura viven los escritores. Alguien comenzó a pensar que los días deberían tener treinta horas o más; el tiempo se convirtió en un enemigo. Alguien era más bien introvertido, pero tenía mil quinientos amigos en las redes a los que debía dar de comer. Alguien necesitaba tiempo a solas para escribir, pero escribía para los demás. Alguien hacía encaje de bolillos entre el trabajo, su círculo social y la promoción de su obra. Sus amigos le miraban raro cuando no dejaba de consultar el móvil, sinfonía de diferentes pitidos y alarmas. Alguien, el calmado y tímido alguien, enviaba mensajes agresivos para publicitar su historia. Nadie sabía que cada vez que lo hacía, una parte de sí mismo moría. Es lo que había que hacer: lo leía en un blog de otro alguien que había destacado recientemente del pelotón tan solo por media cabeza. Lo siguiente era fabricar una marca de autor. Intentó ordenar sus tareas ineludibles, sus encuentros con la familia y el alimento para las redes. ¡Un hueco el sábado por la mañana para escribir otra historia! ¿Y cuándo leo? Se preguntó mientras miraba la pila de novelas pendientes que crecía a un lado del ordenador. Ya no había ratos de calma, dejaron de existir los momentos a solas para explorar su mundo. Fechas de entrega, días programados para publicaciones, notificaciones que debía contestar. El caos en el que la red se movía, siempre hambrienta, le obligaba a innovar para no caer en el olvido. Pero un día, alguien sacó un momento para sentarse frente al teclado. Encendió la pantalla y, como ella, el mundo al que recurría para sus historias, estaba en blanco. ¿Qué había pasado? Sobre cómo te fagocitan las redes sociales Es tan solo una relato, ¿verdad? Nada que ver con la realidad. Yo una vez fui alguien que gracias a la planificación, terminó una historia. Y aquí os lo cuento, pero yo solo quería escribir… ¿Cómo acabé en las redes de la red? Pues como todos: ahora, para que te lean, no solo debes terminar esa historia, debes realizar un curso acelerado de márketing. Confieso que yo no me identifico por completo con este alguien porque aún (sí, digo aún) no he sufrido un bloqueo creativo. Un bloqueo creativo es la incapacidad para idear, desarrollar y
La Fuente del Conflicto Narrativo: encontrando la Inspiración
Hoy voy a terminar esta serie de artículos que he estado dedicando al conflicto narrativo, el verdadero motor de tu novela, lo que hará que tus lectores se enganchen a tu novela desde el principio. Hemos visto cómo puedes construir un buen conflicto narrativo, los diferentes tipos de conflicto narrativo que puedes utilizar para tu obra, el modo de utilizar un detonante para enganchar al lector desde el principio y que el conflicto y el personaje deben desarrollarse y evolucionar de la mano. Pero aún hay algo que no te he contado: Cuál es la fuente del conflicto narrativo, o lo que es lo mismo: ¿dónde encuentro inspiración para mis conflictos? La vida como fuente del conflicto narrativo Decía Antonio Muñoz Molina en La realidad de la ficción: “En cualquier parte: en nuestra casa, en nuestra vida diaria, en el interior de cada uno de nosotros, existen historias que merecen ser contadas, y que pueden convertirse en una magnífica ficción. Pero para advertirlo, es necesaria una actitud que es un arma, o un instinto del novelista. En el origen del acto de escribir está el gusto de mirar y aprender, y la convicción de que las cosas, los seres, merecen existir: Un sentimiento de respeto y a la vez de gratitud, una curiosidad. El escritor no anda a la busca de historias: escribe porque las ha encontrado y está seguro de que vale la pena contarlas”. La literatura se alimenta de la vida real, de manera que has de vivir para poder escribir. El trabajo del escritor no se define únicamente por el momento en el que se sienta delante de su teclado, de su libreta, de su máquina de escribir… El escritor es escritor Full Time. Stephen King y el ejemplo de Carrie Nada mejor para ilustrar esto que el ejemplo de Stephen King, que cuenta que la inspiración para escribir Carrie, su primer gran éxito, le llegó cuando se encontraba en un baño femenino frente a un expendedor de Tampax. No sé, y créeme, tampoco quiero saberlo, qué hacía King en semejante situación. Pero ese fue el momento de inspiración. Usó ese instante vital para su obra. Sí, sé que me vas a decir que eso no tiene nada que ver con el conflicto, pero es extrapolable. Usa lo que ves, usa lo que vives. Al fin y al cabo, lo que pretendes hacer al escribir una novela es recrear la vida, ¿no? Tus vivencias como fuente del conflicto Mirar hacia tu interior es un ejercicio completamente necesario cuando se escribe. Para trabajar los conflictos también. Seguro que a lo largo de tu vida te has encontrado con infinidad de situaciones en las que has vivido algún tipo de conflicto más o menos intenso: tenías un archienemigo en el colegio, u otro chaval estaba colado por la chica que te gustaba, o tus padres te impedían hacer lo que querías, o tu profesor te tenía entre ceja y ceja. Decía Jane Austen que para escribir no había nada mejor que dos o tres familias vecinas. Los conflictos se dan, en su mayoría, dentro de nuestro círculo vital. Es ahí donde debes cargar las tintas. Piensa que la fuente del conflicto siempre va a estar relacionada con las pasiones: el deseo de poder, la necesidad de la venganza, el amor, el rechazo, la supervivencia… Si quieres crear buenos conflictos, debes apelar a las pasiones para crearlos. Las tensiones como fuente de conflicto Te contaba en este artículo que debes usar un detonante y hacer que el mundo del personaje explote. Pero eso es válido como conflicto principal de tu historia. Luego, si quieres rellenar las 300, o 500 u 800 páginas de tu novela, tendrás que diseñar conflictos más modestos, más pequeños, que sirvan como relevo del principal para no desgastarlo antes de tiempo y mantener al lector enganchado a la historia. ¿Cómo puedes hacer esto? Para empezar, teniendo claro el concepto de trama. Cada una de tus tramas ha de tener uno, mucho mejor si son varios, conflictos narrativos. Unos importantes y otros secundarios. Normalmente se suele dividir a los personajes en dos bandos: el del protagonista y el del antagonista. Pero, ¿por qué detenerse ahí? ¿Por qué todos los de un bando han de ir a una? Aprende a reconocer la amplia gama de tensiones que el ser humano lleva dentro. Analízalas y anota los efectos que provoca en nosotros. Así aprenderás a comprender mejor los conflictos de otras personas y nuestra literatura se beneficia. Puedes jugar con eso. En tu propio grupo de amigos seguro que a veces surgen tensiones sobre qué hacer un fin de semana. Y eso que se trata de una nimiedad… Imagina las dificultades que surgirían entre vosotros si se tratara de temas de mucha más importancia. Los aliados son aliados y reman en la misma dirección, pero no tienen por qué querer hacerlo desde el principio, ni hasta el final, ni de la misma manera. Recuerda una máxima: los motivos son importantes. Tus personajes tendrán diferentes motivos para ayudar al protagonista, y no tienen por qué coincidir. Utiliza las tensiones que eso provocará en tu favor. Cuida la lógica de tu conflicto desde su fuente Cuando planteas un conflicto literario, sin importar si es un conflicto principal o secundario, debes cuidar su coherencia. Me refiero a que tienes que tener muy presente a relación entre la causa y el efecto, entre el argumento y la credibilidad de los personajes. Dirás que no siempre las cosas ocurren con lógica. Y llevas razón. A veces, una persona reacciona de forma increíble ante situaciones aparentemente insulsas. Hace unos años, en China, un hombre se acercó a una chica en un vagón de metro y le pidió que le cediera su asiento a pesar de que había otros asientos vacíos en el vagón. Cuando ella se negó, el hombre la emprendió a mordiscos con ella. El resto de pasajeros del vagón no hizo nada para evitarlo. Que ese hombre actuara de ese modo
La creación de escenarios en Harry Potter
¿Recordáis ese artículo de hace un par de meses en el que hablaba del Viaje del héroe, de Harry Potter y de cruzar umbrales? Pues en esta ocasión vamos a hablar de cómo hacer que la percepción que el lector tiene de tu novela cambie, pero como de la noche al día, gracias a un buen manejo de la creación de escenarios y la atmósfera. Veamos entonces cómo se abordó la creación de escenarios en Harry Potter. Hablábamos hace unas semanas de que “el mundo normal” no necesitaba grandes adjetivos ni párrafos largos para ser descrito y asumido porque en realidad, en un libro como Harry Potter, centrado en la magia y lo extraordinario, esa normalidad importaba poco. Veamos ahora cómo ocurre todo lo contrario con el mundo mágico. La Huida de los Dursley: un preludio al mundo mágico. Es verdad que no es hasta la entrada de Harry en el Callejón Diagon cuando se nos presenta el mundo de magia en el que nos instalaremos con total comodidad durante siete largos libros, pero Rowling fue lo bastante lista para saber que un lector, sobre todo uno de ocho o diez años, que es la edad a la que los niños suelen acercarse por primera vez a Harry Potter, solo es muy joven, no tonto. Los niños quizá tengan una tolerancia mayor a lo maravilloso, pero les gusta tan poco como a estos que los saques de su zona de confort de un plumazo. Por eso J.K. escribió un capítulo completo acerca de cómo tío Vernon huye de la maldición de las cartas de Hogwarts. La parte que más nos interesa de ese capítulo es esta: “En el bote hacía un frío terrible. El mar congelado los salpicaba, la lluvia les golpeaba la cabeza y un viento gélido les azotaba el rostro. Después de lo que pareció una eternidad, llegaron al peñasco, donde tío Vernon los condujo hasta la desvencijada casa. El interior era horrible: había un fuerte olor a algas, el viento se colaba por las rendijas de las paredes de madera y la chimenea estaba vacía y húmeda. Sólo había dos habitaciones.” Como no parece razonable que Harry salga de su mundo común para caer en el mundo mágico con un simple cruzar de acera, nos encontramos con este párrafo lleno de peligro y hasta un poco de terror. No en vano La Piedra Folosofal sigue formando parte de la tradición literaria británica; ya sabéis: La Tempestad de Shakespeare, los arrebatos de Byron y hasta Cumbres Borrascosas. Es prácticamente imposible que un autor se escape a su herencia y Rowling es heredera de todos esos clásicos. No es mi intención comparar la calidad o la importancia, sino poner de manifiesto que el poso es importante, que las raíces asoman donde menos se espera; por ejemplo, en pequeñas descripciones y en los recovecos del camino. Las influencias se notan incluso en la creación de escenarios. La creación de escenarios en Harry Potter: ¿El mundo mágico? ¿De verdad? ¿Por fin? Sí, cuando Harry entra por fin en Diagon Alley, el mundo se da la vuelta y donde todo era gris, común y sin aliciente, entra en juego la magia: (Hagrid) “Dio tres golpes a la pared, con la punta de su paraguas. El ladrillo que había tocado se estremeció, se retorció y en el medio apareció un pequeño agujero, que se hizo cada vez más ancho. Un segundo más tarde estaban contemplando un pasaje abovedado lo bastante grande hasta para Hagrid, un paso que llevaba a una calle con adoquines, que serpenteaba hasta quedar fuera de la vista. —Bienvenido —dijo Hagrid— al callejón Diagon.” Aquí empezamos con la creación de escenarios en Harry Potter. Los escenarios que de verdad van a ser importantes, los mágicos, y J.K. describe lo que a mí, que reconozco que tengo alguna fijación con el tema, me recuerda mucho a un cordón umbilical. En todo caso, un túnel, un pasadizo que conecta un mundo con el otro. Y no se trata de un umbral sencillo de cruzar. La pared de ladrillo se retuerce y estremece igual que se retuerce y adapta la mente del lector para aceptar que por fin se encuentra en un mundo donde no solo las serpientes se comunican discretamente con un niño en concreto, sino que la magia existe. Tomaos un momento y leed el principio de la cita: “Dio tres golpes a la pared con la punta de su paraguas”. El tres es un número mágico. En fotografía, los elementos tomados de tres en tres componen imágenes más atractivas que los pares. Jesucristo resucitó al tercer día, a la tercera va la vencida, y Dorothy debía golpear tres veces los talones de sus escarpines dorados (en el cine los pusieron de color rojo para aprovechar el reciente technicolor) para ir a donde quisiera. Harry tiene dos amigos y con él forman un trío, los Reyes Magos son tres y el tres determina el momento en que empieza una carrera. Las Parcas eran tres… Y así hasta el infinito. El lector no es consciente, pero la presencia del número tres le dice al subconsciente que debe esperar algo extraordinario. Y La Piedra Filosofal no decepciona en la creación de los escenarios mágicos. Bienvenidos al Callejón Diagon “Harry deseó tener ocho ojos más. Movía la cabeza en todas direcciones mientras iban calle arriba, tratando de mirar todo al mismo tiempo: las tiendas, las cosas que estaban fuera y la gente haciendo compras. Una mujer regordeta negaba con la cabeza en la puerta de una droguería cuando ellos pasaron, diciendo: «Hígado de dragón a diecisiete sickles la onza, están locos…». Un suave ulular llegaba de una tienda oscura que tenía un rótulo que decía: «El emporio de las lechuzas. Color pardo, castaño, gris y blanco». Varios chicos de la edad de Harry pegaban la nariz contra un escaparate lleno de escobas. «Mirad —oyó Harry que decía uno—, la nueva Nimbus 2.000, la más veloz.» Algunas tiendas vendían ropa; otras, telescopios y extraños