Solos dos tipos de personas pueden dar fe de lo enriquecedora que es la novela histórica para el crecimiento personal y el entendimiento del ser humano: los que la leen y los que la escriben. Yo, por fortuna, soy de ambos.

Quienes tenemos la dicha y el privilegio de formar parte de los amantes de la novela histórica, podemos disfrutar de algunas características que seguramente nos marcarán de por vida. 

  • El ser humano no cambia 

Lo primero que aprendí al adentrarme en este mundo de la novela histórica es que el ser humano no cambia. De hecho, me atrevería a decir que no hemos cambiado desde que somos Neandertales.

¿Y a qué me refiero? A que lo que nos impulsa a realizar nuestras acciones son los mismos que hace miles de años: el poder, el amor, la ansiedad, el miedo, el deseo, el hambre. Son estas necesidades las que siempre han motivado al ser humano a “actuar” de una manera determinada.

Y sí, definitivamente esto nos condena a cometer los mismos errores y a no avanzar demasiado.

  • Una mayor perspectiva de la vida

Escribir novelas históricas, por su carácter investigativo y de innumerables reflexiones, se convierte en una herramienta de educación y estudio, no solo para quien lee, sino también para quien la escribe. 

La profundización en los acontecimientos históricos, en la forma de ser de personajes reales y “adentrarse en su mente” permite ampliar los horizontes de tu pensamientos, incrementar tu empatía y reducir los prejuicios.

Esto para mí ha sido un increíble ejercicio de crecimiento personal en el que he logrado descubrir e interiorizar el porqué algunas personas actuaron cómo lo hicieron en algún momento y cómo esos patrones son repetidos en la actualidad. 

Ahora, porque no quisiera que se me escapara, ¿puede cualquier novela histórica lograr este objetivo de servir como una herramienta de educación? Definitivamente, no. Debería cumplir con ciertos criterios, que son muy bien explicados en este artículo ¿Es la novela histórica una herramienta útil para el aprendizaje y la educación?

“Novelas bien fundamentadas históricamente, en las que el autor no delire, que esté bien escrita, que trate una época diferente y que tenga la extensión justa…”, explica  Andrés Palma, del departamento de Didáctica de las Ciencias Sociales de la Universidad de Granada, que imparte clases en los grados de Maestro de Educación Primaria e Infantil. 

Novela histórica

  • Mayor conocimiento sobre lo que le hace mal al hombre 

Seguramente estarás pensando que esto es demasiado subjetivo… ¡y tienes toda la razón! Pero, por otro lado, desarrollar un mayor pensamiento crítico nos permite tener un mayor desarrollo de la conciencia y capacidad para comprender que hay acciones que no podrían ser justificadas con argumentos realmente sólidos o convincentes. 

Por supuesto, la ética y la moral juegan un papel vital en este punto. En mi caso, la novela histórica que me ha abierto a la posibilidad de identificar aquello que ha hecho daño a diferentes sociedades, a naciones, al mundo. Y que muchas veces también son acciones que podemos ver en nuestro día a día. 

Hay una verdad interesante en aquella frase que reza: “Aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla”. 

Novela histórica

  • Expansión de la cultura 

Durante muchos años, la lectura ha incentivado a la expansión de la cultura y un mayor conocimiento de la historia, costumbres y tradiciones de lugares y sociedades en particular.

Para los lectores implica viajar a otros mundos, conocer nuevos personajes, comprender realidades… pero quien vive inicialmente esta experiencia en primera persona es el escritor, y esta es una de las cosas que más amo de ser escritor, la posibilidad de descubrir nuevos escenarios, de adentrarme en una investigación que me permita maravillarme con el pasado y poder plasmar mi mirada con moralejas adaptadas al presente y que seguramente no perderán vigencia tan fácilmente.

  • No es cierto que existan rencillas entre colegas

Quizá pueda parecerte un poco raro que mencione este punto, pero para mí es importante. ¿Por qué? Porque nos ayuda a entender mejor y aclarar el panorama real que viven, en este caso, los autores de novelas históricas. 

La verdad es que hay muy buenas personas alrededor de este género. Y lo aclaro, porque hay quienes piensan que los escritores tenemos rencillas entre nosotros, pero no es cierto.

Habrá quienes las tengan, pero esto pasa como todo en la vida. Habrá con quienes congenias más y con quienes congenias menos, pero hay grandes amigos dentro de la novela histórica, que me han abierto las puertas a un nuevo mundo.

En líneas generales, la novela histórica me ha puesto en una posición privilegiada, en la que disfruto enormemente de lo que hago. Yo amo escribir. Es mi pasión.

Y pese a que me costó mucho años afirmar esto: hoy soy una persona feliz con respecto a mi trabajo y a lo que soy capaz de lograr.

No voy a decir que vivo en la felicidad absoluta, porque eso no existe; pero no tengo carencias en mi día a día. No siento que me falte algo.. y todo esto me lo ha dado la novela histórica.

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