¡Bienvenidos de nuevo! Nos hallamos otra vez en este punto de encuentro dispuestos a aprender y conocer más detalles sobre la literatura usando como eje pivotal nuestra querida y fantástica fantasía. En este artículo, no obstante, debemos poner “fantasía” entre comillas, puesto que no vamos a hablar sobre una novela fantástica al uso; en esta ocasión vamos a abordar el concepto de «tema en la literatura fantástica» y, para ello, emplearemos una obra de Stephen King: la novela de terror llamada It.

Exacto: primero hablo de literatura fantástica y luego digo que la novela es de terror. No, no me estoy volviendo (aún más) loco. Esto es así porque…

Las fronteras entre géneros son difusas

Antes de comenzar a hablar del tema en la literatura fantástica, ya de inicio, debemos empezar a coger con pinzas aquello de “fantasía” y “terror”, porque los límites entre ambos géneros literarios son, ciertamente, poco claros. No hay ninguna frontera trazada con escuadra y cartabón entre ellos. Es más, en esencia también podemos incluir la ciencia ficción, puesto que estos tres géneros suelen ir de la mano y coquetear entre sí, haciendo fácil encuadrar obras dentro de este saco global pero siendo muy difícil indicar, para cada una de ellas, cuáles de estos géneros tocan y qué otros no. Por esto, precisamente, hay gente que se refiere en ocasiones a ellos como la triada.

La prueba más clara de la estrechísima relación entre los tres géneros literarios mencionados es la propia existencia de la AEFCFT (Asociación española de fantasía, ciencia ficción y terror), entidad que, sin ir más lejos, es la organizadora de los cada vez más reputados Premios Ignotus. De hecho, más adelante en este mismo artículo podremos constatar que no siempre nos resultará evidente alojar cada obra dentro de un género particular excluyendo a los demás.

Puesto que ya sabemos que, a veces, resulta complicado determinar el género al que pertenece una novela, pasemos a analizar el concepto que vamos a trabajar en este artículo: el tema.

¿Qué es el tema en la literatura?

El tema en una obra literaria (y, por ende, el tema en la literatura fantástica) es un concepto que se emplea como idea central de ésta, haciendo que toda la narración gravite en torno a él, bien sea de forma directa o indirecta, de forma evidente o con subterfugios, pero llevándonos siempre a plantearnos cuestiones relacionadas con él durante y/o tras la lectura.

Es importante no confundir el tema con otros conceptos como pueden ser el argumento, que está compuesto por el listado de hechos que se dan en la obra con relación de causa y efecto entre ellos, o la sinopsis, que es un resumen argumental.

Si alguien, en referencia a una novela, nos pregunta “de qué va”, lo que quiere conocer es el argumento. Podremos responder a esta pregunta, por ejemplo, empleando la sinopsis.

Sin embargo, si nos pregunta “sobre qué trata”, nos está preguntando por el tema.

No es lo mismo decir que una novela “va sobre una muchacha a la que le secuestran un hermano y que persigue a los secuestradores hasta un polígono industrial, donde lo rescata antes de que la vendan a mafias extranjeras”, que decir que “trata sobre la exaltación de valor resultante del vínculo emocional entre hermanos”. El tema es el concepto global que da enjundia al argumento.

Dejo de enrollarme ya con esto. Creo que la diferencia queda clara. Así, pues, ya podemos realizar una aproximación más directa al tema en la literatura fantástica.

El tema en la literatura fantástica

Aunque Joseph Campbell se revolverá en su tumba cuando digo esto, del mismo modo que podemos afirmar que existe una infinidad de historias de fantasía distintas (lo siento, tío Campbell), también podemos afirmar que hay muchísimos temas que pueden abordarse en estas obras.

Campbell desaprueba mi comentario sobre la infinidad de historias

La realidad, no obstante, es muy distinta. Y esto es así porque “desde siempre” ha habido temas más proclives a ser tratados por las obras literarias en general y por la fantasía en particular. Temas como “la lucha por la justicia”, “la búsqueda del amor verdadero”, “la rebeldía ante el autoritarismo”, “el sacrificio como fuente de enriquecimiento personal” y muchos otros resultan ya troncales en la fantasía tradicional. Esto ha devenido en un abuso de estos temas centrales, haciendo que muchas obras acaben resultando casi clónicas entre sí o, cuanto menos, predecibles. Y no hablemos ya de aquellas obras que, sin cortapisas, imitan a otras ya seminales como puede ser El señor de los anillos, de J. R. R. Tolkien.

Por suerte, no todas las obras se encuadran dentro de la fantasía tradicional, y esto no se debe a los diferentes estereotipos de personajes que usan, a las diferencias en el tono narrativo o a la diversidad de las tramas empleadas. Todo esto no es más que la punta del iceberg; un conjunto de síntomas que demuestra que lo que estos escritores han cambiado para crear obras distintas es, precisamente, el tema.

Y éste es el caso, sin ir más lejos, de Stephen King, al que, en cierto modo, puede definirse como escritor de fantasía, aunque se tenga la tendencia a encasillarlo (incorrectamente, en mi opinión) tan sólo como escritor de obras de terror. Considerarlo únicamente autor de obras cuya finalidad es provocar miedo en los lectores me parece un juicio muy superficial y simplista.

Antes de analizar cuál es el tema en la literatura fantástica de King, por supuesto, vamos a conocer un poquito mejor a este autor y su obra.

¿Quién es Stephen King?

Podríamos hablar largo y tendido sobre este escritor estadounidense antes de mencionar cuál es su más recurrente tema en la literatura fantástica que escribe, debido a que ha tenido, y tiene, una vida bastante curiosa, llamativa e interesante. Peeeeero… Por esta vez (y sólo por esta vez) voy a cortarme, puesto que me suelo enrollar en exceso al presentar a los escritores sobre los que hablo. Mejor hacerlo salir a escena con la genial interpretación del humorista Joaquín Reyes en el programa de televisión La hora chanante. Aquí os dejo este casposete vídeo. ¡No hay de qué!

el tema en la literatura fantástica y Stephen King

Éste es Stephen King, que escribe a cascoporro

La obra de Stephen King

La obra de Stephen King se puede dividir en dos grandes bloques: lo que escribía antes del atropello que sufrió y lo que viene escribiendo desde entonces.

En efecto; el señor King, como buen jovenzuelo de los años 60 que fue, le daba a todo tipo de drogas y bebidas alcohólicas, lo cual causó que escribiera una importante cantidad de obras tan extrañas como geniales. El periodo transcurrido entre su proceso de rehabilitación del consumo de todas estas sustancias y el atropello que casi le costó la vida, actuó como un hiato tras el que se puede apreciar cierto cambio en el tipo de obras que ha venido escribiendo, elaborando historias menos delirantes y con una base lógica más sólida (dentro de lo que cabe en el tipo de obras que este hombre acostumbra a escribir).

No vamos a juzgar aquí qué época de este autor es mejor, más interesante o más fantástica. Lo que nos interesa es analizar el tema en la literatura fantástica de Stephen King, pero no podemos osar analizar toda su extensa bibliografía, por lo que vamos a realizar un análisis sobre una de sus muchas obras maestras, a la que muchos califican como la gran novela de terror americana: It.

El tema en la literatura fantástica, el ejemplo de It

Los orígenes de It

Stephen King siempre se ha sentido muy ligado a su tierra, Maine, en la que ha ambientado la gran mayoría de sus novelas y cuentos; sin embargo, durante un corto periodo de su vida, estuvo viviendo en Colorado. En esta tierra nació el germen para algunas de sus grandes obras, como Cementerio de animales o la ya mencionada It.

La idea inicial que inspiró a King para crear a Pennywise, el antagonista de la novela, se la topó un día que se dirigía a pie hacia un taller para recoger su AMC Matador averiado. Mientras cruzaba un puente, se acordó de un cuento de hadas noruego llamado Las tres cabras macho Gruff, en el que unas cabras obligan a un trol a esconderse bajo el puente sobre el que devoraba a quienquiera que tratase de cruzarlo.

Abstrayendo esta idea y usando como el puente del cuento a una ciudad entera (Derry, representación ficticia de su querida Bangor) y basándose en otras ubicaciones y algunos hechos históricos reales ocurridos en su ciudad, acabó formulando la idea principal de la novela y algunas escenas concretas de ésta.

Como última vuelta de tuerca, para dar vida al antagonista de la historia decidió basarse en el caso real de un asesino en serie llamado John Wayne Gacy, que se disfrazaba de payaso para engañar a sus víctimas.

King, por aquella época, estaba decidido a escribir una gran novela en la que quedasen plasmados todos los miedos del ser humano, y rumió esta idea durante años. Cuando se sintió preparado y tuvo organizada en su mente la cantidad de material que consideró necesaria, comenzó la escritura de esta obra titánica, puesto que tiene una longitud superior a las mil quinientas páginas.

El tema en la literatura fantástica, el ejemplo de It

Portada de la última edición de It

La propia extensión de la obra ya deja entrever que no narra una historia sencilla, sino que se trata de un rompecabezas que el lector deberá armar a medida que avance en la lectura. Analicemos, entonces, un poco más la obra.

¿Qué es It?

Fijaos en que la pregunta que planteo no es “¿De qué va It?” ni “¿Sobre qué trata It?”. Esto lo veremos un poco más adelante. De momento centrémonos en la estructura y sobrevolemos el argumento tratando de no destriparlo demasiado.

Sin entrar aún en el análisis del tema en la literatura fantástica contenida en la novela, el género de It es difuso. Dependiendo de a quién se le pregunte, dirá que es una novela de terror, de fantasía o de ciencia ficción.

Yo no me pillo los dedos en ese sentido: para mí, esta novela es una mezcla de los tres géneros. Puesto que los puntos fuertes en la trama están fijados por escenas de terror, primordialmente la considero una novela de terror; pero, puesto que los hechos que acontecen son claramente fantásticos, también le coloco la etiqueta de novela fantástica (y esto es, precisamente, lo que da pie a que sea yo quien hable de ella en este blog). Y también considero que tiene toques de ciencia ficción por algunas cuestiones argumentales que no voy a desvelar por si aún no la habéis leído. ¿A qué estáis esperando para hacerlo?

Estructuralmente hablando, It emplea una combinación de narradores: uno en tercera persona subjetiva desde el punto de vista de los diversos personajes principales, y otro, para algunos fragmentos, en primera persona en formato de diario. Se establecen dos líneas temporales separadas en la historia, pero que se exponen intercaladas, consiguiendo así mantener la sensación de misterio en ambas hasta la parte final de la obra.

Como ya hemos comentado más arriba, Stephen King trató de unificar todos los grandes miedos de la niñez en una misma historia, y para ello creó a Pennywise. Todas las formas terroríficas de este extraño ser se esconden tras la que quizá sea la más terrorífica de todas: el payaso. Hasta en Los Simpson retratan este hecho.

Y, a raíz de esto, aparecen en mi mente unas luces de neón con el siguiente mensaje: “¿Por qué nos dan tanto yuyu los payasos?”

Hagamos un pequeño análisis psicológico a este respecto antes de pasar a ver el tema en la literatura fantástica de la que se compone It.

El miedo (ya atávico) a los payasos

Vaya por delante que no soy psicólogo ni psiquiatra; mis estudios me llevaron por mundos más binarios y con un logo menos molón que la letra psi. Creo que nuestra querida compañera María Beltrán puede hacer un análisis mucho más interesante y profundo sobre el tema de los miedos de los seres humanos que un servidor. Yo le lanzo el guante. A ver si ella lo recoge. 🙂

Pero, como soy un tío valiente (temerario, en realidad), me mojo y doy mi opinión al respecto. A quien no le interese, que pase al siguiente punto del artículo. Por el material que he leído, especialistas a los que he escuchado hablar y por mi propia experiencia, tanto sensitiva como lógica, creo que el mayor miedo al que se puede enfrentar un ser humano es a lo desconocido. En cualquiera de sus variantes y aplicaciones.

Es éste y no otro el elemento de trasfondo que hay tras la oscuridad, uno de los miedos concretos más recurrentes en nuestras vidas. Recordemos el miedo que nos daba la oscuridad del pasillo durante la noche cuando éramos niños. O no tan niños…

Este miedo a lo desconocido no se manifiesta de ninguna forma concreta como “algo” que se nos puede aparecer delante (o detrás), sino como “algo” que escapa a nuestros sentidos. Esta ausencia de estímulos, de consciencia, ante la aparición de aquello que nos acecha nos impediría reaccionar en consecuencia para poner pies en polvorosa o tratar de defendernos. Al no tener capacidad de respuesta, estamos ante una batalla perdida de antemano: sea lo que sea aquello que nos aceche, ya tiene la partida ganada sin tan siquiera jugar.

¿Y qué tiene que ver esto con los payasos?

Un payaso no es más que un ser humano que se esconde tras una máscara. La máscara del payaso muestra afabilidad, una gran sonrisa y unos colores saturados, tan vivos que capturan nuestra atención aunque tratemos de evitarlo. Pero nuestro cerebro es listo, y sabe que esa sonrisa no es auténtica. Así, pues, si esa persona “lleva puesta” una sonrisa postiza, significa que la necesita, lo cual nos lleva a que, tras esa sonrisa pintada, no está sonriendo. Si no está sonriendo, ¿qué actitud o intención tiene para con nosotros?

¿Veis? Aquí aparece de nuevo el miedo a lo desconocido. No sabemos qué puede pretender la persona que se viste con esa sonrisa. Así que no sabemos cómo deberíamos reaccionar.

¡Ni por asomo se me ocurriría irme de fiesta con uno de ellos!

La figura del payaso es siniestra; y lo es porque esconde una potencial maldad tras una sonrisa que nuestro cerebro sabe falsa. El payaso, puesto que miente incluso sin pronunciar palabra alguna, es el mayor embustero social que ha conocido nuestra civilización. Vive al margen de ella, y es una amenaza clara y directa contra nuestra continuada sensación de confortable seguridad, basada en el conocimiento claro (aunque no profundo) de nuestro entorno.

En It, esto se maximiza debido a que la criatura que tiene la cara pintada no es un payaso. Ni siquiera es humano. Es algo desconocido y que no estamos preparados para entender.

Y hasta aquí mi opinión al respecto. Redirijo de nuevo el artículo antes de que se me vaya de las manos, cosa harto habitual. Vamos, por fin, a hablar sobre el tema en la literatura fantástica de Stephen King; sobre el tema que subyace en la historia narrada en It.

El tema en It

Como ya he comentado antes, el tema en la literatura fantástica viene encuadrándose dentro de un grupo de temas canónicos de este género. No obstante, al no ser It una novela puramente fantástica, sino primordialmente de terror, sólo toca tangencialmente este grupo de temas que ya comentamos más arriba.

Y, entonces, ¿cuál es el tema en It? Ay… Ojalá fuera fácil contestar a esta pregunta; me facilitaría mucho las cosas al escribir este artículo. Por suerte o por desgracia, no lo es.

El tema en It es la gestión de los miedos en la niñez. También es la importancia de la amistad. Y también el miedo al rechazo y al aislamiento social. Y la fuerza mediante la unión. Y la crítica contra la homofobia. Y la pérdida de la inocencia de la niñez. Y la incidencia en nuestras vidas de nuestros respectivos pasados. Y…

Damos y caballeras, ¡It tiene una inmensidad de temas subyacentes!

Por este motivo la novela tiene la longitud que tiene. Por este motivo hay tantos personajes principales. Por este motivo es una obra compleja a la que se puede dar diversas lecturas. Por este motivo es tan difícil encuadrarla dentro de los estándares tradicionales fijados en los géneros literarios actuales.

Por supuesto, cada tema tiene un peso específico en cada subtrama de la novela pero, sin estos temas, las diversas subtramas no existirían y, por tanto, la novela perdería densidad y consistencia.

El tema en la literatura fantástica no es uno, sino muchos entretejidos

Hoy día no podemos permitirnos el lujo de querer escribir una novela y cimentarla sobre un único tema. ¡Ojo! Hablo de novelas, no de cuentos. Basta con que analicemos un poco por encima cualquier otra novela para ver que extraeremos de ella, sin muchas dificultades, más de un tema. ¿Probamos con El señor de los anillos?

El Señor de los anillos trata sobre el amor a la naturaleza. Y sobre la retroacción del mal, que se vuelve siempre contra sí mismo. Y sobre la fidelidad que implica la amistad. Y sobre la futilidad de los prejuicios entre razas. Y sobre el absurdo de tomar atajos para conseguir poder. Etcétera, etcétera, etcétera.

Conclusión

El uso de más de un tema en la literatura fantástica aumenta el interés y la inmersión.

Si abandonamos nuestra novela a una base conceptual raquítica, como supondría el uso de un único tema subyacente, no podríamos sacar gran cosa de ella. Por esto es, más que recomendable, necesario usar varios temas que no (o sí) se contradigan entre ellos y elaborar nuestras tramas de acuerdo a los principios que éstos representan.

De esta forma, nuestra obra ganará en profundidad y tendrá más probabilidad de provocar empatía en el lector, de una forma u otra.

Despedida

Tanto me he apasionado escribiendo este artículo que, sin darme cuenta, he acabado despeinado.

Espero que os haya gustado y hayáis aprendido algo nuevo. No dudéis en exponer vuestra opinión en referencia a ello. ¿Estáis de acuerdo con el uso de varios temas en una novela? ¿Qué tipo de temas consideráis que están sobre o infravalorados en la literatura fantástica actual? ¿Consideráis que debo dejar de beber refrescos azucarados?

Tanto si os interesa lo que expongo en el blog como si queréis tener excusa para machacarme en las redes sociales, os espero en mi próximo artículo. Nos vemos pronto con nuestro sempiterno nexo común: la fantástica fantasía.

¡Besos y abrazos!