La mayoría de los escritores noveles, cuando le preguntas por el argumento de su obra, se paran a pensar y luego te hacen un resumen de su novela sin saber que eso no es el argumento. Hay incluso quien lo confunde con la sinopsis. La mayoría de la gente desconoce qué es el argumento. Y peor aún, cuál es la función del argumento. Y es un error catastrófico, porque la función del argumento es, precisamente, conseguir que tu novela sea interesante para el lector.

Qué es el argumento

Antes de poder entrar a valorar cuál es la función del argumento tenemos que conocer, exactamente, qué es el argumento de una obra literaria. El argumento de tu novela es algo mucho más importante que simplemente un resumen de la novela, o una sinopsis que intente llamar la atención. El argumento es, de hecho, uno de los pilares principales en los que deberías estar basando tu novela. Y lo más probable es que no le estés dando la importancia que merece.

En el Método PEN suelo decir a menudo que los motivos son importantes. Y precisamente el argumento es el motivo más importante de todos. Normalmente los autores que empiezan piensan en la historia de su novela, pero no en el argumento de esa historia. Y es que, para que la historia sea interesante, el argumento es fundamental.

El argumento de tu novela es, precisamente, el motivo por el que ocurre la historia de tu novela. Si el motivo no es suficientemente interesante, por muy buena que sea tu historia, no llegará con fuerza al lector, no le dejará huella, no le impactará.

 

 

 

 

 Un ejemplo sencillo de lo que consigue el argumento en una historia

Desde hace muchos años pongo siempre el mismo ejemplo para explicar cuál es la función del argumento:

Imagina que estás preparando la comida. De pronto, cuando ya quedan diez minutos para comer, te das cuenta de que te has quedado sin pan. Tú no puedes dejar la comida sola al fuego, así que le dices a tu hijo, o a tu hermano, o a tu sobrino de 12 años que baje a la panadería de la esquina y que suba rápido que vais a comer ya. Y el niño baja. Pero media hora después aún no ha subido.

Hasta aquí, lo que tenemos es una historia, unos hechos concretos: comida + falta de pan + bajar a comprar + no subir. Lo que no sabemos es por qué no ha subido ese niño. Nos falta el argumento, el motivo por el cual no sube. Entonces bajas a buscarlo. Y pueden pasar dos cosas:

La primera es que lo encuentres en el parque de la esquina jugando con los amigos. El crío se llevará una buena bronca, y quizá algún castigo, pero poco más. No ha pasado nada, la historia no tenía ningún interés real.

¿Pero qué ocurriría si no lo encuentras y al subir a tu casa encuentras una nota diciendo que se lo han llevado y para volver a verlo tienes que pagar 50.000€ de rescate? Esta es la segunda opción que te puede pasar. Y aquí, la función del argumento está clara: dotar a esa historia de un componente que aumente la tensión, de un motivo para que el lector quiera seguir leyendo y descubrir quién se lo ha llevado y cómo se soluciona el caso.

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La función del argumento para mejorar tu novelaLa lógica y la función del argumento

Uno de los aspectos más importantes que debe tener nuestra historia es consistencia. Para lograr que una historia sea consistente debemos lograr que no puedan encontrarse contradicciones en su desarrollo. Te sorprendería lo fácil que es caer en contradicciones, sobre todo cuando se escribe sin una planificación previa de la novela.  Ten en cuenta que escribir no es un proceso rápido, y a veces durante ese proceso, olvidamos cosas que habíamos dicho (o dejamos de decir) y caemos en errores.

 

Debes cuidar, por tanto, la lógica de todo lo que ocurre en tu novela para que la función del argumento se ejecute sin problemas. Aquí es importante que tengas en cuenta la relación causa-efecto. En una novela todo debe ocurrir por un motivo. Eso que ha ocurrido provocará una reacción que hará que la historia avance hasta un punto en el que volverá a ocurrir algo por otro motivo concreto, lo que volverá a impulsar la historia. Y así en un proceso cada vez más intenso que concluirá en el clímax de la novela.

 

Cuál es la función del argumento

Así que, como puedes ver, la función del argumento es capital: dotar a tu historia de un motivo que genere interés en la historia.

Puedes crear los mejores personajes, grandes obstáculos, un gran clímax… Pero si no consigues que el lector se interese por esa historia, no llegará a leerla. La función del argumento es, precisamente, enviarle al lector una sacudida lo suficientemente fuerte como para que desee saber más.

Por supuesto, deberías usar el argumento principal de tu novela en unión con el detonante que uses para captar la atención del lector. En narrativa hay decenas de elementos que puedes estudiar por separado, pero a la hora de escribir necesitas lograr combinarlos con maestría para conseguir los resultados esperados. En este caso sería buena idea que el detonante que uses muestre claramente, o al menos dé al lector un indicio, de cuál es el argumento de la novela, como hemos visto en el ejemplo del niño que baja a comprar el pan.

 

Aumentar la tensión

Esto es lo que debería preocuparte: a medida que avanzas en tu historia, la tensión debe ir en aumento, ser cada vez más palpable, obligar al personaje a vivir momentos de mayor “peligro” o riesgo.

Esta tensión se crea trabajando varios elementos de la novela: el conflicto, los obstáculos… y sí, por supuesto, el argumento. Esta es una de las funciones del argumento, provocar una escalada de la tensión narrativa. Por eso, el motivo que uses para poner en marcha tu historia debe ser lo suficientemente importante.

 

No confundas argumento con trama

Asegúrate de aumentar la tensiónAsegúrate de aumentar la tensión con el argumento de tu historia

 

 Si hemos dicho que la trama es el motivo por el que ocurren las cosas en tu novela, y que la función del argumento consiste en hacer interesante la historia para el lector, la trama es el desarrollo de ese motivo, como va a ir dando pie a los diferentes momentos que se van a vivir en la historia que estás contando.

La trama comienza con algún problema (el detonante, que se basa por igual en el conflicto y el argumento). A partir de ese momento, la trama comienza a desarrollarse y se divide en distintos episodios que culminan en el clímax. Como ves, la trama desarrolla la historia; el argumento la explica, le da una razón de ser.

De modo que tenlo claro: has de tener muy clara la función del argumento, y cuidar muy bien por qué ocurren las cosas en tu novela. Piensa en un motivo importante para todo lo que vas a contar, no dejes que las cosas pasen por azar. Haz un buen trabajo con el argumento de tu novela y estarás dando un salto espectacular en tu manera de contar historias.

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