En este artculo os quiero presentar a Baltasar de Zúñiga, uno de los personajes de mi novela “La boca del diablo”.
Por qué participar en concursos literarios y cómo hacerlo bien
Los concursos literarios son una manera perfecta para evolucionar cómo escritor y darte a conocer. ¿Te gustaría participar a uno, pero no sabes por dónde empezar? Con este artículo comparto contigo los pasos principales que has de respetar para aplicar a un concurso y quizás ganarlo.
Cuándo y cómo nace la novela histórica
¿Sabes cómo nació la primera novela histórica? ¿Y la primera novela? ¿Cuándo y por qué apareció? Sigue leyendo para descubrirlo…
El suspense: qué es y cómo conseguirlo
Cuando escuchamos suspense seguramente pensamos enseguida en un género específico. ¡Lo cierto es que se trata de una herramienta para todos! Te cuento qué es el suspense y cómo aplicarlo en la escritura de tu historia.
El misionero Fray Bernardino de Sahagún
¿Conoces al misionero franciscano Bernardino de Ribera? Fue el primer antropólogo de la historia y un experto sobre los aztecas. Te cuento aquí su historia.
Conoce a tus personajes con el eneagrama
Conocer a los personajes de tu libro es algo esencial para un escritor. Por esto hoy te quiero presentar la herramienta del eneagrama.
La singular relación entre escritor y lector
Como lector, ¿te has preguntado qué efecto tienen en ti los autores que lees? Y como escritor, ¿qué influencia tienen tus palabras? ¡Exploremos juntos esta relación única que hay entre lectores y escritores!
Plazos y objetivos en la creación de un libro
¿Quieres darle vida a tu libro? En este artículo te voy a guiar para que puedas definir algunos plazos y objetivos concretos que te ayudarán a avanzar en tu carrera como escritor.
Una visita guiada al Colegio de Olearios de “Muerte y Cenizas”
La verdad es que nunca os podré llevar a una verdadera visita guiada al Colegio de Olearios. Como algunos ya sabrán, esta antigua construcción romana ya no existe. Tenemos que admitir que este atributo de “viaje imposible” le confiere cierto interés a este lugar del pasado, especialmente para todo aquel que, como yo, se siente un explorador histórico insaciable. Este collegium romano se encontraba en el lugar que actualmente ocupa el majestuoso Alcázar de Sevilla. Se dice que el emplazamiento del palacio mudéjar fue ocupado desde el siglo VIII a.C. Mientras que en el siglo I d.C., se construyó aquí el Colegio de Olearios. Sobre sus ruinas, se edificó la primitiva basílica visigoda de San Vicente, aunque, cuando Sevilla fue conquistada por el califato omeya, esta se demolió. Sin darle más vueltas, veamos qué era y para qué servía el collegium, ya que aparece en varias escenas de mi novela “Muerte y Cenizas”. ¿Qué era un collegium romano? En la antigua Roma, se le llamaba collegia (en singular, collegium) a cualquier espacio que actuara como entidad jurídica en la vida social romana. El origen etimológico de esta palabra proviene del latín y significa, literalmente, “sociedad”. De hecho, los collegia servían para llevar a cabo el trabajo de las asociaciones que los componían, con el fin de alcanzar los intereses comunes de sus miembros. Los intereses abarcaban un gran número de aspectos para los ciudadanos, incluyendo prácticas de culto, relaciones comerciales, actividades profesionales, así como la vida política y los servicios cívicos. Eran clubs sociales y espacios dedicados a la actividad religiosa. Su desarrollo requería la aprobación del Senado Romano para utilizarse con potestad legal, y tenían una función muy importante en la vida social de aquel entonces, ya que influían en el desarrollo político, cultural y económico de la ciudad. Cabe destacar que a algunos collegia se les vinculó en acciones de violencia política contra el malestar social del Imperio. Esto dio lugar, sucesivamente, a la supresión de estas asociaciones sociales por parte del gobierno romano. La función civil y religiosa de los collegia Los collegia, entonces, eran unos espacios en los que se hacía un gran número de actividades, desde encuentros sociales, puntos de referencia para las actividades mercantiles, planificación de eventos sociales. Incluso eran centros que se usaban para la planificación de acciones criminales por grupos de delincuentes. El aspecto civil de los collegia iba de la mano con las ceremonias religiosas. Este tipo de collegia estaban formados por fraternidades de sacerdotes que realizaban funciones de tipo espiritual y custodiaban las escrituras. Diferentes actividades rituales se daban lugar aquí, como la organización de festivales, sacrificios a los dioses, prácticas de augurios, eventos religiosos, mantenimiento de cultos y servicios funerarios. Solían tener una sala de reuniones central, llamada curia, y contaban con los órganos de gobierno cívico del Senado romano. La legalidad de estos órganos fue objeto de cambios constantes, ya que, en el año 64, el Senado los prohibió. Sucesivamente, se restablecieron. Después, se volvieron a disolver. Tras esto, tomaron un carácter más liberal y, en fin, se sometieron al control estatal. El empleo de los collegia como centros militares Además de sus funciones civiles y religiosas, los collegia, en torno al año 100 d.C., llegaron a tener también una función militar en algunos casos. Estos se consideraban pequeñas milicias muy violentas en las que se desarrollaban clubes militares. Eran formados por oficiales y especialistas legionarios. Estos no solo tenían el objetivo de formar a los futuros soldados, sino que daban un apoyo a sus miembros para cubrir los gastos funerarios o cualquier imprevisto que se diera en el campo de guerra. Los restos arqueológicos del Colegio de Olearios Hasta el año 1996, los arqueólogos pudieron recuperar únicamente dos aras de mármol, en las cuales había inscripciones con dos dedicatorias. Una, S. Iulius Possessor, y la otra, L. Castricius Honoratus. El nombre de ambos personajes se vincula a los servicios de la Annona, el órgano administrativo que abastecía las necesidades de los habitantes del imperio con productos de primera necesidad, creado por el emperador Augusto. Pero estos no fueron los únicos hallazgos. Existen diversos epígrafes que se hallaron a lo largo de las exploraciones, sugiriendo la existencia de edificios, como los collegia, de uso social y comercial. Hace unos veinte años, aproximadamente, durante las obras de restauración de la antigua Puerta del palacio árabe, se encontraron unos restos de este collegium. Se trata del descubrimiento de una inscripción romana del periodo en el que Sevilla era aún Hispalis. Esta inscripción, una dedicatoria en letras capitales, nombra a uno de los miembros de este collegium, el comerciante de aceite Quinto Valerio Valens, y hace referencia explícita al culto de la deidad Minerva. Un aspecto sumamente interesante porque nos da nuevos elementos sobre los cuales reflexionar. Es casi imposible determinar, con exactitud, en dónde estaba ubicado el collegium. Pero las piezas arqueológicas que se encontraron a lo largo de los años en torno al Alcázar muestran, a menudo, lo que parecen ser firmas de comerciantes de aceite y de los encargados de dirigir el tránsito portuario. Esto demostraría que esta área tenía una importante función comercial en aquella época. El Colegio de Olearios en “Muerte y Cenizas” Por último, me gustaría soñar con otro hallazgo que, tal y como lo presentan los estudiosos, podría corresponder al Colegio de los Olearios. En concreto, en el Alcázar se hallaron los restos de un gran edificio que se aguantaba por columnas con ladrillos y grandes contenedores de líquidos. ¿Podría tratarse del mismo Colegio de Olearios del que estamos hablando? Lo cierto es que, como os dije al inicio de este artículo, no os puedo dar certezas ni llevaros físicamente hacia aquel lugar de la Antigua Hispalis. Sin embargo, a través de la mente, con las escenas de mi novela, os podría acompañar en un imaginario Colegio de Olearios, en el que el curator Aurelio Rufo y los duoviros discuten sobre temas de principal importancia para el gobierno, la economía y la política de aquel
Siete pasos para escribir tu primera novela
Si estás leyendo este artículo, probablemente estés teniendo algún bloqueo que no te permite avanzar con tu primera novela. ¡Ha llegado el momento de hacer realidad ese sueño y escribirla! La pregunta es cómo. Escribir una novela no es algo fácil, pero tampoco imposible. Es completamente normal que algunos días te encuentres en frente de tu ordenador y te falte la inspiración, mientras que, en otros momentos, tus dedos fluirán por el teclado, dándole vida a todas tus ideas, sin ninguna pega. El problema es que nunca sabrás en qué tipo de día te encuentras si no te das espacio para escribir. Por ello, es indispensable que escribas todos los días con constancia, sin quedarte esperando a la musa creatividad. Hasta que no decidas crear tiempo necesario para escribir, no vas a tener una novela lista, ya que los libros no se escriben solos. Siempre te parecerá que nunca llega el momento perfecto o que no tienes tiempo suficiente para dedicarle a tu escritura. Como ya he dicho muchas veces, tú creas ese tiempo, así que no esperes a nada. Trabaja para conseguir tu sueño con determinación y constancia. Únicamente así podrás terminar tu novela. ¡Así que deja de postergar este momento e integra los siguientes siete pasos para darle forma a tu carrera profesional como escritor o escritora! Empecemos por lo básico. Elige una idea que te apasione La primera cosa que tienes que hacer es centrarte en el tema principal de tu novela. Necesitas una idea desde la cual poder empezar a imaginar y darle espacio a tu yo creativo. Escoge un tema que te interese y te entusiasme. De esta manera, será más fácil encontrar el estímulo adecuado y dedicarte a ello, incluso en esos días en los que te sientes menos motivado. Si tienes muchas ideas, pero no consigues concretar ninguna en específico y te sientes indeciso, no te preocupes: esto nos pasa a muchos. Pero tampoco te dejes abrumar por el exceso o la falta de ideas. Sigue tu intuición y dale espacio a la primera idea que venga a tu mente. Confía en ti. Puedes incluso escoger una idea y, sucesivamente, cambiarla si ves que la que has elegido no te convence del todo durante su ejecución. Pero no hagas esto demasiadas veces porque podrías entrar en una especie de auto sabotaje del que te costará salir. Si necesitas más información sobre este apartado en específico, aquí te dejo un artículo. Cuando ya tengas una idea bien definida, puedes empezar a pensar y dejarte llevar por los elementos que van a darle forma a tu historia. La trama, el escenario en el que se desarrolla, los personajes que viven en este y los conflictos entre ellos son todos elementos imprescindibles para tu novela. No tienes que tenerlo todo claro ahora, pero está bien dejarse llevar y descubrir hacia dónde va nuestra historia, planificando algunos detalles de los elementos principales que la componen. Planifica los elementos de tu primera novela Casi todas las novelas contienen los cinco elementos que os acabo de nombrar: tema, trama, escenario, personajes y conflicto. Puedes desviarte de esta estructura si lo deseas, pero digamos que si utilizas estos medios, será más sencillo contar una historia que sea entretenida para tus lectores. He profundizado algunos de estos temas en mi blog. Por ejemplo, si lo que buscas es crear un escenario, puedes empezar por este artículo, que te enseña a construir el escenario de una novela histórica. Si lo que necesitas es comprender cómo evolucionan los personajes dentro de una historia, este es el artículo correcto para ti. Además, aquí encuentras una guía para construir personajes interesantes. Si, en vez de esto, estás buscando comprender el conflicto y no sabes por dónde empezar, te dejo aquí una serie de artículos que te ayudarán a tener las ideas más claras sobre qué tipo de conflicto puedes crear en tu historia: Cómo construir un buen conflicto narrativo Los personajes y la evolución del conflicto narrativo 9 tipos de conflicto narrativo para tu novela La fuente del conflicto narrativo: encontrando la Inspiración Ahora no te queda más que elegir el punto de vista de tu novela. Elige el punto de vista que tendrán tus lectores Es indispensable que definas el punto de vista de tu historia antes de empezar a escribir. Define quién va a contarle tu historia a tus lectores. Tienes varias opciones. Podría ser el mismo protagonista o un personaje secundario de la historia, que lo cuenta todo en primera persona. En este caso, tu narrador estará personalmente vinculado a la historia; vivirá los eventos, contándolos desde su personal perspectiva. La segunda persona es una elección menos común, porque es más complicada. Para ello, tendrás que transformar a tu lector en un personaje activo dentro de tu novela. La tercera persona es impersonal, pues, en este caso, tu narrador tendrá la libertad de saltar entre un personaje y otro. Lo que sí podrás elegir es si lo sabrá todo o no. Para encontrar más información detallada sobre el punto de vista de tu novela, puedes leer este otro artículo. Conoce a los personajes de tu obra Como ya sabrás, los personajes dirigen a la narración. Dicho de otra manera, tu historia no puede darse sin ellos, porque ellos mismos, a través de sus acciones, emociones, reacciones, crean tu historia. Son los personajes de tu libro, y dentro de tu novela existen tal y como si fueran parte de la realidad. ¿Escribirías sobre alguien sin conocerle? Lo mismo se aplica a tus personajes. Por lo tanto, no puedes escribir sin conocer antes a tus personajes. Conócelos, descubre qué los apasiona, por qué actúan de una determinada manera, cuáles son sus defectos y puntos fuertes, su historia personal y cuáles objetivos se proponen en sus “vidas”. Termina el borrador de tu primera novela Terminar de escribir el borrador de tu primera novela puede ser algo complicado. Esto no le pasa solo a los autores noveles, sino incluso a muchos escritores veteranos, así que