Toda distopía debe fomentar el juicio crítico. ¿Te parece difícil hacerlo con éxito? Si es el caso, echemos una miradita a 1984. ¿Por qué te interesa? Como se dijo aquí, para escribir una buena distopía es fundamental observar a los mejores. Este mes toca «mirada al modelo distópico», y 1984 nos dará luces sobre el juicio crítico. Pondremos el enfoque en «la privacidad del pensamiento».

Posteriormente, vamos a revisar el argumento, para aprender de Orwell cómo hacer esto de la mejor manera.

1984, George Orwell

Advertencia preliminar

Cuando lees argumento, ¿lo relacionas con discusión? ¡Epa! Nos referimos a algo diferente aquí: al argumento narrativo. ¿Te suena a chino? Mi sugerencia: date una vuelta por este didáctico artículo de Teo Palacios.

¿Existe la privacidad del pensamiento en esta obra?

Para observar el juicio crítico en 1984 existen múltiples perspectivas: político, social, jurídico, etc. La nuestra será reflexiva. El objetivo es encontrar algo útil para ti y para mí, a partir del texto, aprovechando su riqueza de significados, esto es, luego de ver qué dice, preguntar cómo nos habla.

Ahora, esta novela, también, puede abordarse desde muchos ángulos. ¿Cuál usaremos?

Ángulo: ¿Privacidad del pensamiento en 1984?

«El Gran Hermano te vigila», telepantallas, policía del pensamiento, cámaras ocultas, espías, etc. Desde el comienzo queda claro que los ciudadanos son observados, visual y auditivamente, custodiándose cada uno de sus gestos, en todo momento y lugar, a fin de controlar la ortodoxia del pensamiento. El protagonista, como pocos, es consciente y ha tenido que aprender a fingir: «Winston continuó de espaldas a la telepantalla. Era más seguro; aunque sabía muy bien que incluso una espalda podía ser reveladora» (Primera parte, I).

Cabe preguntarse, entonces, ¿qué espacio quedaría para pensar sin ser vigilado? La mente; la propia interioridad. Pero, ¿es tan así en 1984?

La respuesta natural sería: «no, imposible». Claro, usualmente, nadie sabe lo que pensamos. Pero eso, que es cierto para nosotros, no lo es para los habitantes de 1984. Ahí no existe esa privacidad del pensamiento.

A ver, ¿dónde reconocemos esto en el texto?

El Socing quiere que todos piensen como ellos. Escuchemos a O’Brien: «Al Partido no le interesan los actos manifiestos: lo único que nos preocupa es el pensamiento»; lo cual explica la vigilancia exhaustiva, al punto de leer lo que pasa en nuestro cerebro.

Para verlo en el texto, observemos este «diálogo» entre O’Brien y Winston, en el Ministerio del Amor:

«“Entonces, ¿por qué tomarse la molestia de torturarme?”, pensó Winston con una momentánea amargura. O’Brien se detuvo como si hubiera oído lo que pensaba Winston. (…)

—Estás pensando —dijo— que si tenemos intención de acabar contigo, nada de lo que digas o hagas posee la menor importancia… y en tal caso, ¿para qué nos molestamos en interrogarte? ¿Verdad que lo piensas?» (Tercera parte, II).

¡Mira lo que acaba de decir el narrador! O’Brien responde como si hubiera escuchado a Winston, y acto seguido lo cita, reconstruyendo, incluso, el razonamiento lógico detrás de que lo pensó su interlocutor. Esto sucede dos veces más durante el extenso diálogo. Si consideramos, también, que O’Brien vigiló a Winston durante siete años, es más que suficiente, por ahora, para ilustrar el punto.

Una cosa es clara: si eres habitante de 1984, ¡cuidado! El Gran Hermano te vigila, incluso cuando piensas.

Juicio crítico en 1984

Juicio crítico en 1984

¿Qué lección nos podría dejar 1984 para pensar críticamente?

Hemos dicho ya, en el primer artículo citado al comienzo, que una buena distopía es realista. Esto es, que pese a sus elementos ficticios, se siente tan real que provoca una escalofriante sensación (terror), como si pudiese llegar a ocurrir. Bien, pues, la «no privacidad del pensamiento» funciona perfecto como ejemplo, y su aspecto realista nos llevará al juicio crítico en 1984.

Elemento ficticio: que alguien pueda oír lo que pensamos.  Realidad: la actitud de odiar al que sigue una doctrina opuesta, lleva a imponer el pensamiento, a muerte si es necesario, en algunos casos. Aunque, probablemente, esto está dirigido a los fascismos europeos, el marxismo ruso, el capitalismo y ciertas actitudes fundamentalistas, en el contexto de la primera mitad del siglo XX, ¿qué podemos sacar en limpio para nuestros días? ¿Y para nosotros? Sugiero esto: el texto invita a pensar contra la intolerancia. Defender una doctrina con esa actitud, conduce a sacrificar nuestra felicidad por intereses ajenos a ella. Y no hay por qué cerrar la conclusión ahí, si tienes las tuyas, ¡adelante! «Pensar» es el nombre del juego.

Ahora, sigamos adelante para aprender de Orwell.

Entendiendo cómo Orwell promovió el juicio crítico en 1984

Visión y argumento

Tener una idea clara, un diagnóstico de su época, fue algo que sin duda contribuyó. Esa visión que el autor tenía de su época, se refleja en el argumento.

Visión de su época

Orwell fue testigo de la ambición de poder y de su relación con la dominación ideológica. Recordemos que murió en plena Guerra Fría.

Argumento

Por temas de relevancia a nuestro propósito y espacio, veremos una de las tres partes del argumento. Específicamente, el eslogan «la ignorancia es la fuerza».

Antes de esta sociedad, que se nos propone en 1984, existía un movimiento histórico cíclico, en que la clase alta se alternaba el poder con clase media, intercambiándose una u otra posición, respectivamente. Después se hizo posible la igualdad, debido, en parte, a la conciencia de ella en los estratos medio y bajo. Es decir, la clase dirigente podría ser derrocada y eliminada. Para evitarlo, la aristocracia de turno construyó una doctrina, basada en el doblepensamiento, que le permitiría dominar a los ciudadanos desde sus creencias (Segunda parte, IX, libro de la hermandad, explicación de «La ignorancia es la fuerza»). Es decir, la sociedad de 1984 se fundamenta en la ambición de poder.

Ésta motiva al Socing a imponer la creencia en su ideología. Con esos elementos, Orwell necesitaba un pasa para construir la «no privacidad del pensamiento»: ¿cómo expresar ese control de la ortodoxia? Respuesta: creando una sociedad en la que vigilen hasta el  interior del cráneo.

Desde aquí, el texto deja abierta la invitación al pensamiento crítico.

Tip extra: neutralidad y juicio crítico en 1984

Si hay algo que Orwell hace con maestría, es la neutralidad. Piensa, ¿te leerías una novela en la que te venden un programa político o religioso? Probablemente no. Pese a que nuestro autor fue socialista, en 1984 no sientes como si te vendieran esa ideología. Sin importar si existiese alguna afinidad con ella, su distopía se centra en temas humanos  y por eso es que resulta.

Cierre e invitación

Vimos un camino para llegar al juicio crítico desde 1984. Su mirada es pesimista, y sólo una pequeña parte del argumento (que no vimos) se funda en una utopía. Veremos más de esto último, cuando examinemos el juicio crítico desde Un Mundo Feliz y Farenheit 451, respectivamente, al retomar «mirada al modelo distópico». Próximo mes toca: «Comentario de una obra de arte distópica».

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Eric Arthur Blair (George Orwell)

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