La ceremonia del clavo romano en “Muerte y cenizas”

por | Dic 28, 2021 | Notas autobiográficas, Novela histórica

Uno de los rituales más importantes que se celebraban en la Roma antigua es el ritual del clavo romano. En esta celebración, un magistrado introducía un clavo de bronce en el muro derecho de la cella, la que separaba a Júpiter de Minerva. Dicha ceremonia se realizaba hace más de 500 años, aproximadamente cada 13 de septiembre. 

Sin embargo, hace casi 64 años aún se celebraba en el templo de Marte. La finalidad de este ritual era suplicar a los dioses que apaciguaran su ira para que se mostraran afables y generosos. El clavo era un símbolo gracias al cual se creía que las enfermedades quedaban aprisionadas en el mismo, impidiéndolas avanzar por la ciudad. 

Mi novela “Muerte y cenizas” empieza justamente con este ritual y con un pedido muy especial de la población a los dioses.

Ceremonia del Clavus annalis

La ceremonia del clavo romano se denomina en latín “Clavus annalis”, una celebración que se festeja anualmente y consiste en fijar un clavo (un “clavus”) en el lado derecho del templo de Júpiter. Ocurría cada idus de septiembre, es decir, el día 13, ya que se celebraba la consagración del templo de Júpiter Óptimo Máximo. 

Acorde con los escritos de Tito Livio, la ceremonia tenía raíces etruscas. Cuando, en la antigüedad, no existía la escritura, los clavos cumplían la función de registrar los años, el paso de un año a otro. En el momento en que esta celebración llega a Roma, cumplió otras funciones, sobre todo religiosas, aunque también sirvió para contar los años. 

El clavo era concebido como un símbolo mágico, sagrado. Su función también era la de separar el fin de un hecho y el inicio de otro. Marcaba la separación entre el fin de un acontecimiento y el inicio de otro.

Los años registraban, además, la organización romana en que el poder había sido confiado a la figura de un dictador, el cual duraba en el cargo seis meses. El ritual del clavo romano era oficiado por el denominado “dictador clavi figendi causa”, e incluso estaba regulado por una ley: la Lex de Clavo.

El ritual de incrustar un clavo se relacionaba con una ceremonia mágica. Significaba inmovilizar un mal que afectaba a toda la comunidad. El clavo se interpretaba así: era destinado a alejar los males como enfermedades, pestes y las inclemencias del tiempo. Simbolizaba el hecho de neutralizar los sucesos peligrosos y ahuyentarlos. 

Los ciudadanos, en “Muerte y cenizas”, se encontraban desesperados ante los numerosos incendios que acechaban la ciudad. Con motivo de esto, el pedido a los dioses de ese año fue para que el fuego cesara y no se provocaran nuevos. 

El misterio del fuego

En “Muerte y cenizas”, la historia comienza y, a las pocas páginas, nos encontramos con un gran incendio en las murallas de Hispalis, la ciudad donde la novela tiene lugar. Se trata del cuarto incendio en tan solo nueve días. Las personas que allí vivían le reclamaban a los magistrados que hicieran algo para evitar los incendios. Desgraciadamente, estos incendios acabaron con la vida de cinco adultos y seis niños. Además, miles de ciudadanos habían perdido sus viviendas a causa del fuego. 

Por esto, el gobernante Nerón decidió abrir el “Campo de Marte”. Se trata de un terreno que servía para uso militar. Se utilizaba para que los ejércitos acamparan y realizaran su entrenamiento militar y gimnasia. También se empleaba para celebrar carreras de carros, donde los caballos corrían en competiciones. En este caso en particular, el “Campo de Marte” se había abierto para alojar a las personas que habían perdido sus hogares. 

Los incendios eran el tema del día, ya que su origen era un total misterio. El primero había durado cinco días; a este se le puso mucho esfuerzo en poder apagarlo. Sin embargo, cuando lo habían logrado estabilizar, estallaron nuevos incendios, dispersos por toda Hispalis.

La ciudad fue víctima del fuego por cuatro días, y tres de los catorce distritos romanos fueron destruidos por las llamas. Se sumaron graves daños de otros siete distritos. Pero ¿a qué se debían? Algunas personas culpaban al clima seco y sin lluvias de aquel septiembre tan caluroso. Otras creían que era la gente distraída, que se iban a dormir con velas encendidas u olvidaban apagar los hornillos, una vez terminada la cena. 

Otros tantos no creían que fuera algo grave, ya que todos los años se producían incendios y era algo de lo más común. Pensaban que la gente estaba exagerando y le quitaban importancia. Sin dudas, eran un verdadero misterio. 

Encontrando al culpable 

Entre las muertes y los incendios, comienzan a ocurrir situaciones algo extrañas. En el transcurso de la historia, un abogado y un hombre de negocios emprenden una serie de averiguaciones, y también buscan beneficiarse de estos eventos. Figuras importantes de Roma sufren daños irreparables, y los cuerpos de otras desaparecen sin siquiera realizar los ritos funerarios.

A su vez, muchos negocios estaban siendo afectados por el fuego. Hubo algunos incendios que se produjeron cerca de las murallas de Hispalis, y en esa área vivía la gente más humilde y vulnerable. De modo que, si ardía algún distrito que pertenecería a ese lado de la ciudad, las personas que perdían su negocio lo perdían todo. Además, era imposible recuperar aquel negocio y las mercaderías, una vez que estas habían sido roídas por el fuego.

En Hispalis, corría el rumor de que todos esos incendios habían sido ocasionados a propósito, y que los gobernantes se beneficiaban de los mismos. ¿Cómo? De esta manera: las personas más acaudaladas pagaban un extra para que el agua llegara a su casa directamente desde el acueducto. Esta era una de las tantas teorías y no se sabe con certeza qué los habría originado. 

Muerte y cenizas más allá del clavo romano

En “Muerte y cenizas” convergen la tradición romana antigua, que también tiene raíces etruscas, con una historia que relata la vida de la España Romana de esos tiempos. Se puede apreciar tanto el paisaje, las intrigas y la historia romanas.

¡Sin ánimos de dar ningún “spoiler”, ni de arruinar la trama, puedo afirmar que en la novela se encuentran muchas encrucijadas en cuanto al origen de las llamas y quién, quiénes o qué se halla detrás de ellas!

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