Os lo debía después de un par de semanas hablando de otros temas (y es que hay mucho que contar…), pero tras las jornadas literarias de Dos Hermanas, las entradas que más interés suscitan son las que tienen que ver con las sugerencias sobre el modo de presentar las obras a las editoriales y demás.

Precisamente por eso quiero aclarar que lo que cuento aquí no es la “panacea” ni asegura el éxito ni nada de todo esto… sencillamente son consejos que pueden (recalco el pueden) ayudar a que la obra presentada sea recibida con un ánimo distinto por aquellos a los que va dirigida.

De modo que hoy toca hablar de la Carta de Presentación, la última parte del trabajo previo (los que hayan leído las entradas anteriores ya sabrán que el trabajo no termina al concluir la novela) al envío de la novela a las editoriales o agencias.

Pero la última parte la vamos a dividir en otras dos.

Blanca Miosi una escritora que, por lo poco que le he leído va a dar mucho que hablar (el último fragmento que ha colgado en su blog me parece fantástico, no sólo por la forma sino por la historia que narra) preguntaba hace unos días que, por lo que había leído, algunos aconsejaban una sinopsis más amplia que aquella de la que hablé hace unos días. Le contesté aquí y hoy vais a entender por qué.

Haciendo un breve repaso, habremos seleccionado cuidadosamente y contactado previamente a la editorial/agencia a quien vamos a enviar la novela, habremos cuidado el título, etc… Contando con que nos hayan contestado que efectivamente están abiertos a valorar nuestra novela, nos toca ahora enviarla. ¿Y qué vamos a hacer, encuadernarla y mandarla sin más? ¿Sin que sepan quién la manda? ¿De qué habrá servido entonces la llamada y la selección? No, no, no… las cosas hay que hacerlas de forma más inteligente. De modo, que lo que haremos será enviar una muestra de la novela y no la novela completa.

Por supuesto, ya que somos nosotros los que elegimos qué partes vamos a enviar, elegiremos aquellas que sabemos (por nuestra impresión personal y los comentarios que nos hayan podido hacer) que tienen más fuerza, más belleza, o llaman más la atención. Habrá quien diga que esto es hacer trampa… En absoluto, es jugar nuestras cartas. Recordad que lo que tenemos que hacer es llamar la atención sobre todos aquellos otros manuscritos que se acumulan en la mesa del editor. De manera que lo hacemos sin escrúpulo alguno, porque en parte, el éxito o no de nuestra obra depende directamente de la presentación que hagamos de ella.

Elegidas las porciones a presentar (no más de dos capítulo, de los que uno debe ser el primer capítulo de la novela. En total, alrededor de 30 o 40 páginas) ya estamos listos para hacer el envío. En algunos sitios nos pedirán que lo enviemos por correo ordinario, pero es más habitual que esta primera toma de contacto se realice vía e-mail. Por lo tanto, llega el momento de volver a teclear.

Lo primero que haremos será el cuerpo del correo electrónico. En él nos presentaremos como tal persona que habló el día X con la persona Y y concertó el envío de la novela. Haremos un brevísimo resumen de la conversación, comentaremos que en los archivos adjuntos encontrará una muestra de la obra para que puedan valorar su posible interés, así como una carta de presentación de la misma. Nos despediremos enseguida agradeciendo el interés y la amabilidad mostrada, bla, bla, bla…

Sin embargo, aún no hemos presentado la novela… ¿entonces?

Como veis, estamos haciendo una DOBLE presentación: el cuerpo del e-mail y la carta de presentación propiamente dicha. ¿Por qué? Muy sencillo: la persona que reciba el e-mail o el correo ordinario no tiene por qué ser (en la mayoría de los casos no es con total seguridad) la que debe valorar nuestra novela. Esta primera persona tiene que saber qué es lo que acaba de recibir y qué tiene que hacer con ello. De ahí el cuerpo del e-mail.

Adjunto a él irán los capítulos seleccionados y, ADEMÁS, la carta de presentación. Mejor dicho, la PRIMERA carta de presentación.

¿Y qué ponemos en ella? Porque ese es el propósito de esta entrada, aunque me esté llevando tanto tiempo explicarlo.

De entrada, debemos presentarnos al, ahora sí, agente o editor que va a valorar nuestro trabajo. Sobre todo debemos ser sinceros. Si no tenemos nada publicado, yo aconsejo decirlo directamente. ¿De qué sirve esconderlo? ¿Qué pasa, que soy un escritor novel? Pues sí… ¿y? ¿Dónde está el problema? ¿Dónde está el complejo? De hecho, estoy orgulloso de serlo. Como dije en la primera entrada de este blog, Tolkien fue escritor novel, y mirad lo que hizo el buen hombre. Por supuesto, aquí entraría el currículum literario del que dispongamos (en mi caso, nulo): premios literarios (por pequeños que sean), etc…

A continuación, presentamos una sinopsis (ya estamos otra vez) de la obra. Yo, en esta primera carta, aconsejo una sinopsis hiperbreve, no más de unas líneas muy generales. Más abajo podéis leer la sinopsis de mi primera novela. Ésta que leéis ahora es la que envié en esta primera carta de presentación: Un antiguo miembro de la casa real que dejó su puesto para cuidar a su esposa enferma, es reclamado por el monarca para participar en la recuperación de un objeto con el que hacer frente a un enemigo contra el que nada pueden: Los dragones. Durante el viaje en compañía de otros héroes, se producirá un cambio en la personalidad del protagonista, marcado por unos extraños sueños que en apariencia no tienen explicación. Finalmente, la catarsis se produce, con efectos impredecibles para él mismo y sus compañeros

Como veis, mucho más breve que la que os traje hace unos días.

A continuación, deberemos explicar un poco qué hace diferente a nuestra novela sobre el resto de novelas de ese género que se publican cada año. Si recordáis, hablábamos de la necesidad de que nuestra obra sea diferente, aporte algo nuevo, sea original en algún aspecto: historia, personajes, tramas secundarias, época… cualquier cosa vale para destacarla.

Por último, explicaremos de una pincelada el público al que va dirigido.

Sí, eso es trabajo nuestro. ¿Quién mejor que el autor sabe para quién ha escrito? ¡Ah, no! No vale decir que el autor escribe para sí mismo… ¡Si yo os contara lo mucho que se habló sobre ese tema en el encuentro de literatura de la semana pasada! El autor escribe una historia que le gusta, pero escribe para otros, para que otros lo lean, de lo contrario: ¿para qué tomarnos todo este trabajo para intentar ser publicados? Pues eso, que es el autor quien debe decir para quién ha escrito la novela. ¿Es novela fantástica, de terror, histórica, costumbrista, dramática, romántica…? Es trabajo del autor decidir esto pues, dependiendo de ello, irá dirigida a un público o a otro. Si “catalogamos” nosotros la novela, de entrada le estamos ahorrando trabajo al editor, ¿y quién no mira con buenos ojos a aquél que hace parte de nuestro trabajo?

¿Y acaso no es nuestro deseo que el editor/agente vea con buenos ojos nuestra novela?

Para concluir la carta anotaremos nuestros datos de contacto: e-mail, teléfono, etc… Parece que hay más de un autor que hubiera sido publicado si se hubiera acordado de adjuntar estos datos…

Ahora, sólo queda esperar, más o menos tiempo, a que valoren estos primeros capítulos. Si hemos hecho bien el trabajo hasta ahora, y la novela es interesante y está bien escrita, hay muchas opciones de que nos pidan la obra completa para valorar su posible publicación.

Y entonces, será cuando mandemos la segunda carta de presentación.

¿O pensabais que el trabajo ya había terminado?

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