Hace unos días mantuve una discusión (entendiendo el término en un intercambio de diferentes posturas, completamente respetuoso y nada agresivo) en Twitter. Descubrí en ese instante lo incómodo que es Twitter para ese tipo de cosas, pero no es de eso de lo que quiero hablar, sino, precisamente, del motivo de la discusión en sí mismo. Todo empezó cuando me hice eco de una noticia publicada en elmundo.es que indicaba que los editores pierden 350 millones de € debido a la piratería. Si quieres leerlo: http://www.elmundo.es/elmundo/2013/02/07/cultura/1360250707.html Y la discusión dio comienzo cuando alguien me comentó que el artículo decía que se ““amenaza a los pequeños creadores” ¿Cuándo han podido vivir los ‘pequeños creadores’ de las ventas de sus libros?” Independientemente de que el artículo no se refería en concreto a los escritores, la discusión giró en torno al futuro del escritor. Vivimos en la cultura de “lo quiero todo y lo quiero ya”. Y con la vida del escritor ocurre lo mismo: la gente quiere poner a la venta su primera obra y poder dejar todos sus otros quehaceres y convertirse en escritores profesionales que puedan vivir de lo que escriben. El mundo quiere que vayamos a lo fácil y crea esos clichés: el del autor que con su primer libro pega el bombazo y se forra. Y hay ejemplos de algunos que los consiguen. Aquí es cuando se suele citar a gente como Falconès, por ejemplo. Pero Falconès no llegó y pegó. Falconès fue a estudiar, a aprender cómo escribir un libro, y por lo que cuentan luego se trabajó muchísimo en el texto original hasta llegar a lo que conocemos como La Catedral del Mar. Pero no, lo queremos todo, y lo queremos ya. Y olvidamos que el trabajo del escritor es, siempre ha sido, un trabajo de años, en los que debemos aprender a dar forma a nuestras historias primero e ir haciéndonos un hueco en el mercado después, ir ganando lectores poco a poco, y sin dar pasos en falso que nos hagan desandar lo andado. Se comentaba en aquella conversación que el futuro del escritor profesional pasa por empezar regalando, o casi, sus trabajos. Pero eso es una contradicción total. ¿Cómo vas a ser profesional si no cobras lo que merece tu trabajo? Y entonces se cae en otro cliché: al escritor que empieza no le debe preocupar la piratería. Estoy de acuerdo: no debe preocuparle, ¡debe aterrarle! Se esgrime el argumento de que como no lo conoce nadie y va a vender poco, el hecho de que lo pirateen facilita que llegue a los lectores, que podrán reconocerlo en futuros libros publicados. Y eso es cierto, habrá más gente que tenga sus libros, que tal vez los lean y a los que tal vez les suene el nombre. Pero, ¿de qué le servirá, tanto al autor como al lector, cuando, viendo las pocas ventas que haya tenido, la editorial cierre la puerta a futuras publicaciones? 2 de cada 3 libros son pirateados. Un autor que haya vendido 1000 ejemplares podría vender muchos más (no voy a decir 3000 porque parte de lo que se piratea ni siquiera llega a leerse). Digamos que sino un 300% sí un 80%. 1800 ejemplares, una cifra nada desdeñable para un autor nuevo al que casi no se le ha hecho publicidad, tal como están las cosas. La piratería no es que no sea buena para los autores que empiezan; es que puede acabar con su carrera antes de que si quiera pueda llegar a despegar. Y mientras los mismos escritores no cambien la forma de pensar en cuanto al tema (distinto es que el autor elija regalar alguna de sus obras) no avanzaremos en una posible resolución del problema. Porque la solución no es autopublicar en formato digital. Los últimos estudios dicen que el año pasado se publicaron en España más de 80000 títulos y todo el mundo (escritores, editores y lectores) se echa las manos a la cabeza por la enorme cantidad que eso supone. Hay muchas más oferta que demanda (uno de los problemas del sector). El escritor novel no accede al mercado, y entonces se va al mercado digital, a Amazon especialmente. ¿Y cuántos libros se publican en Amazon? Pues en los últimos 30 días, casi 56000. En dos meses, se supera en Amazon la cantidad de libros publicados en papel. Al año, en Amazon, siguiendo esa proporción, 672000 títulos. Si prefieres arriesgarte, estás en tu derecho. Algunos lo hacen y les funciona bien. De allí salieron el año pasado los 5 de B de Books. 5. De entre 672000. Suerte.
No todo el mundo vale
Esta semana he visto en los muros de Facebook dos comentarios que me han hecho pensar. 1) Muro de Ediciones aContracorriente, Martes día 12: “Estoy yo aquí desayunando y planteándome que hay demasiado que leer. Es decir hay novedades y novedades, presentaciones y presentaciones. Lo mismo es por las ferias del libro y eso pero creo que estamos cayendo en la “lectura rápida” ¿Está pasando lo mismo con la escritura? ¿Cantidad antes que calidad?”. 2) El mismo día, en el muro de Nicasia Recorretúneles: “Cada vez hay más gente que olvida lo importante que son la paciencia y la constancia para un escritor. Quieren publicar YA, como sea y cuando sea. Le hacen un flaco favor a su trabajo con tanta prisa”. Pues les doy la razón a ambas. Sí, creo que hoy hay mucha, muchísima más cantidad que calidad. Y esto es responsabilidad directa del autor. Muchos escriben un texto y, emocionados por el logro, se lanzan a su publicación. Muchas veces falta la humildad, o la capacidad de autocrítica, suficiente. No todas las historias que se nos ocurres son suficientemente buenas. Yo recuerdo con terror algunas de las ideas que se me han ocurrido y no me atrevo ni a mencionarlas en voz alta. Pero algunos se lanzan y las escriben. Y no solo eso, sino que también intentan publicarlas. Como es lógico, lo habitual es que se rechace el texto, porque a escribir hay que aprender. Son muy pocos los que logran publicar su primera obra, y ya no digamos “triunfar” con ella. No todo lo que uno escribe tiene la calidad suficiente como para ser publicado. Y es entonces cuando suele venir el desastre. Puede ocurrir por muchos motivos, aunque hay dos aspectos que en mi opinión son fundamentales. El primero es por falta de autocrítica. Muchos no se hacen una pregunta clave: ¿Por qué? ¿Por qué se ha rechazado mi obra? Puede ser porque necesite una corrección ortotipográfica, de estilo, y hasta de estructura, tan profunda que el coste no compense los beneficios para una editorial. Puede que el argumento sea flojo. Puede que no se creara un conflicto interesante, o que los personajes no estén bien trabajados, no se refleje bien la época… Pueden ser tantas cosas… Y todas ellas son responsabilidad del autor. El problema es que, mucho más a menudo de lo que es aconsejable se cargan las tintas contra la editorial: La editorial está ciega. La editorial busca textos de baja calidad aunque sea comerciales. La editorial publica novelas peores que la mía. Si no tienes padrino o no conoces a nadie o no tienes agente o no has ganado un premio, la editorial no se fija en ti. Falso. Hace casi 3 años escribí una novela. En su momento estaba más que satisfecho con el resultado. Hoy soy consciente de que no tenía la calidad suficiente y me toca rescribirla. La editorial es un negocio. Si le llega un texto que crea que puede darle beneficios, lo publicará. Y algunas veces se equivocan. Por supuesto. Pero eso no quiere decir que se equivoquen siempre, ni que se hayan equivocado con nuestro texto. Repito: la autocrítica es fundamental. Y llego con eso a un punto triste, pero que uno debe que plantearse, porque se trata de una verdad demoledora: no todo el mundo vale para escribir. A mi no se me ocurriría grabar un disco e ir a una discográfica para intentar ser cantante. Todos nos hemos reído, a veces hasta las lágrimas, de esas audiciones televisivas en las que algunos, con toda su ilusión y sus ganas, se presentan a un concurso con el fin de convertirse en una estrella de la música. Bien, pues de esos también hay en el mundo de las letras. Y no se trata de que haya que reírse de ellos, ni mucho menos. Pero sí de ser consciente de que no todo el mundo vale para esto. Tampoco se me ocurriría estudiar ingeniería o medicina. Hay que saber aceptar para qué cosas vale uno y para qué otras no vale. Siempre me ha llamado la atención poder ir al espacio, ser astronauta. Pero, si cuando me subo en una simple noria me pongo verde por el mareo, tengo que ser capaz de aceptar que eso no es para mí. Y no pasa nada. Seguro que tengo otros mil aspectos que puedo desarrollar. El otro motivo por el que estas cosas suelen terminar en desastre es la falta de paciencia, pero de eso hablaré otro día.
Guerra de Autores
Igual levanto polémica, pero, sinceramente, me da igual. Estoy cansado de la “guerra” de autores. Porque sí, HAY una guerra de autores. Por un lado, los revolucionarios. Por el otro los inmovilistas. Los primeros defienden que el modelo editorial es caduco y obsoleto. Que las editoriales se aprovechan del autor ofreciéndole contratos leoninos. Que sin el autor no existiría mercado. Proponen que todos los autores deberíamos darle la espalda a las editoriales y aprovechar plataformas como Amazon, a la que erigen en el santo sanctorum de la revolución literaria, el nuevo mesías del escritor. La posibilidad de liberación absoluta de las garras del sistema. Por otro lado, estamos los que creemos que, aunque es cierto que el autor es el último mono en el mercado editorial, los que de verdad valen tienen su hueco. Que esta es una profesión de larga distancia, que se necesitan varios años de trabajo muy duro para ir haciéndose un nombre. Que si consigues pergeñar una buena historia y das con un golpe de suerte puedes conseguir grandes cosas. Éstos últimos, entre los que me encuentro, creemos que todo el mundo tiene derecho a escribir, pero que, desgraciadamente, no todo el mundo tiene el nivel suficiente como para publicar con garantías en un mercado durísimo y terrible. Que el escritor también necesita una formación: una formación en cuanto a cómo crear una historia, en cuanto a gramática, sintaxis, puntuación, etc. Con todo, respetamos y hasta animamos a los que prueban caminos distintos, como la autopublicación o la publicación digital, sea en Amazon, Bubok, Lulu o cualquier otra plataforma. Sin embargo, no recibimos el mismo respeto por parte de los revolucionarios. En muchas ocasiones se nos tilda de inmovilistas, de vendidos, de ceder ante las editoriales y el sistema. De aceptar contratos de un 10% de ventas cuando ellos obtienen un 30% en edición digital. En ocasiones, nos dan palmaditas en la espalda cuando alguno de nosotros anunciamos que vamos a publicar con tal o cual editorial, sea mayor o menor, mientras que por detrás nos critican, diciendo que si una editorial ha aceptado nuestra novela se debe a que es mediocre, que es de lectura fácil y poco arriesgada y que eso es lo que leen los analfabetos. Que, por el contrario, a ellos no les publicarán en la vida, porque ellos escriben historias de calado, de profundidad, de aquellas que marcan en la vida. Historias que pueden cambiar el mundo, poco más o menos. Y, claro, eso no compensa a las editoriales. Porque, claro, las editoriales tienen que hacer un esfuerzo terrible: tienen que descartar a las malas historias, sí. Pero también a las buenas historias, aquellas que venderían sí o sí por su extraordinaria calidad. Tienen que buscar, por tanto, sólo a las historias y los autores mediocres, y ponerse a rezar para que, una vez publicados, vendan lo suficiente como para costear al menos los gastos y generar algún beneficio. Esos autores pasan el día anunciando que su libro está en el puesto nosécuántos de los más vendidos. He llegado a ver autores que anunciaban a bombo y platillo que su libro estaba en el puesto 700 y pico de una lista de varios miles. Autores que no se dan cuenta de que Amazon es una plataforma, sí. Una posibilidad, sí. Pero que, igual que con las editoriales, solo llegan los buenos. Y solo se mantienen, que es lo verdaderamente difícil, los extraordinarios. Autores que han ocupado durante semanas los primeros puestos en Amazon sólo consiguen ganar las astronómicas cantidades de 300€ o 400€. Los que optamos por la publicación tradicional nos tenemos que conformar con un adelanto de 2000€, 3000€ o 5000€, dependiendo de la editorial y lo que esté dispuesta a apostar por cada uno. Eso sí, nuestros contratos son los leoninos. Somos nosotros los que nos vendemos. No, señores. No nos vendemos. Elegimos el tipo de publicación que queremos llevar a cabo. En mi caso personal, y me consta que en el de la gran mayoría de los inmovilistas, por motivos como el de querer que nos hagan una corrección profesional; o una maquetación profesional. Que un sello de calidad contrastada respalde nuestro trabajo, etc. Repito, defenderé el derecho de cualquiera a publicar del modo y la manera que desee. Pero exijo exactamente el mismo derecho. ¿O acaso si viniera Planeta, o Random House, o Alfaguara, o cualquier otra editorial, aunque fuera mucho más pequeña, con una oferta razonable dirías que NO a que sacaran tu obra en papel? Elige tu modo de publicar. Y deja que yo elija el mío. A ser posible, sin criticarme a mis espaldas.
Preparando las maletas
Hace tiempo que estoy muy orgulloso de decir que Sandra Bruna es la agente que me representa. Hace poco leía en un periódico que empiezan a llamarla “la nueva Carmen Balcells”. Pues bien, la agencia cumple ya diez años desde que se puso en marcha, y han preparado una fiesta en Barcelona para celebrarlo. ¡Y para allá que me voy! Es de esas cosas que no se puede uno perder. Además, tendré la oportunidad de darle un abrazo enorme a Montse para felicitarla por su Minotauro, a Lola para que me cuente qué viene después de su Katmandú, a Care, que hace tiempo que no hablo con ella o a Jordi, que es el tío más apañado de toda Barcelona con un “Astrolabi” que no se puede dejar de visitar. Tengo además pendiente conocer a algún que otro autor más de la agencia, como por ejemplo a Silvia Adela Kohan, que espero esté en la fiesta porque llevo una maleta entera cargada de saludos para ella. En fin, que la cosa promete y promete mucho y bien. Pero, además, los dos días, 29 y 30 (miércoles y jueves de la semana que viene) que voy a estar en Barcelona estarán repletos de actividades literarias… Para empezar, el mismo miércoles a primera hora de la tarde me reuniré con mis editores, y al día siguiente, por la mañana, con Sandra, que hace mucho que no podemos sentarnos a hablar tranquilamente, así que espero volver cargado de noticias,¡ y espero que sean buenas! Pero… tengo huequitos, concretamente dos, a la hora de comer tanto el miércoles como el jueves. Así que, teniendo en cuenta que más de uno de los que solían pasar por aquí cuando no tenía el blog tan abandonado sois de Barcelona, ¿qué os parece si quedamos para comer? Mi horario en cualquiera de los dos días sería el mismo: de 13.30 a 15.30 aproximadamente. Sí, un poco pronto, pero es lo que tengo. ¿Alguien se anima a una comida y una charla?
Presentación ANTIRESURRECCIÓN
Que los zombis están de moda es algo innegable, no hay más que acercarse a la cartelera de cine, ver las series más exitosas de la televisión o dar una vuelta por los estantes de las librerías. Y de la mano de este fenómeno, mañana viernes 18 toca una nueva jornada literaria de las que te ponen las pilas. Y es que, Juan Ramón Biedma presenta su nueva novela, Antiresurrección. Será en Fnac (Avda. Constitución, Sevilla) y el evento promete ser de lo más interesante. Serán dos horas de charla en la que se estudiará el fenómeno zombi desde sus orígenes hasta nuestros días, con los diferentes matices y evoluciones que ha ido mostrando a lo largo del tiempo. Se hablará de cine, tv, comics y literatura, y hasta de videojuegos, que pueden ser en buena parte los responsables del buen estado de salud del que goza el sub-género en cuestión. La mesa estará formada por un trío de amigos, más que otra cosa, así que no tengo ni idea de lo que puede salir de allí. Porque, cuando uno junta a Juan Ramón Biedma, Javier Márquez y a un servidor, nadie sabe qué puede pasar. Eso sí, la charla interesante y las risas están aseguradas. Y si compras el libro, igual hasta te invitan a una cena en el Alfonso XIII o algo… ¡vete a saber!
Sabiduría Catalana
Hace unos años, creo que fue más o menos cuando se celebraron los JJOO de Barcelona ´92, en Cataluña se creó un slogan cuya traducción sería: “El trabajo mal hecho no tiene futuro. El trabajo bien hecho no tiene fronteras”. Ese slogan fue las plasmación de una filosofía, y apegada a él, la economía catalana no sufrió demasiado durante aquella otra crisis que se vivió en este santo país en la década de los noventa. Hace unos días hablábamos sobre lo complicado que está el mundo editorial, las dificultades que hay que vencer para ir metiendo poco a poco la cabeza. Ayer leía en 20minutos la historia de un escritor novel que, cansado de que las editoriales rechacen su obra, la ha auto-editado y la regala, sí, regala, por las calles de Madrid. ¿Es que acaso ese slogan no es válido para el mundo editorial? Pues yo creo que sí, mira por dónde, y quiero ilustrarlo con algunos ejemplos. Hace justo un año que pude pasar unas horas con Lola Marine, fue en Barcelona, en el marco de una noche estupenda en la que pude darle por fin un abrazo a mi quería Montse de Paz. La mayoría de los que pasáis por aquí ya las conocéis a ambas… Lola va a ver publicada su primera novela dentro de unos días. No la he leído, pero me consta que en la agencia que la representa están más que encantados con la novela. Al parecer, la editorial también ha apostado bien por ella. Pero claro… Lola tiene enchufe: su primo es el amigo del cuñado del portero del edificio en el que vive la suegra del novio de la hermana de una prima lejana del dueño de la editorial. Pues no, nada más lejos. Lola ha trabajado, ha sudado, ha vivido y llorado lágrimas de sangre para sacar adelante su trabajo como escritora. Ha realizado un buen trabajo, ha luchado por él, y ha obtenido su recompensa. Montse de Paz vivió hace ahora dos años la alegría de ver su primera novela publicada. Hace unas semanas nos explicaba que la misma editorial, Espasa, había adquirido los derechos de una nueva novela. En esta ocasión la cosa parece que irá muy en serio… pero no daré más datos, será ella quien lo cuente si lo cree oportuno. Por supuesto, Montse tiene contactos en las altas esferas catalanas. Vive en una zona que sólo se encuentra a unos treinta kilómetros del centro de la ciudad, donde se encuentran las editoriales. Vive, come, y alterna con los grandes popes del mundo editorial día tras día. Pero no… tampoco es eso. Yo he visto cómo Montse, en sus inicios y todavía a estas alturas, pide a gritos que la gente analice sus textos, busque los errores, comente cualquier fallo real o imaginario; y todo con un único fin: mejorar como escritora, cosa, a estas alturas, ya francamente difícil por la calidad que atesora. Hace unos días, Blas Malo sorprendía a más de uno con la estupenda portada que adornará su novela. Tuve la oportunidad de leerla hace unos meses, sin que ni él mismo lo supiera, y puedo decir que es una estupenda novela histórica, bien trenzada, con personajes interesantes y diversas tramas que mantendrán el interés de cualquier lector. Lo que ocurre es que Blas, debido a su trabajo, pues ha diseñado y supervisado las obras de las carreteras que llevan hasta las casas de diversos personajes muy bien situados en el mundo editorial, y claro, estos le han echado un cable. Sólo que no es así. Lo que ocurre es que su novela tiene tal calidad, que me consta, porque puedo dar fe de ello por motivos que no vienen al caso, que al menos dos editoriales se disputaron la compra de los derechos de la novela. Nadie regala nada, es cierto. Lo que se consigue hay que conseguirlo con esfuerzo, con dolor, con grandes dosis de sacrificio. A estas alturas, algunos amigos míos se asombran cuando les digo que no salgo o no los veo o no los acompaño a tal o cual actividad porque me voy a poner a escribir. Pero es que, para llegar, y más aún, para mantenerse, el trabajo tiene que estar bien hecho. Es el único modo de que no tenga fronteras.
Cómo está el patio…
Hace tiempo que se viene diciendo que el tema de publicar un libro está complicado. La crisis global aprieta fuerte a un sector que, además, vive su propia crisis personal. A principios de año se habló que iban a bajar el número de publicaciones de las editoriales, que se iba a apostar menos por autores desconocidos y a fomentar, aún más, a los autores que dejaban dinero en caja… Bueno, pues todo esto se ha ido viendo cumplido paso a paso. Las tiradas, por ejemplo, siguen bajando en el número promedio de libros editados. Pero eso no ha paliado el problema. De hecho, hay quien lo está pasando francamente mal. A mediados de abril nos sorprendíamos al conocer que Ediciones B había decidido cerrar la editorial Bruguera por falta de resultados. Dicho así no parece demasiado preocupante, pero es que Bruguera ha sido uno de los sellos míticos de este país. Pues ni por esas. Dejará de editar a partir del próximo año. Y claro, no son pocos los rumores que hablan del mal estado de la empresa madre, Grupo Z, propietaria de Ediciones B. No es la única que ha cerrado, ni la última, claro. La última, que yo sepa, ha sido Vía Magna. Hace unas semanas comenzaban a oírse rumores: que si no contestaban al teléfono, que si la página web no se actualizaba… Finalmente, se ha sabido que, efectivamente, la editorial ha cerrado. Personalmente me ha sorprendido, porque tenía en catálogo algunos bestsellers internacionales, como 2012, o las novelas de Steve Alten. Las distribuidoras tan poco lo están pasando especialmente bien, y ya hay alguna que cerró puertas. Y mirando datos para esta entrada, descubro que en N.Y. ha cerrado la librería más grande de venta de libros en español tras casi 50 años en funcionamiento. Vamos, que el panorama no es lo que se dice bueno. Pero la gente sigue escribiendo, y las editoriales rechazando libros. Y en este sentido, hace un par de días me quedé blanco cuando vi en una de las grandes librerías de Sevilla un título que me revolvió el estómago. No recuerdo el título, ni la autora. Se ve que mi mente ha hecho un esfuerzo por olvidar ambos datos. Pero el recuerdo del tema sigue ahí clavado como el aguijón de la avispa, inflamando e infectando. Era un libro que estaba dirigido, evidentemente, a las editoriales. Me llamó la atención por el título, algo así como “maneras de rechazar una novela”. Cuando lo abrí no daba crédito. Se trataba de un libro en el que la autora exponía decenas, supongo que habría más de un centenar, de cartas tipo con las que rechazar un texto. Organizadas por el modo de la carta, por ejemplo: formales, inteligentes, de disculpa, divertidas, etc… ¿Debería todo esto desanimarnos? Pues yo creo que no. Cuando las cosas están difíciles es cuando hay que demostrar la valía de cada cual. Se trata de una piedra de toque, de comprobar si realmente uno vale para esta profesión o no, de saber si sobresale o no sobresale por encima de la muchedumbre que, con poco acierto, poco talento, o mucha mala suerte, que también eso cuenta, se queda en la cuneta. Es ahora cuando hay que apretar los dientes y dar lo mejor que podamos dar. Escribir desde las entrañas, esa historia que te remueve por dentro, que te emociona. Y es ahora, porque mañana no sabes si el desaliento te habrá ganado la partida. Así que, fájate, cierra los ojos, mira en tu alma, y prepárate a trabajar como hasta ahora no lo habías hecho. Seguro que descubres que disfrutas de esa novela más que de ninguna otra.
Para conocer mejor este mundillo…
Este blog ha tenido siempre una clara vocación por intentar mostrar cosas acerca del mundo editorial, aunque hace tiempo que no puedo dedicar entradas a estos asuntos. Sin embargo, esto no quiere decir que haya dejado el tema de lado. Esta semana voy a comentar dos temas que, si quieres aprender un poco sobre esto, no puedes dejar pasar. De entrada, el maravilloso nº ocho de la revista Prosofagia. Comenzó con ciertos titubeos, pero la verdad es que se ha consolidado, y de qué manera. Este número, con el que da comienzo su segundo año, y el siguiente, estarán dedicados al mundo editorial, y en sus páginas vais a poder leer entrevistas exclusivas a editores, agentes, etc… Con varios artículos de un nivel excepcional, de verdad, no os la podéis perder. En otro orden de cosas, hay un evento anual que permite un contacto fantástico a diversos niveles: editores, lectores, escritores… Se trata del Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas. Aunque ya os he dado un avance, hoy os traigo el programa completo. SÁBADO, 2 DE OCTUBRE 9.00. Recepción de participantes y entrega de credenciales. 10.00. Inauguración del V Encuentro Literatura Fantástica a cargo de la Delegada de Juventud y Cultura Dª Rosario Sánchez. 10.15. Conferencia La realidad está en crisis de Jerónimo Tristante. Presenta Ernesto Fernández. 11.30. Pausa para el café. 12.00. Mesa redonda. Artes y oficios en torno al libro fantástico. Modera y coordina: Teo Palacios. Participan: Mamen de Zulueta (agente literario), David González (editor de Almuzara) y Olalla García (traductora). 13.30 Presentación del libro 10 billetes para el fin de mundo. Grupo AJEC. Presentan Manuel Mije y Ernesto Fernández. 14.00. Encuentro entre los participantes y almuerzo de bienvenida en el palacio de Alpériz. 16.30. Mesa Redonda. ¡El papel ha muerto, vivan los bits!. Modera y coordina: Pepe Carrasco. Participan: Teresa Petit (editora de Montena), Jesús García (Responsable de Marketing Online) y Javier Márquez ( Escritor y periodista ) 18.00. Presentación del libro El humo en la botella de Juan Ramón Biedma 18.30. Presentación de la colección Tú decides tu aventura, con Pepe Carrasco y José Ángel Muriel. 19.00. Conferencia Teórico práctica sobre el papel del narrador en la literatura fantástica Como la aguja y el hilo: Fantasía y oralidad. Diego Magdaleno y Filiberto Chamorro del grupo Recuento de Narración Oral. DOMINGO, 3 DE OCTUBRE 11.00. Conferencia. Cómo escribir sin entrar en crisis, a cargo de Joaquín Londáiz. 12.00. Mesa redonda. La Atlántida: Mundos en crisis. Modera y coordina Alfonso Merelo. Participan: José Ángel Muriel, Javier Negrete, Joaquín Londáiz y Juan Manuel Cortés Copete (profesor titular de Historia Antigua y Vicerrector de ordenación académica de la universidad Pablo de Olavide) 14.00 Entrega de premios a los ganadores del III Concurso de lemas y clausura del V Encuentro de Literatura fantástica La realidad está en crisis. Información e inscripciones: Biblioteca Pública Municipal (biblioteca@doshermanas.es) Teléfonos: 954919577/79 Nº máximo de participantes: 130 Tras la experiencia del año pasado, en la que algunos a punto estuvieron de quedarse sin inscripción, me consta que ya son muchos los que se están inscribiendo, así que, si piensas asistir, no lo dejes demasiado. El programa, desde luego, bien merece un esfuerzo…
Sigue Girando
Sí, el mundo no para. Al mundo no le importa si yo estoy hasta arriba con la promoción de Hijos de Heracles. Él tiene sus propios planes y no va a hacer una pausa, ni sentarse a esperarme. Así que voy a poneros al día de un par de noticias interesantes. En primer lugar, la agencia de Sandra Bruna ha puesto en marcha un proyecto pionero: una escuela de escritura, la primera gestionada directamente por una agencia literaria. ¿Qué cosas puede aportar? Pues, de entrada, un conocimiento excepcional del medio, del mundo literario. Además, los monitores de los distintos cursos, son reputados escritores: Anna Llauradó, Motserrat Rico, Silvia Kohan… Además, se podrá interactuar con grandes plumas españolas, como Francès Miralles, Care Santos, Martí Gironell, y un largo etc. Los cursos están abiertos a todo el público, por supuesto. Por otro lado, hace poco se anunció la puesta en marcha de un nuevo premio literario, el Premio Francisco Casavella, de Ediciones Destino. Las bases y la dotación del premio todavía no están disponibles, pero todos los interesados en este tipo de eventos, harán bien en estar al tanto. Aquí hay algo más de información. Estos días están siendo de mucho movimiento para mí: he tenido que atender a varios medios de comunicación, y aún quedan algunos. Como sabéis, ayer presentamos la novela. Todo fue bien, os hablaré con detalle y alguna foto en un par de días. Sigue habiendo muy buenas noticias sobre la novela, aunque la mayoría no puedo darlas a conocer aún. Poco a poco iré poniéndoos al corriente. ¡No os vayáis! Que no tardo en volver.
¿Quién es Michael Myers?
Ríanse ustedes de Michael Myers. Sí, sí, ríanse. Pero no con una sonrisita tímida, no. Ríanse a carcajadas, hasta perder el aliento, hasta que las lágrimas corran. Ése ser inhumano, de blanca máscara y cuchillo kilométrico. Ése ser que sobrevive a caídas desde edificios, al impacto de todo un cargador de revolver e incluso a los años. Ése ser, a quien se le identifica en las películas que protagoniza con la MALDAD, así, en mayúsculas. Ése, no es más que un mal aprendiz de BENJAMÍN, en mayúsculas, negrita, cursivas y subrayado. De hecho, si John Carpenter se hubiera imaginado que BENJAMÍN aparecería un buen día, se hubiera dedicado a dirigir películas para Walt Disney. Federico Axat, el autor de esta increíble novela, decidió un buen día no darnos ni un solo respiro cuando se propuso escribir esta historia. La misma primera escena, en la que encontramos a Ben en el vetusto coche de su abuelo, al que teme, y con razón, junto a sus abuelos y a su tía, quien le causa un sentimiento de terror, ¡y con razón!, consigue ponernos en alerta, perturbarnos, agitar todos y cada uno de nuestros sentidos e incluso elevar los vellos de la piel de la mismísima Jamie Lee Curtis hasta superar el Empire State. A partir de ese momento, comenzamos a asistir a una historia coral formada por los miembros de la familia, y un puñado de actores secundarios, que irán retorciendo vez tras vez la trama hasta que uno ya no sabe qué más puede llegar a pasar. Una mención especial merece el narrador de esta historia. El uso de la figura del narrador que hace Federico es, sencillamente, sublime. Con una claridad mental y una ironía maravillosas, se nos irá desgranando la terrible historia que tiene lugar en la plácida Carnival Falls. Nunca más plácida a raíz de los ascensos y caídas de la inquietante trama. Porque la historia que cuenta BENJAMÍN es la de un niño de nueve años, angustiado por una madre que no merece dicho nombre, y que decide tomarse su propia venganza. Sólo que la historia que nos cuenta la novela no es esa… Es la de un niño y un desván en un acontecimiento espantoso sucedido años atrás. Pero no… la historia tampoco es esa… Es la historia de un fantasma, aunque, claro, tampoco es esa la historia que nos cuenta BENJAMÍN. O tal vez sí nos cuenta todas esas historias, y algunas más, que se irán entrelazando de modo magistral, jugando con el lector, que una y otra vez creerá haber descubierto el secreto de esta novela para, una y otra vez, descubrir con admiración que estaba equivocado. Y a partir de ese momento, cuando uno cree que las cosas no se pueden complicar más, comienza un descenso por los Falls de Carnival. Una bajada vertiginosa que nos obligará a abrir la boca hasta desencajar nuestra mandíbula, y a que nuestros ojos amenacen con salirse de las órbitas. Hasta que, pieza a pieza, todo encaja en una revelación brutal, unos hechos escalofriantes y aterradores que marcan la vida de todos los personajes principales de la historia. BENJAMÍN es, sin lugar a dudas, una novela superlativa, que te atrapa y no te permite cerrar sus páginas sin avanzar una más, un párrafo más, una línea más. Sí, ríanse de Michael Myers. Pero corran como posesos si se encuentran con BENJAMÍN.