Hola, amigos. Hoy quiero compartir con vosotros algo diferente. En este apartado de novela policiaca, me estreno con las entrevistas. Y me estreno con una entrevista a Iván Mourin. ¿Qué quién es Iván Mourin? Pues es un escritor, guionista y criminólogo. Supongo que muchos os preguntaréis que porqué os pongo una entrevista a Iván Mourin. Lo hago porque pienso que puede aportar mucho. A escritores, en general, porque él es escritor; y a escritores de policiaca, en particular, porque es criminólogo. Así que, si perteneces a alguno de estos dos grupos, o solo sientes curiosidad, te invito a que leas esta entrevista a Iván Mourin.

ENTREVISTA A IVÁN MOURIN

Entrevista a Iván Mourín, escritor y criminólogo

Iván Mourin Rodríguez, escritor, guionista y criminólogo, nació en Barcelona en 1980. Está diplomado en Criminología, y ha trabajado como técnico especialista en anatomía patológica, teniendo conocimientos de entomología forense y en perfiles psicológicos. Como escritor de novelas de terror escribió su primera novela, «Niños perdidos», a los catorce años, pero no fue hasta 2005 que la publicó.  En 2009 vio la luz «Sociedad Tepes», y, en 2011, Resurrección» (Crónicas del Caído). Además, ha publicado los ensayos, relacionados con el misterio, «Anatomía de las casas encantadas» (Premio Enigmas 2015/Grupo Planeta) y «Descendiendo hasta el infierno: un paseo por el lado más oscuro de internet», ambos con gran acogida.

Ha colaborado en diversos medios de comunicación, como «Cuarto Milenio, el «Diari de Tarragona» o «Els matins» (TV3), y continúa haciéndolo en varios, como las revistas «Clío» y «Más Allá», en el programa radiofónico «Informe Enigma» o el televisivo «Misteris… amb Sebastià d´Arbó» (8TV). Además, como guionista y director de los cortometrajes «Intrusos» y «Memento Mori», ha recibido diversos galardones, como el Premio del Público del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges en 2014.

Encantada de poder hacerte esta entrevista, Iván. Gracias por aceptar mi invitación.

Gracias a ti. Es un placer siempre poder hablar sobre escritura y otros temas.

Empecemos. Dice tu biografía, que a los catorce años ya habías escrito «Niños perdidos». ¿Desde tan pequeño te diste cuenta de que querías ser escritor?

La verdad es que sí, pero viene de antes: a los nueve, escribí un relato titulado «El rey murciélago», para el colegio, en Sant Jordi. Desde entonces, continué con pequeños relatos, siempre de temática fantástica, y siempre estaba enfrascado en libros o con películas de terror.

Cuéntanos cómo es tu día a día como escritor.

A ver, ¿por dónde empiezo? Tengo un planning de trabajo que intento llevar a cabo lo mejor posible (no es sencillo con dos niñas revoloteando todo el día por casa, o cuando toca participar en radio o televisión, lo que me obliga a ir al estudio de grabación y me rompe el día). En éste, debo escribir artículos, guiones para dos programas y otro más para dramatizaciones de radio, destinando un mínimo de media hora para cada cosa; dos o tres horas de novela o ensayo, y una hora más para otra obra extra, que siempre tengo ahí, de reserva; tiempo libre para dibujar (no soy un talento, pero me gusta y ayuda a desconectar); y corregir los trabajos que me van llegando, el tiempo que corresponda. Me veo obligado a dejar la lectura para la noche; necesito total tranquilidad para enfrascarme con un libro. Y poco más: el resto del tiempo es para la familia.

¿Cuál ha sido la mejor vivencia, experiencia o momento que has vivido como escritor?

Sin duda, los premios. Sería un hipócrita si dijera otra cosa. Recibir el Premio Enigmas, convocado por el Grupo Planeta, en 2015, y por mi primer ensayo, fue magnífico. El momento, la experiencia, el conocer a un montón de personas relacionadas con el mundo de la investigación, el misterio… Fue genial. Pero aún fue mejor, un año antes, recoger el premio del público en el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges, ante un montón de personalidades del cine, como Joe Dante (me inicie en el fantástico con su película «Gremlins»). Llevo asistiendo a éste desde que tenía quince años, así que puedes imaginarte el nivel de entusiasmo.

Me lo imagino. ¿Y cuál fue la peor?

Los rechazos los puedes llevar mejor o peor, pero, tal vez, lo malo es cuando sabes que una editorial de prestigio ha hecho una valoración positiva de tu manuscrito y te enteras que no lo publicarán porque el departamento de marketing se ha negado, porque no saben cómo venderlo. Eso duele. Bueno, y cuando crees (con razón o no) que la obra no ha sido defendida como se debe.

Entrevista a Iván Mourín

¿Hay algún tema del que nunca hablarías en tus escritos?

Me he propuesto no tratar sobre el COVID-19, pero nunca se puede decir nunca (a no ser que seas Ken Follet).

¿Tienes algún punto débil como escritor, algo que te cueste mucho?

La verdad es que no. Me adapto a todo.

¿Y alguna manía?

Muchas. Los guiones los escribo a máquina, y los artículos y novelas/ensayos, a mano. Tengo rituales de inicio y final de trabajo. No puedo escribir sin música, normalmente bandas sonoras que se ajustan a lo que estoy tratando en el momento, o con podcast. Nunca reviso el trabajo hasta que está totalmente terminado. Y podría seguir mucho más.

¿Eres de los que planifica sus novelas o escribes sin más?

Tengo un planteamiento previo, con fichas de personajes, escenarios, y esas cosas, pero reconozco que me dejo llevar mucho a medida que escribo. La verdad: lo disfruto mucho más así, a la aventura. Eso sí, lo que tengo muy claro, desde el principio, es el final. Sólo lo he cambiado en una ocasión, y se verá si ha sido para bien o no en el próximo libro que aparezca en librerías.

Cuando escribes, ¿sigues fiel a la idea original o introduces cambios?

Introduzco cambios, siempre. En mi caso, es prácticamente imposible ceñirse a lo planeado.

¿Cómo es tu trabajo de documentación?

Le dedico mucho tiempo, en especial con los ensayos. Para éstos, además de revisar un montón de libros, visito hemerotecas, entrevisto a especialistas y personas que puedan haber tenido una vivencia relacionada con el tema a tratar, y me baso en mis propias experiencias. Si después me sobra material, mejor: ya lo aprovecharé para otra cosa.

¿En qué momento del día te sientes más inspirado para escribir?

Cualquier momento es bueno. No me rijo a ninguno en concreto.

¿Eres de los que siempre tiene a mano papel y lápiz, o prefieres la tecnología?

Reconozco que me encantan los gadgets y tengo muchos «aparatejos», pero lo analógico nunca me ha fallado, y me mantengo fiel a esto. Papel, cuadernos, lápices, estilográficas, rotuladores… hasta sigo empleando, para muchos trabajos, cámaras de carrete. Con esto, te lo digo todo.

¿Cómo te enfrentas a la tan temida hoja en blanco?

No me ha ocurrido nunca. Supongo que será porque siempre estoy liado con una cosa u otra. Por eso recomiendo no aferrarse a una única idea.

¿Cómo te sentiste cuando tuviste tu primera novela en las manos?

Maravilloso. Comparándola con las ediciones de otros trabajos, no era nada espectacular, pero me daba por satisfecho. Era 2005, y mi desconocimiento en el mundo editorial era colosal. No funcionó bien, como cabe esperar, pero eso no impidió que me sintiera orgulloso de la novela. A diferencia de otros autores que se avergüenzan por su primer trabajo, eso no me pasó: al contrario, ha servido para que aprenda de mis errores e intentar mejorar.

¿Te gustaría que alguna de tus novelas se utilizase como guion para una película, o te daría miedo?

Por supuesto que sí, aunque no sé si me gustaría más película o serie, con el buen trabajo que se está haciendo hoy en día. Y lo que me encantaría sería poder participar en la guionización, aunque, muchas veces, es contraproducente tener al autor metiendo las narices en el guion.

¿Te has inspirado en alguna persona o en alguna situación en particular para tus novelas?

¡Y tanto! Además de situaciones personales en los ensayos, en las novelas también he incorporado más de una. Y personajes inspirados, también: aquellos a los que se lo hago pasar verdaderamente mal.

Entrevista a Iván Mourín

No voy a preguntar, ja ja ja. ¿Qué elegiste primero, escribir o ser criminólogo?

La escritura, sin duda. Me viene de mucho antes.

¿Por qué criminología?

Más que criminología, me gustaba todo lo relacionado con la ciencia forense. Por eso, al estudiar criminología, me decanté por esa rama.

Simple curiosidad. ¿Te llevas trabajo a casa?

Ya no. Desde hace tiempo, prácticamente todo mi trabajo se basa en temas literarios y relacionados con los medios de comunicación. Antes era muy frío, pero me reblandecí al ser padre, y no me gustaban ciertas cosas que tenía que hacer para el sector privado. Acabé muy quemado. Por eso, ahora escojo muy bien los trabajos que me interesan, y la criminología la empleo para asesorar en varios campos, dar charlas, y para los medios de comunicación. Así estoy más tranquilo, y puedo dedicarle tiempo a lo que más me interesa: mi familia.

Imagino que te habrán hecho esta pregunta muchas veces, pero ¿cómo es que, siendo criminólogo, escribes novelas de terror? ¿No te sería más fácil escribir policiaca?

Porque es con el género que me inicié, desde muy pequeño. En el cine, con «Gremlins», a los 5 años, y continué con «Pesadilla en Elm Street» y otras maravillas; en literatura, con Poe y Lovecraft, y después Stephen King acabó por engancharme del todo. Actualmente, el terror queda reservado para guiones, programas, ensayos y relatos, y llevo escritas dos policíacas.

¿Cuál es el mejor consejo que te han dado como escritor?

Escribe, aunque sea horrible lo que hagas, pero escribe. Y lee mucho.

¿Y el que tú le darías a los escritores que empiezan y quieren publicar su primera novela?

Algo muy parecido, porque me ha funcionado. Pero añadiría la importancia de conocer bien las técnicas, de aprender, de aceptar los consejos, y los errores. Y algo muy importante: cuidado con el ego.

¿Qué nos vamos a encontrar al leer tus novelas?

Depende de lo que se anime uno a leer o escuchar: si son ensayos, encontrarán misterios, historias de fantasmas, investigación, todo de una forma amena, inmersiva, casi novelesca (no me gustan los ensayos «tocho», tediosos). Si son novelas, me esfuerzo mucho con la atmósfera, los personajes, necesito que el lector empatice lo mejor con todo esto para que pueda introducirse en la historia y sea uno más. A partir de aquí, espero que disfruten con los malos momentos.

¿A qué tipo de lectores van dirigidas?

No me gusta etiquetar a los lectores, eso es cosa de las editoriales. Opino que los libros pueden ser leídos por cualquiera, otra cosa es que lo entiendan o les guste. Desde pequeño, leía obras que no correspondían a mi edad, por eso no me veo capacitado para ello.

Tú última publicación, un ensayo titulado «Descendiendo hasta el infierno: un paseo por el lado más oscuro de internet», se publicó en 2017 ¿Cuándo podremos leer la próxima?

Si todo va bien, en el último trimestre de 2020, Almuzara publicará una novela policíaca que debería haber salido en mayo, pero el COVID-19 obligó al retraso. Y en 2021, llegará un nuevo ensayo.

¿Podemos comprar tus libros en internet, y seguirte en las redes para saber de ti y de tus últimas novedades?

«Sociedad Tepes» y «Resurrección (Crónicas del Caído)» han sido reeditadas en formato audiolibro por «Audible Studio», de Amazon USA, y «Perverso» está perfectamente dramatizada también en el mismo formato. Los ensayos «Anatomía de las casas encantadas» y «Descendiendo hasta el infierno», ambos de Ediciones Luciérnaga, se pueden encontrar en librerías y en plataformas, como Casa del Libro, Fnac, Amazon, etc. Y se me puede seguir en www.ivanmourin.com, en «Cuarenteiners» (YouTube), @mourin1980 (Instagram), @ivanmourin (Twitter) e Ivan Mourin (Facebook).

Quién es, realmente, Iván Mourin.

Principalmente, un padre de dos canijas que se esfuerza mucho en hacer lo que le gusta: escribir. Fanático de los libros, el cine, las series, los cómics, los videojuegos, la fotografía, la cocina, y un largo etcétera. ¡Y me encanta comer!

Anatomía de las casas encantadas.

Vamos ahora a hablar de tu trabajo y como puede ayudar a un escritor de policiaca. Para los que no lo tenemos muy claro, ¿qué es la criminología?

Mediante disciplinas como el derecho, la sociología, la medicina, la psicología o la antropología, la criminología es la ciencia que estudia al delito como fenómeno, en todas sus facetas, tanto para reconocer las principales causas como para la prevención de los futuros delitos.

¿Y cuáles son sus principales tareas?

Depende de la rama que se escoja, se puede llegar a colaborar con Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, a nivel de investigación o asistencias, como analista criminal, investigador privado, consultor legal, etc. En mi caso, trabajé en el Instituto de Medicina Legal, en autopsias, y, después, me pasé al sector privado.

¿Es una ciencia exacta o tiene un porcentaje de error?

Lamentablemente, no es una ciencia exacta, ya que necesita adaptarse a medida que el delito evoluciona, sin contar que éste no sigue siempre las mismas pautas.

¿En qué se diferencia la Criminología de la Criminalística?

De un modo resumido, se podría decir que la criminología se centra en el estudio del fenómeno criminal (delincuente, víctima, delito, etc.), mientras que la criminalística hace un uso de diversas técnicas y conocimientos científicos que se aplican para el análisis de los hechos delictivos.

¿Cuáles son las ramas de la criminología que consideras más importantes, y por qué?

Todas son importantes, sólo dependerá para qué la quiera aplicar el futuro criminólogo. En mi caso, las más importantes fueron la parte antropológica y forense.

¿Qué cualidades debe tener un criminólogo?

Cuantas más se tengan, mejor, pero algunas muy importantes son el análisis y deducción, la empatía, capacidad de interpretación y estructuración, vocación, etc.

Tengo entendido que delito y crimen no es lo mismo. ¿En qué se diferencian?

No es lo mismo. Delito es algo más genérico, todo aquel que, de forma intencionada o negligente, infringe la ley; el crimen se encontraría dentro de éste, tipificado como un delito grave, por voluntad.

¿Cuál es el primer paso para hallar a un criminal?

Averiguar el cómo, el cuándo y el por qué se cometió el crimen, así que, lo primero de todo, es necesario conocer éste.

¿Hasta qué punto es clave el ADN? ¿Y dónde se encuentra, además de en la sangre?

El análisis del ADN se ha vuelto algo fundamental para la resolución de muchos delitos, tanto para conocer al posible criminal como a la posible víctima, así como otros elementos que pueden intervenir en la investigación. Se puede obtener de los folículos capilares, orina, hueso, dientes, saliva, semen, así como de otros tejidos corporales que no se hayan visto degradados.

¿Crees que surgen nuevas formas de cometer crímenes conforme avanza la tecnología?

Sin duda. La criminalidad siempre está en un proceso evolutivo. Sólo hay que ver el comercio que se produce a través de los «dark markets», donde se puede comprar drogas, armas o material robado, el «carding» (tráfico de tarjetas de crédito), y otros delitos en donde no es necesario ni moverse del sofá.

Descendiendo hasta el infierno.

Hay distintos tipos de criminalidad: aparente, real y oculta. ¿En qué se diferencian?

En realidad, hay muchas más, como la judicial, la evolutiva, la de cuello blanco, etc. La aparente son aquellos delitos de los que las autoridades tienen conocimiento; la real son los delitos que se llevan a cabo, investigados o no; y la oculta son los delitos que no llegan a conocimiento de las autoridades.

¿Es cierto que descendientes de criminales tienen más facilidad de convertirse en un criminal que el resto de personas?

Se ha probado que existe un factor genético para ciertos tipos de delitos, como los relacionados con la violencia, pero el social es uno de los más fuertes. Una familia desestructurada, donde la delincuencia no se ve como algo extraño, en donde uno o varios miembros sean criminales, podrá ser un desencadenante.

¿Por qué una persona se convierte en un criminal? ¿Qué factores pueden inducir a ello?

No se puede generalizar, pues cada criminal tiene su motivación, ya sea por necesidades o causas sociales, físicas o psicológicas. Hay algunos que, desde pequeños, tienen predisposición al crimen (nunca hay que hablar de predestinación).

¿Hay algo que determine la reincidencia que pueda tener un criminal?

El estudio sobre el propio delincuente puede facilitar el porcentaje de reincidencia. Por ejemplo, alguien que no se arrepiente por el delito cometido, que opta por continuar moviéndose en los mismos círculos sociales que lo pueden haber conducido a la comisión de éste, tendrá todas las papeletas para cometer nuevos delitos. El problema es cuando cada nuevo delito se vuelve más grave, pues eso significa que se gana seguridad y se le resta importancia a las consecuencias, quitándole valor al castigo.

¿Cómo se mide la tasa de criminalidad?

Depende de si el cálculo lo quieres obtener de un país o una ciudad, y del interés por parte del analista o el solicitante. Se hace un cálculo del delito por población, dividiendo los delitos cometidos en la zona (distrito o jurisdicción), entre el número total de población. Este resultado, si se trata de un país, se multiplica por cien mil.

¿Cuáles son los crímenes más comunes en España?

Los hurtos, daños a la propiedad y al mobiliario urbano, y los robos, tanto con fuerza como los violentos, son los más frecuente.

¿Es el ciberacoso un crimen que se puede detectar y detener con facilidad?

Es un delito que, primero de todo, se tendría que denunciar siempre, lo que poca gente hace. Por lo general, los departamentos especializados en este tipo de delitos cuentan con personal muy cualificado que lo frenan de raíz, pues, la mayoría de veces, el acosador pertenece al círculo de la víctima (compañeros de trabajo o de clase, ex parejas, familiares, etc) y pueden rastrear los movimientos. Los anónimos son más difíciles si se camufla la IP, entre otros métodos, pero no significa que sea imposible de descifrar.

¿Qué es la perfilación criminal?

Basándose en la escena del crimen, la actuación del delincuente, pruebas, características de la víctima, y otros elementos, se crea una hipótesis sobre los factores sociales y biográficos del delincuente, el lugar donde puede residir, reincidencia, tipologías personales, etc.

¿Cómo se clasifica a los criminales? ¿Hay algún sistema?

La primera fue la tipografía lombrosiana, basada en caracteres antropológicos, pero no se puede aplicar a nuestros días. Cada país tiene su propia clasificación; incluso hay varios criminólogos que han creado su propio baremo. El famoso perfilador del FBI, Robert K. Ressler, se encargó de separar entre asesinos seriales organizados y no organizados. Centrarse en un único tipo de clasificación sería difícil, pues los hay muy variados e interesantes, y otros más sencillos, pero más útiles.

¿Qué caracteriza al psicópata?

La ficción emplea mucho a este tipo de personaje, en especial como asesinos seriales, cuando, en realidad, estamos rodeados de éstos, y, con toda probabilidad, nunca llegarán a cometer un delito. Esto es porque tienen una facilidad asombrosa de mentir y de imitar conductas para encajar socialmente, resultando encantadores, pero, antes o después, se revelan solos, porque son impulsivos y tienden a la ira (no necesariamente fija). El narcisismo, la necesidad de manipular y ejercer poder sobre los demás, ausencia de empatía y remordimientos, y el placer del acoso, son otras de sus características. Tras cada «matón» en la escuela, puede esconderse un psicópata que florece, pudiendo acabar como CEO en una multinacional en su época adulta.

¿Cuándo se da por cerrado un caso, se haya resuelto o no?

Se suele dar por cerrado cuando ha pasado un tiempo suficiente prudencial y no ha habido ningún elemento que haya permitido avanzar en el caso. Vamos, que se ha quedado estancado. Son incontables los casos que quedan así, en delitos de todo tipo.

En referencia a los crímenes no resueltos, ¿cómo y por qué se reabre su investigación?

La reapertura suele producirse porque aparecen nuevas pruebas, informaciones o testimonios que se pueden dar como fiables. Un ejemplo es el caso de David Guerrero, «el niño pintor», desaparecido en 1987, y cuyo caso ha sido abierto nuevamente este año, por un dibujo enviado a una antigua compañera de clase, en octubre de 2019.

Esta pregunta es obligada. ¿Las series de televisión, como el CSI, han hecho daño o han ayudado? ¿Hasta qué punto es cierto lo que vemos en ellas?

Es un entretenimiento, nada más, o debería tomarse como tal. Es impensable que un criminalista lleve toda la investigación, interrogue, detenga, etc., cuando no es su labor, y menos que se resuelva el mismo día, cuando hay pruebas que pueden tardar semanas en obtenerse resultados. Es todo muy «peliculero», muy bonito y llamativo; la vida no es así, y no es necesario emplear lo «último de lo último» para conseguir buenos resultados. Mejor tecnología no equivale a mejor investigación.

Cuando un caso se hace mediático, ¿afecta al resultado de la investigación?

Afecta al modo en que lo enfoca la sociedad, y más con la existencia de las redes sociales, donde cada uno opina como cree oportuno, aunque no sea correcto. Además, existe un problema muy serio con la desinformación: si un titular es llamativo, aunque el contenido sea un bulo, su nivel de propagación será, con toda probabilidad, muy alto, porque es muy fácil compartir sin pararse a leer el contenido de la noticia.

¿Qué es la victimología?

De una manera muy breve, es la ciencia que estudia a las víctimas. En un delito, siempre son las grandes desamparadas; desgraciadamente, se les presta más atención al crimen y al criminal.

Como criminólogo, ¿crees que existe el crimen perfecto, o es una investigación imperfecta?

Se suele decir que no existe el crimen perfecto, sino malos investigadores (o malas investigaciones), y ahí es donde radica el crimen perfecto: en dejar las menos pistas posibles, o crear una buena confusión. Que se cumplan los requisitos o no para catalogarlo como tal, dependerá de muchos factores, pero lo que nunca debe hacer un buen investigador (ni en la realidad ni en la ficción) es decir abiertamente «se ha cometido el crimen perfecto».

Sin una confesión, ¿cómo se puede estar seguro al 100% de que se tiene al asesino? Las pruebas, a veces, mienten.

De las confesiones tampoco te puedes fiar. Muchas veces hay coacción, y en otras un encubrimiento por intereses (económicos, familiares, etc.). Como dices, las pruebas también pueden manipularse, pero es el elemento fundamental de toda investigación, y donde reside la principal fuerza de inculpamiento. Hay otra cosa aquí muy importante a tener en cuenta: si no hay cuerpo, no existe el delito, por eso muchos criminales gastan sus esfuerzos en hacerlos desaparecer. Puedes encontrar un charco enorme de sangre, el arma homicida, etc.; mientras no aparezca la posible víctima, de poco servirá.

¿Quiénes son, en España, los responsables de investigar los crímenes, como asesinatos, secuestros, violaciones, atracos…?

Pensar que las investigaciones son como en CSI es un error bastante común que, afortunadamente, está desapareciendo. Cada Cuerpo de Seguridad dispone de diversos departamentos especializados en toda la variedad de delitos existentes, como pasa en los telemáticos, el terrorismo o el crimen organizado, por poner algunos ejemplos. Cuando se conoce el tipo de delito, se deriva al departamento correspondiente. Es impensable el concepto «todo en uno».

¿Cómo son las relaciones del criminólogo con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad?

Por norma general, buenas. Muchos pertenecen a los propios cuerpos, como policías titulados, y otros funcionan como externos, en diversos campos. Aquí, como en todo, dependerá de la reputación y el feeling que se tenga (piensa que, algunos, están especializados en penitenciaria, peritaje, etc, y puede que no se tenga apenas contacto fuera de aseguradoras, casas de subastas o instituciones estatales).

¿Hay algún sitio donde los escritores de novela policiaca puedan investigar, sin tener que estudiar criminología?

Por supuesto: hay muchas webs con buena documentación, pero, en mi caso, suelo ser más clásico y recurrir a libros especializados, como tratados sobre policía científica, psiquiatría, etc. Tengo la suerte de disponer de una biblioteca personal, muy surtida, pero en las públicas también se pueden encontrar ejemplares muy interesantes.

¿Aconsejas a los escritores de este género contactar con algún criminólogo, o cuerpo de seguridad, para escribir sus novelas?

Siempre es recomendable tirar de fuentes lo más fiables y ajustadas a la realidad. Nos encontramos en una época en que es muy difícil (y poco conveniente) engañar al lector, y un pequeño error te puede salir muy caro y perjudicar tu obra.

Iván, muchísimas gracias por tu colaboración. Ha sido un privilegio entrevistarte porque, al menos yo, he aprendido muchas cosas que no sabía. Si quieres añadir algo, para tus lectores, o para escritores o futuros escritores, tienes la palabra. Tú cierras la entrevista.

Muchas gracias a ti. Lo he pasado francamente bien con esta entrevista, y, si con todas estas preguntas no se me acaba de conocer, será difícil hacerlo jajaja. Nos vemos (o escuchamos) pronto.

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Y aquí ponemos el punto y final a la entrevista a Iván Mourin. De verdad que ha sido una experiencia magnífica. Debo decir que Iván se ha mostrado, en todo momento, dispuesto colaborar conmigo en esta nueva aventura que iniciamos hoy. Ha sido, por decirlo de alguna manera, mi «conejillo de indias».

Como siempre, si te ha gustado la entrevista a Iván Mourin, o si crees que es importante, te invito a que la compartas. Y si deseas hacerle alguna pregunta, estaré encantada de responderte.

Hasta pronto.

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