La ambientación en la novela histórica. ¿Es tan importante?

por | Nov 17, 2021 | Consejos para escritores, Novela histórica

Ambienta, luego existe. O lo que es lo mismo: si quieres que tu novela sobreviva de camino al éxito debes focalizarte muy mucho en la ambientación. De ahí la necesidad de trabajar en ello cuando aún estamos forjando nuestra historia. Y si esta es una cuestión de vida o muerte para cualquier libro, la importancia de la ambientación en la novela histórica lo es aún más. ¿Pero cómo hacerlo?

Sentaos, poneos cómodos, porque empezamos.

¿Qué es la ambientación?

La ambientación es el escenario en el que se desarrolla nuestra historia. Cuando en tu cabeza germina la idea de escribir una novela, normalmente, empiezas a perfilar quienes serán los personajes que sufrirán todas esas maldades que tienes en mente. La trama que piensas llevar a cabo, el conflicto, el detonante con el que todo comenzará, y hasta el tiempo en el que se desarrolla la historia, si es en presente, pasado o futuro (o todo a la vez dando saltos en el tiempo, allá cada uno con su locura novelesca). Pero ¿qué pasa con la ambientación?  ¿Piensas en ella como un actor más de tu obra? ¿No? Pues deberías. Tengamos claro que la ambientación en la novela histórica es el condimento esencial que da sabor a la obra. Pero ¿cómo creo un ambiente especifico? Veámoslo.

Creando la ambientación en la novela histórica

La importancia de la ambientación en la novela histórica

Para ser escritor, además de aporrear el ordenador o garabatear en una libreta, necesitas ser un creador de mundos. Puedes inventarte razas, planetas, especies, lo que te dé la gana, pero en el caso de la ambientación en la novela histórica, que es la que nos ocupa, el escenario viene dado por el tiempo en el que ubiques tu relato.

¿Es eso importante? Lo que más. Hasta el punto de que una novela mal ambientada, puede ser lo que lleve al traste con esa obra y motivo de sobra para que jamás vea la luz.

Los detalles, a tu servicio

Pensemos en este dato, relacionado con el ambiente: cuando entramos en un sitio por primera vez, ¿qué hacemos? Nos fijamos en los detalles. Si es una casa, paseamos la mirada por la decoración, el estilo de los muebles, el color de las cortinas, incluso si hay pelos de gato o no en el sofá. El ser humano es curioso por naturaleza y los lugares nos dicen mucho de las personas que en ellos habitan. Lo mismo ocurre con la ambientación en la novela histórica. El lector entrará en ella con ojos nuevos, buscando recovecos que le den pistas sobre nuestro protagonista o sobre cómo se vivía en esa época. Está ávido de pequeños y sutiles detalles que le hagan creer que sabe más de lo que en realidad conoce. Cuando estamos escribiendo una historia, no podemos dar por sentado que el lector sabe lo que pasa por nuestra cabeza y verá esa escena tal como a nosotros se nos presenta en nuestra loca mente de escritor. Debemos mostrárselo, sin excesos, pero sin carencias, tampoco.

Muestra al lector lo que tienes en la cabeza

Por poner un ejemplo: si queremos situar la escena en la sala de un palacio, no podemos limitarnos a decir “y entró en la habitación del palacio”, no, para crear ambiente diremos “y entro en una sala exquisitamente decorada, con sillas tapizadas, cortinajes de terciopelo y pomos de oro resplandecientes como espejos…” ¿nos vamos entendiendo? Mostremos sin miedo al lector la ambientación en la novela histórica tal como se nos presenta en nuestra cabeza mientras la forjamos.

Ambientando una época

Siguiendo con el hilo del ejemplo anterior, en la ambientación en la novela histórica, no nos basta con mostrar una habitación de palacio. Debemos tener claro cómo estaba decorada esa habitación según la época en la que situemos la trama de nuestra novela. Porque no es lo mismo un palacio engalanado en el siglo XV que uno de la actualidad.

Hay detalles que pueden transportar al lector a ese momento histórico. Preguntémonos: ¿cómo vestían? ¿Qué comían? ¿Cómo olían? ¿Tenían servidumbre o esclavos? ¿Con qué materiales se construía? ¿Y su moralidad? ¿Compartían habitáculos hombres y mujeres? ¿Eran iguales los espacios de unos y de otros? Etc… Hay mil cuestiones que debes plantearte para crear un escenario o ambiente en la novela histórica que transporte al lector a ese momento y lugar. Si no logramos hacer esto, si la trama no encaja como un guante en ese escenario histórico, nuestra obra quedará relegada al olvido.  Pero, si importante es lo que vemos, para la ambientación en la novela histórica, más aún lo que sentimos.

La ambientación en la novela histórica incluye a las emociones

La ambientación en la novela histórica: ambienta las emociones

Esta parte es más sutil, menos descriptiva, para la ambientación en la novela histórica, pero mucho más efectiva sobre el lector. Cuando alguien coge una novela histórica quiere que esta le transporte a ese momento, tiempo y lugar, pero también necesita sentir y experimentar como lo hacían en aquella época. Hagamos que el lector se estremezca o llore con las penurias de nuestros personajes. Que salte de alegría con las victorias obtenidas. Que deguste platos que no conoce y huela aromas ya olvidados. Que lo viva en carne propia. ¿Cómo hacerlo? Volvemos a lo mismo, mostremos esas emociones durante la ambientación en la novela histórica.

Por ejemplo, si queremos dejar claro que nuestro protagonista está muerto de miedo, en vez de decirlo así, tal cual, “tenía miedo” podemos mostrarlo: “era incapaz de dar un paso más por el temblor que invadía su cuerpo”, vale, esto también podría ser debido al Parkinson, pero para que os hagáis una idea, sirve.

La ambientación en la novela histórica tiene un objetivo primordial: emocionar, remover las entrañas del lector. Una novela que no te estremezca, no es una buena novela, por muy bien documentada que esté y por increíble que sea la trama. Si no logramos que el lector empatice con los personajes, los odie, llore o ría con ellos, de nada servirá todo nuestro esfuerzo en crear un mundo. Por ello, creemos dos mundos: el mundo físico, donde se desarrolla la historia, y el mundo emocional, como viven y sienten los personajes esa historia.

Conclusiones

Para finalizar tan solo he de deciros que no escatiméis esfuerzos a la hora de trabajar atmosferas y ambientar vuestra novela. Este no es un recurso narrativo más, es “el recurso narrativo” así entre comillas, para darle énfasis. Por tanto, si ya tienes planificada tu trama, perfilados a los personajes y estás empapándote del momento histórico en el que va a transcurrir tu relato, ha llegado el momento de jugar a ser Dios y crear mundos donde la ambientación tenga un papel protagonista que no deje a nadie indiferente, sino con ganas de más.

¡Gracias por leerme!

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