¿Qué os viene a la cabeza si hablo de semidioses, unicornios, dragones, lamias o sirenas? ¿Que vamos a jugar a World of Warcraft?

Pues no. Os estoy hablando de mitología y novela histórica.

Vale, ahora sí que os he descuadrado los esquemas por completo. Pero ¿la novela histórica no es ese género serio (en ocasiones, demasiado) basado en un tiempo o época real, cimentado en historia veraz, y no en cuentos para niños? Sí, así es. Y por eso, me atrevo a deciros que los personajes fantásticos o seres mitológicos, habidos y por haber, tienen cabida en este género. Antes de que os entre en combustión la cabeza con mis afirmaciones, y empecéis a cortocircuitaros, dejad que os explique el porqué de estas palabras, mencionando algún ejemplo de mitología y novela histórica.

SERES MITOLÓGICOS. ¿QUÉ SON?

Todos hemos oído hablar de ellos. Los seres mitológicos son criaturas con poderes sobrenaturales, capaces de controlar elementos que escapan al ser humano. Tenemos el elenco de la mitología griega. Semidioses, como Hércules. Relatos como el de Perseo, que acabó matando a Medusa, un ser mitológico con la cabeza llena de serpientes, capaz de petrificar a los hombres con una simple mirada. Y es que aunar Grecia antigua con mitología y novela histórica es un clásico. Encontrareis un ejemplo fantástico aquí.

Más adelantados en el tiempo, hallamos mitos sobre los cazadores de unicornios. Esos enigmáticos seres mitológicos, de brillante y colorido pelaje, con un cuerno mágico en la frente, tan codiciado durante el medievo por sus supuestas propiedades sobrenaturales. Esto llevó a osados aventureros a expediciones en su búsqueda por los lugares más recónditos del continente africano. Imaginad hasta qué punto se creía en su existencia, que los vikingos (más listos que nadie), supieron hacer negocio de esa creencia comerciando con cuernos de narvales como si de unicornios se tratase. Y, sin entrar en detalles sobre estos nórdicos espabilados, solo dejaré caer una reflexión que acaba de asaltarme: mitología y novela histórica nórdica. Os suena, ¿verdad? Quien no conozca a Odín y el Valhalla, que cierre la puerta al salir.

¿Y LOS DRAGONES? ¿QUÉ ME DECÍS DE LOS DRAGONES?

El dragón, un reptil de grandes dimensiones, es uno de los seres mitológicos por excelencia. Al igual que sucedió con el unicornio, en su día fue incluso estandarte de poderosas casas reales, como símbolo de grandeza y poder. Incluso se llegó a comerciar con partes de otros reptiles (cocodrilos o restos fósiles de dinosaurios), como si de trozos de esta criatura se tratase. ¿Quién no ha oído hablar de la leyenda de San Jordi? Un gallardo caballero que mata a un dragón para salvar a la princesa, y la bonita tradición, que aún se conserva en Cataluña, de regalar una rosa a nuestros seres queridos, para recordar el rosal que, supuestamente, brotó del pecho del dragón al ser herido de muerte. No me digáis que mitología y novela histórica no son un tándem genial con semejante criatura alada.

HABLEMOS AHORA DE SIRENAS

¿Existieron? ¿Embaucaban a pobres marineros por el simple placer de matarlos? Pues, a pesar de que afamados navegantes, como Cristóbal Colon, reconocieron haberse topado con ellas en alguno de sus viajes, en realidad se cree que esas extrañas criaturas, con las que tenían locos delirios en sus travesías ,no eran sirenas, sino manatíes. Menuda decepción, ¿eh? Otro filón para hacer navegar, viento en popa, mitología y novela histórica.

Dediquemos unas líneas a las lamias, esas malvadas féminas que se alimentaban de la sangre de inocentes criaturas. Podemos decir que la creencia en estos seres mitológicos estaba tan arraigada en la antigüedad que incluso se llegó a condenar a mujeres a la horca o al destierro, acusadas de transformarse durante la noche en semejante aberración.

Pero, como habrá escépticos que seguirán dudando sobre la racionalidad de ayuntar mitología y novela histórica, veamos un buen ejemplo.

¿CÓMO MEZCLAMOS TODO ESTO CON NOVELA HISTÓRICA?

¿Hay autores que hayan hecho semejante mezcla explosiva con buenos resultados? Pues sí, haberlos haylos, y un muy buen ejemplo es Javier Pellicer.

Este reconocido autor mezcla en sus novelas la mitología como una parte fundamental de la historia. Tomemos por caso su último libro: Lerna, el legado del Minotauro.

Tan solo el título ya nos deja claro que aquí hay mitología y novela histórica de la buena. Ambientada en la lejana Edad de Bronce, esta novela, aúna dos grandes historias llenas de mitología: la Creta minoica, de cuyas leyendas se apropió la Grecia clásica, y los mitos fundacionales de Irlanda, recogidos en el Libro de las Invasiones. Una épica odisea que rebosa aventuras y emociones, que gira en torno a un tema jamás antes abordado en literatura: el gran viaje de los Hijos de Partolón. Y esto no lo digo yo, lo dice la propia editorial Edhasa, y podéis leerlo vosotros mismos aquí.

Para apreciar esa fusión entre mitología y novela histórica, debemos olvidarnos de nuestra mentalidad actual, basada en el razonamiento científico. Aquí existe un estricto proceso de deducción, sin dar cabida a la intuición ni la imaginación, y donde estos seres mitológicos nos parecen poco más que personajes de cuento. Pensemos que, en una época pasada, en la que no había los conocimientos científicos de hoy en día, donde a la mayoría de los sucesos no tenían explicación, y las leyendas o cuentos se transmitían de generación en generación, avivando la llama de la superstición, todo podía acabar enmarcado con algún ser mitológico como causante de cualquier acontecimiento inexplicable.

No caigamos en el error de tachar de pobres crédulos a nuestros ancestros. Entendamos más bien su forma de vida, la limitación del mundo que les rodeaba, en la cual la mayoría nacían, crecían y morían, analfabetos y sin tan siquiera salir de su poblado o aldea.

Ese es el ambiente propicio para tejer una novela en la que los seres mitológicos sean personajes bien avenidos con la trama, puesto que no es descabellado que los protagonistas de nuestra historia crean en ellos como reales. De hecho, si nos ceñimos a la definición de novela histórica como un género ambientado y basado en una realidad histórica, podemos afirmar que los seres mitológicos son unos excelentes aliados en ese relato.

CONCLUSIONES

Después de todo lo expuesto en este artículo, no sé vosotros, pero a mí me están entrando unas ganas locas de investigar qué seres mitológicos eran los propios del folklore de la novela que tengo entre manos, y hacerles un hueco entre sus páginas.

¿Os animáis a escribir o leer sobre ello? Descubriréis un apasionante mundo donde la historia es fantástica y la fantasía es épica.

Nos vemos en el próximo artículo.

¡Gracias por leerme!