Bienvenidos de nuevo a este rincón en que hablo de todo lo que rodea a las emociones del escritor. Hoy quiero hablaros sobre el estrés y el bloqueo creativo

Y empiezo haciendo un inciso para que penséis: he dicho «emociones del escritor». Seguro que hay algún lector que no se da por aludido porque no se considera «escritor». Los motivos pueden ser diversos, pero subyace siempre ese sentimiento de no llegar a un nivel determinado. «Yo no soy profesional», me diréis algunos. ¿Y quién puede dedicarse profesionalmente a escribir en este país?

Escribes, ergo… eres escritor. Escribes, ergo… las emociones propias de la escritura y las propias del ser humano te van a afectar. Conclusión: te conviene leer esta serie de artículos.

No nos podemos aislar del todo a la hora de escribir. Lo que nos sucede en nuestra vida diaria afecta a la creatividad. Siempre se ha dicho que una mente atormentada busca salida de algún modo. Los artistas expresan sus deseos, frustraciones y ese caudal de sentimientos que le desbordan a través del arte. Ejemplos como el de Frida Kahlo, que plasmó su dolor a través del pincel, o el de Van Gogh con su episodio de automutilación y su vida atormentada en cuanto a relaciones se refiere. No quiero decir con esto que quién tenga una feliz y plena no pueda ser artista, no. A mí me gusta decir que la creatividad es el arte de reflejar las emociones, tanto propias, como ajenas. Si las emociones propias son estables, se recurre a las ajenas.

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Estrés y cómo combatirlo

Así que, por un lado, tenemos una mente con emociones en ebullición que necesitan ser sacadas. ¿Y por el otro? ¿Puede influirnos nuestro estado mental de tal modo que nos dificulte esa expresión de la creatividad?

Por supuesto. Como vimos en un artículo anterior, el estrés de la vida laboral y familiar, unido a todo lo que rodea a crear una marca de escritor y a publicitarnos, puede generarnos un bloqueo creativo.

¿Como podemos evitar que este estrés perjudique a nuestra obra?

Responder a esta pregunta sería como hacernos con el Santo Grial, con la piedra filosofal, con el don del rey Midas. Habrá quien no se estrese con la vida diaria. Como las meigas: haberlas, hailas. Pero yo aún no he conocido a nadie.

No puedo daros más consejo que el crear una rutina de trabajo. Un pequeño lapso en el que os dediquéis a la escritura y solo a la escritura. ¿Difícil? Mucho.

  1. Crea un espacio propio

Puede ser dentro o fuera de casa (una cafetería, la biblioteca o un rincón donde pongas el ordenador). Un lugar donde ordenar y guardar vuestro material. Yo soy muy desordenada, pero en mi caos, me encuentro. A veces hay que llevar el lugar consigo, si escribes en el turno de noche como yo, por ejemplo. Entonces puedes hacerte con una mochila donde lo lleves todo.

  1. Crea una rutina de trabajo

Una rutina no es ponerse de 10 a 12 todos los días. Es planificar un hueco en tu vida para escribir. Cada uno buscará el suyo, solo es cuestión de intentarlo. Puedes escribir solo los fines de semana, al despertar, o mientras los niños están haciendo los deberes.

¿Con estas dos premisas puedes evitar que el estrés te influya y que nunca tengas un bloqueo creativo? No del todo, pero ayudará a organizar un clima adecuado para el trabajo. Como decía mi profesor de lengua y literatura, don Isabelino, si las musas aparecen, que te pillen trabajando.

 

Bloqueo creativo y el síndrome de la página en blanco

Ya está. Estoy sentado frente al ordenador en mi espacio, he buscado un hueco en el ajetreo de mi vida y aquí está el color blanco. El cursor parpadea, yo también. Me falta el aire… ¿Y ahora qué escribo?

Las páginas no se escriben solas. Si no le das a la tecla, la pantalla seguirá en blanco. Se han escrito multitud de artículos sobre el bloqueo creativo, como este. Yo tengo mi propia teoría al respecto.

El síndrome de la página en blanco tiene dos caras:

  1. Tienes muchas ideas, pero no empiezas ninguna
  2. No tienes ninguna idea, pero ganas de escribir

 

¿Qué hacer en cada uno de estos casos?

  1. Falta de ideas

Mucho se ha hablado también de los disparadores creativos. ¿Qué son? Son pequeños ejercicios que se utilizan para forzar a nuestra mente, para sacarla de su estado habitual y activar sus mecanismos. Pueden ser muy diversos: una canción, una foto, un cuadro… Están muy de moda los dados para escribir historias o Story cubes, pero se puede hacer con cualquier cosa. Yo conozco a una escritora que hacía lo mismo escribiendo en papelitos hasta cinco o seis categorías distintas (género, personajes, prosa o verso, final feliz o desgraciado…) y sacaba los papelitos al azar.

Da igual qué disparador creativo utilices, si te sirve. La cuestión es salir de nuestra zona de confort.

El estrés y el bloqueo creativoYo te doy un consejo, si utilizas un disparador creativo, es mejor que sea en grupo. Para esto se pueden utilizar los concursos temáticos o los foros en los que se convoquen duelos entre escritores. Así se aúnan dos cosas interesantes: la competitividad y la diversión. Siempre os he dicho que la escritura es un trabajo solitario; encontrar un buen grupo de escritores con los que forzar tu mente y a la vez pasártelo bien, es un tesoro.

Las metas también son importantes. Escribir con una fecha de entrega (autoimpuesta, no obligatoria) nos hace estrujarnos las neuronas al máximo. Es lo mismo que entrenar para participar en una carrera. Los meses y días previos, lo das todo. Recordad que el cerebro, como los dedos, hay que ejercitarlos.

 

  1. Falta de recursos

Es lo que suele pasar cuando las idas bullen en tu cabeza, pero te sientes incapaz de plasmarlas. No sabes cómo hacerlo. Puede ocurrir que no se te ocurra cómo abordar el comienzo o el desarrollo. A veces, escribes hasta cierto punto en el que te bloqueas y no sabes cómo continuar.

Estrés y bloqueo creativoEn este caso, se pueden hacer dos cosas:

Aumentar tus conocimientos en cuanto a recursos narrativos: Bien leyendo buenos libros y buenos autores, bien adquiriendo esos conocimientos mediante cursos de narrativa. Analizar cómo narran los autores consagrados es primordial para adquirir bagaje y poder utilizarlo en tus textos. Si alguien te enseña cómo, pues mejor. No se puede ser un buen escritor si no eres un amante lector.

Luego te pasará una cosa: jamás leerlas una novela sin diseccionarla. Es un precio que hay que pagar.

[bctt tweet=»No se puede ser un amado escritor si no eres un amante lector.» username=»Nievesmdelucas «]

Una buena planificación: Sobre la planificación ya os hablé en este artículo. Si sabes más o menos por dónde va a discurrir tu historia, no llegarás a ese punto en blanco del que hablábamos. Siempre podrás tirar de una hoja de ruta cuando no estés perdido, incluso cuando no tengas la motivación suficiente (porque esta planificación te estará llamando para que la termines).

 

Hasta aquí mi soliloquio sobre el estrés y el bloque creativo. ¿Qué te ha parecido? ¿Te gustaría añadir algo? ¡Atrévete y convertiremos esto en un diálogo!

¡Nos volveremos a encontrar el próximo mes!