Hay algo que a lo largo de la Historia no ha cambiado para la Iglesia… Satán sigue entre nosotros. Y Satán está íntimamente ligado con la brujería, especialmente en el Siglo de Oro. En el Catecismo de la Iglesia católica se puede leer: “Aunque Satán actúe en el mundo por odio contra Dios y su reino en Jesucristo, y aunque su acción cause graves daños en cada hombre y en la sociedad, esta acción es permitida por la divina providencia que con fuerza y dulzura dirige la historia del hombre y del mundo. El que Dios permita la actividad diabólica es un gran misterio”. Nunca fue esto tan evidente como en los casos de brujería en el Siglo de Oro. La brujería en la Edad Media La Edad Media se convirtió en la era dorada de la brujería y los pactos con el diablo. El obispo Atanasio en su obra Vida de Antonio, de enorme difusión gracias a una traducción al latín en el año 388, relata visiones y ataques diabólicos sufridos por el célebre ermitaño san Antonio. “Vi al pie de mi cama un pequeño monstruo de forma humana. Tenía el cuello delgado, la cara seca, los ojos muy negros, la frente estrecha y arrugada, la nariz chata, una boca enorme, los labios hinchados, el mentón corto y afilado, una barba de macho cabrío, las orejas rectas y puntiagudas, los cabellos tiesos y en desorden, unos dientes de perro, el occipucio puntiagudo, corcovado de pecho y espalda, los vestidos sórdidos; el monstruo se agitaba furiosamente”. Así describe el monje Raoul Glaber en su libro Histoires, escrito a finales del siglo X, su visión de un demonio. Y este tipo de sucesos fue de lo más común. La brujería en el Siglo de Oro Y la brujería fue a más en el Siglo de Oro. En diversas regiones españolas, francesas e italianas, se celebraron numerosos aquelarres. Por ejemplo, en el s. XVI, Pierre de Rostegny, señor de Lancre y juez investigador sobre causas de brujería, en sólo cuatro años, llevó a la hoguera a 600 mujeres acusadas de practicar la brujería y establecer contacto con el diablo. En los s. XV-XVII, la brujería y la demonología sufrieron una expansión nunca antes conocida. Se escribieron multitud de libros y tratados sobre los demonios. Se llegó a hacer listados con demonios que llegaron a contar más de 133 millones de nombres. Eran temas tan habituales, que brujas y hechiceras incluso aparecen en la literatura de la época como algo común. Cervantes mismo trata el tema en El rufián dichoso. Y ahí está La Celestina, y tantos y tantos otros libros que tratan la brujería en el siglo de oro. La epidemia de brujería del Alto Aragón Durante los años 1637-1642 hubo una epidemia en el Alto Aragón que afligió las villas de Sandiniés y Tramacastilla, Saqués, Sallent, Jaca, Villanúa, Pueyo de Jaca y Piedrafita. Setenta y dos mujeres, todas de buena reputación, de entre ocho y veinte y cinco años, de repente estuvieron poseídas por el demonio. Sabemos sus nombres: Mariana Lope, Magdalena Lope, Ana Picón, Juana Pardo, Isabel Pardo, Catalina Acín… El 24 de septiembre de 1638 Jacinto de Robles, el secretario del gobernador de Aragón, informó a la Inquisición de Zaragoza de que, en una visita reciente a Jaca, había encontrado una epidemia de sesenta endemoniadas. Sus síntomas fueron los siguientes: cayendo al suelo, las mujeres sintieron una constricción en las gargantas como si fueran estranguladas. Se sumieron también en un sueño profundo cuando intentaban oír misa. Veían la Eucaristía transformándose en pan negro. Quedaron sin sentido durante el sacramento de penitencia. Percibieron unos insectos corriendo bajo su piel. Perdieron sensibilidad en sus miembros. Sufrieron depresiones pero aun así se reían sin control. Los síntomas físicos incluían fiebre, vómito y dolores de cabeza y vientre. Algunas se tiraron de alturas grandísimas sin hacerse daño. Se envió al inquisidor Bartolomé Guijarro y Carrillo, pero murió de repente (se cree que hechizado). Alexandre de Lezaeta le sustituyó y se envió también al exorcista Luis de la Concepción. Se encontró culpables de esta epidemia a tres hombres, tres brujos: Pedro Arruebo, Miguel Guillen y Juan de Larrat, que confesaron que habían hechizado a las mujeres mientras las seducían. Varias de esas mujeres fueron enviadas a Zaragoza para ser exorcizadas. Se llevaron a cabo exorcismos públicos durante los cuales los demonios se negaron a salir antes de que se matara a los magos que habían causado todo aquello. Las mujeres vomitaron hechizos hasta ensangrentárseles las bocas y los labios. Uno de los hechizos que se producían en esta epidemia se conserva todavía en el Archivo Histórico Nacional. Una hoguera de hechizos se quemó en el cementerio parroquial de Tramacastilla, pero las endemoniadas se tiraron a las llamas de fuego, intentando recobrarlos. Ellas fueron exorcizadas dos horas cada mañana y dos horas cada tarde. Algunas fueron exorcizadas con éxito, pero otras cayeron otra vez bajo la influencia del demonio. Los supuestos “brujos” fueron ajusticiados por las autoridades. Las relaciones de sucesos y la brujería en el Siglo de Oro Esto es un solo caso. En el Siglo de Oro se comienzan a publicar las llamadas “Relaciones de sucesos”. Se les considera las precursoras del periodismo. Eran un medio de difusión de noticias a través de un soporte físico generalmente bastante precario. Hay varias que se refieren a exorcismos, posesiones demoníacas y brujería. Una de ellas me sirvió para comenzar a orientar La boca del diablo, mi nueva novela. “La Relación de un caso raro en que fueron expelidos de una mujer casada muchos demonios, en la villa de Madrilejos, a los 14 días del mes de octubre de este año pasado 1607 (Aniversario hace 2 días: 411 años) por el padre Luis de la Torre, de la Compañía de Jesús” (sí, ese es el título) ocupa 11 páginas y puede encontrarse en la colección de jesuitas de la Biblioteca de la Real Academia de Historia. En ella se ofrecen detalles de la posesión de
Aníbal contra Roma. Nuevo Podcast junto a Javier Pellicer
Empiezo por fin a retomar la normalidad que pretendo para este blog, más personal y en el que quiero tratar temas históricos entre otras cosas, y para ello nada mejor que volver con un nuevo episodio del podcast que ya puse en marcha en julio. Como creo que estar todos los meses hablando yo solo puede ser un rollo para todos, he decidido que intentaré hacer dos episodios mensuales, uno en el que yo mismo cuente alguna historia, y otro con un invitado que nos hable de alguna otra. Y para empezar este nuevo formato no podía traer a nadie mejor que a Javier Pellicer, buen amigo y excelente escritor que acaba de publicar Leones de Aníbal, con el fin de que nos hablara de Aníbal contra Roma, ese paso increíble del ejército cartagines hacia la Península Itálica, las Guerras Púnicas y todo lo que hubo alrededor. La primera Guerra Púnica: antes de Aníbal contra Roma Antes de meternos a fondo con la rivalidad de Aníbal contra Roma nos dedicamos a analizar los antecedentes. En el podcast descubrirás que dedicamos unos veinticinco minutos a hablar de lo que ocurrió antes del magistral movimiento de Aníbal y su ejército. Así nos enteramos que Roma ganó la I Guerra Púnica contra pronóstico e in extremis en una batalla naval. Esto provocó unas sanciones durísimas para Cartago que no le fue fácil abordar. Además, provocó que la falta de liquidez llevara a los mercenarios del ejército cartaginés a una auténtica revuelta que tuvo en jaque a los cartagineses. De hecho, las primeras escaramuzas de esta guerra cayeron del lado mercenario. Fue entonces cuando surgió una figura importantísima: Amilcar Barca. Este general, que provenía de una de las familias más poderosas de Cartago, pudo poner fin a la revuelta. Y como no podía ser de otra forma, una vez solucionado un problema le pidieron que pusiera fin a otro: ¿de dónde iba Cartago a obtener el dinero suficiente para pagar a Roma? Amílcar sorprendió a todos cuando propuso volver la vista hacia Hispania. Hasta entonces, en Hispania había algunas colonias, pero nadie le había prestado demasiada atención, por lo que sus riquezas estaban intactas. Hispania y el germen de la idea de cruzar los Alpes Pero había un enorme problema: para poder conquistar los territorios hispanos se necesitaba un ejército, y Cartago no podía, en virtud del tratado de rendición que había firmado con Roma, utilizar ninguna nave para fines militares. Es decir: el ejército cartaginés no podía viajar en barco desde la actual Túnez hasta Hispania. Amilcar resolvió ese problema de una forma brillante: reunió a su ejército y avanzó por tierra por todo el norte de África hasta llegar a las Columnas de Hércules. Allí, en botes y barcas, trasladó al otro lado del estrecho a todos sus hombres. Roma ni siquiera llegó a enterarse de la jugada: cuando quiso darse cuenta, el ejército cartaginés ya campaba por Hispania a sus anchas. Para entonces Aníbal ya había nacido, algunos dicen que su madre fue una princesa Íbera, aunque el hecho de que naciera en Cartago parece descartar esa idea. Viajó junto a su padre y seguramente aquella marcha le dio la experiencia necesaria para, años más tarde, emprender el viaje por los Pirineos y los Alpes. Los motivos para la II Guerra Púnica Amilcar encontró la muerte en Hispania en uno de los pocos movimientos íberos que lograron sorprenderle: soltaron contra su ejército una manada de toros embolados que causaron estragos en el campamento. El mismo Amilcar murió en un río debido a la estampida. Quien le sucedió fue su yerno, Asdrúbal. Asdrúbal tenía un caracter bien diferente al de su suegro: mucho más comedido y diplomático, se dedicó, principalmente, a negociar y llegar a acuerdos con los hispanos, como bien demuestra el hecho de que casara a Aníbal con una princesa local. Pero tanta diplomacia no le sirvió de mucho y al final terminó muriendo asesinado. Así llegó la hora de Aníbal. Porque la rivalidad de Aníbal contra Roma pronto encontró una forma de canalizarse: Sagunto. El tratado de paz firmado tras la I Guerra Púnica establecía que Roma no podía mantener ciudades por debajo del Ebro. Sagunto se encontraba en la orilla sur del gran río y era aliada de Roma. Cierto es que había tratados anteriores que establecían otras cosas… El caso es que Sagunto fue el motivo por el que Cartago y Roma volvieron a alzarse en armas. La II Guerra Púnica Fue entonces cuando salió a la luz el verdadero genio militar que se escondía bajo Aníbal. Dividió sus tropas para no dejar desguarnecida ni Cartago ni Hispania, y lo hizo de un modo sorprendente: trajo a las tropas africanas a la península ibérica y se llevó a los hispanos al norte de África: de este modo se reducían las posibilidades de deserción pues, en realidad, los hombres estaban demasiado alejados de sus hogares como para sentir la tentación de regresar a ellos. Aníbal, por su parte, tomó el grueso del ejército. Las fuentes romanas llegan a decir que sumaban cien mil efectivos, aunque los historiadores actuales son más comedidos y hablan de un ejército de unos cuarenta mil hombres, que no es poca broma. Con semejante monstruo comienza Aníbal su viaje. Cruza primero los Pirineos y más tarde los Alpes, luchando por el camino, o forjando alianzas, con todo el que se encuentra. Pisando ya suelo italiano se encuentra con Escipión, el padre. Por entonces, el hijo, que más tarde sería el famoso general conocido como El Africano, mandaba solo un contingente de hombres dentro del ejército de su padre. Y menos mal que fue así, ya que de no haber sido por la actuación del hijo, Escipión padre hubiera muerto en aquella primera batalla en la que los romanos fueron derrotados. Nada se opuso a Aníbal. Derrotó a todo el que se enfrentó a él y llegó a las puertas de Roma. Pero no atacó la ciudad. Los motivos no están claros pero en
La máquina del tiempo, mi nuevo podcast de Historia
Echo de menos la radio. Esto es una realidad. Me encanta la radio. No me refiero a ser entrevistado en la radio: eso es algo que va con la profesión de escritor y unas veces apetece más y otras menos. Unas veces disfrutas como un enano con la entrevista y otras es un desastre porque el periodista de turno no tiene interés alguno por ti ni por tu libro, y eso se nota. No, lo que yo echo de menos es mi programa de radio. Apalabrados fue una experiencia maravillosa en la que disfrutaba como un niño. Y desde que dejamos el programa siempre he tenido un pequeño vacío. Por eso, cuando me decidí a potenciar mi faceta como autor tuve claro que una de las cosas que iba a hacer era poner en marcha un podcast de Historia. La máquina del tiempo, mi podcast de historia Lo que pretendo en este podcast de Historia, cuyo primer episodio lo he grabado sin que tuviera título (que sí, que lo de echar de menos la radio no es una frase echa), es hablar de aspectos históricos que me parecen interesantes y sugerentes. O de personajes históricos que quedan inevitablemente relegados al olvido. O de momentos históricos que nadie recuerda. Durante la documentación para mis novelas descubro muchos detalles, muchos aspectos históricos que al final no tienen cabida en la obra pero que me parecen interesantes, que merecen ser conocidos. Así que creo que un podcast de Historia puede cubrir ambas necesidades: por un lado, volver a ponerme frente a un micrófono, aunque sea en casa y con medios rudimentarios, y por el otro el de dar salida a toda esa información que se queda en el tintero. Y aquí vengo con el primero de estos podcast de Historia para hablar de las rutas caravaneras del siglo XI Las rutas caravaneras del siglo XI Durante el siglo XI, y posteriores, en el norte de África se dio un fenómeno sorprendente: un auténtico río de oro, no tan figurado como pueda parecer, cruzaba de norte a sur el Gran Desierto, el Sahara. Desde Fez hasta Khumbi Saleh, la capital del antiguo imperio de Ghana, pasando por Sijilmasa, Farsía, y Awdagost, miles de camellos llevaban mercancías de un punto a otro, a través de un auténtico infierno en forma de desierto. Durante unos años esa ruta estuvo controlada por el Califato cordobés, lo que permitió que se pusiera en marcha la ciudad palatina de Medina Azahara. Para ello, la ciudad de Fez era clave. Miles de cordobeses habían sido deportados años antes y se habían asentado en Fez, por lo que las dos ciudades, Córdoba y Fez, tenían un vínculo estrecho. Pero si bien el centro neurálgico para las transacciones era Fez, el auténtico punto de partida era Sijilmasa, una ciudad sorprendente, hoy con solo algunas pocas ruinas en pie, que se alzaba al norte del desierto. De aquí partían las caravanas hacia el sur y en ella se realizaban algunas transacciones sorprendentes de las que te hablo en este primer podcast de historia. Las primeras escalas: Farsía, Guelta Zemmur y Awlil Desde Sijilmasa se viajaba durante seiscientos kilómetros, sin escala alguna en busca de agua, hasta el pozo de Farsía. Esta primera parte del viaje era una de las más duras y llevaba varias semanas. En este primer tramos e atravesaban las terribles y mortíferas hamadas del Draa y Tinduf. Desde Farsía se viajaba hasta Guelta Zemmur, una población un poco más al sur, donde de nuevo se hacía acopio de agua. Para llegar hasta aquí había que atravesar una inmensa planicie, la del Tiris, en la que no hay referencias visuales y es fácil perderse. Más tarde venían las dunas de Azeffal, y por fin, después de un mes de viaje, se llegaba a Awlil, siempre con el Siroco haciendo del camino un infierno de arena. La llegada a Khumbi Saleh En Awlil se cargaban enormes planchas de sal que valían una auténtica fortuna y se reiniciaba el viaje, en esta ocasión hacia el este. Se cruzaba la llamada “montaña de los dátiles”, Adrar Tamar y el destino era Awdaghost. Se trataba de una ciudad importante que impresionaba al visitante. Había sido construida cinco siglos antes y en ella se adecentaban las mercancías que pensaban venderse en la capital del reino, se reparaban desperfectos y se procuraba que todo estuviera en orden para conseguir el mayor precio posible en las subastas. Desde Awdaghost se necesitaban aún quince días más de viaje para llegar a la capital. Pero cuando se hacía se descubría una ciudad imponente, dividida en dos distritos: El Ghaba, donde se encontraba el palacio real, un castillo fortificado rodeado de bosques sagrados, y el distrito comercial, con hasta doce mezquitas. Las mercancías De nada sirve una ruta comercial si no hay nada que vender y comprar. Y había mucho que cambiaba de manos en Khumbi Saleh. Desde Córdoba llegaban artículos famosos en todo el Mediterráneo, como la increíble cerámica vidriada cordobesa y el estupendo aceite de oliva. Además de la sal, que era un bien de incalculable valor. En Ghana se compraba todo ello a precios altísimos gracias a las minas de oro que se encontraban cerca y que convertían al emperador ghanés en uno de los hombres más ricos del mundo. Pero no solo se compraba: también se vendía. Y la mayor mercancía que partía desde Ghana hacia el norte eran los esclavos. De todo esto hablo en este primer podcast de historia. Te invito a que me acompañes a realizar un viaje de norte a sur del Gran Desierto… Y a todos los que vendrán después.
Mi opinión sobre una columna de fuego, de Ken Follet
Mi opinión sobre Una columna de fuego Una de las cosas que quiero hacer en esta nueva etapa es hablar de los libros que leo, o he leído, y explicar mi opinión sobre ellos. Una reseña de toda la vida, vamos. Pero lo haré analizando la novela como si fuera un informe de lectura, hablando de las tramas, los personajes, los diferentes elementos narrativos, los posibles fallos que haya podido encontrar… Y para empezar, nada mejor que hacerlo con Una columna de fuego, la última novela de Ken Follet ambientada en el universo de Kingsbridge. Y aviso, siempre habrá spoilers… El inicio de una columna de fuego Una de las cosas que aprendí leyendo a grandes autores como Ken Follet es la importancia de atrapar al lector desde el principio y, en ese sentido, una columna de fuego no decepciona. En las primeras páginas vemos a un joven, Ned Willard, volviendo a Kingsbridge tras pasar un año fuera, en Calais, donde ha estado aprendiendo sobre una parte del negocio familiar dedicado al comercio. Su principal deseo es encontrarse con Margery Fitzgerald, la hija del alcalde de Kingsbridge. Como uno ya es perro viejo en esto, sabe de inmediato que ese va a ser el hilo del que tirará Follet para atrapar al lector. Nada más tocar tierra, Ned descubre que si tenía pensamientos de desposar a Margery va a ser misión imposible, porque la familia tiene para ella otros planes: casarla con el hijo del vizconde de Shiring. Ya está. Estás perdido. Follet te plantea desde el primer momento un conflicto narrativo, uno de los más viejos y utilizados, pero que siempre funciona: un amor prohibido. Desde que Shakespeare lo petara con Romeo y Julieta, esto siempre ha funcionado. Y vuelve a hacerlo. Quieres saber si estos dos enamorados terminarán juntos o no. Valoración del inicio Y lo interesante es que, en realidad, el eje central de la novela no es la relación entre Ned y Margery. Una columna de fuego no es una historia de amor, aunque haya varias historias de amor entrelazadas. Es una novela ambiciosa, demasiado ambiciosa en mi opinión, cuyo eje principal son las intrigas político-religiosas ocurridas durante el reinado de Isabel y el alzamiento del protestantismo, tanto en Inglaterra como en Francia durante el final de la dinastía Valois y la llegada de Enrique IV. Pero como presentar eso de entrada sería bastante difícil de digerir, Follet, como buen conocedor de los lectores, nos pone la zanahoria por delante y nos dejamos guiar como corderos al degüello. Por tanto, el inicio de Una columna de fuego funciona a la perfección. Un diez. Las tramas de Una columna de fuego Follet plantea varias tramas que se van a ir desarrollando en una auténtica novela río. Vamos a detallarlas: El amor entre Ned y Margery (y los problemas que provocará). La historia de Barney (el hermano de Ned) El ascenso y caída de Pierre Aumande en Francia Silvie y su familia, que nos presentará el punto de vista Hugonote. Los intentos franceses por destronar a Isabel de Inglaterra Las historias de todos estos personajes principales van a ir entrelazándose a medida que se cruzan sus caminos y los acontecimientos históricos avanzan. Decía antes que Follet ha sido en esta ocasión demasiado ambicioso, y lo creo firmemente. No solo plantea contar lo que está ocurriendo en Inglaterra, sino que también narra lo que pasa al mismo tiempo en Francia. Tanto querer abarcar es demasiado, en mi opinión, y el resultado es un exceso de saltos de un lado a otro del Canal de la Mancha sin que pueda profundizar demasiado ni en uno ni en otro. ¿Qué cuenta cada trama? Ned y Margery Por supuesto, su amor está prohibido y ella se ve obligada a darle de lado de mala manera. Esto provoca que Ned entre al servicio de la por entonces princesa Isabel y termine convirtiéndose en algo así como jefe del espionaje británico antes de que existiera el MI6. Margery se casa con el hijo del vizconde y sufre abusos por parte de su suegro, lo que utiliza Follet para seguir presionando en la triste situación de los dos jóvenes. Ned, por su parte, viaja a Francia, donde conocerá a Silvie y terminará casándose con ella. Muchos años después, tras el asesinato de Silvie (de nuevo más pesar para el pobre Ned), tendrán la oportunidad por fin de estar juntos, primero como amantes y más tarde como esposos, poniendo así final el feliz esperado, aunque con altibajos, al conflicto que presentaba al inicio de la novela. Barney Esta es una trama completamente accesoria y no está relacionada con el resto de la historia. Lo cierto es que creo que sobra por completo en la novela. No aporta nada. Barney vive en Sevilla, de donde tiene que escapar por la presión inquisitorial. Se enrola en los Tercios junto con un primo y un esclavo y terminan como soldados de artillería en Flandes. Tras asesinar a un capitán, logran huir. Barney se enrola en un barco en el que estará varios años dando vueltas por los mares y sus dos compañeros se establecerán en Ginebra. Se nos cuenta que el primo y el esclavo se convierten en personajes de cierta importancia en la ciudad gracias a su negocio de fundición… Y de pronto desaparecen de la trama, no se vuelve a saber nada más de ellos cuando estamos aún a mitad de la novela. Es un error de novato de Ken Follet que me sorprendió. Yo lo cometí en Hijos de Heracles. No concibo que Follet haya metido la pata de esa forma, dejando al lector sin saber nada más de unos personajes a los que les ha prestado bastante atención. Barney, por su parte, se enamora en el Cariba de una mestiza a la que deja embarazada pero a la que no volverá a ver hasta siete años más tarde. Al regresar, ella está moribunda después de una larga enfermedad. Barney conoce así a su hijo
Cómo hacer la descripción de un personaje usando la etopeya
[et_pb_section bb_built=”1″ admin_label=”section” _builder_version=”3.22″ global_colors_info=”{}”][et_pb_row admin_label=”row” _builder_version=”3.25″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”][et_pb_column type=”4_4″ _builder_version=”3.25″ custom_padding=”|||” global_colors_info=”{}” custom_padding__hover=”|||”][et_pb_text admin_label=”Text” _builder_version=”4.10.7″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”] “Los personajes tienen que ser únicos y reconocibles”. Seguro que has escuchado esta frase, o alguna con un mensaje parecido, más de una vez (y más de dos también). Es estupendo saber que tienes que lograr que tus personajes sean únicos. Pero claro, la dificultad está en conseguirlo. Normalmente, eso se logra en la caracterización de los personajes. Sin embargo, no puedes dejar de lado la importancia de la descripción a la hora de hacer a tus personajes identificables. Por eso hoy quiero hablarte de cómo hacer la descripción de un personaje. Para empezar, has de saber que tienes tres opciones a la hora de describir. Puedes utilizar la etopeya, la prosopografía, o el retrato. En este artículo te hablaré de la etopeya y dejaremos las otras fórmulas para el siguiente de esta serie dedicada a la descripción. Dicho así parecen cosas complicadas, pero en realidad no lo es. Así que vamos a meternos en harina y ver qué podemos hacer para lograr la descripción de un personaje verdaderamente único. [/et_pb_text][et_pb_image src=”https://teopalacios.com/wp-content/uploads/2020/05/1.png” alt=”Descarga eBook aquí” title_text=”Descarga eBook aquí” url=”@ET-DC@eyJkeW5hbWljIjp0cnVlLCJjb250ZW50IjoicG9zdF9saW5rX3VybF9wYWdlIiwic2V0dGluZ3MiOnsicG9zdF9pZCI6IjIzMDYzIn19@” url_new_window=”on” align=”center” _builder_version=”4.4.8″ _dynamic_attributes=”url” global_colors_info=”{}” /][et_pb_text _builder_version=”4.18.0″ global_colors_info=”{}” background_pattern_color=”rgba(0,0,0,0.2)” background_mask_color=”#ffffff” text_text_shadow_horizontal_length=”text_text_shadow_style,%91object Object%93″ text_text_shadow_horizontal_length_tablet=”0px” text_text_shadow_vertical_length=”text_text_shadow_style,%91object Object%93″ text_text_shadow_vertical_length_tablet=”0px” text_text_shadow_blur_strength=”text_text_shadow_style,%91object Object%93″ text_text_shadow_blur_strength_tablet=”1px” link_text_shadow_horizontal_length=”link_text_shadow_style,%91object Object%93″ 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quote_text_shadow_horizontal_length=”quote_text_shadow_style,%91object Object%93″ quote_text_shadow_horizontal_length_tablet=”0px” quote_text_shadow_vertical_length=”quote_text_shadow_style,%91object Object%93″ quote_text_shadow_vertical_length_tablet=”0px” quote_text_shadow_blur_strength=”quote_text_shadow_style,%91object Object%93″ quote_text_shadow_blur_strength_tablet=”1px” header_text_shadow_horizontal_length=”header_text_shadow_style,%91object Object%93″ header_text_shadow_horizontal_length_tablet=”0px” header_text_shadow_vertical_length=”header_text_shadow_style,%91object Object%93″ header_text_shadow_vertical_length_tablet=”0px” header_text_shadow_blur_strength=”header_text_shadow_style,%91object Object%93″ header_text_shadow_blur_strength_tablet=”1px” header_2_text_shadow_horizontal_length=”header_2_text_shadow_style,%91object Object%93″ header_2_text_shadow_horizontal_length_tablet=”0px” header_2_text_shadow_vertical_length=”header_2_text_shadow_style,%91object Object%93″ 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z_index_tablet=”0″] Cómo describir un personaje usando la etopeya Para empezar, has de saber que la etopeya no es más que una figura retórica que se encarga de describir los aspectos internos de los personajes, los rasgos morales o psicológicos de la persona: costumbres, virtudes, talentos, defectos, cualidades morales, vicios, carácter, estado de ánimo… Todo lo relativo a su “yo” interno. Como puedes imaginar, es una palabra de origen griego compuesta por “ethos”, (costumbre, moral, carácter) y “poeia” (describir). En un principio se utilizaba para mostrar los rasgos éticos y morales, pero con el paso del tiempo el concepto se desarrolló y ahora se usa también para mostrar el carácter de la persona, las diferentes actividades que realiza, las actitudes, los sentimientos, y todo lo que nos parezca o llame la atención de un personaje. Cuando realizamos la descripción de un personaje utilizando la etopeya, lo que buscamos es mostrar su mundo interior, su forma de ser, de pensar, de comportarse. Su manera de ver el mundo y moverse en él. Qué se hace en una etopeya Por tanto, se puede hacer la descripción de un personaje tanto desde el exterior (de lo que hablaremos a continuación) como del interior. Podemos hablar de su físico o de su personalidad. En la etopeya nos atrevemos a describirlo desde el punto de vista psicológico, destacando sus virtudes o poniendo énfasis en sus defectos y tal vez sus vicios. Cuando el énfasis de una descripción está puesto en los rasgos, tales como los sentimientos, las creencias, las virtudes o los defectos y en fin todo aquello que conforma la personalidad de un individuo, estamos describiendo su personalidad, y esto es lo que hace creíble a un personaje. Lo que permite que el lector se pueda identificar con él. Evidentemente, la etopeya es una descripción que se da a lo largo de todo el relato de una novela, en la que el personaje va mostrando vez tras vez su forma de ser. Puede que el personaje no sufra cambios de personalidad a lo largo de la historia, aunque también puede mostrar que “crece”. Ejemplo de etopeya Voy a ponerte dos ejemplo para que entiendas a qué me refiero. Tú puedes hacer la descripción de un personaje utilizando una etopeya directamente a través del narrador, que sea él quien defina el interior del personaje. Esto se da por ejemplo en El principito cuando se dice que “era muy ingenuo, imaginativo, feliz y muchas veces distraído”. Hay muchas descripciones de este tipo en la literatura. Puedes ver algún ejemplo más aquí si quieres. Pero a nadie nos gusta que nos digan cómo es una persona, ¿verdad? Preferimos conocerla por nosotros mismos, porque quien a ti te puede parecer estupendo, yo puedo creer que es un estúpido o un creído, por decir algo. Y para conocer a los personas la mejor manera es ver cómo actúan. Esa es la mejor forma de realizar una etopeya: desarrollando a lo largo del relato de tu novela las acciones, las formas de pensar, de hablar, las motivaciones, los vicios, las costumbres, etc. de tus personajes. El ejemplo de William en Los pilares de la tierra Vamos a usar como ejemplo de esto a William, el conde de Shiring de Los Pilares de la Tierra. Ya desde muy joven se nos muestra como un personaje violento, sin valores morales, sediento de sangre, capaz de hacer cualquier cosa por conseguir lo que quiere. No se nos explica que es así, sino que son múltiples los casos en los que se nos muestran esos rasgos de su personalidad a través de sus actos. Por ejemplo, cuando después de ser rechazado por Lady Aliena unos meses antes va a verla con intención de convencerla, y mientras ella le está abriendo su corazón para explicarle la importancia de elegir bien un marido, él está pendiente de lo que ocurre en el salón y no le presta atención. Muestra egoísmo y falta de interés en ella. Más tarde, cuando William hereda, se encuentra con que está casi arruinado. Sus rentas han caído. Tiene las mejores tierras de cultivo, casas y
La boca del diablo. Puesta al día de mis proyectos
Decía en el artículo con el que he puesto en marcha esta web personal que soy autor de novela histórica. Pero claro, el movimiento se demuestra andando, así que una de las cosas que pretendo hacer mes a mes es una puesta al día de cómo avanzo con mis proyectos, mis relatos, mis artículos. La idea va a servir en un doble sentido. Por un lado, quien quiera conocer mejor con qué me estoy moviendo y en qué trabajo podrá hacer un seguimiento mensual. Pero además a mí me servirá para no perderme, para tener un objetivo por delante y no dormirme en los laureles. El tema más importante de este mes (y probablemente de los siguientes) será La boca del diablo, claro. Luego te hablo de ella. Artículo para Clío Tal vez no lo sepas, pero desde hace más de un año soy colaborador habitual de la revista Clío. Es una de las revistas divulgativas de Historia que puedes encontrar cada mes en el kiosko. También puedes suscribirte a ella desde este enlace. Esta mañana he enviado a mi agente, Deborah Albardonedo, que es la que se encarga de hacer los envíos y estar en contacto con la revista, el último artículo que he escrito. Aunque a menudo escribo artículos más largos, tengo una columna mensual en la que muestro algunos casos que investigó la inquisición, algunos a personajes famosos e importantes, otros a completos desconocidos. La columna de este mes es de estas últimas. En ella cuento el caso de Jácome, quien hacía labores de curandero y en el año 1579 se encontró con varias denuncias porque… Bueno, tendrás que esperar a que el artículo se publique. Pero si no puedes esperar, en el número de Clío de este mes, el nº 200, aparece una de las columnas que más me han sorprendido, y es que cuento la historia de cómo la madre de Johanes Kepler fue acusada de brujería… ¡por un libro que había escrito su hijo! En fin, una historia muy rocambolesca e interesante que no te puedes perder. Relato para antología solidaria Este es un asunto del que puedo contarte muy, muy, muy poco… Hace un año más o menos, Deborah Albardonedo me comentaba que estaba planteando un proyecto en el que publicar un libro de relatos solidarios protagonizado por animales. Conociéndome como me conoce, sabía que no iba a decirle que no a algo así… La cosa se ha ido alargando durante todo este tiempo, pero lo cierto es que ya estamos casi en la fecha límite de entrega, y yo voy con retraso… No tengo excusa, que hace mucho que lo sé, pero el año ha sido complicado. Puedo deciros que tengo la historia bastante clara, y que de hecho ya he empezado a escribirla. La protagonista será una mamá zorro que se ve en un auténtico problema. Y no te voy a contar más, claro. Sí te voy a dejar, por aquello de abrir boca, el primer párrafo. La historia empieza así: El hambre mató toda precaución. Desde hacía tres semanas, unos estallidos habían ido sacudiendo la sierra; y lo peor era que las explosiones se habían acercado con el paso de los días: de simples temblores a estruendos que deshacían árboles, rocas y montañas. Otra cosa con respecto a esta antología: permanece atento a ella. Algunos de los autores que se han prestado a colaborar se encuentran entre los más famosos de los escritores españoles. Luego no digas que no te he avisado… La boca del diablo La boca del diablo es mi última novela, como tal vez sepas. El borrador de la novela está terminado desde finales del año pasado, y si bien en un principio teníamos previsto que llegara a librerías en marzo, para aprovechar las ferias del libro y promocionarla, finalmente la hemos aplazado hasta octubre. Personalmente, esta nueva fecha me gusta más. Se acerca al momento del año en el que transcurren los acontecimientos, pues, tras un primer capítulo que espero os resulte sorprendente, todo arranca con la llegada de Baltasar de Zúñiga (viejo conocido de los que hayáis leído El trono de Barro) y Juan Lobo, a mediados de septiembre, a San Sebastián para dar la noticia del desastre de la Armada Invencible. Un par de semanas después de eso, Baltasar envía a Juan en una nueva misión: escoltar a dos inquisidores que se dirigen a un pueblo de Toledo, Casarrubios del Monte, para investigar el motivo de la desaparición de algunas mujeres. Sin embargo, al llegar al pueblo las cosas resultan bastante más complicadas de lo que parecen. Sinopsis de La boca del diablo Tras el desastre de la Gran Armada, Baltasar de Zúñiga consigue arribar a las costas españolas, acompañado por su escolta y compañero Juan Lobo. Su misión: informar al rey. Tras hacerlo, podrán descansar. Sin embargo, ya de vuelta a casa, Zúñiga tiene una nueva misión para Juan: deberá acompañar y proteger a dos inquisidores a los que se les ha encargado investigar la desaparición de varias muchachas en un pueblo de Toledo. Sin embargo, la situación en el pueblo será mucho más compleja de lo que pensaban pues rápidamente descubrirán que en la villa se ha instalado un clima de terror y que los vecinos declaran haber visto a brujas y demonios entre sus calles. Ahora será necesario investigar si realmente Satán ha ascendido de los infiernos para castigar una vez más a los hombres o si lo que está ocurriendo en la villa nada tiene que ver con los poderes demoníacos. Promoción y llegada de la boca del diablo a librerías Edhasa aún no me ha notificado día exacto de publicación, pero puedo confirmaros que será primeros de octubre. Hace aproximadamente un mes comenzamos con las correcciones y ahora se encuentra en proceso de maquetación, así que supongo que antes de las vacaciones me enviarán las primeras galeradas. Estamos preparando una promoción un tanto especial para la boca del diablo. Si tienes un blog literario, o colaboras con algún
Declaración de intenciones: soy autor de novela histórica
Mis inicios como autor de novela histórica Hace casi diez años que publiqué el primer artículo para mi blog, lo titulé un humilde comienzo, y por entonces no tenía intención de convertirme en autor de novela histórica. Luego han venido decenas, cientos. Calculo que he escrito alrededor de 500 artículos a lo largo de diez años, para mi blog y para otros. Y sin embargo, aunque parezca mentira, hoy, prácticamente diez años más tarde, vuelvo a empezar. No desde cero, claro, pero es volver a empezar. Durante varios años, mi primer blog, Fantástica Literatura, se convirtió en lugar de encuentro de muchos que luego verían cómo sus libros iban siendo publicados. En él hablaba de escribir, del sector editorial, daba consejos basados en mi escasa experiencia de entonces, cuando aún faltaban casi dos años para que mi primera novela histórica llegara a librerías. Y sorprendentemente, recibía cientos de visitas. Más tarde vendría mi primera página web, y la segunda. Y comenzaría mi carrera como autor de novela histórica. Y más tarde como profesor de narrativa. Y aquí me frené. Me encanta dar clases. Disfruto como un niño ayudando a otros a crecer como autores y al ver que poco a poco, a base de talento y muchas horas de esfuerzo y trabajo, van dando sus primeros pasos en su camino como escritores. Pero desde hace varios años he perdido el equilibrio. Así perdí el equilibrio Equilibrio es una palabra que solía citar mi buen amigo Manuel Sánchez-Sevilla, cuyo vacío después de un año se sigue notando. Él insistía mucho en ella, en la importancia del equilibrio para todo, en especial para la escritura de una novela. Pero yo me desequilibré. Me volqué muchísimo en la segunda de mis dicotomías, la de profesor de narrativa, y descuidé la primera, la principal, la que me había llevado a poder enseñar a otros. Descuidé mi faceta como autor de novela histórica. No he dejado de escribir, por supuesto, ahí estan todas mis novelas que lo atestiguan, pero sí he dejado de hablar casi por completo de eso que me apasiona: de mis novelas, de Historia, de mi vida como autor, de mis opiniones, he perdido cierto contacto con otros autores y casi todo lo baso en mi vida como profesor. Cómo empezó todo La cosa viene de lejos, de hace unos seis años, cuando me embarqué con todo en la creación de un proyecto que creció y se cimentó a base de mucho trabajo y que, para mí, acabó de una forma dolorosa. Le dedicaba todo mi tiempo a ese proyecto. Todos los artículos que escribía eran para él. La mayoría de mi actividad en redes sociales (aunque no sea mucha) se centró en ello. Y poco a poco fui perdiendo de vista ese estadio primigenio de autor. Y aún empeoró aún más en el último año y medio, cuando me vi forzado a poner en marcha, desde cero y en un tiempo record, un proyecto personal de formación de escritores que, tengo que decirlo, me está dando unas alegrías enormes y que jamás pensé que pudiera tener un crecimiento tan brutal y enriquecerme tanto. Pero he tenido que hacer el trabajo de dos personas durante todo este tiempo hasta conseguir los automatismos que necesitaba. Huecos vacíos Desde hace unos meses mi carga de trabajo como profesor de narrativa ha cambiado. Es muchísima, pero de pronto ha cambiado; y me he visto con más tiempo libre. Sin darme cuenta, hay cosas que ya se hacen solas, o casi. Y he visto cómo mi agenda ha pasado de necesitar horas a tener algunos huecos libres. Lo que ha ocurrido entonces es que, durante unas semanas, he estado un tanto perdido. Se ha juntado, es cierto, con la pérdida de Nora, que me había acompañado durante los últimos diez años y que se me fue una mañana, de repente, al no superar una operación que en principio era casi rutinaria. He estado perdido, sí. He estado cansado también. De alma y de mente. Han pasado muchas cosas tristes en el último año y medio. Pero el tiempo libre, (rectifico: demasiado tiempo libre, especialmente en horarios laborales), no es un buen consejero. Veía huecos en la agenda en los que no tenía nada programado, y aunque tengo un millón de cosas que podía hacer, simplemente no hacía nada. Se me iban las horas entre los dedos. La necesidad de volver al origen Me he sentido mal durante estas semanas, estos últimos dos meses más o menos. Me he sentido vacío en parte. Necesitaba recuperar el equilibrio que había perdido tanto tiempo atrás. Esta declaración de intenciones sirve justamente para decir basta. Para volver a los orígenes. Para mirar atrás, ver todo lo que he logrado, suspirar satisfecho… y mirar adelante para lograr nuevas metas, nuevos proyectos que pasan, necesariamente, por potenciar mi figura como autor de novela histórica. Ese es el proyecto. Esa es la idea. Hablaré, si no pasa nada raro, una vez por semana. De mis obras. De mis investigaciones. De mis artículos para revistas. De Historia. De mis lecturas. De mis ideas. He reorganizado mi agenda: no queda ni un solo hueco libre de lunes a viernes. Ayer se lo comunicaba a mi editora, Penélope Acero, y a mi agente, Deborah Albardonedo. Ambas son personas en las que confío. Me han demostrado estar a mi lado en algunos de los momentos más difíciles de los últimos años. Sé que se han alegrado por esta decisión. Era algo que todos necesitábamos que hiciera. Esta web que hoy empieza a caminar lleva aparejados otros cambios, especialmente en redes sociales. Para empezar, volveré a enfocar mi página de autor en Facebook en eso, en mi faceta como autor de novela histórica. Los temas relativos a mi proyección como profesor de narrativa los centraré en mi grupo de Facebook, Cómo escribir una novela, donde hablo, y hablaré, de técnicas de escritura y doy apoyo a todo autor, con más, menos o ninguna experiencia, que se anime
¿Qué tipo de descripción usar? Objetiva frente a subjetiva
[et_pb_section fb_built=”1″ admin_label=”section” _builder_version=”3.22″ global_colors_info=”{}”][et_pb_row admin_label=”row” _builder_version=”3.25″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”][et_pb_column type=”4_4″ _builder_version=”3.25″ custom_padding=”|||” global_colors_info=”{}” custom_padding__hover=”|||”][et_pb_text admin_label=”Text” _builder_version=”4.10.7″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”] En el artículo anterior sobre esta serie dedicada a la descripción, estuvimos viendo cuáles eran los objetivos de la descripción, es decir, qué se espera conseguir mediante la descripción. En este segundo artículo vamos a ir más allá y veremos dos tipos de descripción que podemos utilizar en nuestros textos. Tipo de descripción: objetiva frente a subjetiva Esta es la primera de las posibilidades que tenemos a la hora de preparar los tipos de descripción. Si recordáis, decíamos en el anterior artículo que las descripciones han de servir para informar, para convencer, o para conmover. Dependiendo de cuál sea nuestra intención en cada momento de nuestra historia, necesitaremos realizar un tipo de descripción objetiva o subjetiva. Es evidente que si queremos conmover, si queremos emocionar, necesitaremos hacer una descripción más subjetiva, más cercana a los sentimientos del lector. Veamos cuáles son las diferencias entre un tipo de descripción y otro. Descripción objetiva En el tipo de descripción objetiva lo que pretendemos es reflejar la realidad de las cosas. No introducimos elementos emocionales en este tipo de descripción. Para que puedas entenderlo con claridad, se trata de la descripción que podemos encontrar en un libro de ciencias, por ejemplo. Algo como lo siguiente: “El Parque Natural de las Lagunas de Ruidera es un espacio natural protegido y una de los grandes humedales de importancia situado en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, España. Forman el Parque Natural un conjunto de 16 “remansos” o lagunas fluviales a lo largo del valle del río Pinilla o Guadiana Viejo, por la margen izquierda, y por la margen derecha a lo largo del Arroyo Alarconcillo”. Si te fijas bien, no hay absolutamente nada que nos hable sobre la belleza del lugar, no se apela a los sentidos. Es, simplemente, un texto informativo. Puedes pensar que ese tipo de descripción no tienen cabida en tu novela o tu relato, pero estás de lo más equivocado. Hay muchísimas escenas en las que necesitarás, precisamente, una descripción objetiva. Te pongo un ejemplo: “Miró entonces al exterior y vio que sus cañonazos habían sido más certeros aún de lo que esperaba. Una bala debió de alcanzar el palo mayor, porque se inclinaba hacia delante, empujado por el viento. El ritmo del galeón se redujo cuando varias de sus velas se vinieron abajo. El palo mayor cayó entre las jarcias del trinquete dañado, y también este empezó a ladearse.” Es un fragmento de Una columna de fuego, de Ken Follet. Y como puedes observar, no hay ninguna emoción envuelta aquí. Es una descripción completamente objetiva de lo que está ocurriendo en un galeón después de sufrir una descarga de cañonazos. Y seguro que has visto cientos, me atrevería a decir que miles, de descripciones de este tipo. ¿Ves como necesitas las descripciones objetivas? Aquí tienes 20 ejemplos de descripciones objetivas para que puedas tenerlo aún más claro [/et_pb_text][et_pb_image src=”https://teopalacios.com/wp-content/uploads/2020/05/1.png” alt=”Descarga eBook aquí” title_text=”Descarga eBook aquí” url=”@ET-DC@eyJkeW5hbWljIjp0cnVlLCJjb250ZW50IjoicG9zdF9saW5rX3VybF9wYWdlIiwic2V0dGluZ3MiOnsicG9zdF9pZCI6IiJ9fQ==@” url_new_window=”on” align=”center” _builder_version=”4.4.8″ _dynamic_attributes=”url” global_colors_info=”{}”][/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=”4.10.7″ global_colors_info=”{}”] Descripción subjetiva A pesar de que tendrás que usar muchas veces la descripción objetiva, la que más te interesa, la más difícil de dominar, la que te va a suponer un auténtico reto y hará que tu novela dé un salto de calidad, es la descripción subjetiva. La intención al utilizar este tipo de descripciones es apelar a las emociones del lector, provocar una serie de sentimientos (temor, angustia, tranquilidad…) a través de las palabras. Sí, puedes apostar a que es muy difícil de conseguir, pero no es imposible. Este tipo de descripción tira de recursos estilísticos, algo que no ocurre en la descripción objetiva. Por ejemplo, es muy habitual que se utilicen muchos epítetos, es decir, el uso de adjetivos calificativos que realzan las cualidades de aquello de lo que se está hablando. Sería algo como “la oscura noche”. La noche de por sí ya es oscura, pero el epíteto refuerza la idea. Algo así sería bueno, por ejemplo, para ambientar una escena de terror, o aumentar la ansiedad, o incluso la tristeza. En el tipo de descripción subjetiva también tienen cabida las comparaciones, por supuesto. Cosas como “se movía como un gato” nos crea una imagen mental que ayuda a entender el concepto. Y, desde luego, no podemos olvidarnos de las metáforas, ese recurso por medio del cual vamos a expresar un concepto utilizando un concepto distinto. Son muy habituales expresiones como las que utiliza Don Quijote al referirse a Dulcinea: “Que sus cabellos son de oro, su frente de campos elíseos, sus cejas arcos del cielo, sus ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil sus manos, su blancura nieve” Ejemplo de descripción subjetiva Con todos estos recursos podemos crear descripciones muy intensas que aumenten la sensación de la lectura. Para que lo veáis, vamos a utilizar esta descripción que utiliza Katherine Neville en El ocho: “El camino de la costa describía largas curvas por encima del mar y cada recodo mostraba un paisaje impresionante de la rompiente. Pequeños brotes y líquenes se derramaban por las laderas de pura piedra empapadas por las salpicaduras de agua salada. Las plantas escarchadas florecían en dorados y fucsias intensos y sus hojas como lancetas formaban patrones de encaje al descender la roca incrustada de sal. El mar bullía en un verde metálico… el color de los ojos de Solarin”. Si te fijas bien, tenemos varios elementos subjetivos aquí: “Pequeños brotes y líquenes se derramaban por las laderas”. Es evidente que los brotes no se derraman, pero utilizar este verbo nos ayuda a crear la imagen de que están cayendo a lo largo de toda la ladera. “sus hojas como lancetas”. La comparación nos ayuda a visualizar el tipo de hoja. “El mar bullía en un verde metálico… el color de los ojos de Solarin”. Y de nuevo, una comparación para que podamos visualizar
Cómo hacer una descripción – Primera parte
[et_pb_section bb_built=”1″ admin_label=”section” _builder_version=”3.22″ global_colors_info=”{}”][et_pb_row admin_label=”row” _builder_version=”3.25″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”][et_pb_column type=”4_4″ _builder_version=”3.25″ custom_padding=”|||” global_colors_info=”{}” custom_padding__hover=”|||”][et_pb_text _builder_version=”4.10.7″ global_colors_info=”{}”] Debió ser por estas fechas, pero hace ya ocho años. En uno de mis cursos de escritura, que por entonces eran presenciales, estábamos trabajando cómo hacer una descripción y les propuse a los participantes que escribieran un relato en el que describieran la habitación en la que solían escribir. A la semana siguiente, uno de los alumnos entregó un relato en el que indicaba, metro a metro, todo lo que había en aquella habitación: estanterías, mesas, libros, cuadros, sillas, color de las paredes, ordenador, pantalla, escritorio, armarios, camas, ventanas, cortinas… ¡Todo! Y al enseñarlo todo, hizo una mala descripción. En realidad, ni siquiera hizo una descripción. Lo que hizo fue una explicación detallada de cuanto podía encontrarse en aquella habitación, de tal manera que, sí, podías saber cuanto había allí, pero con tal cantidad de detalles, de información, que eras incapaz de retener nada. Y es que una descripción no es una enumeración. Hoy empiezo esta serie de artículos en los que me voy a meter en un berenjenal importante: intentar explicar (lo que implica teoría) cómo se describe correctamente (algo que es un arte). Así que lo que voy a intentar debe ser algo parecido a dar a conocer la teoría del color a alguien que quiere pintar, pero ¿quién dijo miedo? [/et_pb_text][et_pb_image src=”https://teopalacios.com/wp-content/uploads/2020/05/1.png” alt=”Descarga eBook aquí” title_text=”Descarga eBook aquí” url=”@ET-DC@eyJkeW5hbWljIjp0cnVlLCJjb250ZW50IjoicG9zdF9saW5rX3VybF9wYWdlIiwic2V0dGluZ3MiOnsicG9zdF9pZCI6IjIzMDYzIn19@” url_new_window=”on” align=”center” _builder_version=”4.4.8″ _dynamic_attributes=”url” global_colors_info=”{}” /][et_pb_text admin_label=”Text” _builder_version=”4.18.0″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” hover_enabled=”0″ global_colors_info=”{}” sticky_enabled=”0″ background_pattern_color=”rgba(0,0,0,0.2)” background_mask_color=”#ffffff” text_text_shadow_horizontal_length=”text_text_shadow_style,%91object Object%93″ text_text_shadow_horizontal_length_tablet=”0px” text_text_shadow_vertical_length=”text_text_shadow_style,%91object Object%93″ text_text_shadow_vertical_length_tablet=”0px” text_text_shadow_blur_strength=”text_text_shadow_style,%91object Object%93″ 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Si nos vamos a la teoría literaria, nos encontramos, como no, con una definición: “explicación, de forma detallada y ordenada, de cómo son ciertas personas, lugares, objetos, entre otros.” Lo que intentamos hacer con una descripción es “mostrar una fotografía”, ya sea de un lugar o de una persona, solo que a través de las palabras. La idea es que el lector pueda hacerse una imagen precisa del lugar, la persona, el objeto, etc. que estemos describiendo. Espera, espera, espera… (pon aquí el típico sonido de aguja rayando el disco, por favor). Entonces ¿no es justamente eso lo que hizo aquel alumno? ¿Cómo es posible que el ejercicio no estuviera bien re alizado? La respuesta a esta pregunta nos la da Antoine Albalat. Es muy probable que no conozcas a este escritor y ensayista francés de finales del s. XIX y principios del XX. En el mundo hispanohablante es muy poco conocido, pero tiene un libro estupendo titulado El arte de escribir y la formación del estilo. Bien, pues Albalat va más allá de la definición teórica de lo que es una descripción y nos da su verdadera esencia. Dice lo siguiente: La descripción “no enumera, hace más que indicar: pinta. No se contenta con caracterizar lo que ve; lo enseña a los ojos, traza el cuadro. (…)Su razón de ser, su esfuerzo, su ambición son los de hacer vivir, presentar vivos, materiales y tangibles, los detalles, las situaciones, los seres, todo lo que es físico”. No, describir no es solo decir qué hay en un lugar. La descripción va mucho más allá de eso… Para qué hay que usar la descripción Es tan sumamente importante saber por qué hay que hacer las cosas cuando escribes… La mayoría de la gente que se sienta delante de su ordenador a escribir no piensa en lo que necesita su obra en cada momento; normalmente se deja llevar y escribe lo que le llega a los dedos, y claro, así luego salen los libros que salen y pasan las cosas que pasan. Por favor, no cometas el mismo error. Si quieres escribir tienes que plantearte porqué, para qué, vas a escribir tal o cual cosa en ese momento preciso. Todo, absolutamente todo lo que introduzcas en tu obra, ha de estar ahí por un motivo. Y sí, eso incluye a las descripciones. Entonces, ¿cuál es la razón de ser de la descripción? ¿Para qué has de utilizarla? Descripción y ambientación La descripción sirve sobre todo para ambientar la acción y crear una atmósfera que haga más creíbles los hechos que se narran. Este es su principal propósito: establecer un marco en el que se va a desarrollar la acción. Descripción y pausa Por supuesto, la descripción puede utilizarse para otras cosas. Por ejemplo, muchas veces, las descripciones se utilizan no para enmarcar la acción sino para detenerla y empezar a preparar el escenario para lo que vendrá a continuación. Cuando describimos no está ocurriendo nada (a menos que describamos una acción, pero de eso ya nos ocuparemos más adelante). La acción está detenida, el tiempo se para para que podamos mostrarle al lector determinados detalles (y pongo en negrita “determinados detalles” con toda la intención del mundo), ya sean estos de una persona, un lugar, un objeto, un animal o cualquier otra cosa. Descripción y organización La descripción tiene una tercera utilidad, que en este caso es organizativa. Sí, porque no puedes escribir al tuntún… No puedes escribir de cualquier manera, sin calcular ni reflexionar. El contenido de tu obra debe estar organizado. Al menos, debe estarlo si es que quieres que tus lectores potenciales puedan entender algo de lo que les estás contando a lo largo de esas páginas. En este sentido, (y de lo que te hablo ahora es de teoría
Atrasis. Cuentos de nueva fantasía
Hace ya algunas semanas os hablaba sobre el proyecto de publicación de Atrasis, la antología de mis alumnos que publicaría Ediciones Triskel. Hoy vengo a daros más información porque, por fin, desde hoy mismo, puede encontrarse en las librerías españolas. No voy a ahondar en los autores invitados, Juan Ramón Biedma y Susana Vallejo. Ya hablé de ellos en el artículo anterior y son de sobras conocidos. Feder Sí quiero hablaros de la ONG a la que van destinados los beneficios de la antología. Se trata de FEDER, la Federación Española de Enfermedades Raras. Hay tres millones de personas que sufre este tipo de enfermedad: poco conocidas, excluyentes, sin medicación efectiva por falta de estudios… Personas que sufren a diario consecuencias en su salud y en su vida cotidiana que normalmente no podemos llegar a imaginar. Desde el principio, tuvimos claro que deseábamos que fuera una antología que ayudara. Que ayudara a que nuevas voces llegaran a los lectores. Y, dando un paso más, quisimos ayudar con los beneficios a personas que realmente lo necesitaran. Y no se nos ocurrió nadie mejor que esta federación que tanto trabaja para mejorar la vida de otros. Sobre Atrasis Atrasis tiene una distribución nacional y se ha publicado tanto en papel como en formatos digitales (Epub y Mobi). En la página web de la editorial tenemos toda la documentación sobre el libro. El ISBN es 978-84-948064-2-1 El precio de venta es de 14€ para la edición en papel y 3,99 para las ediciones digitales. La ilustración de portada, que ha levantado muchos comentarios positivos, es de Eva Vázquez, ilustradora habitual del sello. La temática de Atrasis Los relatos que encontrarás en Atrasis se ciñen al género de la fantasía urbana, un subgénero que cultivan autores del calado de Neil Gaiman, por citar solo un caso internacionalmente conocido. Se trata de relatos en los que la fantasía e incluso la ciencia ficción tienen las riendas y que se encuentran ubicados en entornos urbanos, ya sean reales o imaginarios, en la actualidad o en otras épocas, en un mundo real o imaginario. Suelen ser textos oscuros, dirigidos a personas adultas, que tratan temas profundos como conflictos entre razas. El trabajo de la antología Empezamos a trabajar en el desarrollo del proyecto hace ahora un año. Han sido muchos meses de trabajo, especialmente por parte de los autores de los relatos, que para empezar tuvieron, en algunos casos, que estudiar los entresijos del género para ajustarse a sus parámetros ya que no habían trabajado antes con ellos. El resultado fue asombroso, y puedo asegurar que nos encontramos ante una antología de muy alto nivel, que va a sorprender por su riqueza en el lenguaje y la multitud de visiones diferentes que encontraremos en sus páginas. Un libro para regalar, para disfrutar, para conocer nuevas voces, nuevas corrientes. Un libro solidario. Un lujo para cualquiera. Y un honor haber participado en que se haga realidad.