Antes de empezar este artículo quiero que te deshagas del mito de la rutina del escritor. No existe una rutina general perfecta que debes perseguir para transformarte en un escritor. Lo que sí puedes hacer es buscar inspiración en todas aquellas pautas que han desarrollado grandes y pequeños escritores a lo largo del tiempo y empezar a construir una rutina a tu medida.

Además, a menudo se le da a la palabra «rutina» una acepción negativa. Pero las rutinas son algo verdaderamente importante no solo en la vida de un escritor, ya que en general son indispensables para perseguir cualquier objetivo.

Tener rutinas no tiene por qué estar relacionado con la idea de una vida aburrida o monótona; es erróneo verlo de esta forma. De hecho, se puede tener una vida muy emocionante y llena de aventuras aún aplicando una rutina. El rol de la rutina es la de atribuir equilibrio, constancia y tranquilidad en la vida de las personas sin que estas se sientan restringidas o atrapadas en una repetición cotidiana. Como una vez el mismo Mario Benedetti dijo:

Hoy fue un día feliz. Solo rutina.

Ha llegado el momento de descubrir los elementos que pueden formar tu rutina del escritor, esto te permitirá ser mucho más constante, una de las claves para conseguir tus sueños y, más específicamente, uno de los elementos indispensables  para lograr ser escritor.

Voy a definir para ti unos consejos y elementos principales que en mi opinión componen la mayoría de las rutinas. Te contaré las rutinas de otros autores, así como mi propia rutina, para que puedas buscar un poco de inspiración. Quién sabe, a lo mejor te verás reflejado y puede que alguna encuentre un espacio en tu vida cotidiana.

Marca los horarios de tu reloj biológico

La hora a la que te despiertas y a la que vas a dormir no solo tienen un rol indispensable en tu funcionamiento biológico, sino que marcan el tiempo que tienes a disposición para cada actividad cotidiana. Además, las horas que duermes se relacionan con la calidad del sueño y consecuentemente con la energía que el día siguiente tendrás a disposición.

Por estas razones, darle una rutina a tus horarios, si aún no la tienes, no es mala idea.

Yo personalmente no amanezco ni duermo tan pronto, pero sí es cierto que mi día tiene unos horarios bien estructurados. Aunque los cursos de escritura ocupen gran parte de mi tiempo, procuro tener las mañanas de los jueves y los viernes dedicadas a escribir. Normalmente me despierto y a las ocho ya estoy trabajando. Hago un descanso a las diez para desayunar y sacar a Lolo y Bilbo, mis queridas mascotas. A las once vuelvo a escribir hasta las dos y media.

Como muchos autores, prefiero la mañana para escribir: la mente suele estar más limpia y la concentración se adquiere con mayor facilidad gracias al reposo de la noche anterior. Pero he de decir que me gusta tener un momento para dedicarle a mi trabajo de escritor también por las noches, que suele estar dedicado sobre todo a la lectura de documentación. Digamos que un día de trabajo suele durar aproximadamente unas seis horas.

Definir un número de página diario

Hay algunos autores que prefieren definir un número diario de páginas y otros, como Gabriel García Márquez, que se dejan llevar por momentos de locura y en vez de establecer una rutina trabajan día y noche sin parar, así fue como el mismo autor dio a la luz Cien años de soledad en solo cinco meses.

Yo personalmente no soy de los que se marcan un mínimo diario de páginas. Mi día de trabajo está compuesto por seis horas aproximadamente, y la verdad es que hay veces que en esas seis horas  escribo solo una página y otros días en los que escribo una decena, que luego hay que revisar, por supuesto. La cantidad de páginas para mí es subjetiva y depende del día.

Quizás marcarte una pauta de páginas diarias puedes serte útil por un lado mientras que por otro puede resultar frustrante. Inténtalo y decide qué es mejor para ti.

La comida es parte de tu rutina del escritor

La comida es otro elemento indispensable para tu bienestar, por eso, aunque no soy un sibarita, sí me gusta prestar un poco de atención a los ingredientes con los que cocino.

Elige no solo sobre la base de la salud de los ingredientes, sino también unas comidas que te gusten y que puedas disfrutar durante tu día a día, porque disfrutar de las cosas es otra clave indispensable en tu bienestar.

Yo, por ejemplo, mientras escribo no suelo comer, pero sí me permito un pequeño pecado de gula y me gusta tomarme una Coca-Cola de vez en cuando. Aunque sé que no debería, la verdad es que me procura bienestar más allá de si es saludable o no. Además, me encantan algunas comidas manchegas como las migas y las gachas de almortas, u otras recetas clásicas como el arroz con pollo, el cocido y la clásica tortilla de patatas.

Ponle cariño a tu comida y disfrútala, este es un consejo del corazón para que puedas armar mejor tu rutina.

Haz algún deporte o actividad física

Esto vale no solo para los escritores, sino para todos, ya que es una costumbre saludable que nos hace siempre sentir mejor. Pero he de admitir que para un escritor se trata de un elemento aún más importante. Al pasar la mayoría del tiempo sentado, es indispensable construir un hábito deportivo. Personalmente, considero que este es uno de los puntos claves junto con el horario.

Haruki Murakami es un buen ejemplo, ya que no solo es muy conocido por sus novelas sino por sus rutinas. Sus libros tienen a menudo notas autobiográficas, y él mismo ha escrito libros sobre rutinas que se convirtieron en pasiones como correr, de hecho corre 10 kilómetros cada día. Como cuenta en su libro De qué hablo cuando hablo de correr, en el momento que decidió ser escritor se dio cuenta de que pasaría muchas horas sentado, así que decidió desarrollar un hábito saludable que lo mantuviera en movimiento aunque pasara mitad de su día leyendo o escribiendo.

Y bien, esta es una de las claves, vuestra rutina os tiene que terminar gustando. Quizás no os encantará en un primer momento porque supone un cambio de paradigma, o quizás desde el instante cero no podréis vivir sin ella, pero lo que importa es que os haga sentir bien a largo y a corto plazo.

No seas esclavo de la inspiración

Una de las reglas principales en la creatividad del escritor es no ser esclavos de la inspiración sin lugar a duda, por eso mismo existe una rutina. Pero a veces es cierto que a las palabras les cuesta salir. En esos momentos, lo mejor es perseverar, aunque solo saques un párrafo en toda la mañana.

A mí personalmente me gusta escribir escuchando música de fondo, a un volumen muy bajo y que sea música conocida para no distraerme. Probablemente esta sea también una pequeña forma de inspiración, pero de ella no depende mi trabajo, ya que no hay nada peor que depender de la inspiración.

La disciplina es la clave, no la inspiración, como el mismo Stephen King admite.

Construyendo tu propia rutina del escritor

Entonces, ¿cómo puedes construir tu propia rutina? ¿Por dónde empezar?

Como ya os he dicho, no os conviene copiar al pie de la letra ninguna de estas rutinas. Pero sí puede ser útil ver cuál es la fórmula personal que cada autor ha desarrollado para sí mismo con su rutina del escritor. Cada persona es diferente, así que puedes ir escogiendo todas aquellas costumbres que más te gusten y transformarlas en rutina. Puedes incluso probar aspectos de las rutinas de otros escritores y ver si funcionan también para ti.

En mi caso, al ser una persona de costumbres bastantes fijas, no ha supuesto un esfuerzo desarrollar una rutina para mí, pero para otras personas puede que requiera un esfuerzo inicial, sobre todo si no están acostumbradas a seguir una. Por ello es importante ir paso a paso y encontrar tu fórmula para no terminar en un estereotipo que no te pertenece. La rutina es algo sumamente individual que tiene que encajar perfectamente con vosotros mismos y con nadie más.

La clave está en que busques tu manera, sin encerrarte en rutinas preestablecidas por los demás. Tienes que dar con la fórmula adecuada para ti, aquella que te hace feliz y te permite perseguir tus objetivos sin estresarte. Por esto es tan importante que tu rutina esté formada por cosas que te gusta hacer; lo más probable es que ya tengas alguna y que ni siquiera lo sepas.