Uno a veces tiene una percepción clarísima de cuándo se enciende la chispa de lo que será su nueva novela. Hay momentos en el que el fogonazo es tan fuerte que deja una huella imborrable en el recuerdo. En otras ocasiones, en cambio, eso no es así, y a medida que retrocedes hacia la idea primigenia, la bruma se espesa y terminas en una de esas nubes de gas, una nebulosa de la que se forman las estrellas, sin saber exactamente cuál ha sido el origen, el pensamiento, que te ha llevado a escribir. Esto último es lo que me ocurre con La boca del diablo, mi nueva novela, que llegará a las librerías en el mes de mayo sin que tengamos, a día de hoy, fecha exacta de salida. Sé que la idea de escribir una novela histórica en la que se mezclen ciertos misterios paranormales me acompaña desde hace mucho tiempo, pero no puedo precisar el momento exacto en que me llegó por primera vez. Lo que sí sé es el momento en el que supe cómo llevar a cabo esa idea, en qué época ambientarla y qué tono debía darle. Líbranos del mal Me encantan las películas de terror. No las gore, ni las muy explícitas en cuanto a asesinatos. No soy un seguidor de sagas como Saw, por ejemplo. Pero sí de las historias de posesiones demoníacas, de fantasmas, de espíritus. Si me entero de alguna película de este tipo, corro al cine para verla. Por eso, cuando se estrenó, en el año 2014, Líbranos del mal (Deliver us from evil en idioma original) no tardé en ir a verla. Y fue al salir cuando se encendió la bombilla. Llevaba ya bastante tiempo con el deseo de escribir una novela de posesiones, pero no había encontrado el modo de hacerlo. Lo que yo quería no era algo del estilo El exorcista, sino más bien una aventura, una investigación, la búsqueda de lo que se cocía en un pequeño pueblo en el que sucedieran cosas extrañas. Pero me encontraba con una serie de incógnitas que no era capaz de despejar, en especial la época y los personajes envueltos. Cuando salí de ver Líbranos del mal, me di cuenta de que, justamente eso, era lo que yo quería hacer, pero en otra época: un policía investigando un caso que le lleva a verse envuelto en una serie de situaciones imposibles cuando los demonios intervienen. Salí pensando en ello. Pero claro, yo escribo novela histórica. No podía escribir eso mismo. Y entonces, como un relámpago, me llegó la respuesta. Había estado ahí todo el tiempo pero no había sabido verlo. En España, durante siglos, hubo personas que investigaban casos en los que las brujas y los demonios estaban envueltos. Esas personas fueron los inquisidores. Fray Gonzalo, fray Bernardo y Juan Lobo Ya sabía quiénes debían ser mi pareja investigadora. Ahora “solo” me faltaba crearlos y darles vida. Suelo dedicar mucho tiempo a la creación de mis personajes, son uno de los pilares básicos de toda novela, el único modo que tiene el lector de introducirse en el mundo que le proponemos; si no están bien trabajados, tu novela no funciona. Estos dos personajes son completamente diferentes. No voy a desvelar detalles, pero mientras uno es un fiel seguidor de la doctrina inquisitorial, casi un fanático, el otro es un amante del razonamiento, de la verdad, del conocimiento. Y como no puede ser de otra forma, ambos puntos de vista chocarán en varias ocasiones a lo largo de toda la novela. Juan Lobo es, en realidad, el lector. Es el personaje que, casi obligado por las circunstancias, debe acompañarlos en su investigación y se ve envuelto en una serie de situaciones que ni comprende ni es capaz de asimilar. Ese no es su mundo. Las brujas, los demonios y sus malas artes no deberían tener nada que ver con el mundo de los Hombres. Es a través de los ojos de Juan Lobo que el lector será testigo de los acontecimientos. La historia de La boca del diablo La boca del diablo arranca en septiembre de 1588, cuando un barco tripulado por un grupo de hombres medio muertos arriba a San Sebastián. Vienen de alta mar, en un barco que se ha separado de la armada que Felipe II ha enviado a invadir Inglaterra, con la misión de dar noticias del enorme desastre en el que han acabado todos los planes hechos. Al poco, Juan Lobo está de regreso en su Galicia natal, donde las cosas no van como debieran, pero apenas tiene tiempo de empezar a poner orden en el hogar de su madre, mucho menos en su vida, cuando Baltasar de Zúñiga, su señor, le pide que acompañe a un par de inquisidores como protección por los caminos. Así llegan los tres a Casarrubios del monte, un pueblo importante hasta no hace mucho, al que los inquisidores han sido enviados para investigar la desaparición de algunas mujeres. Un lugar en el que se encontrarán con las rencillas vecinales, el poder de una gran señora, un clima de terror propiciado por la aparición de algunas brujas y porque en la villa han sido vistos los demonios campando a sus anchas, y mentiras. Muchas mentiras. La boca del diablo es la fusión de dos de mis grandes pasiones: la novela histórica y las historias de espíritus y posesiones. Una novela en la que la fusión de géneros es de tal calibre que no sé decir cuál es más importante: la historia, la investigación, las aventuras o el terror. Una novela que se ha ido desarrollando a fuego lento a lo largo de muchos años y que cuando presenté el boceto a Penélope, mi editora de Edhasa, la editorial con la que, una vez más, mi obra llegará a librerías, en seguida quiso que me pusiera a escribirla. Es una novela diferente, pocas veces, si acaso alguna, se habrá escrito algo parecido. Solo queda esperar la respuesta de los
Una antología para gobernarlos a todos
¿Quieres participar en la antología de relatos Triskel 2018? Esa fue la pregunta que le hice a cada uno de mis alumnos hace un año. Mi objetivo: Que mis alumnos publiquen Desde que empecé a impartir clases de narrativa en 2008, una de mis preocupaciones siempre ha sido que mis alumnos no solo vinieran a mis clases, sino intentar facilitarles tanto como fuera posible su camino en el mundo de la publicación. De ahí que en mis clases se hable tanto del mundo editorial. De ahí que organice charlas mensuales con profesionales del sector… Pero eso se me quedaba corto. Yo quería que publicaran. Déjame que te cuente cómo se forjó toda esta historia porque, de verdad, estoy emocionado. No por mí, sino por los alumnos que van a empezar a ver su sueño hecho realidad. Ya en mi proyecto anterior llegué a un acuerdo para que una editorial, que había formado un alumno mío, comenzara a publicar una antología. Pero esto también se me quedaba pequeño, porque se trataba de una antología en formato digital y yo quería que mis alumnos se vieran en las librerías, tuvieran un libro de papel en las manos, comprobaran qué se siente al ver sus primeros pasos hechos realidad. La antología de relatos Triskel 2018 A principios de año llegué a un acuerdo con Triskel Ediciones. Es una editorial que solo tiene un par de años de vida pero que está haciendo un gran trabajo y crece dando buenos pasos. Conozco a uno de sus responsables desde hace años y sé que se toman muy en serio lo que hacen. Y además, se expandían para empezar a publicar a nivel nacional: era la oportunidad perfecta. Les expliqué el proyecto y se entusiasmaron en seguida. Les habían llegado algunas propuestas de edición de alguno de mis alumnos que se apresuraron a contratar: sabían que lo que le llegara sería de calidad y se ajustaría a sus cánones de género. En la primera llamada telefónica habíamos alcanzado un acuerdo: haríamos una antología anual con relatos de mis alumnos que serían acompañados por primerísimos espadas de las letras. Aquí hay que hacer además un inciso importante: los beneficios de la antología serán íntegros para una ONG. Y quiero decir, íntegros: el porcentaje de beneficios de la editorial también irá directamente para ella, aunque por ahora me voy a guardar el nombre de la ONG elegida. Eso queda para más adelante. El siguiente paso fue contactar con dos autores de renombre que sirvieran de padrinos. De padrino y madrina, por supuesto. Susana Vallejo, madrina de la antología de relatos Triskel 2018 Susana Vallejo es una autora de reconocido prestigio y trayectoria. Tras estudiar Publicidad y Relaciones Públicas, y trabajar en mil cosas, se dedicó al marketing como ejecutiva de grandes multinacionales. Desde hace unos años se dedica al área de la Comunicación, ocupándose de realizar revistas en papel, newsletters electrónicas y hasta vídeos, lo que le permite compatibilizar su trabajo con lo que más le gusta: escribir y contar historias. Estos son sus premios: “Porta Coeli, La Orden de Santa Ceclina”: premio Jaén 2007 (finalista). “Porta Coeli, Cosecha Negra”: premio Ictineu 2010. “Porta Coeli, El principio del fin”: premio Edebé de Literatura Juvenil 2007 (finalista) y premio Ictineu 2010. “Porta Coeli, La llave del secreto”: premio Ictineu 2011. “El espíritu del último verano”: premio Edebé de Literatura Juvenil 2011. “Switch in the red”: Premio Internacional de Ciencia Ficción y Literatura Fantástica de ediciones Minotauro 2008 (finalista). Juan Ramón Biedma, padrino de la antología de relatos Triskel 2018 Juan Ramón Biedma nace en Sevilla, estudia Derecho y se dedica durante años a la gestión de emergencias, actividad que ha compartido con la de locutor de radio, guionista y crítico cinematográfico, así como con la colaboración en diversas publicaciones y antologías. Es un autor de absoluta referencia en la novela negra. Estos son sus premios: Finalista premio El melocotón mecánico de ciencia ficción en 2004 (Siete revueltas) Mención Especial del Jurado en el II Premio de Novela Umbriel – Semana Negra de Gijón del 2004 (El manuscrito de Dios) Finalista del Memorial Silverio Cañada en 2005 (El manuscrito de Dios) Premio NOVELPOL a la mejor novela policíaca del 2007 (El imán y la brújula) Premio Crucedecables a la mejor novela policíaca del 2007 (El imán y la brújula) Premio Hammett a la mejor novela policíaca del 2007 (El imán y la brújula) Premio Especial de la Dirección de la Semana Negra (El humo en la botella) Premio La Gangsterera a la mejor novela policíaca del 2010 (El humo en la botella) Finalista premio Hammett a la mejor novela policíaca del 2010 (El humo en la botella) Premio NOVELPOL a la mejor novela policíaca del 2010 (El humo en la botella) Finalista premio Celsius (Antirresurrección) Finalista premio NOVELPOL (Antirresurrección) Premio VALENCIA DE NOVELA NEGRA 2014 (Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado) Premio al “Mejor villano de novela” concedido en 2015 durante el encuentro literario J.A.R. (Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado) Finalista al premio Ciudad de Santa Cruz del festival Tenerife Noir (Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado) Premio Sheridan Le Fanu otorgado por la Semana Gótica de Madrid. No podía haber elegido mejor. El proyecto se hizo realidad en apenas una semana. Los elegidos para la antología de relatos Triskel 2018 Luego vinieron los meses de trabajo con los alumnos: la escritura de los relatos, los consejos para mejorarlos, las correcciones, las revisiones… Hasta que al fin, hoy Triskel ha anunciado quiénes son los elegidos: Amaya Bel Fu con Ciudad de muertos. Rafael Reina con El mensajero. Nieves Muñoz con El corazón de la sombra. Alicia Pérez Gil con El camión de reparto. Cristina Martínez Null con Un subsuelo de luz. Esther Rodríguez Bernal con Nadie recordará a los ángeles cuando en el mundo reinen las tinieblas. Hoy, soy feliz por la culminación de tanto trabajo y tantas ilusiones. Y ahora, vuelvo a hacer la pregunta: ¿Quieres participar en la antología de Triskel para 2019? ¿Te gustaría ver
La Fuente del Conflicto Narrativo: encontrando la Inspiración
Hoy voy a terminar esta serie de artículos que he estado dedicando al conflicto narrativo, el verdadero motor de tu novela, lo que hará que tus lectores se enganchen a tu novela desde el principio. Hemos visto cómo puedes construir un buen conflicto narrativo, los diferentes tipos de conflicto narrativo que puedes utilizar para tu obra, el modo de utilizar un detonante para enganchar al lector desde el principio y que el conflicto y el personaje deben desarrollarse y evolucionar de la mano. Pero aún hay algo que no te he contado: Cuál es la fuente del conflicto narrativo, o lo que es lo mismo: ¿dónde encuentro inspiración para mis conflictos? La vida como fuente del conflicto narrativo Decía Antonio Muñoz Molina en La realidad de la ficción: “En cualquier parte: en nuestra casa, en nuestra vida diaria, en el interior de cada uno de nosotros, existen historias que merecen ser contadas, y que pueden convertirse en una magnífica ficción. Pero para advertirlo, es necesaria una actitud que es un arma, o un instinto del novelista. En el origen del acto de escribir está el gusto de mirar y aprender, y la convicción de que las cosas, los seres, merecen existir: Un sentimiento de respeto y a la vez de gratitud, una curiosidad. El escritor no anda a la busca de historias: escribe porque las ha encontrado y está seguro de que vale la pena contarlas”. La literatura se alimenta de la vida real, de manera que has de vivir para poder escribir. El trabajo del escritor no se define únicamente por el momento en el que se sienta delante de su teclado, de su libreta, de su máquina de escribir… El escritor es escritor Full Time. Stephen King y el ejemplo de Carrie Nada mejor para ilustrar esto que el ejemplo de Stephen King, que cuenta que la inspiración para escribir Carrie, su primer gran éxito, le llegó cuando se encontraba en un baño femenino frente a un expendedor de Tampax. No sé, y créeme, tampoco quiero saberlo, qué hacía King en semejante situación. Pero ese fue el momento de inspiración. Usó ese instante vital para su obra. Sí, sé que me vas a decir que eso no tiene nada que ver con el conflicto, pero es extrapolable. Usa lo que ves, usa lo que vives. Al fin y al cabo, lo que pretendes hacer al escribir una novela es recrear la vida, ¿no? Tus vivencias como fuente del conflicto Mirar hacia tu interior es un ejercicio completamente necesario cuando se escribe. Para trabajar los conflictos también. Seguro que a lo largo de tu vida te has encontrado con infinidad de situaciones en las que has vivido algún tipo de conflicto más o menos intenso: tenías un archienemigo en el colegio, u otro chaval estaba colado por la chica que te gustaba, o tus padres te impedían hacer lo que querías, o tu profesor te tenía entre ceja y ceja. Decía Jane Austen que para escribir no había nada mejor que dos o tres familias vecinas. Los conflictos se dan, en su mayoría, dentro de nuestro círculo vital. Es ahí donde debes cargar las tintas. Piensa que la fuente del conflicto siempre va a estar relacionada con las pasiones: el deseo de poder, la necesidad de la venganza, el amor, el rechazo, la supervivencia… Si quieres crear buenos conflictos, debes apelar a las pasiones para crearlos. Las tensiones como fuente de conflicto Te contaba en este artículo que debes usar un detonante y hacer que el mundo del personaje explote. Pero eso es válido como conflicto principal de tu historia. Luego, si quieres rellenar las 300, o 500 u 800 páginas de tu novela, tendrás que diseñar conflictos más modestos, más pequeños, que sirvan como relevo del principal para no desgastarlo antes de tiempo y mantener al lector enganchado a la historia. ¿Cómo puedes hacer esto? Para empezar, teniendo claro el concepto de trama. Cada una de tus tramas ha de tener uno, mucho mejor si son varios, conflictos narrativos. Unos importantes y otros secundarios. Normalmente se suele dividir a los personajes en dos bandos: el del protagonista y el del antagonista. Pero, ¿por qué detenerse ahí? ¿Por qué todos los de un bando han de ir a una? Aprende a reconocer la amplia gama de tensiones que el ser humano lleva dentro. Analízalas y anota los efectos que provoca en nosotros. Así aprenderás a comprender mejor los conflictos de otras personas y nuestra literatura se beneficia. Puedes jugar con eso. En tu propio grupo de amigos seguro que a veces surgen tensiones sobre qué hacer un fin de semana. Y eso que se trata de una nimiedad… Imagina las dificultades que surgirían entre vosotros si se tratara de temas de mucha más importancia. Los aliados son aliados y reman en la misma dirección, pero no tienen por qué querer hacerlo desde el principio, ni hasta el final, ni de la misma manera. Recuerda una máxima: los motivos son importantes. Tus personajes tendrán diferentes motivos para ayudar al protagonista, y no tienen por qué coincidir. Utiliza las tensiones que eso provocará en tu favor. Cuida la lógica de tu conflicto desde su fuente Cuando planteas un conflicto literario, sin importar si es un conflicto principal o secundario, debes cuidar su coherencia. Me refiero a que tienes que tener muy presente a relación entre la causa y el efecto, entre el argumento y la credibilidad de los personajes. Dirás que no siempre las cosas ocurren con lógica. Y llevas razón. A veces, una persona reacciona de forma increíble ante situaciones aparentemente insulsas. Hace unos años, en China, un hombre se acercó a una chica en un vagón de metro y le pidió que le cediera su asiento a pesar de que había otros asientos vacíos en el vagón. Cuando ella se negó, el hombre la emprendió a mordiscos con ella. El resto de pasajeros del vagón no hizo nada para evitarlo. Que ese hombre actuara de ese modo
Los personajes y la evolución del conflicto narrativo
En el último artículo dedicado a la creación de conflictos narrativos os hablaba sobre cómo usar un detonante para tu novela. Veíamos que es importante que el mundo del protagonista salte por los aires, se rompa, y él tenga que pelear para volver a unir los trocitos que han quedado dispersos. Pero esto solo sirve para empezar la historia y enganchar al lector. A partir de ese momento, hay que seguir trabajando para que el lector siga enganchado a tu novela, y eso pasa por hacer una buena evolución del conflicto narrativo. Como siempre, para poderlo hacer bien no hace falta realizar un master universitario. Basta con contestar una serie de preguntas, cruciales, eso sí, que nos permitan tener una idea clara de qué necesitamos. ¿Quién es el opositor? No hay conflicto sin alguien que se oponga al protagonista, de manera que tienes que tener muy clara esta figura y haberla trabajado con las mismas ganas que el personaje principal de tu obra. Piensa dependiendo del opositor, de sus acciones, sus habilidades, su poder, sus características, la evolución del conflicto irá en una dirección o en otra. Si tu opositor es Loki, las tramas de tu historia seguro que incluyen tretas y engaños. Si por el contrario el opositor es Dientes de sable, ya sabes que habrá peleas y puñetazos a mansalva. El opositor marca de qué modo va a evolucionar tu conflicto. ¿A qué obstáculos se enfrenta? Esto está directamente relacionado con los tipos de trama que utilicemos, que a su vez estarán relacionadas con el tipo de opositor. No tendría mucho sentido utilizar a Enigma como opositor en una trama física, puesto que los obstáculos y pruebas que planteará al protagonista no tendrán relación con ese tipo de historia, y por tanto la novela no tendrá lógica y perderá toda credibilidad. Así que piensa qué tipo de obstáculos va a encontrarse el protagonista. La forma que tenga de superarlos hará que el conflicto evolucione hacia un lado u otro. Si, por ejemplo, al superar un obstáculo el protagonista queda gravemente herido y la lucha final es con un opositor de gran fuerza física, es muy probable que no sea capaz de vencerlo. Como puedes ver, los obstáculos son una parte fundamental en la evolución del conflicto pues marcan el camino que va a seguir. ¿Qué desafíos presentan los obstáculos? No sirve cualquier obstáculo. No vale que pongas un río lleno de cocodrilos si a 500 metros hay un estupendo puente para cruzarlo. Los obstáculos deben suponer un auténtico problema. Deben hacer que el protagonista tenga que esforzarse, de una u otra forma, para “pasar a la siguiente fase”. De modo que piensa: para que evolucione el conflicto que he preparado, ¿qué desafíos puedes poner delante del protagonista? ¿Tu idea proporciona un escenario adecuado para explorar los puntos fuertes, las limitaciones y psicología de los personajes? Ten en cuenta que necesitas colocar al personaje en el lugar adecuado. De nuevo, no vale cualquier mundo, cualquier escenario. Si Batman viviera en una ciudad luminosa no tendría ningún sentido que se vistiera de negro y se convirtiera en murciélago. No, adquiere ese rol porque el escenario le es propicio. Aquí puedes pensar si fue antes el huevo o la gallina. ¿Debo crear antes el escenario o antes el personaje? Pues depende de cómo trabajes. El orden no altera el producto. Pero debes asegurarte de que uno y otro estén en consonancia y trabajen en armonía. No puedes poner a un participante de Ninja Warrior en una película de descubrimientos científicos. Los desafíos que debes diseñar para cada personaje son diferentes. Los personajes y la evolución del conflicto narrativo Los personajes, y me refiero por supuesto únicamente a los personajes principales, deben desarrollarse, deben evolucionar, deben sufrir cambios a lo largo de la historia. En este estupendo artículo, Alicia Pérez Gil ya hablaba de que el secreto de Harry Potter se basaba en la creación de conflictos y de bandos contrarios. Y en este otro, Nieves Muñoz te daba buenos consejos sobre cómo crear personajes. Pero todavía (danos tiempo 😉 )no hemos hablado de la evolución del personaje como tal. Las historias quedan definidas por el dinamismo que muestren sus personajes. La transformación que sufra a lo largo de sus aventuras debe ser, por supuesto, lógica y creíble. Para eso es necesario que te preguntes (otra vez) cómo se siente tu protagonista ante la nueva situación que acabas de presentarle y cómo va a pasar de esa a la siguiente. Es el personaje quien transmite la tensión narrativa, algo que no puedes olvidar si quieres escribir un libro. Y no, la tensión no solo aparece cuando están pasando cosas muy importantes. Todo lo contrario. La Historiadora, o cómo usar la tensión narrativa en el ambiente cotidiano. La Historiadora es una novela que hace unos años se presentó como un soplo de aire fresco en el mundo de las novelas de vampiros. Tan buenas eran las críticas que la compre… Me decepcionó profundamente, pero eso no quiere decir que no tenga cosas buenas. Y quiero usar un párrafo de esta novela como ejemplo del uso cotidiando de la tensión narrativa y cómo usarla para la evolución del conflicto narrativo. Deja que te copie un párrafo: “De vuelta a nuestra casa de Amsterdam, mi padre se mostraba anormalmente ocupado y silencioso, y yo esperaba inquieta que apareciera alguna oportunidad de preguntarle por el profesor Rossi. La señora Clay cenaba con nosotros todas las noches en el comedor de paneles oscuros, y aunque nos servía del aparador y era como un miembro más de la familia, yo intuía que mi padre no quería seguir contándome su historia delante de ella. Si iba a buscarle a la biblioteca, se apresuraba a preguntarme cómo me había ido el día, o pedía ver mis deberes. Investigué en secreto los estantes de su biblioteca, poco después de regresar de Emona, pero los libros y papeles ya habían desaparecido de su sitio. Si era la noche libre de
Qué es y cómo usar un detonante para tu novela
Si quieres saber cómo escribir un libro es muy probable que ya leyeras estos dos artículos sobre los tipos de conflicto y cómo construir un conflicto narrativo potente. Si aún no lo hiciste, deberías parar aquí y tomarte tu tiempo para hacerlo, porque forman parte de los elementos de una novela que no pueden faltar en tu obra. Pero en esos artículos aún no te había hablado de cómo plantear ese conflicto y quiero acabar con eso. Así que prepárate, porque te voy hablar de cómo usar un detonante para tu novela de manera que enganche desde el primer instante. Qué es el detonante de una novela Mira, estos días he vuelto a empezar a leer El Médico, una novela que me fascinó en su momento, uno de los grandes éxitos de la novela histórica de los últimos 30 años. La he leído diez por lo menos, y de vez en cuando vuelvo a ella. Deja que te escriba la primera frase que aparece en el libro: “Aunque en su ignorancia Rob J. consideraba un inconveniente verse obligado a permanecer junto a la casa paterna en compañía de sus hermanos y su hermana, ésos serían sus últimos instantes seguros de bienaventurada inocencia”. Lo primero que te dice Noah Gordon es que ese niño llamado Rob J. va a empezar a pasarlas putas… Y cumple con lo que promete, porque en solo diecisiete páginas mata a la madre en un parto, mata al padre en un accidente de trabajo, reparte a sus cuatro hermanos entre los vecinos próximos y lo deja completamente solo en el mundo. Ahora, piensa en esto: Te decía que quería hablarte del detonante del conflicto narrativo. Por definición, un detonante es algo que produce una explosión. Bien, pues en El Médico, Noah Gordon utiliza un detonante tan poderoso que es capaz de destruir por completo el mundo de un niño de nueve años y dejarlo completamente solo. Le destroza la vida y a partir de ahí tendrá que pelear para salir adelante. ¿A que captas la idea? Es evidente que Noah Gordon sabe cómo utilizar un detonante en una novela. Qué has de conseguir con el detonante de tu novela Una vez sabemos lo que es el detonante del conflicto narrativo, es necesario entender otra cuestión: qué debe conseguir. Hay una máxima en narrativa que nunca jamás repetiré lo suficiente: no puedes introducir elementos superfluos o insustanciales en tu obra. Eso el lector no te lo va a perdonar. Absolutamente todo lo que incluyas en tu novela debe servir para cumplir con un propósito. Debe tener un motivo de ser. ¿Cuál es el propósito del detonante? El detonante de tu novela tiene, en realidad, dos ramificaciones. Por un lado, debe poner de manifiesto el conflicto. Es decir, debe plasmar cuáles van a ser las dos fuerzas en disputa a lo largo de la obra y el objetivo de cada una de ellas. La otra función del detonante es colocar al personaje en una situación de crisis. Y hay diferentes fases de crisis por las que el personaje debe avanzar. La que acabamos de ver en el caso de Rob J. es la crisis inicial, también llamada crisis existencial. No voy a alargarme demasiado en este tema porque no es el objetivo de este artículo, pero si te interesa, Alfredo Caminos, profesor universitario de guion y narración televisiva escribió hace años este maravilloso artículo sobre las crisis del personaje. Así que debes pensar en cómo puedes cumplir esos dos propósitos lo más pronto posible: plantear el conflicto principal y colocar a tus personajes en un momento de crisis. Cómo crear los momentos de conflicto, crisis y resolución Los términos “conflicto” y “crisis” no tienen por qué significar que los personajes se van a enfrentar a un asunto de vida o muerte (aunque si lo hacen, mejor que mejor). Suelo decir que para escribir una novela, mejor dicho, para planificar una novela y no dedicarle meses de trabajo a un proyecto que al final acabaremos abandonando por no saber dónde nos lleva, lo mejor que podemos hacer, el mejor método posible es contestar preguntas. Justo en estos dos conceptos, la planificación y la resolución de cuestiones relacionadas con la narrativa, es en lo que se basa el método PEN, que es el sistema que yo utilizo para escribir mis novelas y el que enseño en mis cursos. En mis años de experiencia como escritor y asesor editorial he comprobado que la mayoría de las novelas que se envían a las editoriales no se publican porque los autores no han sabido enfrentarse al mejor modo de desarrollar los elementos de su novela. Precisamente por eso creé el Método PEN, un sistema con el que irás escribiendo tu novela simplemente contestando a las preguntas adecuadas. Con el Método PEN conseguirás: Evitar el bloqueo creativo Dotar de lógica a tus escritos Planificar tu novela para evitar errores de trama Crear personajes potentes y carismáticos Desarrollar historias que interesen a editores y lectores Poner sobre la mesa argumentos poderoso que mantengan enganchado al lector Construir obstáculos que generen tensión narrativa Preparar conflictos narrativos potentes que impulsen las tramas Escribir finales a la altura de tu historia Dejarás de abandonar proyectos por no saber cómo continuarlos Escribirás por fin la novela que tienes en la cabeza Tendrás opciones reales de publicación Para ayudarnos a determinar los momentos de conflicto, crisis y resolución debemos tener en cuenta los siguientes aspectos: ¿Tienes claro cuál es el conflicto principal que deseas transmitir? No es ninguna tontería. Si no tienes claro qué es lo más importante a lo que se enfrenta tu personaje, si no sabes cuál es su mayor deseo, el motivo por el que se mete en el berenjenal que le va a suponer tu novela, no tienes novela. ¿El conflicto desafía al protagonista, otros personajes, la comunidad? Todo conflicto debe poner a prueba al protagonista. Pero no solo debe afectarle a él. Puede que parte de su familia corra peligro, o que afecte a toda
Método PEN – el sistema con el que por fin escribirás tu novela
Tal vez esto te sorprenda, pero es probable que mi hijo de 5 años sepa más que tú sobre cómo escribir una novela. Y no lo digo por presumir, sino porque él, a estas alturas, tiene claro que para escribir una novela se necesitan una serie de cosas imprescindibles. ¿Sabes tú cuáles son esas cosas? Si dudas, si te quedas pensando, es porque necesitas el método PEN. Cómo escribir un libro (y cómo no hacerlo) Hace ya diez años que escribí mi primera novela. Lo hice “a pelo”. Quiero decir con esto que lo hice por intuición. Por lo que había ido asimilando a lo largo de toda una vida de lector empedernido. Pero a partir de ahí fui cambiando mi forma de trabajar hasta tener por delante un método con el que siempre escribo mis novelas. Mucho de lo que has de tener en cuenta te lo cuento en este artículo en el que explicó cómo escribir un libro. Hay quien dice que escribir un libro no es hacer una ecuación matemática. Y es cierto; que sumes dos más dos en literatura no te garantiza que tu libro sea bueno. Para esto sirve bien una curiosa anécdota: A un escritor le preguntó una dama qué cosas debía incluir en un relato para que fuera interesante. El escritor le dijo que debía contener cierta dosis religiosa, clase, amor y un fuerte componente de intriga. La dama cogió todos esos elementos y compuso lo siguiente: “¡Dios mío! —exclamó la duquesa— ¿quién ha dejado embarazada a mi hija?” Sí, la composición contiene clase, (la duquesa), religión (la exclamación a Dios), amor (o al menos algo de sexo) y una fuerte dosis de intriga (no sabemos quién ha sido el “embarazador”). Pero eso no es literatura, y desde luego no cumple con los mínimos que esperamos de un buen relato. “Para escribir debes saber construir cada uno de los pequeños elementos que conforman una novela” La dificultad de la escritura Ahora bien, el hecho de que esa mujer no usar bien los elementos no significa que el consejo del escritor no estuviera bien dirigido. Es cierto, la literatura no es como las matemáticas; no es ciencia exacta y en ella el orden de los factores sí altera el producto. Pero los factores existen. Están ahí. Es necesario conocerlos. Es más: es necesario dominarlos. Debes saber construir cada uno de los pequeños entresijos por los que se rigen. Y hay muchos elementos, y por tanto, muchos entresijos a construir. Y ahí está la dificultad. El consejo del escritor era bueno… Pero la dama no supo cómo manejar esos elementos. Y aquí es donde la mayoría de las academias de escritura fallan. Me explico: Hay academias estupendas y maravillosas en las que se ofrece mucha, buena y útil información sobre qué cosas debes hacer para construir tu novela. Pero a lo largo de mis nueve años como profesor de narrativa me di cuenta de que, aunque mis cursos eran buenos, y útiles, a la hora de enfrentarse a la construcción de su novela, alumnos que tenían un talento evidente y que trabajaban bien, se encontraban en serias dificultades para llevar a cabo sus proyectos. La práctica y la experiencia: el gran déficit del autor novel Mis alumnos tenían el conocimiento teórico… Pero les faltaba la práctica. Y me pregunté cómo era posible que eso ocurriera, porque en mis clases no solo me dedicaba a impartir el conocimiento. Todo lo contrario: en mis cursos y talleres cada semana se proponen ejercicios para poner en práctica lo que hemos visto en la clase. ¿Cómo era posible entonces que no supieran enfrentarse a la escritura de una novela? Y la respuesta a esa pregunta, en parte, la he contestado más arriba cuando decía que el escrito debe dominar todos los diferentes elementos de una novela, y no solo eso, sino los muchos entresijos que hay para construirlos. Ese es el problema: ¡que son muchos! ¡Son tantos que si no tienes experiencia no sabes ni por dónde empezar! Y claro… Los autores noveles, la gente que se apunta a los cursos de escritura, no tiene experiencia. Hay algo que tengo muy claro desde que imparto cursos de escritura: Si los doy es para que sean útiles. Pero me encontraba con que muchos de mis alumnos, al finalizarlos, a pesar de tener el conocimiento necesario y de haber hecho prácticas eran incapaces de ponerse a trabajar en una novela. Así que, ¿cómo podía solucionar ese problema? Si llevas tiempo intentando sacar al escritor que llevas dentro y no lo consigues, descubrirás que el método PEN está pensado precisamente para facilitarte las cosas. No solo dispondrás de mi apoyo y el de tus compañeros; también dispondrás de una serie de ayudas que te harán más fácil el camino. Estás a un solo click de empezar a realizar tu sueño. ¿A qué esperas para llevarlo a cabo? La clave del Método PEN La respuesta era simple: Tenía que conseguir un sistema por el que los alumnos tuvieran fácil el hecho de enfrentarse a su novela. Dicho así era muy sencillo… Pero llevarlo a la práctica parecía bastante más complicado. Hasta que caí en un detalle básico: Mis cursos de escritura se basan en cómo evoluciona una novela a medida que la vas planificando. Quiero decir que, puesto que eres inexperto y no sabes a qué te enfrentas, lo mejor que puedes hacer es planificar todos los detalles de tu novela. No es una idea personal. En su libro Suspense, cómo se escribe una novela de intriga, Patricia Highsmith dice que “Me parece de lo más aconsejable que un escritor principiante trace un bosquejo del libro capítulo a capítulo –aunque las anotaciones de cada uno puedan ser breves– porque los escritores jóvenes son muy propensos a divagar.” No solo es que sean propensos a divagar… Es que, tal como he podido comprobar por mi experiencia a lo largo de los años al dar clase, los autores que empiezan olvidan muchas de las
Cómo escribir una novela: La guía definitiva para conseguirlo
Uno de los mayores problemas al que se enfrentan los escritores que empiezan es que no saben cómo escribir una novela. Tienen una idea, o un personaje, o una historia, pero vive en su mente. Traspasarla desde ahí al papel se convierte en un misterio, cuando no en un enorme desafío, y no consiguen hacerlo con éxito. Algunos lo logran, pero solo para comprobar que cuando lo envían a las editoriales estas no responden, y si toman el camino de la autoedición apenas logran un puñado de ventas. Este artículo está pensado para ofrecer una guía fiable, y paso a paso, de lo que debes tener en cuenta si quieres escribir una novela con posibilidades reales de éxito. Pero antes de hablar de eso, tenemos que empezar por el principio y aclarar qué es una novela. ¿Qué es la novela? Si bien pueden existir diferentes definiciones de “novela”, según la interpretación de cada profesional, mi propósito es poder aportar algunas consideraciones importantes, derivadas de las conceptualizaciones de algunos autores que han investigado sobre el tema o que han dedicado parte de su vida al desarrollo de este apasionante género literario. Decía Alonso Lafuente (2002) en su investigación “El comentario de textos: la novela”, que “si atendemos a las manifestaciones de diversos críticos, podemos concluir que la novela es un relato ficticio o relato de hechos imaginarios, que admite cualquier extensión (para Forster, no inferior a cincuenta mil palabras), cualquier tema y cualquier estructura y acepta, respecto a su tono inspirador, tanto lo épico como lo dramático, lo lírico tanto como lo trágico o lo cómico y, por supuesto, la combinación y mezcla de tonos diversos”. La novela para los escritores… Una novela también viene a representar el sueño de miles de escritores que anhelan ganarse un espacio al contar una historia que tienen en mente y que necesitan que sea contada. Sin duda, una novela es un acto de amor que representa el desarrollo de meses o hasta años de incansable trabajo para dar con una narrativa que enganche. Esta historia ficticia debe ser coherente, y contar con una serie de acontecimientos que desencadenan una trama en la que los personajes tendrán que tomar decisiones importantes en un espacio y tiempo determinado; todo esto, narrado desde una perspectiva seleccionada por el autor. ¿De qué estamos hablando? Justamente de los principales elementos caracterizadores de una novela, que sí o sí deben estar presentes para estar cada vez más cerca de poder escribir una obra que cumpla con tus expectativas… y las de los demás. ¿Te interesa escribir tu propia novela? Si es así, ¡quiero acompañarte en este maravilloso recorrido! A partir de este momento, podrás disfrutar de un contenido que he preparado para ti y que te permitirá tener bases claras para la escritura de tu novela. Por eso, antes de que empieces a leer el resto de este interesante material, quiero que veas este video que te servirá como un muy buen abrebocas para todo lo que se viene. ¡Vamos, creo en ti! Cómo escribir una novela Esa es la eterna pregunta que se hacen todos los que se acercan por primera vez a esto de la escritura: cómo escribir una novela. Todos, yo también me lo pregunté cuando empezaba en esto. Era Pérez Reverte quien contaba una anécdota hace algún tiempo. Decía que estaba tomando un café en un lugar que suele frecuentar y que de pronto se le acercó un chico que le preguntó eso mismo: cómo escribir una novela. Reverte, un tanto perplejo, le preguntó qué tenía pensado, y le contestó que nada. Le insistió preguntándole por el argumento, o por la época, o por los personajes, y el aspirante a escritor le dijo que no tenía pensado nada de eso. Pero que, al fin y al cabo, se trabaja solo de escribir un libro, que eso lo hace cualquiera. Así está el patio. La gente piensa que escribir una novela es algo simple, al alcance de cualquiera… Qué necesitas para escribir una novela No, no… No pienses que me voy a poner elitista, ni mucho menos. Para escribir una novela no necesitas tener un coeficiente intelectual de 140, ni una imaginación desbordante, ni mucha chispa, ni ser capaz de generar toda clase de situaciones. En realidad, casi cualquiera puede escribir una novela. ¿Qué es lo que necesitas? 1. Saber escribir Esto es obvio. ¿Si no sabes escribir cómo vas a escribir? Dicho así, parece una perogrullada, pero si te mueves un poco entre la gente que empieza a escribir, descubrirás que muchos que desconocen las más básicas reglas de ortografía y gramática aseguran que son “escritores”. Esto es como el que asegura que es arquitecto y nunca aprobó la asignatura de matemáticas. Para escribir necesitas conocer los fundamentos del idioma. De lo contrario lo que salga de tus manos será ininteligible. 2. Tener inventiva No importa qué tipo de novela quieras escribir. Incluso si va a ser una novela histórica en la que muestres acontecimientos y personajes reales vas a necesitar “inventar” cosas. Vas a tener que crear los lugares en los que ocurre la novela, y los vestidos, y las situaciones, y los diálogos… Esto no puede aprenderse. Se tiene o no se tiene. Es como el que tiene oído para la música y el que no. No voy a entrar ahora en este tema, pero si quieres conocer mi opinión, ya escribí hace tiempo un artículo sobre el talento del escritor. 3. Trabajar hasta lograrlo Esto. Esto es lo que marca de verdad la diferencia entre el que quiere ser escritor y el que quiere escribir una novela. Porque no, no es lo mismo. El que quiere ser escritor quiere disfrutar de una especie de “estatus”, o llámalo como quieras, que rodea a los escritores, como si fuéramos iconos de la cultura o algo así (y que a mí me parece una soberana tontería). Pero no quiere trabajar para conseguirlo. Quiere disfrutar de esa sensación y ya. Pero, amigo mío, escribir una novela
Cliffhanger: qué es y cómo usarlo bien en tu novela
Si hay algo que siempre me ha gustado hacer en mis cursos de escritura es ofrecer información adicional a mis alumnos. Hablo mucho de cómo funciona el sector editorial, por ejemplo, en base a mi experiencia como escritor, asesor editorial y corrector de textos. Y procuro responder siempre a las dudas que me plantean, aunque no toquen en el punto del temario que estamos tocando en ese momento. Eso me pasó con el cliffhanger. Por supuesto, es algo que no siempre puedo hacer, porque entonces otras partes del taller de escritura quedarían relegadas y son importantes. Pero afortunadamente para eso está este blog. Así que cuando uno de mis alumnos me pedía hace una semana que le hablara sobre el cliffhanger y cómo usarlo y le dije que lo veríamos más adelante en el curso, decidí que me saltaría el orden que tengo pensado para el curso de escritura que estamos haciendo online en el blog y hablaría de este tema. El concepto de trama Antes de explicar qué es un cliffhanger y cómo usarlo hay otro concepto que debemos tener claro: el de la trama. El término proviene del mundo textil. La trama es el conjunto de hilos que conforman la urdimbre de una tela. Lo mismo ocurre con la narrativa. Todas las tramas deben servir al objetivo de la historia principal La trama, en una novela, es el conjunto de las diferentes líneas argumentales que vamos a ir desarrollando en nuestra historia. Todas ellas deben estar relacionadas de un modo u otro, todas tienen que contribuir a formar un todo en común. Así, por ejemplo, en Muerte y cenizas, mi última novela (y me vais a permitir el momento publicitario), tenemos varias tramas: por un lado unos incendios que parecen provocados, por otro la muerte de un noble, una tercera trama es la del asesinato de unas prostitutas. Esas son las líneas argumentales de la novela. Todas ellas tienen cosas en común. Y luego, hay una última línea argumental que es la relación del protagonista, Gayo, con su esposa Marcela y el resto de su familia. Como podéis ver, todo está conectado, todo sirve a un mismo objetivo: resolver una serie de crímenes que se están desarrollando en Hispalis al tiempo que conocemos al “detective” que realiza la investigación. Qué es un cliffhanger Una vez tenemos claro qué es una trama y para qué sirve, ya volveremos luego sobre ellas y entenderéis por qué era importante hacer ese inciso, vamos a lo que nos interesa. Y empecemos por el principio: Un cliffhanger es un recurso narrativo. Uno de muchos. Su objetivo es el de mantener al lector enganchado a tu novela. Esto es importantísimo tenerlo claro. Ya en este vídeo os hablé de la importancia de atrapar al lector, de engancharlo desde el principio, de impactarle. Pero con hacerlo al inicio de la novela no basta. Tienes que lograr que se mantenga atento, que quiera saber más, que no pueda dejar de leer, que cada rato que tenga disponible sea para coger tu novela y volver a meterse en ella. Y para eso el cliffhanger es una gran ayuda Pero, ¿qué es lo que se hace en un cliffhanger? Básicamente, la idea del cliffhanger consiste en dejar una escena a medias. Un coitus interruptus en la narración. Pero claro, no sirve cualquier escena, ni cualquier momento narrativo. La traducción de Cliffhanger sería algo como “quedarse colgado de un acantilado”. De hecho, la película Máximo riesgo, de Sylvester Stallone, se titula Cliffhanger en idioma original y cuenta la historia de un montañero que se queda más de una vez colgando de sus dedos y a punto de caer en el acantilado. Así que imagínate: estás viendo por primera vez una película, por ejemplo, Indiana Jones y el templo maldito, y resulta que el bueno de Indi está agarrado con los dedos al puente colgante, con el río y los cocodrilos debajo y el sacerdote malvado a punto de arrancarle el corazón… ¡Y justo en ese momento, se va la luz! ¿Entiendes ahora el concepto? Para que un cliffhanger funcione bien, hay que elegir el momento adecuado para cortar la escena. Y es muy fácil decidir cuándo es el momento: solo tienes que tener a tus personajes en un momento de máxima tensión o peligro. Si estás en una escena de ese tipo, ¡bingo! Es el momento adecuado para realizar el cliffhanger y dejar al lector con la incertidumbre de qué va a pasar a continuación. La moda del cliffhanger El cliffhanger en las series de televisión El cliffhanger está de moda. Eso es un hecho. Gran parte de culpa la tiene George R.R. Martin y su Juego de tronos. Pero claro, Martin es un maestro del cliffhanger, no en vano ha escrito guiones para multitud de series de televisión, y ya sabemos cómo funcionan las series de televisión: tienen que terminar un capítulo dejándote con la miel en los labios para que quieras ver el siguiente. Ejemplos de eso hay cientos. Lost es una muestra evidente: cada capítulo te dejaba con ganas de más, te cortaba con un nuevo misterio, o una nueva situación imposible. Claro, lo malo que tenía era que la mayoría de esos elementos luego no se explicaron jamás en la serie: Nunca hagáis eso. Algo en lo que suelo insistir mucho en mis talleres de escritura es que debes ser honesto con tu lector y ofrecerle la explicación de todo en el momento adecuado. Otro ejemplo de serie que utiliza el cliffhanger es The walking dead. Y les funciona: durante treinta minutos de cada capítulo ocurren muy pocas cosas… Pero siempre se las arreglan para que al final los protagonistas se encuentren en una situación imposible, por lo que no podrás esperar a que estrenen el siguiente capítulo. Un ejemplo brutal de cómo usaron el cliffhanger es saber quién muere en The walking dead al final de la sexta temporada, que nos dejó a todos mordiéndonos las uñas durante meses. La historia del cliffhanger
La fundación de Tarento, una colonia espartana
La fundación de Tarento, una colonia espartana De Satirio te hago el regalo Y te concedo también poblar los parajes De la feraz Tarento y ser el azote Que debe sobre el yapigio ejercer sus estragos. Con estas palabras del famoso Oráculo de Delfos se dio origen a la fundación de Tarento, la primera colonia espartana. Pero, ¿quiénes eran los yapigios a los que había que sojuzgar? ¿Cómo, y, sobre todo, por qué, era necesario crear esa colonia y dar paso así a la fundación de Tarento? ¿Quiénes serían sus pobladores? ¿Cuándo se lleva a cabo la fundación de Tarento? Para contestar todas estas cuestiones, en primer lugar es necesario conocer en qué momento de la Historia se llevó a cabo la fundación de Tarento, la antigua Taras. Según la Crónica de Eusebio, este hecho tuvo lugar en el año 706 a.C. Esta fecha está respaldada por los hallazgos arqueológicos: además del descubrimiento de cerámica laconia importada de esa época, se sabe que las tumbas más antiguas de la ciudad datan de finales del S. VIII y principios del VII, lo que cuadra perfectamente con la fecha dada por el cronista. Sin embargo, Esparta solo fundó dos colonias a lo largo de toda su historia: Taras, la que nos ocupa, y Heraclea, en la Dóride, muchos años más tarde, durante la guerra del Peloponeso. ¿Por qué crear una colonia justamente en ese momento, cuando Esparta todavía no era más que una Polis balbuceante y de futuro incierto? El origen de la fundación de Taras: La I Guerra Mesenia Apenas unos años antes, hacia el 710 a.C., había concluido la I Guerra Mesenia, que enfrentaba a mesenios y espartanos. Al finalizar ese conflicto, Esparta se había hecho con el control de fértiles llanuras, asegurándose así poner fin a las dificultades económicas y alimenticias que había estado sufriendo durante los años anteriores. No obstante, esa misma contienda, trajo un nuevo problema a Lacedemonia. Un problema con nombre propio: partheníai. Sobre este grupo recaen aún muchas sombras, pero de lo que no hay duda es de que se convirtieron en sinónimo de problemas, inestabilidad y tensiones políticas. ¿Quiénes eran los partheníai? Para desvelar quienes eran, los especialistas suelen remitirse a la etimología de la palabra. Al parecer, el nombre deriva de parthénos, término que se utilizaba para designar a la mujer soltera, incluso virgen. Antíoco explicaba que estos partheníai eran los hijos de algún núcleo de hombres que se habían negado a combatir en la guerra contra Mesenia, motivo por el cual habían sido declarados esclavos, ilotas. Éforo, en cambio, asegura que eran los hijos que habían nacido producto de uniones ilegítimas entre algunas mujeres y los hombres que habían quedado cuidando de las campiñas, dado los largos periodos de tiempo que los soldados espartanos dedicaban a la campaña mesenia. No se conoce con certeza el origen, pero sí se sabe que, fuera éste cuál fuera, a estos partheníai se les negó la ciudadanía. Habían quedado relegados; dependían por completo en cuestiones jurídicas, sociales y económicas de lo que decidieran otros. No tenían derechos reales. Era un grupo discriminado. Y, por supuesto, no aceptaban esa situación. Comenzaron entonces a plantear una serie de reivindicaciones políticas, que les permitieran ser ciudadanos de pleno derecho, y también socioeconómicas, puesto que se les negaba la parcela de tierra que recibía todo espartiata, así como los esclavos necesarios para que la trabajasen. Incluso podrían haber preparado algunas conspiraciones que no llegaron a buen puerto. La segunda opción: los opositores de Amiclas Otra opción que propone Paul Cartledge, uno de los principales especialistas en la época, consiste en que los partenios podrían haber formado parte de un grupo de opositores que podría seguir latiendo en Amiclas, la última de las cinco poblaciones que fue anexionada a la Polis espartana[1]. El estudioso británico se basa para ello en el hecho de que en Taras, en Tarento, se estableció un fuerte culto a Apolo Jacinto, tal como ocurría originariamente en Amiclas, donde Apolo era tan reverenciado o más que la propia Artemis, contando con un festival propio de gran renombre: el de las jacintias. Puede que fuera solo uno de estos supuestos, o tal vez incluso la unión de todos ellos, pero lo cierto es que los partheníai fueron los que llevaron a cabo la fundación de Tarento, la antigua ciudad de Taras. Falanto: el líder de los partheníai y fundador de Tarento Lo que sí podemos hacer con total seguridad es poner nombre al líder de este grupo rebelde. Se trataba de un hombre llamado Falanto. Curiosamente, él mismo será el fundador de la colonia. Es muy interesante el hecho de que el nombre de este personaje signifique «calvo». Si algo identificaba a los espartanos era, además de sus capas rojas y los grandes hoplones, su largo cabello. Para los espartiatas, lucir una larga cabellera era sinónimo de haber nacido libre, de estatus, de jerarquía. Sin duda, la calvicie de Falanto conllevaría un gran número de burlas y sería una demostración más de su ostracismo social. Este personaje tiene dos facetas muy diferencias: por un lado, su rebeldía, su oposición, su lucha por lograr un estatus que, es evidente, él creía un derecho propio. Por otro, el de héroe fundador, descendiente de Heracles, al que terminarán atribuyéndole una serie de honores divinos. El viaje hasta Tarento Los partenios partieron entonces, guiados por Falanto, en varias naves en dirección al sur de Italia, donde lo que inicialmente era una pequeña población autóctona, Tarento, estaba comenzando a convertirse en una ciudad próspera. Sin embargo, y a pesar de que los hombres dirigidos por Falanto lograron algunas victorias sobre los pobladores de la zona, no fueron capaces ni de hacerse con la ciudad ni tampoco de lograr un territorio propio. La misma llegada de Falanto a la costa fue accidental, pues al parecer su barco zozobró y tuvo que llegar a tierra a nado. La tradición dice que fue transportado a lomos de un delfín hasta la orilla, y tal vez esta historia
¿Fomenta la lectura el nuevo plan de fomento de la lectura?
Qué debe tener un plan de fomento de la lectura Hace unos días saltaba esta noticia sobre que el Gobierno ya ha puesto en marcha un plan de Fomento de la Lectura. Los que me seguís de un modo u otro sabréis que hace mucho tiempo que abogo porque se tomen cartas en este asunto; es necesario un plan de fomento de la lectura. Pero, ¿por qué? Por qué hace falta un plan de fomento de la lectura En primer lugar, porque los españoles no entienden lo que leen. Igual piensas que estoy exagerando mucho, pero no es así. Este artículo de El Confidencial expone con claridad cuál era la situación sobre la lectura en España en el año 2013. Y decir “dramática” me parece muy poco. Los españoles estaban por entonces en el penúltimo puesto de comprensión lectora de toda Europa. Y éramos los últimos en comprensión lectora de matemáticas. Pero el informe PISA, que es el que se encarga de medir estas cosas, se realiza cada 3 años. El último apareció hace unos meses, a finales de 2016. ¿Y qué conclusión sacamos? ¿Hemos mejorado en algo? Pues sí, la verdad… Estamos mejor que hace tres años. Por primera vez, ¡por primera vez!, los alumnos españoles se han puesto al nivel de la OCDE y, de hecho, superan la media. Si la media de Europa tiene 494 puntos, España obtiene 496. Pero no lancemos las campanas al vuelo, que hay mucha tela que cortar aún… Porque seguimos tres puntos por detrás en porcentajes lectores (solo el 7% frente al 10% de la OCDE). Ahora entenderás (espero…) que no exagero cuando digo que los españoles no entendemos lo que leemos. ¿Por qué hay tan bajo índice de comprensión lectora? ¿Qué es lo que ocurre para que no entendamos lo que leemos? ¿Por qué nuestros chavales de instituto o universitarios no captan el mensaje de lo que leen? Este magistral artículo de Natalia K. Denisova para El Imparcial lo explica con claridad: el problema es de educación. Arranca su artículo con un dato demoledor: “Casi el 40 % de españoles no lee, pero la lectura es la segunda actividad cultural. Imaginen ustedes, pues, cómo será la situación de las actividades que ocupan las siguientes posiciones de esta lista.” A mi, la verdad, me dan escalofríos solo de pensarlo. La respuesta a por qué hay tan bajo índice de comprensión lectora es justamente esa: casi la mitad de españoles no lee, y del otro 60%, la inmensa mayoría son lectores esporádicos. Según un informe que publicó el CIS hace 10 meses y que aquí resume Estandarte, el 39,4% de los españoles no lee nunca. El 7%, lee un libro al año; el 28%, entre dos y cuatro libros al año; Solo el 9% lee 13 libros al año. En España no se lee. Por eso hay mala comprensión lectora. Y un país que no entiende lo que lee, es un país irremediablemente pobre, incapaz de avanzar, incapaz de crecer, incapaz de evolucionar, incapaz de crear nuevas rutas científicas, artísticas… Está condenado a la miseria. Por eso es necesario un plan de fomento de la lectura Qué propone el plan de fomento de la lectura Para empezar, obligar a leer. ¡Meeeeck! ¡Error! No se trata de un plan de obligación a la lectura. Se trata de un plan de fomento, de protección, de promoción de la lectura. Si ya de entrada entendemos que para mejoremos como lectores hay que obligarnos a leer estamos ante un problema, porque si no me gustan las lentejas, por más que me obligues a comer lentejas, no las voy a disfrutar. ¿Va a hacer algo el plan de fomento de la lectura a parte de obligar a leer? Sí, sí… Va a hacer cosas. Puedes verlas todas aquí, en el nuevo plan de fomento de la lectura, pero yo te las resumo: -Va a apoyar las ferias del libro -Tomará acciones de fomento de la lectura en municipios de menos de 50.000 habitantes. -Realizará acciones de fomento de la lectura en el sector del deporte. (¿? ¿? Vamos, que ni idea de qué quiere decir esto…) -Realizará acciones de fomento de la lectura en el ámbito universitario. -Creará nuevos espacios de lectura. -Creará proyectos que vinculen la lectura al desempeño laboral. -realizará acciones de fomento de la lectura entre la población infantil y juvenil fuera de los centros de enseñanza. -Pondrá en marcha proyectos de colaboración con entidades especializadas. -Elaborará material y recursos para familias y mediadores. -Comenzará acciones de fomento de la lectura en entornos digitales frecuentados por jóvenes -Tomará acciones que promuevan la igualdad de oportunidades en el acceso al libro por grupos de población con dificultades sensoriales, psíquicas, lingüísticas y socioeconómicas. -Pondrá en marcha acciones de fomento de la lectura entre la población mayor. -Fomentará la lectura entre la población reclusa. -Creará un logotipo que identifique las acciones incluidas en el Plan (Yuhu!, ¡¡tendrá un logotipo!! ¡Qué pedazo de plan de fomento! -Tomará acciones de comunicación en el ámbito de la lectura -Pondrá en marcha proyectos en colaboración con los medios de comunicación. -Creará una página web que sirva como centro de recursos. (¡Y también tendrá página web! ¡Esto ya es la caña de España!) ¿Cómo hará todo esto el plan de fomento de la lectura? Pues verás, van a poner una serie de recursos, y van a activar la lectura. Pondrán en marcha colaboraciones, y fomentarán el diálogo y la lectura. ¡Y van a hacer logotipos! Me pongo en plan irónico porque… E. plan de fomento de la lectura no explica cómo se van a llevar a cabo las acciones para fomentar la lectura. ¡Toma ya! Es decir: Señores, vamos a fomentar la lectura. Este es el plan para el fomento de la lectura. ¿Y cómo van ustedes a fomentar la lectura? Ah, bueno… Eso no lo sabemos, tomaremos acciones y veremos con quién hablamos y trataremos el tema con los medios de comunicación para que digan lo importante que es leer. En fin…