Como ya he dicho en alguna otra ocasión, parece haber una especie de guerra abierta entre los autores que se deciden por la publicación digital de forma independiente y los que siguen dentro del mercado tradicional. Hoy leo en el blog de Blanca Miosi una entrada muy interesante sobre su opinión de las editoriales. En general, estoy de acuerdo con ella, en especial en cuanto a la falta de apoyo, la falta de verdadera apuesta por el escritor (hablando siempre de forma generalizada, que, por supuesto, hay excepciones).

Sin embargo, hay un tema con el que no estoy de acuerdo. Unas frases, hacia la parte final, que me chirrían poderosamente: “No deseo con estas palabras desanimar a los escritores que piensan que publicar por editorial sea la panacea. Comprendo la necesidad que tienen de reafirmar sus egos: ¿Quién mejor que una editorial para decirles que son realmente escritores? Pero de ahí a ser buenos escritores el asunto es diferente.”

EgoY no. Yo, y me consta que muchos otros, no estamos en el mercado tradicional y no en el digital para alimentar a nuestros egos. Así que, ¿por qué estoy yo en el mercado tradicional?

Para empezar, porque una editorial me ofrece una serie de servicios que, en el mercado digital, tengo que asumir personalmente: corrección, maquetación, diseño de portada, etc. Y, señores, eso supone una cantidad importante de dinero de la que, por desgracia, no dispongo. No quiero lanzar una novela mía con una portada de escasa calidad, no quiero lanzar una novela mía sin una corrección profesional, no quiero lanzar una novela mía sin una maquetación adecuada. ¿Por qué? Pues porque la gente se va a gastar el dinero en comprarla, y lo mínimo que hay que hacer es ofrecerle un producto bien acabado. Por no hablar de que, en definitiva, nuestras novelas nos representan. Son nuestra imagen ante los lectores. Y yo quiero cuidar mi imagen. Puesto que no puedo pagar esos servicios, prefiero buscar editoriales que confíen en mi trabajo y los asuman ellas.

Y otro motivo por el que prefiero buscar editorial para publicar es que, según los últimos datos, el mercado digital todavía es un porcentaje ínfimo en cuanto a ventas del total. En torno al 15%, solamente.

Blanca explica que un autor publicado por una editorial recibe en torno al 8% del porcentaje de ventas. El porcentaje puede variar, y es más normal un 10%, pero la diferencia es mínima. Explica que ella, que se decidió por la publicación digital, gana mucho más vendiendo sus ejemplares publicados de forma independiente que lo que se puede ganar a través de una editorial. Pero aquí hay un fallo en la comparativa: Blanca ha triunfado (y yo me alegro enormemente porque le tengo mucho cariño y ella sabe que es así) en el formato digital, pero desgraciadamente no en el formato impreso. Y comparar el éxito con la falta del mismo siempre es una comparativa errónea.

En Amazón España se publican todos los meses alrededor de unos 60000 títulos nuevos. De todos esos, ¿cuántos triunfan realmente? ¿Pueden triunfar 10 autores mensualmente? Probablemente mucho menos, pero aunque fueran 10, que salieran nuevos todos los meses, eso supone el 0,016% de todo lo que se publica. El resto tienen las ventas medias de una autopublicación, que se cifran en torno a los 200, quizá 500 ejemplares vendidos. Y de esas ventas cobran aproximadamente unos 1500€. Un adelanto decente, ya no digo amplio, de una editorial, es bastante más de esa cantidad.

¿Cuántos triunfan en el mercado impreso? Pues, aproximadamente, la misma cantidad… Todos los años salen una serie de autores que logran romper barreras y cifras de venta. Y es con esa gente con los que tienen que compararse los que triunfan en Amazon. Con Ruiz Zafón, con Falconés, con Posteguillo, con María Dueñas… Falconés vendió unos 2 millones de la catedral del mar. Eso le supone, después de declaraciones de renta, etc. unos 2 millones de €. Sin entrar en lo que le habrán pagado por la próxima serie que ya han anunciado. ¿Qué autor que haya publicado de forma independiente en formato digital ha alcanzado esas cifras?

Comparar el éxito en el formato digital con los autores que no triunfan en el mercado impreso es un error; es falsear, de forma consciente o no, la realidad. Y la realidad es que vivir de la literatura es altamente complicado, publiques de un modo o publiques de otro. Sin embargo, y a día de hoy, las ventajas de publicar de forma tradicional, en mi opinión, siguen superando, en mucho, a las de publicar de forma independiente. De lo contrario, ¿por qué los autores que triunfan de forma independiente aceptan encantados y se anuncia a bombo y platillo que sus obras saldrán también a través de una editorial que ha decidido publicarlos?

Pues la respuesta es simple: publicar en el mercado tradicional tiene un prestigio que publicar en el formato digital de forma independiente todavía (y digo todavía) no tiene. Permite que gracias a las entrevistas, que al principio serán pocas, que consigue la editorial en diferentes medios el autor comience a ser conocido, comience a estar presente en la vida de los lectores. Y ese es el único camino, a día de hoy, que permitirá, con mucho tiempo y esfuerzo, que un autor consiga vivir de su trabajo, que consiste en escribir libros.

Por eso, y no para alimentar mi ego, yo prefiero publicar a través de una editorial.

RSS
Instagram