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Ibn Firnás, el primer hombre en volar

Me encantan las historias de los grandes inventos de la humanidad, esos relatos en los que descubrimos el germen de lo que luego sería un avance revolucionario para todo el mundo. Y estaremos de acuerdo en que entre los avances más gloriosos del ser humano está la posibilidad de volar mediante vehículos capaces de hacerlo. Un sueño tan antiguo como nuestra especie, tan deseado que se ha incorporado a la mitología, como se puede apreciar gracias a leyendas como la del vuelo de Ícaro. A veces ocurre que los pioneros en realizar este tipo de proezas pasan desapercibidos, que es lo que le pasó al personaje del que vamos a hablar hoy. Se llamaba Abbás Ibn Firnás, y él fue el primer hombre en volar. Aunque sólo fuera durante diez segundos.

¿El primer hombre en volar?


Algunos tal vez estéis pensando «¿Qué está diciendo Teo? ¡Si los inventores del primer vehículo volador fueron los hermanos Montgolfier!». Escrupulosamente hablando, eso es cierto (chupaos esa, hermanos Wright). Los historiadores sitúan el primer vuelo exitoso y estable el 21 de noviembre de 1783, cuando Pilâtre de Rozier y el marqués d’Arlandes hicieron el primer vuelo tripulado por humanos sobre Paris, a bordo del gran invento de los hermanos Montgolfier: el globo aerostático. Y, en efecto, fue un exitazo total (a pesar de que no se podía controlar), hasta el punto de que tanto los aeronautas como los inventores del vehículo fueron aclamados como héroes. Y no es para menos, pues habían hecho posible uno de los grandes sueños del ser humano.

Sin embargo, ni de Rozier ni d’Arlandes fueron en realidad los primeros seres humanos en volar. Mucho antes que ellos existió un Ícaro de carne y hueso que logró lo que Leonardo da Vinci tanto deseó pero jamás consiguió: volar. Nuestro gran inventor, Abbás Ibn Firnás, se adelantó al florentino en unos cuántos siglos en eso de estar obsesionado con emular a los pájaros. Por lo visto, las grandes mentes piensan de la misma forma, aunque los separen muchas generaciones. ¿Pero quién era Abbás Ibn Firnás?

Primer vuelo en globo

Ibn Firnás, un adelantado a da Vinci


Abu I-Qasim Abbas Ibn Firnás tenía un montón de similitudes con da Vinci. Científico multidisciplinar nacido en Ronda, fue más allá de la ciencia empírica y destacó como filósofo y poeta. Sus virtudes con la poesía le permitieron introducirse en la corte de Abderramán II, el cuarto emir omeya de Córdoba, allá por el siglo IX. También sus habilidades como astrólogo (¿De qué me suena esto? ¡Ah, sí, de mi novela La predicción del astrólogo!). Pero las ideas de Ibn Firnás eran demasiado ambiciosas para quedarse sólo en el ámbito del pensamiento, así que también destacó en en su aplicación en el mundo real. Tanto el emir como los distintos nobles andalusíes estaban fascinados por su inventiva, y cada vez que presentaba algún ingenio nuevo era como un acontecimiento social.

Entre los grandes ingenios de Ibn Firnás estaba el Al-Maqata-Maqata, un reloj de agua, y también una esfera armilar que mostraba el movimiento de los astros. Es cierto que todos estos artefactos ya habían sido creados con anterioridad, sobre todo en la Antigua Grecia, pero recordad lo que os dije en el artículo sobre la ciencia de al-Ándalus: el gran éxito de los científicos andalusíes fue tomar el conocimiento antiguo como base para sus descubrimientos. Y en eso Ibn Firnás resultó un alumno aventajado, pues por ejemplo fue el primero en utilizar las tablas atronómicas de Sinhind, de origen indio, que serían fundamentales para el avance científico en la Europa posterior. Pero todo esto no era suficiente, pues Ibn Firnás tenía una obsesión, la misma que ha llenado la mente de multitud de científicos del pasado: ser el primer hombre en volar. Y estaba a punto de cumplirlo.

Ibn Firnás

Ibn Firnás, el primer hombre en volar

Hay que decir que el primer intento no salió muy bien. O sí, porque teniendo en cuenta lo que hizo, yo consideraría un éxito haber salido vivo. En cualquier caso, la base era buena y produjo un hito histórico (aunque dudo que en aquel momento se viera así): Ibn Firnás, repleto de confianza (y de mucha temeridad), no se le ocurrió otra cosa que subirse a lo alto de la torre de la mezquita de Córdoba… con una enorme lona. El resto podéis imaginarlo: se lanzó desde la cúspide con la tela atada, que se hinchó y le permitió planear una corta distancia mientras se mantenía en el aire durante unos segundos. Los suficientes para estrellarse contra unos árboles. Lo milagroso fue que sólo sufrió unas pocas heridas leves. Y lo significativo para la posteridad, que había inventado el primer paracaídas.

Eso ocurrió en el 852. El bueno de Ibn Firnás tuvo suficiente con aquella experiencia, porque no volvió a intentar nada semejante… por el momento. Pues unos veinte años después, cuando contaba ya con edad para jubilarse (65 años), le volvió a dar la perra con el tema de volar. Esta vez fabricó unas alas de madera recubiertas de tela y plumas de diversas aves. Sí, lo estáis leyendo bien: emuló a Dédalo, el del mito griego. Aunque como podéis comprobar por la imagen inferior, más bien se trataba de un ala delta rudimentaria. Os puedo asegurar que tras el nuevo intento se le quitaron todas las ganas para siempre, ya que el aterrizaje le fracturó las dos piernas. Aún así, el vuelo ha sido considerado por los historiadores como exitoso (claro, ellos no se rompieron las piernas), pues Ibn Firnás logró permanecer en el aire, de manera estable, más de diez segundos. Así que sí, en efecto, fue el primer hombre en volar.

Ibn Firnás planeador

Conclusiones


Es normal que algunos estéis pensando ahora mismo que menuda chufa de vuelo. Que diez segundos flotando en el aire no es para tanto. Pero debéis tener en cuenta el contexto y las condiciones en las que estos inventores de la antigüedad trabajaban. La tecnología todavía estaba muy lejos del gran salto que daría con la llegada de la Revolución Industrial. Estos inventores eran artesanos con medios muy limitados a la hora de poner en práctica sus ideas. Su inventiva iba muy por delante de la capacidad tecnológica de la época. ¿Qué hubiese pasado si genios como Ibn Firnás o Leonardo da Vinci hubiesen vivido en nuestros días? Teniendo a su disposición las herramientas con las que hoy contamos, posiblemente habrían cambiado el mundo por completo.

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Sobre mí

Teo Palacios

Hace 10 años yo era como tú, un autor más con una novela bajo el brazo que nadie quería publicar. Hoy tengo cinco novelas publicadas por editoriales internacionales en ocho países, tengo firmados los contratos de dos novelas que aún no he escrito y ¡vivo de la literatura!

  • Marlene Flores González

    Una de las cosas que menos me agrada, es cuando se refieren a nuestros antepasados como unos ignorantes, cortos de inteligencia e incapaces de hacer algo importante. Me suena una actitud prepotente y despectiva. Es por esa razón que conocer historias como la del primer vuelo del hombre, me encantan.
    Gracias por compartirla.

  • ch71 levi

    Ameno como viene siendo habitual en ti.

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Teo Palacios

Escritor y creador del Método Pen

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