Convertir una idea en una novela

por | Dic 22, 2021 | Consejos para escritores

Si has querido escribir una novela, pero no sabes bien por dónde empezar, este artículo es para ti. Es muy común tener una libreta llena de ideas sobre tramas y argumentos para una futura novela. Sin embargo, ¿alguna vez las has puesto en práctica? ¿O solo coleccionas un cuaderno con buenas ideas?

¿Cuál es el siguiente paso, una vez que ya tenemos pensadas las ideas, los personajes y de qué va a ir la historia? Puede ser difícil, ya que nuestra mente es un estallido de ideas, pero, a la hora de plasmarlo al papel, es como si la mente se quedara en blanco. 

El mejor método para que tus ideas se transformen efectivamente en novelas es simple: planificar.

Antes de empezar a escribir la novela, tienes que planificar la línea argumental y la trama. Esto se llama el trabajo previo, para que tengas todo organizado y puedas comenzar con la historia.

Planificar es el punto de partida de tu novela

A veces, el trabajo previo tiene algo de mala fama. Es criticado por ser demasiado estructurado, y algunos autores dicen que puede que no deje espacio para la espontaneidad. 

Sin embargo, el hecho de realizar un trabajo previo no afecta a tu creatividad. Por el contrario, la potencia, ya que, mientras escribes tus ideas, van surgiendo otras, y no olvides que tú estás a cargo de la novela. Con lo cual, si decides cambiar algo o darle un giro inesperado, tienes la completa libertad de hacerlo. 

El hecho de que exista una estructura no significa que debas atenerte a ella. Más bien, es muy útil a la hora de organizarse, y siempre puedes recurrir a la misma cuando, por una razón u otra, te sientes estancado.

Planificar y tener una estructura no quiere decir que esta quede intacta o que haya que seguirla al pie de la letra, sino que será una guía muy útil para que sepas qué camino va a recorrer la novela. Una especie de guía a la que puedes recurrir en todo momento. De hecho, ayuda a hacer más fácil el trabajo posterior de escritura, ya que siempre podemos volver a él y, por supuesto, cambiarlo y modificarlo en el transcurso de la historia.

El trabajo previo consiste en: escribir escenas, crear el worldbuilding, definir tus personajes, pensando en sus nombres, su pasado e historia de vida. Todo esto te servirá para que tengas las cosas medianamente preparadas y puedas comenzar con mayor fluidez y desenvoltura tu labor de escritor. 

¡Recuerda que eres tú el que imagina todo este universo para poder ser plasmado en forma de novela!

No creas que perderás tu creatividad, sino que lo alentarás para dar lugar a todo lo que se te venga a la mente en ese momento, solo que de forma más ordenada y concreta.

La importancia del conflicto

El conflicto es una parte fundamental de cualquier novela, ya que funciona como fuerza motora. Existe un suceso que afecta la vida cotidiana del protagonista, algo que irrumpe de forma repentina en su vida. Se trata de un desencadenante en la historia que la cambia y, a partir de ese momento, no hay vuelta atrás: el conflicto debe ser resuelto. 

Lo que este conflicto va a generar, en el personaje principal, es el deseo de solucionarlo, y así es cómo se moverán todas las piezas de la historia, avanzando la trama. El protagonista deberá reunir las habilidades necesarias para encontrar la mejor resolución a dicha problemática. Además, como se trata de un acto heroico, es importante que, en el medio, no se aproveche de nadie y deba proteger al resto. Los villanos lo tienen más fácil, ya que, con tal de alcanzar su objetivo, son capaces de hacer cualquier cosa. Sin embargo, el héroe protagonista no solo debe pensar en sí mismo, sino en la salvaguarda de los demás personajes que lo acompañan en su travesía.

Los conflictos pueden ser de varios tipos. En el caso de las novelas fantásticas, el personaje principal debe enfrentarse a un ente que existe más allá del mundo humano, como puede ser un mago maligno o un dragón. Pueden darse conflictos contra otros hombres y conflictos con uno mismo, en los que el personaje mira hacia su interior.

El resultado del conflicto será el desenlace, en donde el protagonista puede salir victorioso o no. En el primero de los casos, la historia suele terminar allí, en el segundo, donde el protagonista no logra su cometido, el autor suele añadirle secuelas. En ellas, el individuo puede ser que luche contra el mismo enemigo de la historia anterior, o también puede que aparezca un nuevo enemigo. ¡Depende de ti!

El gancho no puede faltar

Lo más importante de toda historia o novela es mantener al lector entretenido e intrigado, que tu historia presente misterios, lagunas sin resolver, enclaves, todos elementos que atrapen al lector y hagan que este desee ver qué sucede después. Pero bien, ¿cómo se logra esto? 

Para que el lector quiera seguir leyendo la obra, es muy importante que logre empatizar con el personaje principal y ponerse en sus zapatos, como si estuviera viviendo la historia en primera persona. Con lo cual, la personalidad que le brindemos al protagonista debe ser lo suficientemente atractiva como para que genere interés en la persona que lea la novela. 

Por lo tanto, el desarrollo de los personajes es fundamental para cualquier buena historia. Quizás sean personas comunes y corrientes, pero les ocurre algo fuera de lo habitual, o pueden tener características peculiares que no se encuentran en cualquier personaje, como un don o habilidad muy desarrollada, incluso algún poder. Siempre depende del género que estemos escribiendo. Por ejemplo, si es un policía el personaje, deberá ser una persona intuitiva, observadora y detallista.

El elemento que atraerá al lector puede estar relacionado con la problemática principal del argumento, y esta debe generar intriga y misterio.

En el cuaderno donde tienes todas tus ideas, analiza y evalúa cuál es la que tiene mayor fuerza como para poder trabajarla y desarrollarla a fondo. Tiene que ser algo que destaque y suscite dudas en el lector, para que estas puedan ser respondidas a lo largo de la trama. El conflicto que elijas será todo un mundo por descubrir y lleno de cuestiones por resolver. Enfócate en tener un gran desarrollo de los personajes, de sus cualidades, sus miedos y virtudes.

El conflicto deberá ser lo suficientemente seductor como para cautivar al lector, pero también debes ser capaz de ofrecer un desenlace al mismo. 

El delicado equilibrio de la novela

En el momento de comenzar a escribir una novela, es igual de importante la planificación como la creatividad. La primera nos ayudará a estructurar la trama, a darle un esqueleto a nuestra historia. Esto es útil a la hora de seguir el  camino y el ritmo de la historia, a la vez que es posible modificarla como nos apetezca, sin cortar el hilo creativo. La estructura es una guía sumamente necesaria de cualquier autor para pensar conscientemente los pasos, la introducción, el conflicto y el desenlace. La creatividad permite que la espontaneidad se introduzca en esa estructura, ya que no tiene por qué permanecer intacta. Ambas son necesarias, y una no puede existir sin la otra.

¡Se necesita tanto un plan para comenzar a escribir la novela, como la imaginación para seguir apuntando ideas y hacer avanzar nuestra historia!

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