Hoy os traemos una selección de algunas novedades editoriales de junio 2019. ¡Estad atentos, qué vienen libros muy golosos! Novedades editoriales de junio 2019: primera semana Rafael Marín El día 3 Dolmen Editorial publica Victoria de Rafael Marín. Hemos dado la vuelta a toda la redondez del mundo. Hemos dado la vuelta y esa es la verdad, como no hay otra. Hemos sido los primeros y el precio que pagar han sido tres años de fortunas y calamidades, de crueldad y valentía, de hermanos muertos y amigos traidores. De Sanlúcar zarparon cinco navíos y más de doscientos cincuenta hombres. A Sanlúcar hemos vuelto una sola nao malherida, la Victoria, y dieciocho fantasmas. Así de cara es la tarifa de la gloria. Hemos podido demostrar que navegando hacia poniente se podía llegar a las islas del oriente para explorar sus tesoros de clavo y canela, y que continuando la ruta se podía regresar al punto de partida. Nadie ha realizado antes, en la historia, semejante proeza. Rachel Hartman La nueva novela de Rachel Harmant: Tess del camino llegará a nuestras librerías de la mano de Nocturna Ediciones. En el reino de Goredd, de las mujeres se espera que sean damas; de los hombres, que las custodien; y de los dragones… En fin, de ellos no se espera nada bueno. Tess no encaja en ninguna de esas tres categorías. Ella es… diferente. Ni siquiera intenta parecer respetable, a diferencia de su hermanastra Seraphina. Un día llega demasiado lejos: lo que hace mancha tanto su reputación que su familia decide enviarla a un convento. Pero Tess escoge otra senda: se corta el pelo, se disfraza de hombre y emprende un viaje por las fascinantes Tierras del Sur, donde descubrirá que no es posible huir de un sitio sin avanzar al mismo tiempo hacia otro lugar. Craig Russell El día 6 llega El aspecto del diablo de Craig Russell. En el año 1935, mientras Europa se prepara para una guerra funesta, seis homicidas dementes, conocidos como «Los Seis Demonios», se encuentran confinados en un manicomio en un castillo de una zona rural de Checoslovaquia. Cada uno de estos pacientes tiene su propia historia que contar, todas ellas tan oscuras como perturbadoras. Utilizando nuevas técnicas revolucionarias, el doctor Viktor Kosarek, un joven psiquiatra, tiene la misión de desentrañar los secretos de sus asesinatos. Al mismo tiempo, un asesino en serie conocido como «Leather Apron» va dejando un reguero de asesinatos a lo largo de Praga. Eludiendo continuamente a sus perseguidores, todo parece indicar que sus depravados crímenes estuviesen hechos por el mismo Diablo. ¿Cuáles son los nexos entre este terrible asesino y los presos dementes en el castillo de las Águilas? Solo el Diablo lo sabe. Y depende de Viktor hallar la verdad. S.K. Vaughn Por su parte, Plaza & Janés publicará La astronauta de S.K. Vaughn. Navidad, año 2067. Suena Noche de paz en los restos de una nave espacial que viaja a la deriva por el espacio. En su interior, la capitana May Knox se despierta de un coma y trata de ponerse en contacto con la Tierra. Parece ser la única superviviente de la desastrosa primera misión tripulada a Europa, una de las lunas de Júpiter, aunque no recuerda nada del accidente. La única persona que puede ayudarla es su exmarido, Stephen, el científico de la NASA que encabezaba el proyecto hasta que ella le rompió el corazón. Acechan multitud de peligros, pero May no piensa darse por vencida. Aunque está a millones de kilómetros, solo la voz de Stephen, viajando a través de la oscuridad del espacio, le dará esperanzas de volver a casa. Empieza una carrera contrarreloj en la que cada aliento cuenta, y cada palabra cuenta aún más. Novedades editoriales de junio 2019. Segunda semana Brigid Kemmerer El día 11 llega Una maldición oscura y solitaria de la escritora norteamericana Brigid Kemmerer. Deben enamorarse para romper la maldición. Condenado por la maldición de una poderosa hechicera a repetir el otoño de sus dieciocho años, el príncipe Rhen, heredero del trono de Emberfall, pensó que sería fácil salvarse si todo lo que hacía falta era que una chica se enamorara de él. Pero eso fue antes de que se transformara en una bestia despiadada sedienta de destrucción. Antes de que arrasara con el castillo, destrozara a su familia y acabara con toda la esperanza. Para Harper, nunca nada ha sido fácil. Abandonada por su padre, con su madre agonizante y un hermano que la subestima constantemente debido a su parálisis cerebral, Harper tuvo que aprender a ser fuerte para sobrevivir. Cuando intenta salvar a una extraña en las calles de Washington DC, termina siendo arrastrada a un mundo mágico. Deben romper la maldición para salvar al reino. Harper no sabe dónde está ni qué creer. ¿Un príncipe? ¿Una maldición? ¿Un monstruo? Al pasar tiempo con Rhen en esta tierra encantada, comienza a comprender qué es lo que está en juego. Y cuando Rhen se da cuenta de que Harper no es solo otra chica que conquistar, la esperanza vuelve a inundarlo. Pero fuerzas poderosas se ciernen sobre Emberfall… y hará falta más que una maldición rota para salvar a Harper, Rhen y su pueblo de la completa ruina. Joyce Carol Oates El día 13 se publica Riesgos de viajar en el tiempo de Joyce Carol Oates. En el Estado rígido y totalitario en el que tiene lugar esta historia, los viajes en el tiempo, tanto como sus peligros, son muy reales. Sin embargo, aquí no son el origen de divertidas aventuras, sino castigos del poder contra individuos subversivos. Individuos como Adriane Strohl, aunque ella nunca hubiese sospechado ser una chica peligrosa. Después de dar su discurso de graduación y a modo de «rehabilitación» por Traición y Cuestionamiento de la Autoridad, Adriane es enviada a Wainscotia, una ciudad que solo existía ochenta años antes, en 1959. Pero su idealismo no entiende de saltos temporales y no puede evitar cuestionar los principios que rigen su sociedad, con resultados liberadores… pero también
Novedades editoriales de mayo 2019
Aunque hemos dejado el mes de libro atrás no vamos a quedarnos sin novedades editoriales de mayo 2019. Al contrario, tenemos un mes con muchos libros interesantes a los que echarle el guante. Novedades editoriales de mayo 2019: primera semana El día 6 la editorial Quaterni lanza una antología de cuentos modernos japoneses de Nankichi Niimi y Mimei Ogawa titualada: El Pájaro Rojo. Más alejados de la tradición oral de las leyendas (setsuwa) o cuentos de antaño (mukashibanashi), muchos de ellos aún siguen vivos en la memoria colectiva del país, e incluso hoy en día se fomenta su lectura en guarderías y colegios. Entre sus páginas, encontrará desde una óptica infantil cuestiones morales que preocupaban a la sociedad japonesa de aquellas décadas, inmersa en profundos cambios sociales y políticos. Temas del siglo pasado pero tan de actualidad en nuestros días como son la igualdad, la pobreza, la guerra, la muerte, el respeto a la naturaleza, las tradiciones o los avances de la humanidad. Lo nuevo de Sebastián Elesgaray: La daga aterrizará el día 6 en las librerías. En el reino de los Suelos la Reina de Medianoche ya no es la misma de antaño. Vive bajo el influjo de un hechizo y no es más que un títere al servicio de sus consejeros. Ahora en un último golpe de poder para reducir a sus enemigos están a punto de desencadenar una guerra civil entre la capital y los territorios. Los hombres de Pie comandados primero por Isán y ahora por Kuru, fieles a la reina, lucharán para intentar recuperar el control del Reino. Pero no podrán hacerlo solos y pese al miedo, si quieren ganar, tendrán que contar con los jenízaros. Senda, Tigre y Angrod, son tres viajeros que cruzan sus caminos y su destino.Tres personajes con un pasado a cuestas.Mientras se suceden las luchas y la muerte, en algún rincón del reino existe una daga que puede darles la victoria. El día 7 llega Alas de fuego de Laura Gallego García. La reina Marla, de diecisiete años, es la soberana de una nación resplandeciente. Ahriel, un ángel femenino, está a su lado desde que nació, con la misión de guiarla y protegerla, y de guardar el equilibrio en los reinos humanos. Pero cuando descubre una conspiración para iniciar una sangrienta guerra, Ahriel es traicionada y encerrada, con las alas inutilizadas, en la espantosa prisión de Gorlian, un mundo primitivo, salvaje y brutal, de donde nadie ha logrado escapar jamás. Ahriel deberá aprender no sólo a sobrevivir en Gorlian, sino también a ver las cosas desde el punto de vista humano… a ras de suelo. Novedades editoriales de mayo 2019: segunda semana De la mano de Espasa nos llega Odisea de Javier Negrete. Cuando sus dedos empuñaron el arco, Odiseo cerró los ojos un instante y respiró hondo. Tal vez, si él y sus compañeros triunfaban, futuros poetas cantarían una canción sobre los héroes que se enfrentaron a los dioses. Probablemente esos versos mezclarían mentiras y verdades, como las mezclaban los relatos que él mismo les había contado a la bella Nausícaa y a su padre sobre la cueva del cíclope, la isla de la maga Circe o el descenso a los infiernos. Pues el combate que los siete estaban a punto de librar no era solo cuestión de venganza, sino, por encima de todo, de supervivencia. Y no únicamente la suya, sino la de toda la raza humana. El único consuelo era que, si fallaba, no quedaría nadie sobre la faz de la ancha Gea para cantar el fracaso de Odiseo. El día 13 Edhasa lanzará la esperada obra de Nieves Muñoz: Las batallas silenciadas. Verdun, 1916. Cuando estalla la Gran Guerra, Irene Curie toma una decisión: la de estar lo más cerca posible del frente. Convencida de que ayudará a salvar muchas vidas, gastará hasta su último aliento en enseñar radiología a los cirujanos en los hospitales de campaña mediante aparatos portátiles ideados por ella y su madre, Marie Curie. Su estancia en el hospital de Barleduc se convertirá en una lucha para ganarse el respeto de los curtidos militares y de sus compañeras… hasta que estalla la tormenta. Cuando los alemanes bombardean Verdun, comienza una carrera contrarreloj para arrancar de la muerte la mayor cantidad de vidas posible. Junto con una enfermera, Berthe, y una voluntaria, Shirley, se enfrentará al infierno que supuso la batalla más cruenta y larga de la guerra. Y no sólo lucharán por su propia supervivencia. El cielo y la tierra arden… y ellas están en el medio de la batalla. Nieves Muñoz nos narra la batalla de Verdun como nunca antes la habíamos visto; ante nuestros ojos aparecen las vidas de todos aquellos que participaron, de una forma u otra: desde las trincheras, en los pueblos, en el aire, en los hospitales de campaña… Porque como en toda guerra, hubo vencedores y vencidos, pero todos tuvieron alma, y en esta su primera novela Nieves Muñoz nos abre la suya y la de sus personajes para darnos un bien eterno: la esperanza. También el día 13 se publica Las islas de poniente de Julio Alejandre. En el año 1595, Álvaro de Mendaña parte del Perú a la conquista de las islas Salomón y el descubrimiento de las Regiones Australes al mando de una flota. Un aprendiz de cirujano, preso de la justicia virreinal, se enrola, para escapar a su condena, en uno de los navíos: la nao Santa Ysabel. A bordo también viajan un sinfín de personajes, todos en busca de fama, fortuna y una vida mejor en el otro confín del mundo. Pero en medio del Pacífico una sublevación contra el capitán hace que la nao cambie el rumbo, se separe de la flota e inicie un viaje tan incierto como apasionante por mares y tierras desconocidos. una apasionante novela de viajes y descubrimientos —entre ellos, el del continente australiano—, pero también una historia marcada por traiciones, crímenes, penurias y aventuras. Novedades editoriales de mayo 2019: tercera semana Otra de las novedades editoriales de este
Cómo crear un álbum ilustrado sin perder la cabeza
Bendita planificación Cuando te propones crear un álbum ilustrado, una de las primeras cosas que hay que decidir es la estructura de tu obra. Una vez tienes la idea sobre la historia y has desarrollado el texto, lo siguiente es planificar la estructura de tu álbum porque, ¿qué pasaría si comenzaras a dibujar sin planificar? Sin una estructura previa, puedes comenzar a crear ilustraciones maravillosas para después darte cuenta de que el texto y las imágenes cuentan lo mismo. O puedes terminar por descubrir que debes modificar o rehacer alguna de ellas debido a que no tiene el tamaño adecuado para encajar en la página del álbum. Una buena planificación te permitirá que el proceso creativo sea placentero y eficaz. Y, sobretodo, te va a suponer ahorrar un montón de tiempo. El texto Al ser tú mismo quien va a ilustrar tu historia, posiblemente a medida que ibas creando el texto ya ibas visualizando las imágenes que podrían servir para acompañarlo. Una estrategia que va a ayudarte para estructurar bien tus páginas e ilustraciones es dividir el texto en fragmentos, teniendo claro cuál de ellos irá en cada página. Yo lo que hago a posteriori de dividir el texto es asignarle un título a cada fragmento, por ejemplo “texto 1”, “texto 2”, “texto 3”, y así poder prever su colocación dentro de la página ilustrada. El pensarlo así, todo como un conjunto, hará que la historia y las imágenes se complementen mejor y fluyan naturalmente. A mí en especial me gusta crear ilustraciones que aporten un extra a lo que nos narra el texto. Para ello será necesario probar diferentes escenas, diferentes puntos de vista e incluso diferentes materiales, para terminar dando con la imagen que más nos agrade. Para realizar estas pruebas no hace falta que los dibujos sean grandes. Es más, mejor si son pequeños. Así me funciona a mí, tal y como nos dijo Benjamin Lacombe en el workshop de ilustración que dio en Sevilla hace casi dos años. Nos explicó que es más sencillo ver las distintas opciones en una misma hoja y así decidir cuál te va a funcionar mejor y, además, usas menos papel. La forma Una vez ya tenemos el texto, lo siguiente que tienes que decidir es el tamaño que tendrá tu álbum ilustrado. Para hacerlo, puedes observar los que tengas en casa, o ir a una librería a investigar. La decisión será tuya y elegirás la opción que mejor se ajuste a la naturaleza de tu álbum. Nos decantaremos por una orientación vertical o apaisada y, a partir de ahí, elaboraremos nuestras ilustraciones a medida de nuestras páginas. La medida de las hojas la decides tú, así como la extensión de tu álbum, pero en este caso, y a modo de ejemplo, supondremos que nuestro álbum tendrá 32 páginas, contando la portada y la contraportada, las guardas y la página de créditos. Las guardas son las páginas que encontramos nada más abrir el libro, justo después de la cubierta, y justo antes de terminarlo, antes de la contracubierta. Suelen tener un buen diseño, a menudo utilizando patrones muy elaborados. Si son bellas, aportan un gran valor estético a la obra, así que también será importante tenerlas muy en cuenta a la hora de ilustrar. A mí me gusta planificar y dibujar a doble página, es decir, tal y como se vería el álbum al estar abierto. Personalmente me permite tener una visión más global del ritmo del texto y de las imágenes, y me resulta más fácil para ilustrar. Eso sí, si decides ilustrar así, debes tener en cuenta la línea central donde irá el pliegue del libro. Será de gran ayuda dibujar una línea muy delgada que nos marque el centro para evitar dibujar algo importante en esa zona. Al mismo tiempo, es importante también dejar entre uno y dos centímetros por cada lado de la hoja, creando un marco, para evitar que al imprimir y recortar se pierda parte de la ilustración. El boceto Como ya he dicho antes, necesitarás diferentes pruebas hasta llegar a la imagen que más aporte a tu texto. He aquí la importancia del boceto. En mi caso, cuando comencé a realizar ilustraciones, lo que me ocurría la mayoría de veces era que empezaba a bocetar y se me iba de las manos: terminaba dibujando todos los detalles, sombras y luces. Y esto es un error. Los primeros bocetos deben ser simples trazos para encontrar la buena composición de la imagen. Los detalles de la textura de un sombrero o de una cortina no van a ser importantes para permitirnos observar si la composición de la imagen funciona o no. Si haces esto, habrás perdido un montón de tiempo detallando algo que quizás después no te sirve, teniendo que replantearlo. Así que te aconsejo que dibujes formas simples y, una vez encuentres la composición, empieces a marcar los detalles. El segundo boceto ya sí será mucho más detallado y parecido al resultado que deseamos obtener. Cuanto más desarrollado esté este, menos nos costará crear la ilustración final, pues sabremos perfectamente dónde marcar sombras, luces y detalles, e iremos más rápido. El boceto es muy importante también en la creación de los personajes. Dibujarlos en diferentes posiciones y realizando diferentes acciones, de perfil y de frente, nos llevará a estudiarlos y modificarlos hasta que expresen visualmente lo que queremos que transmitan. Es muy importante que los personajes sean semejantes siempre, aún presentándolos en diferentes posturas. Si no se asemejan, esto puede confundir al lector. El storyboard Se trata de dibujar las 32 páginas del álbum ilustrado en rectángulos pequeños y disponer dentro de cada uno las páginas de tu libro. De esas 32 páginas, 2 se destinan a la cubierta y contracubierta, 4 a las guardas (delanteras y traseras), 2 a los créditos y portadilla, y las otras 24, a la tripa. Esas 12 páginas dobles centrales serán las destinadas a desarrollar tu historia. Es una buena manera de tener una visión global de tu álbum, ya que
Cuando la imagen narra: el álbum ilustrado
Aunque todavía se sigue incluyendo el álbum ilustrado en la sección infantil y juvenil, sus temáticas e ilustraciones a menudo distan de limitarse a un público en concreto. Vivimos en una era visual y quizás sea por ese motivo que la imagen va tomando un papel importante, pasando de ser un mero complemento del texto, a cómplice indispensable de la narración. Y es que cuando las imágenes se ponen a danzar con las letras, el espectáculo está servido. Sus formas, gamas cromáticas y pinceladas, comparten escena y protagonismo con el texto, creando una atmósfera mágica y envolvente capaz de transportarnos a mundos maravillosos. He aquí lo especial de los álbumes ilustrados. El álbum ilustrado: arte y emoción Ya desde la portada nos seduce: colores, texturas, tipografía del título… Todo está pensado para llamar nuestra atención y empezar a ganarnos. Al abrirlo, encontramos las guardas, las páginas que separan la portada y la contraportada del resto del álbum ilustrado, siendo a menudo una obra de arte en sí mismas, con motivos repetidos o imágenes predecesoras de lo que encontraremos en el interior. Los álbumes ilustrados estan hechos para despertar nuestra curiosidad, para hacernos pensar, para hacernos sentir emociones que quizás teníamos olvidadas y, sobretodo, para disfrutar. Hoy en día, en la era digital, parece que todo debe ser inmediato. Lo queremos todo para ya, y podría decirse que a menudo se nos olvida disfrutar de la lentitud. Estas obras de arte nos recuerdan el placer que produce tomarnos el tiempo necesario para admirarlas y emocionarnos. Algunos dicen que tan sólo son libros con dibujitos, pero nada dista más de la realidad que esa afirmación. Detrás de cada obra hay un laborioso trabajo de planificación. Hay que determinar el número de páginas, el discurso de la narración, la relación que va a tener el texto con la imagen, la gama cromática utilizada en cada escena según la dramatización que se le quiera dar, la estructura de la imagen, su punto de vista, y un largo etcétera. Y todo esta labor culmina en la belleza de los resultados. ¿De qué están hechas las ilustraciones? Las técnicas pictóricas utilizadas dependen de cada ilustrador, pudiendo ser las más comunes el collage, la acuarela, la ilustración digital, el dibujo a carboncillo, los lápices de colores, la pintura al óleo o el gouache, entre otras. Dependiendo de la tipología del texto, será más adecuado utilizar una técnica u otra. De esta manera, el trabajo conjunto y armonioso es más que necesario entre autor e ilustrador. Entre los dos deben moldear el esqueleto y el alma de la obra, y embellecerla para que sea atractiva y gustosa. Los comienzos de la utilización del término álbum ilustrado para denominar este tipo de obra data de 1960, siendo uno de sus grandes precursores Maurice Sendak, creador de Dónde viven los monstruos. En aquel entonces, Sendak intentaba reproducir las ilustraciones de antiguos grabados coloreados, típicos de los siglos XIII y XIX, aunque después fue desarrollando su técnica y experimentando con otros medios. Un autor con un marcado estilo de ilustración es Eric Carl, autor e ilustrador estadounidense criado en Alemania que utiliza el collage para crear imágenes sencillas y coloridas. Su primer libro fue Oso pardo, oso pardo, ¿qué ves?, aunque a mí me gusta especialmente El camaleón camaleónico, que narra la historia de un camaleón que estaba cansado de ser camaleón, y ansiaba ser como los animales que se iba cruzando en el camino, y termina… Mejor no os lo cuento y lo descubrís por vosotros mismos. Rienda suelta a la creatividad La riqueza creativa que despiertan los álbumes ilustrados es infinita: hay tantas posibilidades como creadores existen. Tanto es el volumen actual de obras que podemos encontrar en el mercado, que es necesario hacer una buena selección según nuestras preferencias. Lo más común es que el álbum sea el resultado de un trabajo conjunto entre escritor e ilustrador, como el ejemplo de Julia Donaldson y Axel Scheffler, que suelen trabajar juntos, teniendo todos sus libros un estilo literario y de ilustración muy característico y fácilmente reconocible. Pero también hay reconocidos autores que ilustran sus propios cuentos, como es el caso de Oliver Jeffers, para mí uno de los grandes creadores de álbumes ilustrados para niños, y no tan niños, con ilustraciones acuareladas y textos con mensajes de valores universales tales como la amistad, la aceptación de uno mismo y la importancia de aceptar las diferencias que nos hace especiales. Si bien los álbumes ilustrados suelen ir, principalmente, destinados a los niños, son los adulltos quienes tienen la responsabilidad de elegirlos. Así pues, los creadores deben tener en cuenta que ha de gustar tanto a los pequeños como a los adultos. En la amplia variedad de álbumes ilustrados que podemos encontrar actualmente en las librerías, muchos de ellos pueden ser utilizados en el ámbito pedagógico, ya que cada vez más los autores tratan temas sociales de actualidad y valores para la convivencia. Es un recurso cada vez más utilizado por pedagogos y docentes para introducir diferentes situaciones de una forma amena y divertida. Abrir un álbum ilustrado en una clase es como sacar un paquete de caramelos. Los niños se muestran interesados en la historia al instante, intentando adivinar lo que va a suceder mientras admiran las imágenes que acompañan al texto. Es maravilloso ver sus ojitos llenos de curiosidad y cómo se sumergen en la historia, para después sacar sus propias conclusiones. ¡Les hacen pensar!, y eso es lo importante. En los siguientes artículos hablaré de los álbumes ilustrados para adultos y de autores destacados en el panorama actual, y profundizaremos más en las técnicas de ilustración y las estructuras literarias más utilizadas en la creación de estas joyas creativas. Espero que os haya gustado el artículo, y si tenéis alguna aportación, duda o pregunta, sería un placer leeros. No dudéis en comentar. Y si queréis, también podéis compartirlo con esa personita a quien le gusta tanto leer en imágenes. Hasta la próxima.
Cómo reconocer la idea para escribir una novela
[et_pb_section fb_built=”1″ admin_label=”section” _builder_version=”3.22″ global_colors_info=”{}”][et_pb_row admin_label=”row” _builder_version=”3.25″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”][et_pb_column type=”4_4″ _builder_version=”3.25″ custom_padding=”|||” global_colors_info=”{}” custom_padding__hover=”|||”][et_pb_text admin_label=”Text” _builder_version=”4.10.7″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” hover_enabled=”0″ global_colors_info=”{}” sticky_enabled=”0″] Capítulo 1 (o sobre cómo aparece la idea y no se va aunque la soples bien fuerte) Estoy escribiendo una novela. Esto no es nada novedoso ni original, lo están haciendo miles de escritores con más talento que yo en este momento. Pero es la mía y, para mí, la más importante, aunque no la lea nadie. Es mi mundo, lo estoy pariendo yo. Llegar hasta aquí no ha sido fácil. Como buena novata, he cometido muchos y variados errores (y voy a seguir haciéndolo, no lo dudéis). Esta serie de artículos nacen para hablar sobre esto, sobre cómo las páginas escritas se van acumulando y cómo se van sorteando los obstáculos que todo escritor novel encuentra en cada capítulo. Hoy quiero hablaros de cómo reconocer la idea para escribir una novela. ¿Queréis acompañarme? Un pequeño prólogo autobiográfico Un día, me dio por leer todo lo que caía entre mis manos. No, no es el comienzo de la novela, es el principio de esta adicción, la dependencia por la lectura. Esto pasó desde muy pequeña. Los Hollister, Los cinco, Los siete secretos, Puck… dieron paso a Julio Verne, a descubrir la fantasía de la mano de Ende y a pasear por Tierra media con Tolkien. Ya no pude parar. El ratoncito Perez me dejaba un libro bajo la almohada y a medio día ya lo había leído. Recuerdo que mis padres me reñían por enfrascarme en la lectura en vez de hacer los deberes. Y no he podido, ni quiero, desengancharme. Son muchos los autores que nos han dejado su opinión o su sentir sobre este tema y estarán más acertados que yo, como podéis leer aquí o también en estas citas. Dejadme que haga un inciso para contaros, a mi modo, lo que significa la literatura. Adicción “El crujir de las hojas al despegarse unas de otras rasgó el aire y se mantuvo ahí, suspendido, como las motas de polvo que se arremolinaron sobre las estanterías cuando se había abierto la puerta, momentos antes. El cliente aspiró el aroma y las moléculas de tinta se desprendieron con la cadencia de cada bocanada. Se introdujeron en su garganta, invadiendo las sinapsis neuronales y las imágenes estallaron en su cerebro: la mirada del autor penetrando en sus ojos, viendo lo que él vio, sintiendo lo que él sintió. La adrenalina palpitaba en sus venas con cada frase que murmuraban sus labios, prendidos los puntos y las comas en cada poro de su piel. Supo que no podía parar. —Me lo llevo. —Y temblaron sus dedos al dejar el billete en el mostrador. —Excelente elección, caballero, no le defraudará. Pero sus palabras se perdieron entre las motas de polvo que se levantaron al cerrarse la puerta de la librería, de nuevo”. Un día, me dio por escribir. La lectura es solo la mitad de mi camino, porque en el otro carril, y en la misma dirección, casi, casi desde el principio, está la necesidad de relatar mis propios mundos, esos que aparecen de repente en mi cabeza y no hay forma de que desaparezcan hasta que les doy forma a golpe de letra. Tras un libro que nos hace soñar, amar, llorar, odiar… está el sueño, la lucha, la pasión de otra persona. Sí, sí… yo también tuve un pasado en el que me inventaba historias como la de la imagen (es un dibujo mío del instituto). Y hablando del sistema educativo, saludos a mi profesora de quinto de EGB, que me castigó al no creerse que cierto cuento lo había escrito sola. Eso es motivar, señora, gracias. No voy a perderme en disquisiciones de por qué los que jugamos en este lado de la acera lo hacemos. No lo sé. No me considero nadie especial, ni creo que tenga una sensibilidad distinta. Es algo que necesito hacer. Si no escribiera, la vida se me quedaría corta, me ahogaría con mis propias emociones, moriría un poquito cada día. Punto. Escribir es un modo de vida, te dediques a ello profesionalmente o no. Pero si queréis leer ensayos sobre este tema, los pensadores lo diseccionan mucho mejor que yo, aquí. [/et_pb_text][et_pb_image src=”https://teopalacios.com/wp-content/uploads/2020/05/1.png” alt=”Descarga eBook aquí” title_text=”Descarga eBook aquí” url=”@ET-DC@eyJkeW5hbWljIjp0cnVlLCJjb250ZW50IjoicG9zdF9saW5rX3VybF9wYWdlIiwic2V0dGluZ3MiOnsicG9zdF9pZCI6IjIzMDYzIn19@” url_new_window=”on” align=”center” _builder_version=”4.4.8″ _dynamic_attributes=”url” global_colors_info=”{}”][/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=”4.4.8″ global_colors_info=”{}”] Cómo reconocer la idea para escribir una novela Que de eso va esta entrada, de cuando aparece esa historia que no te deja en paz. Por un motivo o por otro, sientes la necesidad de escribirla. Y pueden pasar tres cosas: – Que te lances al teclado o al papel como si no hubiera un mañana. Primer peligro: a las pocas páginas no sabrás por dónde seguir y la frustración puede ser bastante importante. – Que intentes mirar a otro lado porque no te sientes capaz de enfrentarla. Segundo peligro: la idea te persigue y la vas dejando de lado, con el agobio de no considerarte lo suficientemente bueno. Los miedos son inherentes a cualquiera que expone una parte íntima suya (y en todos los escritos mostramos partes más o menos importantes de nosotros). Además, está ese ego que crece con las ofrendas de los demás y es tan fácil herir con una pequeña crítica. (Ya hablaremos más adelante de cómo sobrellevar las opiniones de los demás). – Que ignores las vocecitas anteriores, la del miedo y la del impulso irracional, y leas lo que tengo que contarte. ¿Cómo sabemos que es ella, la que merece nuestro trabajo y esfuerzo? ¿Cómo reconocer la idea para escribir una novela? 1- Te gusta. Parece una perogrullada, pero a veces escribimos por escribir. Por no perder la fluidez, por un reto, por encargo… Pero la pulsión y la pasión que aparecen cuando algo llega para quedarse solo se da cuando tienes ESA idea. La tuya, la que te llama. 2- Es original. Que conste que a mí la originalidad me parece sobrevalorada porque los
Todos queremos escribir un Best Seller
[et_pb_section fb_built=”1″ admin_label=”section” _builder_version=”3.22″ global_colors_info=”{}”][et_pb_row admin_label=”row” _builder_version=”3.25″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”][et_pb_column type=”4_4″ _builder_version=”3.25″ custom_padding=”|||” global_colors_info=”{}” custom_padding__hover=”|||”][et_pb_text admin_label=”Text” _builder_version=”4.10.7″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” hover_enabled=”0″ global_colors_info=”{}” sticky_enabled=”0″] Me supera la doble moral, el veneno de la envidia de esa caterva de escritores que reniegan del Best Seller por sistema, que hablan mal de los compañeros de letras que sudan tinta para convertir sus libros en éxitos. La falsedad del escritor que dice: “Yo no quiero que mi libro se convierta en best seller. Yo quiero escribir buena literatura”. Lo único que hacen es mostrar su ignorancia Normalmente, estos autores suelen ir de iluminados de las letras, de estar por encima del bien y del mal. Se creen dignos de señalar con el dedo qué es buena o mala literatura, imponiendo su criterio por encima de todos los demás, mostrando una prepotencia más que preocupante. ¿Dónde está escrito que la buena literatura no pueda convertirse en Best Seller? Ejemplos de Best Sellers de calidad incuestionable inundan el mundo de las letras. ¿O acaso El Quijote es un mal libro? Porque desde luego es la obra universal por excelencia. ¿Y qué hay de los libros de García Márquez? Solo de Cien Años de Soledad agotó 135 ediciones, y eso allá por 2001. ¿Quizá es que Crónica de una muerte anunciada no es buena literatura? Y si hablamos de Cortázar: ¿qué hay de Rayuela? ¿Acaso no es un libro convertido en superventas? Tenemos el ejemplo de El Nombre de la Rosa: No seré yo quien diga que Umberto Ecco no escriba buena literatura, a pesar de que su libro sea una de las obras más vendidas de la novela histórica. Y podemos seguir, por supuesto: ¿Acaso Steinbeck no escribía buena literatura? ¿O Hemingway? Porque todos ellos escribieron Best Sellers. ¿Qué podemos decir de Truman Capote? ¿Y Nabokov? Asociar el término Best Seller a libros de baja calidad es un error que, en mi opinión, esconde dos cosas, cada cual más preocupante: La primera: La ignorancia absoluta; o la falta de conocimiento de la historia de la literatura, cosa que es aún peor, de aquel que asegura que un best seller, por sistema, es un mal libro. La segunda: Una envidia provocada por su propia falta de crear un libro de éxito. [/et_pb_text][et_pb_image src=”https://teopalacios.com/wp-content/uploads/2020/05/1.png” alt=”Descarga eBook aquí” title_text=”Descarga eBook aquí” url=”@ET-DC@eyJkeW5hbWljIjp0cnVlLCJjb250ZW50IjoicG9zdF9saW5rX3VybF9wYWdlIiwic2V0dGluZ3MiOnsicG9zdF9pZCI6IjIzMDYzIn19@” url_new_window=”on” align=”center” _builder_version=”4.4.8″ _dynamic_attributes=”url” global_colors_info=”{}”][/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=”4.4.8″ global_colors_info=”{}”] Todos queremos escribir un Best Seller La primera de esas dos opiniones no es necesario explicarla. Queda claro leyendo los párrafos anteriores. La segunda sí, y es lo que voy a hacer ahora mismo. Si le preguntáramos a esos escritores que reniegan de los Best Sellers si les gustaría vivir de la literatura, dudo que encontráramos ni siquiera uno que dijera que no, que él es más feliz trabajando 8 horas en la oficina y dedicando un rato a deshoras a la escritura. No. Ese escritor querría vivir de su obra, como es lógico. Pero para ello es necesario escribir un Best Seller. Un libro que se venda hasta en la sopa. Un libro del que todo el mundo hable. Un libro que esté en las portadas de las revistas, en los escaparates de las librerías, en los carteles de los autobuses. Si no consigues eso, no podrás vivir de tu trabajo como escritor. Así que sí, incluso esos que reniegan del Best Seller, quieren escribir uno. Tal vez alguno diga: “Ah, pero yo no quiero vivir de mis libros. Yo lo que quiero es que me lean”. Y en ese caso también necesitas un Best Seller. Porque lo que tú tienes, querido compañero de letras, es un ego como un castillo (cosa que no tiene que ser necesariamente mala). Y para alimentarlo no bastan las lecturas de una tirada de 2000 ejemplares. Tú necesitas que te lea el mundo. Y eso pasa por crear un Best Seller. Así que quitaros las máscaras. No habléis mal del trabajo de vuestros compañeros simplemente porque vosotros no consigáis sus mismas cifras de venta. ¿O acaso rechazarías una oferta de Planeta o Random House para una tirada de 100.000 ejemplares? Envidia abiertamente a los que consiguen estar publicados en 15 idiomas, pero no hables mal de un trabajo en el que ponen su vida, igual que haces tú con el tuyo. Con la diferencia de que ellos consiguen lo que a ti te gustaría obtener y no encuentras el modo. [/et_pb_text][/et_pb_column][/et_pb_row][/et_pb_section]
El día que no queden muertos de hambre
Esta mañana, decía mi agente, Deborah Albardonedo, en su perfil de Facebook que estaba muy enfadada porque las noticias del sector editorial son pésimas. Comentaba que hay una nueva librería que se ve obligada a cerrar. Yo comentaba en su muro que el problema de este asunto es que nos estamos quedando sin tejido empresarial. La industria editorial es un porcentaje del PIB español tremendo, una de las más potentes. ¿Qué pasará cuando todo ese entramado se venga abajo y miles de familias se queden en paro? La cuestión es que le veo difícil solución al asunto, y me explico. Ya hace algo más de un año, ABC indicaba que había más de 200 librerías en peligro de cierre solo en Castilla-La Mancha. En Sevilla se han ido cerrando algunas librerías históricas, como la librería Renacimiento. En Valencia cayó el año pasado Bibliocafé. En Barcelona, Catalonia, y así un largo etcétera. Lo peor de todo es que esas librerías no solo eran puntos de venta de libros, sino que también servían como foco cultural en sus ciudades, con lo que no solo se pierden puestos de trabajo, sino que también se pierde oferta cultural. Hay muchos factores que influyen en el cierre de las librerías. Por un lado, la competencia digital en los libros de texto, que está ahí. Por otro la piratería. ¿Cómo es posible que según se informa se vendan más lectores electrónicos (el soporte) que libros digitales? Evidentemente, la piratería es dañina. Y entonces nos encontramos con que el porcentaje que se llevan las librerías es insuficiente, porque las ventas han caído casi un 40% desde 2012, y puesto que hay menos ventas, el porcentaje de ganancia debería ser mayor para que el negocio siguiera siendo rentable. Pero, claro, el % del librero no puede subir. No es el único eslabón de la cadena, de hecho, es el último, y hay que tener en cuenta que distribuidores, correctores, portadistas, editores, impresores, agentes y, como no, escritores, deben cobrar su parte. Entonces, ¿qué solución hay? Alguno dirá que la solución ya llegó y que se encuentra en el mercado digital. Pero se equivocan. Se equivocan de arriba abajo. También esta misma mañana, Virginia Pérez de la Puente, que había publicado con éxito sus anteriores novelas en Minotauro y Ediciones B, mostraba con tristeza que su última obra, que había puesto a la venta a modo de autoedición por ¡solo 1€! ya se la había pirateado. Por tanto, si el formato digital no se vende, y me remito al ejemplo de Virginia y al dato sobre los lectores electrónicos que daba un poco más arriba, queda claro que el modelo digital no podrá salvar al lector. Así pues, el mercado tradicional ya no vale. El mercado digital tampoco. ¿Entonces? Pues entonces no hay alternativas. No hay, al menos por el momento, un tercer mercado. Quizá precisamente por ese motivo, ATres Media, que sabemos que es del Grupo Planeta, lanzó hace unos días una campaña a largo plazo, crea cultura, en palabras de sus presentadores con un espíritu similar a la de “Ponle Freno”, con la intención de educar al consumidor final, de concienciarlo sobre la importancia de respetar los contenidos con derechos de autor. Dirán algunos, siempre aquellos que no tienen nada que ver con este negocio (porque a los autores indies tampoco les hace gracia que los pirateen, por supuesto), que si el mundo editorial deben destruirse, que se destruya. Que siempre habrá gente que escriba gratis. Llevan razón. Siempre habrá gente que lo haga. Aficionados con más corazón que oficio que con dificultad serán capaces de hilar una buena trama. Sé de lo que hablo; leo gran parte de los manuscritos que llegan a las editoriales y cuyos autores pretenden que se les publique. Esos mismos autores que serán los que queden. Y entonces nos habremos cargado un poco más del espíritu del ser humano. Ya no quedará ningún muerto de hambre.
¿Tiene mala fama la novela histórica?
Hace unos días, Javier Tazón escribió un artículo en el que revisaba los que según él son los vicios de la novela histórica. Contestando a ese artículo, Sebastián Roa escribió un segundo enumerando lo que según él son los aciertos de la novela histórica. Habiendo leído ambos, planteé en mi muro de Facebook una pregunta a los que me visitan allí: ¿con cuál de las dos opiniones estás más de acuerdo? Yo no había querido poner mi propia opinión, más allá de un “no estoy de acuerdo con lo que propone Javier Tazón”, para no condicionar a nadie. Me interesa más en este tipo de cosas conocer la opinión de los que nos leen que la mía, que al fin y al cabo ya sé cuál es. Pero creo que se impone explicar el por qué no estoy de acuerdo con Javier Tazón. Vaya por delante que no lo conozco. He oído hablar de él un par de veces, pero ni hemos coincidido, ni lo he leído, ni me lo han presentado, ni siquiera, creo, hemos llegado a comentar juntos en un post de Facebook. No dudo, por tanto, de su calidad como escritor, ni como profesor. Seguramente sea hasta buena persona. Pero aun con todo eso no estoy de acuerdo con su artículo. ¿Por qué? 1) Ya la primera frase “La novela histórica tiene una bien merecida mala fama” me parece una falacia. La novela histórica NO tiene mala fama. Sus seguidores son legión; en España es uno de los géneros más leídos y por primera vez en mucho tiempo, los autores españoles empiezan a ser considerados al mismo nivel que los extranjeros. ¿Dónde está entonces la mala fama? Cierto es que se la menosprecia en los círculos más exquisitos, aquellos en los que se asegura que la novela de género está uno, o varios, escalones por debajo de la narrativa. Pero eso es algo general que sufren todos los demás géneros. Así que no, la novela histórica no tiene mala fama, y no hay nada en el artículo que indique por qué esa aseveración. 2) Menciona que “en un elevadísimo porcentaje, las obras que se publican son más dignas de kiosco que de librería”. No discuto que muchos de los libros que se publican no estén a la altura. Es un mal inherente a la edición de un libro. El editor es una persona y tiene una opinión personal sobre lo que quiere o no quiere publicar. A veces, está atado por lo que puede publicar. Pero de ahí a decir esa frase me parece, ciertamente, un atrevimiento. Incluso una falta de respeto hacia el trabajo de los demás, a los que rebaja en su categoría de escritor. Soy de los que piensan que si te dedicas a escribir ya eres escritor. Distinto es que seas escritor publicado; escritor profesional; escritor de éxito; o escritor superventas. 3) Trata a la novela histórica de “subgénero”. Mal. La novela histórica es un género literario en sí mismo, que, a su vez, ahora sí, contiene varios subgéneros: ficción histórica, thriller histórico… 4) “El autor sabe que, si hace las cosas bien, si se esfuerza y crea un producto artístico de calidad, no va a ganar ni un euro más, puede, incluso, que nadie quiera publicarle la obra.” Esta nueva aseveración tampoco me parece acertada. Volvemos a caer en la mal extendida opinión de que los editores no quieren publicar buenas novelas. No, señores, no. Si las cosas se han hecho bien, y con eso quiere decirse que se ha creado una buena historia, buenos personajes, el argumento es sólido, se tiene un buen conflicto, el clímax está bien trabajado y la novela se ha escrito con corrección, con toda seguridad será publicada. Tal vez no en Planeta, ni en Random House. Puede que ni siquiera en uno de sus sellos; pero hay suficientes editoriales en España como para encontrar una editorial decente que publique una “buena” novela. Los editores no rechazan las buenas obras porque sí. Distinto es que hayamos escrito una buena obra pero que no tenga mercado (ahora mismo, por ejemplo, todo el tema templario está más que muerto y enterrado. Nadie compra a día de hoy una novela de templarios porque se saturó el mercado hace unos años). Y otro asunto es, desde luego, que creamos haber creado una buena obra y que, sin embargo, no dé la talla. Pero eso no es problema de los editores, más bien es una cuestión de falta de perspectiva. 5) Decir que “a mayor calidad menos ventas, y a menor calidad mayor venta” es otra falacia. Suena al más que manido discurso de “yo no vendo porque soy bueno y los lectores no me comprenden”. De nuevo, me parece una falta de respeto hacia los autores que sí venden y que son MUY buenos. Y de paso, también hacia todos los lectores que los leen, que deben ser bastante tontos para no darse cuenta de que están leyendo malos libros. 6) Dice también, y se queda tan tranquilo, que hay escritores considerados “top-plus” a los que la crítica ensalza y las instituciones veneran a pesar de que “en realidad son pésimos”. Pero, son pésimos, ¿según quién? Según la crítica y las instituciones son excelentes. Son pésimos según Javier Tazón, el autor del artículo. Hace mucho tiempo que me dan escalofríos las verdades absolutas. Uno puedo tener su opinión, por supuesto. Y decir que tal o cuál escritor no es de su agrado. A mí, por ejemplo, no me termina de gustar Pérez-Reverte (y sí, sé que para muchos esto será un anatema). Pero es una opinión personal. Jamás se me ocurriría decir que Pérez-Reverte (por seguir con el mismo ejemplo) es un autor pésimo, porque no soy quien para juzgar su calidad literaria, solo para opinar sobre si me gustan o no sus libros. Un autor pésimo es aquel que no crea buenas tramas, que no maneja bien la gramática, que sus personajes son planos, o repetitivos, o… ¿De verdad
Colaboración gratis. Si no te cuesta nada…
Hace años, una de las personas más importantes en mi vida me dijo: “Teo, necesitaría un cuento para ilustrarlo en el proyecto de fin de carrera. ¿Tú me lo escribirías?”. Le dije que sí de mil amores y esa misma tarde empecé a escribirle un cuento siguiendo las dos únicas premisas que me dio: debían aparecer tanto un hada como una bruja. Hace algo más de un año me propusieron participar en una antología solidaria: todo lo recaudado iría a parar a la ONG Save the Children. Dije que sí en el mismo momento en el que me lo propusieron y a los pocos días envié mi relato solidario. El problema de la colaboración gratis En ambos casos (y en alguno más que no menciono) lo hice sin cobrar nada, de forma altruista y encantado de la vida. El problema viene cuando la gente quiere que hagas eso a todas horas. Son muchos los que dicen: “anda, pero si tú escribes 10 páginas en un rato, ¿qué te cuesta?”. Y cuesta. Cuesta muchísimo. Cuesta horrores: búsqueda de información, creación de tramas y personajes, correcciones, revisiones… Para un relato pequeño, las 15 o 20 horas de trabajo no te las quita nadie. Todas esas horas las tienes que quitar de otras actividades, ya sean de otro trabajo por el que sí te pagan, o de pasar tu tiempo con la familia, o de sentarte a ver una película con tu pareja. Pero, ¿qué es trabajar? He usado el término trabajo. Y lo repito: “trabajo”. Porque el trabajo es la “acción o efecto de trabajar”, entendiendo por trabajar cualquiera de las siguientes acepciones: 1 Ocuparse en cualquier actividad física o intelectual. 2. Tener una ocupación remunerada en una empresa, una institución, 3. Ejercer determinada profesión u oficio. A los escritores se nos pide a menudo que colaboremos gratis en muchas cosas. A mí me propusieron en varias ocasiones, tras el éxito que tuvimos en el programa de radio Apalabrados, que conduzca sendos programas de televisión dedicados a la literatura. Eso sí, de forma gratuita, “que la cosa está muy mal y no hay para pagar. Además, eso ya te sirve de promoción, la gente te conoce y venderás más libros”. Solo mi trabajo resulta en una colaboración gratis Ahora bien, el cámara sí cobra. El encargado de la iluminación sí cobra. La señora que limpia el plató cobra. La cadena cobra (por publicidad, por ejemplo). Pero el presentador, director y guionista del programa, ese no. Ese no cobra, porque la promoción ya es bastante pago. El problema al que nos enfrentamos los escritores es que la gente no suele ver nuestra actividad como lo que es: un oficio. Una ocupación habitual, una profesión. A nadie se le ocurre ir al carpintero, pedirle un mueble y decirle que nos lo haga, que no le pagaremos porque la cosa está muy mal, pero que invitaremos a nuestra familia a casa y le hablaremos del mueble y de lo buen profesional que es para darle publicidad y que otros puedan conocerlo. Con el escritor sí se hace. Es un problema de base. Y en gran parte son los propios escritores los culpables, los que regalan su trabajo para que otros se lucren sin pensar en que se están perjudicando ellos mismos y a sus compañeros de profesión. La colaboración gratis en los certámenes literarios Ocurre igual con los certámenes literarios. Hasta hace unos años, los escritores cobraban cuando asistían como invitados a un certamen literario, porque forma parte de su trabajo. Van a hablar de cómo escribir una novela, por ejemplo. Y cobramos, claro que sí; como cobra cualquier otro ponente de cualquier otra actividad. César Millán, por ejemplo, el “encantador de perros”, cobra un pastizal por la entrada a sus conferencias. Los políticos retirados ni te cuento. Los profesores de universidad, los gurús informáticos, los especialistas, los analistas, los periodistas… Todos cobran por realizar una ponencia. A día de hoy, los escritores que cobran por asistir a un certamen literario se cuentan con los dedos de una mano. Es más: a día de hoy, la mayoría de certámenes literarios te dicen que les gustaría contar contigo, pero que tienes que pagar de tu bolsillo viaje, estancia y comidas. No solo no te pagan, sino que, además, te cuesta el dinero ejercer tu profesión. Y cada vez que uno accede a algo así se rebaja un poco más la profesión, se pierde dignidad y se deprecia el valor que se le da al trabajo del autor. No te equivoques, la mayoría de los que te piden que trabajes gratis, no están dispuesto a hacerlo ellos mismos. Esa revista que te pide un relato o un artículo. Ese magazine que quieres que entrevistes a autores “porque tienes muchos contactos y no te cuesta nada”, los programas de radio o televisión que te proponen que “colabores”, cobran. Todos ellos. Les estás haciendo su trabajo. Ellos tendrán efectivo cuando el día uno tengan que pagar su hipoteca. Tú igual, con suerte, podrás pagar con el e-mail de algún seguidor al que le ha gustado mucho tu artículo.
Carta abierta a ti, que publicas mi trabajo
¿Cómo es posible que casi el 60% de la población española asegure leer de forma asidua, según el informe sobre hábitos de lectura de la Federación del Gremio de Editores y, sin embargo, el sector editorial esté tan en crisis que los grandes empresarios necesitan salir en los medios para pedir que se cuide más los derechos de autor? Ya hablé sobre la piratería (en un artículo que rompió todos los records de visitas y comentarios de la página), un tema que está haciendo mucho daño. Pero sería absurdo pensar que la piratería es el único mal que afecta al sector editorial. Porque aquí hay tres partes implicadas: Consumidor, Proveedor de servicios y Fabricante. El proveedor es el escritor, que hace todo lo que puede por ofrecer el mejor producto al fabricante. Pero la guerra está entre los otros dos extremos. El consumidor debe cambiar sus hábitos, sí. Pero el fabricante debe darse cuenta de que el consumidor demanda una serie de cuestiones que son ya una realidad y que, siendo factibles, no está recibiendo. Y así, entre consumidor y fabricante, se ha creado una guerra abierta que está amenazando al sector. Así pues, ¿qué puede, o incluso qué debe, hacer el fabricante, la editorial? ¿Qué le pide el consumidor y qué responde el fabricante? ¿Qué puede hacer el sector editorial en su lucha contra la piratería? Consumidor: Precios más económicos. Al menos en los E-books. Editorial: Imposible bajar los precios. De hacerlo, estaremos colapsando un sector que ofrece miles de puestos de trabajo. Reflexión: Es cierto. Hay miles de personas que trabajan en imprentas, almacenes, flotas de vehículos, mecánicos, libreros, etc. que dependen de un sistema establecido desde hace decenas de años. Si se bajan los precios, será necesario prescindir de muchos de esos puestos de trabajo porque, en realidad, ya no serán necesarios. Ahora bien, eso no es problema del consumidor. Al lector, el que va a comprar un libro, le importa poco el trabajo de otra persona. Él entiende, con toda la lógica del mundo, que un libro electrónico no puede costar 14€ cuando el mismo libro en pasta dura tiene un precio de 21€. No puede costar lo mismo porque hay una serie de temas, librero, almacén, flota de vehículos, repartidores, comerciales, imprenta, materia prima (papel, tinta, etc), que desaparecen del proceso de fabricación. Los problemas del resto del mundo no los hace propios, porque nadie hace propios los del consumidor. Por tanto, si el sector editorial debe cambiar el sistema, tendrá que hacerlo, y con urgencia, sin tener en cuenta otras consideraciones. Todos esos puestos de trabajo tendrán que reciclarse, tendrán que buscarse otras opciones; pero no pueden pagar por ellos los consumidores. El resultado del inmovilismo editorial es el hecho de que la piratería afecta como en ningún otro país. Y no podemos culpar exclusivamente al consumidor. La piratería es, en gran medida, una reacción a una situación que debe cambiar. Consumidor: No es posible que tenga que pagar dos veces por un mismo producto. Editorial: Los costes de un libro en papel y en digital no están unificados en una misma cuenta. Son bienes diferenciados, por tanto hay que pagar por ambos. Reflexión: Vale, son productos distintos; pero hay que saber que el lector, una vez ha pagado por el libro en papel, no comprará el libro en digital. Lo descargará, sí o sí, porque ya tiene ese libro. De este modo lo único que se consigue es tener al consumidor enfadado y de uñas, hablando permanentemente mal de la industria que le “roba” al tener que repetir compra (que además entiende que son caras, según veíamos en el punto anterior). Y de lo que se trata en cualquier sector de venta al público es de tener al cliente satisfecho. Señores, si de todos modos se lo va a descargar gratis. Si no van a ver un céntimo de esa descarga… ¿No sería más inteligente aportar una descarga gratuita con la compra de un libro en papel? ¿No tendrían al consumidor más contento y se le fidelizaría, que es justamente de lo que se trata? ¿No se le puede aplicar al menos un descuento si ya se ha comprado uno de esos productos? Replantéenselo. Problablemente encontrarán más beneficios que contras. Consumidor: Descargar libros piratas es más fácil que comprarlos. Editorial: En mi página web puedes comprar mis libros sin complicaciones, y evitando intermediarios. Reflexión: Es evidente que aquí hay un problema de comunicación: No han sabido comunicar a su consumidor que, ¡oye! No hace falta que te vayas a comprar el libro a ningún otro sitio. ¡Que yo te lo vendo! ¡Y en mi página, puesto que no hay intermediarios, lo encuentras un X% más económico! Es necesario que se realice un esfuerzo en ese sentido porque, señores editores, ¿no se dan cuenta de que están desaprovechando un nicho de mercado enorme con el que, además, se facilitaría el bienestar del consumidor? La inmensa mayoría de libros electrónicos NO se compran a través de la página de la editorial. Se compran en librerías Online. Se están dejando ustedes por el camino un dinero importante. Sean inteligentes. Sean avariciosos. Creen un método por el cual se remita al consumidor a su página a descargar su libro. Acostumbren al lector a ello. Es tan fácil como saturar de enlaces cada una de las comunicaciones que hagan al respecto. Si publican el último libro de King, o de K. Neville, o de J.K. Rowling, dirijan al lector a su página. Y facilítenle la tarea de compra, que puedan pagar con facilidad. Que no les pase lo que me ocurrió ayer mismo a mi cuando adquirí un libro en Google Play. Eso no se puede permitir. Mientras sea más fácil descargar un libro pirata que comprarlo, tendremos un problema. Consumidor: Los que más piratean a los autores son los editores, que se quedan el 90% del valor del producto. Editorial: En realidad, la editorial solo se queda en torno a un 25-30% El resto