Wallada, una poetisa en el mundo árabe medieval

por | Ago 16, 2021 | Notas autobiográficas, Novela histórica

Hoy os quiero contar sobre un personaje que es parte de mi libro “La predicción del astrólogo“, Wallada. Si bien su papel es más bien secundario, vale la pena dedicarle un artículo a esta mujer rebelde y sumamente vanguardista.

Fue una poetisa del mundo árabe medieval. Al ser una princesa, pertenecía a la aristocracia, y esto, por supuesto, le traería ventajas y oportunidades a las que otras mujeres no hubieran podido acceder jamás. No obstante, ella fue una mujer muy adelantada para su época, y también para el cargo que ocupaba, donde se espera la extrema formalidad y obediencia.

La vida de Wallada

Wallada bint al-Mustakfi nació en Córdoba, aproximadamente, entre los años 994 o 1010, y murió el 26 de marzo de 1091. Fue una princesa de origen árabe y andaluza del mundo musulmán. Lo impactante de su persona fue que ningún obstáculo le impidió hacer lo que quiso cuando quiso. Se destacó por su poesía, su oratoria y su fuerte personalidad. Pudo sobrellevar las dificultades que se le presentaron de manera fantástica, tanto que, por esta razón, se han escrito numerosas historias sobre ella.

Fue la hija de Muhammad III de Córdoba, uno de los últimos gobernantes omeyas cordobeses, que llegó al poder, en 1024, tras asesinar al anterior califa, Abderramán V. Su infancia transcurrió durante el periodo alto del Califato de Córdoba, bajo el gobierno de Al-Mansur Ibn Abi Aamir. Su adolescencia fue atravesada por el tumultuoso periodo que siguió a la sucesión del hijo de Aamir, que, en sus intentos por arrebatar el poder, llevó al califato a la guerra civil.

Muhammad III no tuvo hijos varones, por lo tanto, no contaba con un sucesor de este sexo. Wallada heredó sus propiedades y las utilizó para abrir un palacio y un salón literario en Córdoba. 

Allí ofreció instrucción y capacitación en poesía y en las artes del amor a mujeres de todas las clases sociales, desde las que habían nacido en una cuna de oro, como ella, hasta las esclavas compradas por la propia Wallada. En ese mismo palacio, también acudieron varios de los grandes poetas e intelectuales de la época.

No todo era poesía

Durante esta época y, particularmente, entre los musulmanes, la poesía era algo muy cotidiano. Hay rumores acerca de los campesinos. Se dice que, mientras trabajan la tierra o recogían las cosechas, realizaban competencias de poesía y recitaban versos.

Este dato demuestra que el nivel cultural de estos pueblos era notable y elevado. No obstante, historias como la de Al-Mutamid, el primer rey de Sevilla, quien también era poeta, hace reflexionar sobre algunas cuestiones. Un poeta por definición es una persona sensible. Sin embargo, dicho rey emparedó a sus enemigos en baños del alcázar de Sevilla, y poseía un baúl repleto de cráneos pertenecientes a los príncipes a los que había derrotado.

Utilizaban las calaveras de soldados que habían muerto en batalla contra él como tiestos para las macetas de sus jardines.

Por si esto fuera poco, asesinó a sangre fría a su propio hijo, el mayor, cuando este había intentado usurpar el trono. Por estas razones, recalco la importancia de poner las cosas en su debido contexto. Este se trataba de uno de guerras y conflictos, no solamente de poesía.

La mujer más culta y escandalosa de Córdoba

Como se ha mencionado previamente, Wallada no tuvo hermanos varones, con lo cual, todos los derechos reales recayeron sobre ella. Decidió venderlos y, de esta manera, ser independiente y así no necesitaría jamás de una tutela masculina. Nunca se casó ni negoció matrimonio alguno. 

En su salón literario, organizaba tertulias e intervenía libremente en ellas, discutiendo por igual con hombres y mujeres. Esta actitud le valió muchas críticas, ya que, en la sociedad en la que ella vivía, las mujeres solo tenían permitido relacionarse con los hombres de su propia familia y de las denominadas “familias sabias”. A través de padres y parientes masculinos, se impartieron distintos tipos de enseñanza hacia las mujeres. Ellos eran los poseedores del conocimiento y los responsables de transmitirlo. 

Wallada estaba muy en desacuerdo con esta tradición y, por eso, fue ella misma quien se puso a impartir clases y a enseñar, al igual que lo hacían los hombres. Y así, como muchas personas la criticaban, muchos otros también la admiraban, y fue como se convirtió en la mujer más culta y escandalosa de Córdoba. Se cree que no utilizaba el velo islámico, dejando su cabello libre mientras caminaba por las calles de la ciudad.

Asimismo, en las orlas de sus vestidos, y entre las túnicas transparente, llevaba bordados versos escritos por ella misma. Algunos de los que se conocen decían:

“Por Alá, que merezco cualquier grandeza

y sigo con orgullo mi camino.”

 

” Doy gustosa a mi amante mi mejilla

y doy mis besos a quien los quiera.”

El legado que nos dejó Wallada

A pesar de que existe poco registro sobre su obra, se han podido recuperar algunos de los poemas que intercambió con su amante, Ibn Zaydun. Él, después, se enamoró de una esclava del servicio de Wallada, situación que no solo le rompió el corazón, sino que, además, hirió su orgullo al haber sido “reemplazada” por una mujer de una clase social inferior. En el siguiente poema, hace uso de un lenguaje brusco y libertino, producto del enfado y el desamor:

” Si fueras justo con el amor que existe entre nosotros,

no habrías escogido ni amarías a mi esclava;

has dejado una rama donde florece la hermosura

y te has vuelto a la rama sin frutos.

Sabes que soy la luna llena,

pero, por mi desdicha,

de Júpiter estás enamorado”

Ella utilizó su prosa para expresar abiertamente lo que sentía, sin ningún tipo de vergüenza o pudor. Lo más destacable de Wallada es que era una mujer inconforme con las normas de la época y, por eso, eligió su propio camino. Los privilegios que tuvo por haber pertenecido a la nobleza son innegables, sin embargo, no siguió el camino de todas las mujeres de la época, y siempre prefirió instruirse, perfeccionarse y ser independiente.

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Hace 10 años yo era como tú, un autor más con una novela bajo el brazo que nadie quería publicar. Hoy tengo cinco novelas publicadas por editoriales internacionales en ocho países, tengo firmados los contratos de dos novelas que aún no he escrito y ¡vivo de la literatura!

1 Comentario

  1. Aleydi Ortiz

    Me facino leer la historia de esta, interesante mujer muchas gracias

    Responder
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