Cuando leo una novela que me llama especialmente la atención, intento averiguar qué técnicas literarias contiene para haber dejado su huella, así como qué ha despertado en mí para destacar sobre todas las demás y permanecer en mi memoria. No es fácil sobrevivir al tiempo y a todas las lecturas posteriores.

La respuesta está en las emociones. Solo cuando un libro es capaz de emocionarnos como lectores lo recordamos para siempre.

La importancia de sentir emociones leyendo

Las emociones son importantes para el escritor porque hacen avanzar la trama de una historia. Pero por otro lado también son importantes para el lector, porque justamente a través de las emociones el lector puede identificarse con los personajes y sentir placer al leer su historia.

Además, la principal razón por la que nos gusta entrar en contacto con el arte es porque queremos sentir emociones. No importa que sean las mismas emociones que sentimos en la vida real, emociones amplificadas o incluso emociones opuestas a las que se experimentan normalmente; lo importante es sentir.

Ahora viene la pregunta del millón que todo escritor se ha hecho una vez en la vida: ¿Qué técnicas literarias hay que utilizar para emocionar al lector?

¿Cómo transmitir emociones con tu escritura?

Recuerda, una novela que no logra comunicar las emociones de sus personajes es, sencillamente, un libro que está fallando en su misión más importante. Por esto voy a darte algún consejo y a desvelarte algunas técnicas literarias que puedes utilizar para generar emociones.

Observa, aprende y reconoce las diferentes emociones

La primera cosa que tienes que hacer para expresar las emociones a través de tus palabras es ser capaz de reconocerlas e identificarlas. Por lo tanto, antes de escribir, hay que aprender y observar.

Para trasladar las emociones a los personajes de tus libros debes detenerte y considerar qué factores te permiten deducir la presencia de una emoción. Como por ejemplo, qué gestos provoca, qué expresiones, físicas o verbales, produce y, en fin, a qué decisiones conducen ciertas emociones.

Podrías serte útil diferenciar entre dos niveles a través de los cuales las emociones se expresan: el externo y el interno.

Externamente es posible reconocer las emociones  a través de señales físicas específicas mediante el lenguaje corporal, así como con las expresiones de la cara y las acciones inmediatas que realiza el personaje. Ten en cuenta que cuanto más fuerte sea la emoción, más se producirán reacciones inmediatas de este tipo, ya que se tiene muy poco control racional sobre ellas.

Internamente las emociones inducen pensamientos y reflexiones que pueden seguir patrones lógicos y racionales. Lo más frecuente es que estos pensamientos vayan de un punto a otro de una forma no secuencial e increíblemente rápida y se expresen a través de las mismas reflexiones del personaje. Haz que el lector se meta en la cabeza del personaje, que entienda cómo piensa, y permítele ver el mundo a través de sus ojos.

La experiencia del personaje es la experiencia del lector

Una de las mayores dificultades con la que se encuentra un escritor es en el momento de transmitir las emociones de sus personajes.

Las emociones se pueden describir, analizar, organizar…, pero ninguna de estas acciones comparte realmente el estado de ánimo de un personaje. Es como en la vida real: si dices que estás triste y no lo expresas las personas no empatizarán contigo. Lo mismo ocurre con la escritura: los lectores necesitan empatizar con tu personaje, y para ello es imprescindible que se pongan en su lugar.

Es necesario que tu personaje experimente realmente sus emociones, que cobren vida y que las mismas construyan parte de su carácter, que le hagan tomar unas decisiones en lugar de otras siguiendo una coherencia a lo largo de la historia.

El diálogo no es todo, muestra el lenguaje corporal

Como ocurre en la vida real, a pesar de todas las palabras que podamos utilizar en diálogos, al final la mayor parte de la información pasa por la comunicación no verbal; es decir, por el lenguaje corporal.

El lenguaje corporal es visible no sólo en el comportamiento que tenemos, sino en las acciones que emprendemos, así como en las decisiones que tomamos.

Por esta razón es muy importante que muestres los comportamientos, las acciones y las decisiones de tus personajes que indican su estado emocional para que el lector pueda entender por sí mismo el significado y se vea reflejado.

Representa las emociones de los personajes

El último paso será la representación misma de esas emociones que quieres transmitir. Teniendo en cuenta todo lo que he dicho hasta ahora, tendrás diferentes maneras que podrás poner en práctica para escribir las emociones. Puedes hacer esto con distintas técnicas literarias.

Comunica directamente la emoción

Puedes empezar escribiendo directamente lo que siente el personaje. En este caso, el narrador se encarga de comunicarle directamente al lector cómo se siente el personaje a través de las palabras y le proporciona una información ya descodificada. Esta, por supuesto, es la forma más directa y sencilla, pero también la menos efectiva.

Deja que sea el personaje quien diga cómo se siente

Otra método que puedes utilizar es haciendo hablar al personaje y dejar que exprese sus emociones verbalmente. En esta situación, el personaje se comunicará directamente con el lector y expresará sus emociones de forma explícita a través del diálogo. Desde el punto de vista narrativo, esto acerca al personaje a sus propias emociones, pero el resultado puede ser alienante, porque en la vida real es difícil que verbalicemos las emociones con claridad siguiendo esta pauta.

Para entender la veracidad de esta última afirmación, piensa en tu propia experiencia, en todas esas situaciones en las que has expresado explícitamente tus emociones. ¿Con qué frecuencia dices abiertamente qué sientes? Es mucho más probable que alguien te pregunte cómo te sientes y que a esa misma pregunta decidas no responder con la verdad sino con alguna evasiava para esconder tus sentimientos.

Expresa las emociones a través del comportamiento

Como ya hemos visto, son tus comportamientos, tus expresiones, tu discurso, tu tono los que hablan por ti y declaran tu estado emocional de forma indirecta. Esto nos lleva al método más efectivo de todos: consiste en hacer que el personaje actúe de forma coherente con las emociones que siente.

Esta opción no tiene una comunicación directa con el lector, ya que nadie dice claramente lo que siente el personaje, ni el narrador ni el propio personaje. Sin embargo, éste es el método más veraz, pues permite que el lector conecte de manera profunda con las emociones y las sensaciones de tu personaje.

Cuando escribes, ten en cuenta que en la vida real las emociones se comunican sobre todo de forma indirecta, a través de las señales externas que se filtran de nuestras expresiones faciales y nuestro lenguaje corporal. Lo mismo deberás aplicar a tus técnicas literarias, ya que, también en los libros, el lector no quiere que alguien le diga lo que siente el personaje, sino que prefiere entenderlo por sí mismo y sentir las mismas emociones.