Con motivo del natalicio de la escritora Almudena de Arteaga, hoy, día 25 de junio, me gustaría compartir con vosotros la maravillosa y prolífica obra de esta destacada autora española. Nacida en Madrid, en el año 1967, también posee el título nobiliario de XX Duquesa del Infantado, y XXI Condesa del Real de Manzanares. Os propongo que indaguéis un poco más allá de las apariencias y de los estereotipos que uno puede tener sobre los nobles, especialmente hoy, en pleno siglo XXI, ya que esta es la vida de una mujer realmente distinguida y talentosa. Más allá de poseer “sangre azul”, ha sabido plantarse firmemente en el mundo de la literatura y hacer valer su nombre por sí misma, independientemente de su ascendencia. Sus inicios y formación académica Almudena de Arteaga reside en la actualidad en Madrid con sus dos hijas y su marido. Estudió y se licenció en Derecho, en la prestigiosa Universidad Complutense de Madrid, que corresponde a la Real Academia Hispano-Americana de Ciencias, Artes y Letras. Asimismo, obtuvo una diplomatura en Genealogía Heráldica y Nobiliaria, por el Instituto Salazar y Castro. La Heráldica es una disciplina que estudia el linaje de los escudos de armas de una dinastía o una institución, incluso también de una localidad. Mientras que la Genealogía, como conocimiento general y universal, es el estudio de los antepasados de las personas. No obstante, la Genealogía Heráldica y Nobiliaria se encuentra exclusivamente circunscrita a ciertas personas en particular. Estas poseen el derecho a utilizar un escudo de armas como consecuencia de la concesión de un título de nobleza. No sorprende que, por su pasado noble, Almudena se haya propuesto estudiar en profundidad el origen de las familias reales, su árbol genealógico y sus escudos. Una asignatura por demás interesante, y con la cual se encuentra fuertemente familiarizada. El despertar de un hobby Se desempeñó como abogada por seis años. Su especialidad han sido el Derecho Laboral y el Civil. Sucesivamente, en el año 1997, publica su primer libro, “La Princesa de Éboli“, novela que relata la vida de Ana de Mendoza, una de las mujeres más importantes durante el reinado de Felipe II. Para la realización de este libro, fue contactada por la editorial Planeta, que le encargó personalmente su realización . La editorial, de hecho, estaba en busca de una descendiente de la princesa, y Almudena se perfilaba como la candidata perfecta. Finalmente, la autora aceptó la propuesta y se comprometió a escribir su biografía. “Lo que era mi hobby se convirtió en un best-seller“, relata Almudena. Gracias a este primer paso, de a poco dejará el despacho para transformarse en escritora. Tras el arrollador éxito de su primer libro, comenzaron a llegarle más y más propuestas con la misma temática de novelas históricas. En una entrevista con CEUMEDIA, la autora revela: El tiempo de mi hobby fue desplazando mi tiempo laboral, y vi que podia vivir de ello. A partir de este momento, tomó la decisión de dejar de ejercer como abogada y transformar su afición, la escritura, en un trabajo a tiempo completo. Los ensayos históricos Además, trabajó como documentalista de ensayos históricos. El primero, denominado “El Toisón de oro“, fue un encargo que le hizo la Casa Real. Vale aclarar para quienes no se encuentran muy familiarizados con la Corona Española, que el Toisón de Oro es la máxima condecoración otorgada por el Rey a personas sobresalientes, que se han destacado en la historia, en la política e, incluso, en los deportes. El segundo ensayo fue la “Orden Real de la Berenjena“, que fue la condecoración que otorgó José Bonaparte, hermano mayor de Napoleón, a los militares cuando llegó a ser Rey de España, con la invasión francesa. Significó un premio al valor y a la fidelidad de los mismos. La clave del éxito Al establecer una clara diferencia entre lo que es un ensayo de lo que es la novela histórica, se defiende ante los catedráticos que critican a los novelistas por el hecho de que “se dejan cosas en el tintero” y no suelen abarcar todos los sucesos históricos. No obstante, ella no se queda callada y replica a estas críticas, haciendo entender que hay una gran diferencia entre una novela y un ensayo. Según palabras de Almudena, la novela histórica precisa un ritmo y una dinámica para mantener el interés del lector. Si se omiten hechos históricos es para evitar que este se aburra y cierre el libro. Asegura que la clave de su éxito ha sido la pasión con la que crea a sus personajes, al perfilarlos de manera tal que el lector se sienta familiarizado con él, como si fuera un amigo más. Sentirse cómodo al leer a un personaje como si fuera cualquiera de nuestros amigos cuando nos cuentan acerca de situaciones diarias y de su vida en general, ha sido lo que atrapó a lectores de todo el mundo a lo largo de los años al momento de elegir, y seguir eligiendo, las novelas de Almudena. Ha sido galardonada con el Premio de Novela Histórica Alfonso X El Sabio por su novela titulada “María de Molina, tres coronas medievales“, y con el Premio Azorín en 2012, por su obra “Capricho”. Almudena de Arteaga una escritora a conmemorar Autora por demás versátil, destaca en su género principal, el de la novela histórica, y, sin embargo, logra, a su vez, adaptarse con profesionalismo a los encargos de ensayos históricos que requieren un nivel académico más alto. Asegura que cada género tiene su encanto. Por ejemplo, el escribir cuentos para niños y saber que van a disfrutarlo y entretenerse. Y, por otro lado, el ensayo, que será leído por historiadores que sabrán apreciar y valorar la profunda investigación dedicada a recopilar archivos que tienen miles de años. Esta autora no deja de sorprender y romper récords cada vez que lanza un nuevo libro. Por ello, elogio con orgullo su éxito, y el de los novelistas históricos en general, para celebrar escritores y escritoras que han sabido hallar
¿Qué llevar a una isla desierta?
Imagínate que, por una razón u otra, terminas en una isla desierta. Puede ser que llegues a ella de manera inesperada, a través de un avión, como en “El señor de las moscas“; o viajando en tu barco, por las costas exóticas de un país tropical; o incluso por arte de magia: una mañana abres los ojos y te despiertas dormido bajo un cocotero. Antes de terminar en ese pequeño territorio, hecho de arena y selva, tienes la posibilidad de escoger algunas cosas que puedes llevarte para que te ayuden y te hagan compañía durante tu estancia en la isla. Este es el escenario: estás a punto de pasar un largo tiempo en una isla desierta, no hay literalmente nada ahí, excepto las necesidades básicas de supervivencia. Puedes llevar lo que quieras… ¿Qué escogerías? Yo hoy me quedé pensando y desatando la imaginación, para viajar con la mente hacia esa isla. Escogí lo que me llevaría conmigo y os los voy a compartir… pero, antes, me gustaría analizar, con mayor atención, el fenómeno de la isla desierta en algunas famosas obras literarias. Estoy seguro de que ya sabéis cuál es uno de los libros por excelencia que va a aparecer en el siguiente párrafo. ¡Vamos allá! La aventura a una isla desierta en los libros En el mundo de la literatura se han escrito numerosos libros que abarcan esta temática. De manera completamente impredecible, el, o los protagonistas, se hallan varados en un lugar totalmente desconocido y salvaje, teniendo que sobrevivir en un nuevo y emocionante contexto. A menudo, este escenario se transforma en una increíble aventura. Sea que los protagonistas se ingenien para sobrevivir o sea que esa isla represente una fuga de la realidad cotidiana, en ambas situaciones, esta experiencia permite a los personajes conocerse mejor y descubrir no solo aspectos del entorno, sino también de la naturaleza del propio hombre y, por supuesto, sobre ellos mismos. Uno de los libros que, automáticamente, se nos viene a la mente cuando pensamos en islas, es el gran clásico de Daniel Defoe, “Robinson Crusoe“. La obra más famosa del aclamado escritor inglés, trata acerca de un marino de York que se embarca en una expedición hacia África. En resumidas cuentas, el protagonista es capturado por unos piratas que lo convierten en esclavo. Él logra escapar gracias a la ayuda de un marinero portugués. Paradójicamente, decide volver a África para asistir a otros grupos de inmigrantes. ¡Toda una aventura que nos acompaña a muchos desde muy pequeños! Cualquiera que sea la novela que abarque este tema, cuando se trata de aventuras, todas comparten algo en común: la urgente necesidad de superar el shock inicial e ir a lo importante, que es aplicar al máximo el instinto de supervivencia para salir con vida y sacar lo mejor de la situación en la que se encuentran, con la esperanza de, algún día, ser rescatados. Son un ejemplo de libros de este tipo la novela juvenil “El señor de las moscas, de William Golding, o el magnífico libro de Jules Verne “La isla misteriosa“. La isla desierta como fuga de la realidad Pero existen también otras obras que tratan este tema desde otra perspectiva, como la del autor argentino Roberto Arlt, llamada “La isla desierta“. Aquí, la isla tiene la función de metáfora, en la que unos hombres, cansados de la vida cotidiana en una oficina, deciden escapar, con el poder de la imaginación, hacia una isla, hasta que se dejan llevar tanto que empiezan a hacer danzas tribales. Intentando ponerme en los zapatos de estos protagonistas, me surge la siguiente pregunta fundamental. ¿Qué llevaría conmigo? Si tuviera que elegir qué llevaría a una isla desierta, serían diez libros y diez objetos que me serían de gran utilidad una vez que estuviera allí. Dos de ellos serían “El Señor de los anillos” y “El Hobbit“, ambos del gran escritor J. R. R Tolkien, a quien admiro profundamente, y que es considerado el padre de la literatura fantástica moderna. Otro libro que escogería seria “Shogun“, la novela histórica de James Clavell. Esta historia se desarrolla en la época feudal de Japón, alrededor del año 1600. Gira en torno a las aventuras del marinero inglés llamado Blackthorne, que es capturado por los japoneses al arribar a sus costas. En sí, la novela trata sobre cómo Tokugawa Ieyasu logró convertirse en shogūn (emperador) de su país, y fundar una dinastía que se extendería hasta el siglo XIX. Para no alargarme demasiado, haré un listado del resto de los libros que llevaría conmigo a esta travesía. Los mismos han sido elegidos, no únicamente por gusto propio, sino porque, además, considero que muchos de ellos podrían orientarme e, incluso, serme útil a la hora de ingeniármelas para sobrevivir. Estos serían: “El médico“, de Noah Gordon; “Los pilares de la tierra“, de Ken Follet; “León Bocanegra“, de Alberto Vázquez Figueroa; “Ben- Hur“, de Lewis Wallace; “Momo” y “La historia interminable“, de Michael Ende, y, por último, “Ivanhoe“, del escocés Walter Scott. No solamente cosas… Con respecto a los objetos que me llevaría a una isla desierta, y teniendo en cuenta la experiencia previa de todos aquellos protagonistas que han quedado varados en lugares inhóspitos, me siento más que preparado para saber exactamente lo que debería acarrear conmigo. Ante todo, llevaría un teléfono capaz de conectarse vía satélite para poder comunicarme con mi familia y amigos, ya que no puedo prescindir de ellos… También la comida y la bebida son imprescindibles, considerando que, en dicho lugar, quizás no haya absolutamente nada para comer, o peor: si hay frutos u hongos, podría correr el riesgo de que fueran venenosos. ¡Y espero jamás encontrarme un lugar con animales salvajes capaces de cazarme! Para dormir cómodamente, me llevaría un buen colchón, y mantas, en caso de que a la noche hiciera frío. A la hora de disfrutar del día, cargaría siempre un protector solar para cuidarme del sol intenso. Asimismo, una cámara fotográfica sería ideal para capturar esos paisajes exóticos y nunca antes
Cómo elegir tu próxima lectura
Si habéis desarrollado el hábito de la lectura y lo consideráis un pasatiempo esencial en vuestra vida, ya habréis pasado por esa etapa en el que el libro que estabais leyendo llega a su fin. En momentos como estos, os puede llegar a invadir cierta tristeza por haber terminado aquel libro que os estuvo acompañando por un tiempo; y es por esta razón que es importante actuar y encontrar el próximo texto que os enamorará nuevamente. Escoger entre miles de opciones no es nada fácil, ya que queremos que el libro cumpla con nuestras expectativas, o que incluso logre superarlas. Ahora bien, no hay que generar presión ni hacer que uno se sienta mal si ha elegido un libro que no resultó ser como lo había esperado. De toda lectura, algo se aprende, y leer nunca es tiempo echado a perder. Sin embargo, hay una serie de recomendaciones que os voy a compartir para ayudaros en esta tarea, y para que podáis cumplir con vuestras necesidades y expectativas literarias. Vayamos por orden. ¿Qué libro puede ser el adecuado para mí? Esta es la primera pregunta que, posiblemente, os planteéis, y, aunque no existan libros obligatorios, optar por los clásicos siempre puede ser un buen comienzo en la lectura. Otra buena forma de empezar la búsqueda hacia una nueva apuesta literaria es dividir las posibles obras en dos secciones mayores: una es la ficción, y, la otra, la no ficción. A partir de este punto, la búsqueda se hará bastante más sencilla y ágil, ya que pueden surgir preguntas más específicas, como “¿Prefiero leer una novela romántica? ¿O cuentos de literatura fantástica? ¿O quizás esté más interesado en leer relatos o novelas históricas? ¿O, incluso, algún texto de divulgación científica?” Esta división es un excelente parteaguas, que os guiará más naturalmente hacia ese libro que tanto habéis estado anhelando leer. Cuando este punto ya esté aclarado, será posible explorar las posibilidades que ofrecen la infinidad de autores disponibles en el mercado. Siempre hay muchísimo material literario excelente que os espera para ser descubierto. Por otro lado, podéis dejaros llevar por el libro o el autor más vendido del momento, ese que está en todas las vidrieras de las librerías más importantes, siempre teniendo en cuenta de que el hecho de que sea un best-seller no lo convierte en automático en el libro que estáis buscando, pero puede ser una opción, ¡así que tenedlo en cuenta! Para dar con el libro perfecto, tenéis que aventuraros en una búsqueda real y profunda entre cientos de tesoros por descubrir. Una elección muy personal del momento El hecho de seleccionar un libro es algo tan personal como cualquiera de las elecciones que tomamos en la vida cotidiana. Por esto, es fundamental que os conozcáis; solamente vosotros podréis decidir qué libro es el correcto. Dependiendo de varios factores y, además, que optéis por un género, no quita el hecho de que os disguste otro. Pero, en mi opinión personal, el libro elegido se relaciona enormemente con el momento de la vida por el que estáis transitando. En ocasiones, puede que necesitéis un libro que os “hable“. Un libro que mantenga encendido vuestro interés, pero también vuestro espíritu, y, por supuesto, vuestra curiosidad. Por otro lado, hay quienes optan por libros de entretenimiento, para pasar el rato; otras personas, se inclinan por los que les ayuden a crecer como individuos, como, por ejemplo, sobre la espiritualidad y la superación. Mientras que, en algunas etapas de nuestra vida, preferimos viajar hacia otros mundos y dejarnos llevar por la imaginación a través de novelas de todo tipo, ya sean fantásticas, distópicas, románticas o históricas. Todo depende del momento en el que os encontréis a nivel personal. Un paseo por las librerías, a vuestro ritmo Hallar el libro ideal no debería ser una tarea rápida y apurada. Nadie os apresura y, por ello, tomarse el tiempo para hacerlo es fundamental. Para ello, podréis ir a una librería que os guste y pasar allí todo el tiempo que necesitéis, recorriendo y explorando géneros y estanterías. Seguramente, habrá algún libro que capte vuestra atención. Aunque, si en la primera librería no encontráis nada que sea de vuestro interés, ¡a no desesperar! ¡Ya llegará! Por otro extremo, a veces puede suceder que el entusiasmo os impulse a comprar más de un libro… ¡Maravilloso! No hay porqué limitarse a comprar solo uno. En este caso, si no estáis seguros por cuál empezar, mi recomendación es que leáis la contraportada de cada uno de ellos para entender el tema predominante y dejaros llevar por el que más os inspire en aquel momento. Los hogares también pueden esconder tesoros El libro perfecto, muchas veces, puede estar en frente de nosotros. Como escribió Antoine de Saint-Exupéry: Lo esencial es invisible a los ojos. ¿Cuántos libros sin leer tenéis en vuestra casa? De esos que solo se dedican a acumular polvo y espacio, que siempre han estado allí, pero, por un motivo u otro, jamás les habéis echado un vistazo, o los habéis siquiera considerado. La casa de cada uno puede ser de gran ayuda a la hora de escoger qué leer. Además, si vivís en una casa con vuestra familia o con más de una persona, os sorprenderéis al encontrar la inmensa variedad de libros que pueden hallarse abandonados por las estanterías dedicadas a la lectura de vuestro hogar. Pídele un consejo a alguien que te conozca Este es mi caballo de batalla. Pedirle recomendación a los familiares o amigos es una gran alternativa que os abrirá aún más las puertas a otro tipo de libros. Libros que quizás jamás hubierais considerado leer y, mucho menos, comprar. Sin embargo, son justamente aquellas personas que nos conocen las que pueden llegar a darnos el mejor consejo. En mi caso, por ejemplo, mi editora siempre me sugiere lecturas estupendas que disfruto muchísimo. Alguien con un gusto parecido al vuestro o que os conoce, ¡podría dar en el clavo en un momento! No existe una regla general para la lectura
Técnicas de concentración para escritores
Estoy seguro de que todos habréis experimentado algunas situaciones en las que os ha parecido imposible llegar a tener concentración. Os puedo decir que a mí también me ha pasado, y que hay miles de formas de salir de ese estado de inquietud de la mente, o de falta de atención, y lograr poner el foco sobre lo que se está haciendo, en nuestro caso específico, ¡escribir! Entonces, antes de compartir con vosotros algunas actividades prácticas para aplicar en vuestra cotidianidad, os quiero explicar, más en detalle qué es exactamente la concentración, porque todo hábito, antes de que pueda radicarse profundamente en nosotros, tiene que pasar por el conocimiento. ¿Qué es la concentración? La concentración es un estado sumamente importante, no solo para los que escribimos, sino para todo aquel que necesita enfocarse y ensimismarse en lo que está haciendo para llevar a cabo su tarea de la mejor forma posible. Es un estado de paz absoluta que nos permite estar alejados de pensamientos secundarios y de las distracciones, ya que toda nuestra energía está dirigida hacia un solo punto, que es el foco de nuestra atención en ese momento. Se trata de una herramienta mental extremadamente poderosa, además de necesaria. Hay muchas maneras de conseguir un estado de concentración. Existen personas que meditan, otros realizan deporte antes de empezar a hacer cualquier actividad, otros tienen un ritual diario que les permite entrar en ese estado mental… y todas son técnicas que funcionan, porque la realidad es que todos podemos alcanzar la concentración. Lo difícil es dar con el cómo, ya que es sumamente arbitrario. Si no sabéis por dónde empezar, aquí vienen algunos consejos. Crea tu espacio de trabajo El lugar que escojas para trabajar es extremamente importante. Aunque es cierto que lo que cada uno necesita es subjetivo, hay algo que sí es realmente importante, y vale como regla general para todos: construir un espacio de trabajo, ya sea mental o físico, que te permita liberarte de las distracciones y entrar en un estado de tranquilidad que favorezca la concentración. Así que debes actuar desde dos lados. Por un lado, la parte más material del mismo lugar en el que te encuentras, ya sea tu oficina, un parque, un bar o un cuarto de la casa en que te sientas cómodo. Intenta que el espacio a tu alrededor sea limpio y ordenado. En algunas ocasiones, permitiros algunos deleites específicos, como en mi caso, ya que también ayudan, la música de fondo o fragancias y olores que nos estimulan a poner el foco en lo que estamos haciendo. Silencia todos tus dispositivos Esta es una regla de oro. Desconectarnos de todo es esencial para poder concentrarnos y no perder todo ese trabajo que hemos hecho para conseguir que nuestra atención sea plena, aquí y ahora. Para ello, es necesario que apagues o pongas en silencio todos tus dispositivos de comunicación instantánea, ya no tan solo el móvil, sino las aplicaciones conectadas al ordenador o a la tableta. Una distracción tan grande como un mensaje sin leer podría impactar fuertemente a vuestro estado de concentración. Así que, a no ser que tengas alguna urgencia inminente a la que es necesario que prestes atención, aíslate del mundo por el tiempo que necesites. Tu trabajo y tu concentración te lo agradecerán. Organiza tareas y objetivos Una vez que ya tengas tu espacio de trabajo listo y los dispositivos fuera del camino, puedes empezar a escribir en un papel tus tareas del día y los objetivos a largo plazo a los que esas mismas te llevarán a obtener. De esta manera, podrás mantener el foco no solo en lo que estás haciendo, sino en el porqué lo estás haciendo. Cuando ya tengas un listado, podrás dedicarte al siguiente paso para que puedas enfocarte en cada una de ellas, por orden de importancia. Ordena las prioridades No todas las actividades que tienes que llevar a cabo tienen la misma importancia. Por esta razón, el siguiente paso es esencial. Ordenar las tareas por grado de importancia te va a permitir priorizar antes lo que más te preocupa, dejando la mente libre de pensar en el resto de actividades, porque la misma ya sabe que, antes o después, va a llegar también al resto de actividades, y ya no tienes que estar constantemente pensando en ellas. Priorizar te va a permitir no solo enfocarte con más facilidad, sino también a cumplir el siguiente paso. Haz una tarea a la vez No es tan extraño que, especialmente, a día de hoy tengamos problemas con nuestra capacidad de estar atentos y enfocarnos en una cosa a la vez. De hecho, en varias ocasiones, resulta complicado hacer solo una tarea, ya que, en el mundo moderno, se nos requiere que hagamos muchísimas cosas a costa de nuestra capacidad de concentrarnos. ¡Pero recordad que vuestra voluntad todo lo puede! Solo es cuestión de agarrar el truco que funciona para vosotros. Desde ese momento en adelante, podréis volveros mucho más productivos y disfrutar de cada uno de los momentos, mejorando no solo la calidad de vuestra vida, sino también la de vuestro trabajo. Construye tu propio método de concentración Lo cierto es que no existe una fórmula universal, pero sí hay métodos que suelen funcionar para la mayoría de las personas. La única manera que tenéis es probar técnica por técnica hasta dar con la correcta para vosotros mismos. Espero que estos consejos os ayuden a mantener el foco sobre vuestra escritura. Si queréis dejar algún comentario, me gustaría saber qué es lo que os funciona a vosotros y si alguno de estos métodos os ha sido de ayuda a la hora de escribir.
Libros para mejorar el medio ambiente
El día de hoy tiene como objetivo concienciar y recordar a las personas la importancia del cuidado del entorno en el cual vivimos. El día fue escogido por las Naciones Unidas en su resolución, el 15 de diciembre de 1977. Pero se trata de un evento que se festeja desde el 1974, cuando tuvo lugar la Conferencia de Estocolmo, cuyo tema principal fue: “¿qué es lo que podemos hacer para cuidar del planeta?”. Tras un par de jornadas en la Asamblea General de la ONU, se aprobó la creación del PNUMA: el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Así que no se trata de una fecha cualquiera, sino de un momento de suma importancia en el que me gustaría haceros reflexionar. Como personas que habitamos este planeta, es fundamental que seamos conscientes de su explotación. Sin embargo, nosotros también podemos aportar nuestro granito de arena. Uno, a veces, no sabe por dónde empezar o no entiende bien de qué se trata todo el movimiento ecologista. Por suerte, hay una infinidad de libros que nos pueden explicar detalladamente sobre la situación del planeta y, por supuesto, darnos consejos sobre qué hacer para contribuir a la causa ambiental. Espero que las siguientes lecturas os sean de inspiración para crear nuevos hábitos verdes. “Residuo 0 en casa: Guía doméstica para simplificar nuestra vida”, de Bea Johnson El primer libro que os invito a leer es “Residuo 0“, de Bea Johnson. Muchos de nosotros no sabemos por cuál camino comenzar nuestra jornada hacia una vida más sostenible; aunque tengamos la voluntad de llevarlo a cabo, a veces también existe el miedo a hacer algo mal. Por este motivo, la guía de residuo cero es ideal para principiantes. La autora no es nada más ni nada menos que la creadora del movimiento zero waste. Fue ella quien le otorgo este nombre y lo hizo popular. Consiste en intentar reducir nuestra basura tanto como sea posible. Johnson relata cómo fue el proceso para ella, los obstáculos y las soluciones. Fue capaz de lograr la completa eliminación de basura en su vida, al rechazar los plásticos y todo eso que esta “de más” en un producto, como el empaquetamiento innecesario, por alternativas y materiales nobles que duran muchísimo más tiempo y pueden reutilizarse. Por ejemplo, cepillos de dientes de bambú, botellas de aluminio en lugar de las de plástico… Ha sido un best-seller y un éxito total que se ha traducido a más de 10 lenguas. Sin lugar a dudas, si no sabes por dónde empezar, este libro es un buen comienzo. “El mundo sin nosotros”, de Alan Weisman Este segundo libro que os presento, nos sitúa en un mundo sin humanos, luego de su completa desaparición. Plantea cómo sería la Tierra si, de repente, un día nos extinguiéramos. Explica de qué manera los edificios y las construcciones se hundirían, o cuánto tiempo tardarían las ciudades más importantes del mundo, como Nueva York, en reforestarse y ser devoradas por la vegetación. A su vez, indica cuáles de los objetos que utilizamos a diario se preservarían por cientos de años y cuáles quedarían como fósiles. Hace hincapié en el plástico, por excelencia, uno de los materiales más perjudiciales para el entorno, y que se ha transformado en objeto de polémicas para reducir y evitar su uso, solicitando a las marcas que dejen de emplearlo y lo reemplacen por vidrio u otros materiales que pueden reutilizarse. Busca que las personas tomen conciencia de los devastadores efectos de nuestro consumo en la naturaleza y nos replanteemos cuán necesarios somos en el mundo si contrastamos esta idea con cuán dañinos somos realmente. “Tu consumo puede cambiar el mundo”, de Brenda Chávez Lo curioso de la autora Brenda Chávez es que, en sus comienzos, trabajó como escritora freelance para aclamadas revistas de moda, como Elle y Vogue. Sin embargo, luego de escribir artículos sobre arte, diseño y pasarelas, decidió indagar acerca del proceso productivo de estas áreas. En ese momento, descubrió el cruel “backstage” de los modos de producción, pero también el mundo de la sustentabilidad. Afirma que, en cada acto de consumo, estamos apoyando económicamente a una manera de producir que puede perjudicar o respetar a la naturaleza. Allí se encuentra la clave para entender que nuestras decisiones acerca de lo que consumimos importan. Podemos hacer una compra cotidiana, pero con una mirada crítica, repensando y analizando de dónde provienen los productos que adquirimos. Apostar por un consumo ético, responsable ecológicamente y de comercio justo, logrará ese cambio en un sistema que quiere hacernos creer que es inalterable. “La sexta extinción: una historia nada natural”, de Elisabeth Kolbert Ha habido 5 extinciones masivas desde que la tierra se creó, hace millones de años. Ya sea por asteroides o desastres climáticos, las especies se han ido extinguiendo como consecuencia de estos sucesos naturales. No obstante, la sexta extinción es una muy particular, ya que nos interpela porque nosotros tenemos un rol protagonista en la misma. En este fascinante libro, Kolbert nos invita a reflexionar acerca de qué significa ser humano y nuestra relación con la naturaleza. Ha investigado en profundidad la labor de especialistas de variadas disciplinas, como geología y biología marina. Nos introduce a decenas de especies que han desaparecido, como el rinoceronte de Sumatra, la rana dorada de Panamá y muchas otras en grave peligro de extinción. Según los cálculos de la periodista y escritora, para el fin de año del siglo XXI, se habrá extinguido el 20% de las especies que habitan el planeta hoy en día. Estas predicciones alarmantes sirven para evaluar el impacto de la existencia del hombre moderno y su relación con el medio ambiente, para orientarla hacia un vínculo más sano y amable con el entorno. “Esto lo cambia todo”, de Naomi Klein La aclamada escritora y periodista canadiense Naomi Klein, en su cuarto libro, “Esto lo cambia todo“, propone no quedarse en el molde como simples espectadores y exigir a la clase política que revean sus intereses económicos, enfocándose en el
¿Por qué leer otros géneros además del que escribes?
Miguel de Cervantes decía sobre leer: El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho. Los escritores siempre trabajamos para que nuestro estilo literario resulte único. Muchas veces, este estilo se encuentra íntimamente relacionado a un tipo de género en el cual nos desenvolvemos con mayor facilidad. Sin embargo, mantener una forma de escritura excepcional es una tarea para nada fácil. Por eso, alcanzar la originalidad es un camino lleno de obstáculos. Para conseguir este objetivo, uno de los recursos más utilizados es dedicarse a la lectura de innumerables obras. Paradójicamente, conectarse con otros autores siempre es beneficioso para nuestro propio crecimiento. Este principio de explorar nuevas formas literarias se aplica también al conocimiento de los géneros. Leer a través de los distintos géneros es el mejor método para dominar aquel que más nos atraiga. Darle forma y contenido a nuestra prosa es un proceso en constante evolución, que se enriquece a través del estudio variado de toda clase de obras. Veamos en qué consiste este recorrido. Explorar territorios desconocidos Para los escritores noveles, este tipo de aproximación transversal a la literatura resulta particularmente beneficiosa. Adentrarse en la multiplicidad de géneros sirve también para reconocer con qué estilo nos sentimos más cómodos. Esto funciona como una forma de identificación y nos ayudará a sellar con una impronta personal a cada uno de nuestros trabajos. ¿Eres un apasionado de las novelas fantásticas? ¿Por qué no probar con la poesía? ¿Escribes cuentos infantiles? ¿Por qué no leer comedias teatrales? Evitar el consumo de un solo tipo de obras nos permite caminar en senderos no transitados y adquirir técnicas innovadoras. Este tipo de experiencia no solo vale para los jóvenes escritores, sino también para aquellos más experimentados. Exponerse a un estilo al que no estamos acostumbrados puede llevar a cuestionarnos sobre nuestro propio modo de escribir. Jugar con textos heterogéneos nos resultará extremadamente útil. Evitaremos que nuestra narrativa se vuelva predecible y, a su vez, tendremos la oportunidad de reinventar nuestro modo de contar historias. Podremos indagar sobre los aspectos positivos de los distintos géneros y trasladarlos a nuestra prosa. Con este método, alcanzaremos descubrimientos de una manera simple y provechosa. En seguida os mostraré cuáles son las ventajas de no limitarse a una categoría específica. Como escritores, debemos aprender cómo abrirnos y dejarnos soltar en el universo literario. También os señalaré algunos consejos sobre cómo prevenir los errores más comunes cuando nos embarcamos en territorio no explorado. Beneficios de leer otros géneros Los beneficios de interactuar con géneros variados son inmediatos. Ampliaremos el vocabulario que normalmente utilizamos al acudir a fuentes de inspiración hasta entonces desconocidas. Aprenderemos también sobre cómo funcionan las estructuras argumentativas en cada género. Asimismo, nuestro lenguaje no se verá saturado con expresiones recargadas y repetitivas propias de leer solo una forma de escritura. Esto nos permitirá tener un mayor dominio sobre nuestras narrativas. Conoceremos los límites de nuestro género, pero también su potencial. ¿Te encuentras buscando un giro original en tu historia? Tal vez esto se pueda resolver con un recurso ajeno a tu marca personal. De esta manera, podrás darle una chispa a tu obra con herramientas derivadas de otros textos. Esta es solo una de las tantas maneras de cómo sacar provecho de nuestras lecturas. Otro elemento a destacar son las posibilidades de innovación que pueden derivar de la aplicación de esta técnica. Las mayores disrupciones literarias son consecuencia de ideas frescas que vienen a renovar los estilos. En este sentido, tiene razón Oscar Wilde cuando decía que “una idea que no es peligrosa no merece que se le llame idea”. En suma, si aplicamos estos principios, volveremos con una visión transformada sobre nuestro trabajo. Una vez que nos alejamos de lo que nos resulta familiar, conseguiremos una perspectiva novedosa sobre temas que pensábamos conocidos. Incluso podremos apreciar nuestro género preferido con un enfoque distinto. Algunas dificultades y cómo evitarlas Los primeros tropezones que daremos son la consecuencia natural de alejarnos de patrones literarios que nos resultan próximos. Esto no tiene que ser motivo para desalentarnos, sino todo lo contrario. Significa que nos encontramos en buen camino. “Todo lo grande está en medio de la tempestad”, decía Martin Heidegger. Las primeras señales de desconcierto, y un sentimiento de incomodidad, son completamente normales. Es lo que sucede cuando nos encontramos recorriendo territorio inexplorado. Apartarnos demasiado de nuestra zona de confort es siempre un riesgo. Al principio, nos sentiremos un poco inseguros, pero, poco a poco, recuperaremos una versatilidad inusitada en esta aventura. Encontraremos el placer de la novedad. Otro error muy común es perdernos completamente en la vastedad de nuevas obras. Si bien es una ventaja explorar diversos trabajos, no debemos perder el hilo conductor que mantiene conectado nuestro particular modo de escribir con los demás estilos. Tampoco es aconsejable adentrarse en esta empresa de manera azarosa. Lo conveniente es transitar este proceso con temas que sean cercanos a nosotros. Es decir, leer sobre argumentos con los cuales podamos sentirnos identificados. De tal modo, la travesía será más llevadera. Tendremos cada vez mayor firmeza en nuestros pasos. Seremos como navegantes, y la recompensa será ejercitar nuestra astucia y brillantez para lograr mejores resultados. En este avance hacia lo desconocido, haremos uso de toda nuestra creatividad y volveremos ricos en ardides. Leer un mundo nuevo Despejar la mente y entregarse a las maravillas del lenguaje es una pasión propia de los novelistas. Escribe sobre los temas que te apasionan. Todo aquello que nos toca de manera profunda es material con el que podemos trabajar. Leyendo un surtido de textos, aprenderemos cómo otros autores expresan su creatividad. El conocimiento de otros puntos de vista impactará de lleno en nuestros personajes, tramas, historias y mensajes. Beber en manantiales escondidos es una aventura y, como tal, tiene sus riesgos. Franz Kafka reconocía esta ardua tarea y enseñaba que “la literatura es siempre una expedición a la verdad”. Os invito, por lo tanto, a aventuraros en esta expedición literaria y a desembarcar en nuevos mundos para crecer como
Pasos para construir tus personajes
Crear personajes de la nada no es una tarea fácil. Hay que tener en cuenta varios factores que pueden ser útiles para hacer que nuestro personaje sea alguien tan interesante como humano. Por ello, es aconsejable no caer en estereotipos y trivialidades, y sí enfocarnos en construir un personaje tan de carne y hueso como uno mismo y aquellos que nos rodean. Al crear un personaje, se debe tener en cuenta la época en la que este vivirá, el lugar donde se desarrollará la historia, su personalidad y que contenga algún rasgo atractivo para el lector, ya sea una cualidad particular, así como alguna manía o pasatiempo que invite al otro a preguntarse: «¿Qué sucederá más adelante?» Además, es importante incluir cómo dicho personaje se relaciona con otros personajes en el transcurso de la historia, cómo el protagonista se desenvuelve con sus relaciones, de amistad, amorosas, de familia, etc. Por lo tanto, no es solo al personaje a quien estamos creando, sino también a todo su entorno. Alguien como tú Para empezar a crear a tu personaje, puedes inspirarte en una persona que conozcas, o en varias e ir uniendo rasgos de su forma de ser que llamen tu atención. Como se dijo anteriormente, es importante que tu personaje, por más excéntrico que sea, guarde un contacto con la realidad y tenga características que cualquier humano podría detentar. Recordemos que el personaje tiene sentimientos: siente la felicidad, la tristeza, el dolor y la alegría. Por eso, también es algo positivo crear eventos fuertes para observar la reacción de ese personaje. Estos pueden ser trágicos, como la pérdida de un ser querido, y también acontecimientos felices. Aquí, el lector podrá observar que nuestro personaje atraviesa las mismas dificultades y sucesos de la vida cotidiana, al igual que nosotros. En suma: que tenga los pies en la tierra y que demuestre emociones. Asimismo, es importante incorporar particularidades que hagan a nuestro personaje único. Es conveniente no caer en estereotipos banales. Tampoco hay que ir al otro extremo e inventar un personaje como salido de un cómic de superhéroes; es decir, que nunca haga nada mal, que triunfe en todo lo que se proponga, o que siempre termine superando cualquier obstáculo. Por eso, retomando el hecho de la unicidad, es necesario advertir que puede tener ciertas peculiaridades en su forma de ser y, además, seguir manteniendo una lógica y una conexión con un ser humano real. Una herramienta que nos facilitará darle a nuestro personaje un contacto con la realidad puede ser, por ejemplo, otorgarle desafíos y, por qué no, también fracasos. Esto hará que el lector se vea más identificado con él. Caracterización de los personajes ¿Cómo caracterizar los personajes? La manera más sencilla de hacerlo, y la que nos permitirá mantener un orden, es dividiendo al personaje en tres aspectos principales: físico, social y psicológico. El primer aspecto tiene que ver, por supuesto, con la apariencia física de nuestro personaje: la altura, la contextura, el color de cabello, así como de los ojos, la edad… Esta información le sirve al lector para poder imaginar en su cabeza cómo se ve el personaje. En cuanto al aspecto social, podemos describir el círculo privado del personaje: su familia, amigos, si está en pareja, si vive solo y en dónde, cuál es su trabajo o a qué se dedica, e incluso el estrato social al que pertenece. Por otro lado, cuando hablamos del aspecto psicológico del personaje, nos referimos a su estabilidad emocional. Podemos describir si se trata de una persona cariñosa o fría, si, para resolver los problemas, aplica un criterio más bien racional o si es impulsiva y se deja llevar por las emociones del momento; si es alguien egoísta y busca cumplir sus metas a toda costa, y si es capaz de traicionar a otros personajes, o por el contrario, busca estar en armonía con todos y evita los conflictos. Los tres aspectos son una buena base para comenzar a idear y visualizar a nuestro personaje. A partir de ellos, ya sabremos cómo se ve, qué es lo que hace de su vida y cómo maneja sus impulsos y emociones. Una vez que esté logrado, podremos ir detallando aún más aquello que queramos destacar del personaje en cuestión. A lo largo de la dinámica del relato, todos los atributos pueden ir mutando y transformándose para servir a los fines de la historia. El pasado no lo es todo Cuando se crea un personaje, por lo general, algunos autores inventan un pasado para este, a modo de explicación de porqué el personaje se comporta como lo hace. Esto le da énfasis al pasado y no es recomendable utilizar este recurso, ya que si se le da un papel muy importante a eventos pasados, se suelen eclipsar los eventos futuros. Para que un personaje sea interesante, no es necesario que este arrastre con una historia de vida marcada por la tragedia. Se necesita un contexto y poner al lector en sintonía con la experiencia de vida del mismo. No obstante, desarrollar el presente del personaje y la manera en que va afrontando los desafíos que se le presentan, es más enriquecedor, no solo para el personaje en sí, sino para la historia en su conjunto Observar cómo el personaje evoluciona y va afrontando distintos obstáculos resulta más entretenido y cautiva al lector. A su vez, es bastante trillado crear un pasado siniestro para explicar una personalidad fría o la de un asesino. Por lo tanto, si el personaje se topa con situaciones que lo llevan a tomar caminos inesperados, hará que el lector se sorprenda al ver que nada tiene que ver con un pasado trágico. Y la idea es siempre cautivar al lector, no escribir algo obvio y predecible. No tiene por qué ser inmutable A modo de recomendación final, un personaje no tiene por qué ser fijo y puede ir mutando a lo largo de la historia. Hay sucesos que pueden modificarse sobre la marcha, así como también el modo
Mis pequeños deleites como escritor
Muchas veces, quien es escritor, y los artistas en general, tenemos algunos caprichos en el momento en que nos disponemos a escribir y crear. Algo así como unas pequeñas manías, ciertas cosillas que nuestra mente necesita (o, por lo menos, eso siente) para llevar adelante una obra y darle flujo al proceso creativo. Estos no son elementos esenciales para la escritura de todos, sino, más bien, unas particularidades de cada uno, unas cábalas, por decirlo de alguna forma, que nos ayudan a la hora de sentarnos y comenzar a escribir. Este escritor no es libre de pecado y admito que soy un poco maniático. Por un lado, me adapto fácilmente a los ambientes; de hecho, puedo escribir en casi cualquier lugar y circunstancia. Sin embargo, hay un par de pecaditos de los que no puedo prescindir a la hora de ponerme a escribir. Os cuento cuáles son… Tomar Coca-Cola me sienta bien Existe un mito, dando vueltas por ahí, que tiene que ver con el consumo de azúcar y el funcionamiento del cerebro. Como si esta sustancia tuviera unas propiedades mágicas que, al momento en que la consumimos, nos diese la energía que el cuerpo necesita para concentrarse en distintas actividades, en espacial las relacionadas con el estudio y la escritura. He de confesar que, cuando me pongo a escribir, siento la necesidad de tomar Coca-Cola, más precisamente cuando me encuentro en la fase de la creación de un proyecto y durante la planificación previa, es decir, la elavoración de personajes y sus historias, las escenas etc. Todo el proceso creativo me invita a formularlo mejor con una Coca-Cola en mi mano, la clásica y original, con todo su azúcar y cafeína, y sus burbujas, que me dan un empujón más a la hora de escribir. Tengo entendido que el azúcar aporta un extra de energía y que el cerebro utiliza alrededor de un 25% de la misma, con lo cual, me puse a investigar si este mito era real o si es tan solo el efecto placebo de mi propio auto-convencimiento. Al parecer, el cerebro no necesita azúcar per se, más bien requiere glucosa, y esta se puede encontrar en una variedad de alimentos. Las personas tienden a identificar glucosa con lo dulce, como puede ser un pastel o galletas, pero lo cierto es que está presente también en alimentos como las patatas y los cereales. Por ende, cuando ingerimos hidratos de carbono complejos, también obtenemos glucosa de ellos. El aporte de esta es fundamental en la dieta, ya que las neuronas, a diferencia de otras células del organismo, pueden utilizarla solamente como principal fuente de energía. El resto de las células tienen la posibilidad de recurrir a los lípidos y a las proteínas como fuente de energía. …y si la acompaño con pipas, aún mejor Mientras escribo y tomo Coca-Cola, me gusta acompañarla con pipas saladas. Por alguna razón, mordisquear y chupar la cáscara me ayuda a concentrarme mejor. Por lo general, cuando estoy escribiendo, necesito estar haciendo, al mismo tiempo, otra actividad que no necesite mucho de mí, como comer pipas. La concentración puede ser difícil de obtener, pero creo que más difícil es mantenerla, o sea, mantenerse enfocado en aquello que uno está haciendo y brindarle la mayor atención, sin distracciones ni tentaciones. Escribir requiere concentración, y hay herramientas que pueden ayudarnos a alcanzarla. Primero que nada, establecer un horario para hacerlo. Yo prefiero por las mañanas, luego de prepararme una buena taza de café, y, en ese tiempo, entre que me levanto, me visto y lo preparo, mi mente se organiza para lo que tengo que hacer. Durante el desayuno, repaso aquello que me había quedado del día anterior y pienso cómo avanzar a partir de eso. La mañana siempre es el mejor horario para empezar y ordenarse. Disminuir al mínimo las posibles interrupciones es fundamental. Por ejemplo, algo tan simple como dejar el teléfono en silencio o desconectar el de línea, aunque sea por unas horas, ayuda a que podamos escribir y mantener una idea en la cabeza. Más de una vez, me han llamado mientras escribía un párrafo, y no se trataba de una urgencia ni nada importante. Saber respetar nuestro tiempo y hacerle saber a las personas que respeten el nuestro es primordial. Todo lo demás, puede esperar. Tomar aire y apartarnos de lo que estamos haciendo también es una buena manera de recuperar la concentración. Cuando la mente se nos pone en blanco y queremos abandonar, es bueno recordarse a uno mismo que lo peor es tirar la toalla. Basta con unos minutos de una canción o prepararnos un té, que nos dé un plus de energía para ponernos de nuevo en juego. Hay que tener presente el bienestar que nos genera terminar un trabajo a tiempo. Mi playlist en Spotify de escritor Al momento de escribir, disfruto también de escuchar música, como ya os conté anteriormente. Puede ser rock melódico o acústico y, a pesar de ser español, tengo preferencia por la música en inglés cuando suelo escribir. Por supuesto que escucho y me considero un gran fanático de la música española; sin embargo, mientras escribo, prefiero oírla en inglés. Es una precaución que me he tomado para evitar distraerme con las letras de las canciones y enfocar mi atención en lo que estoy haciendo. Tengo una lista en Spotify que se llama “Escribiendo” y la utilizo para esos momentos. En cada situación de nuestra vida, sentimos el deseo de escuchar uno u otro tipo de música. Por ejemplo, piensa en qué prefieres escuchar cuando estás triste o cuando estás feliz. Cuando nos ponemos a trabajar, estamos ante una situación distinta, pero que también merece ser musicalizada. La música acompaña cada momento de nuestra vida. Por este motivo, una canción en el momento apropiado es capaz de crear un ambiente especial y de mejorar nuestra productividad. Mis inseparables mascotas Por último, y no por eso menos importante, no puedo prescindir de la compañía de mis perros. Son seres fundamentales
La transición del papel al digital
Desde la invención del papel y la imprenta, hasta nuestros días, los escritores han encontrado una manera rápida y eficaz de comunicar sus hallazgos al mundo, así como para cuestionar, criticar injusticias, crear revoluciones o, simplemente, compartir historias a gran escala para un público más amplio. Todo esto hubiera sido imposible antes de la invención de tal artefacto. En el pasado, se solía escribir primero a mano; sucesivamente, se pasó a la máquina de escribir, y, en la actualidad, hemos llegado al avance del mundo tecnológico con el empleo del ordenador. El salto que supuso este artefacto del siglo XXI, tuvo un impacto en la vida de los escritores y vino de la mano con una transición que constó en diversos dispositivos, hasta llegar al portátil o fijo que todos utilizamos hoy en día. Algo así como una evolución de la máquina de escribir, pasando por procesadores de texto, hasta los ordenadores modernos. Un cambio global Más allá de una cuestión tecnológica, la transición del papel a lo digital supuso un cambio en otros aspectos que hay que tener en cuenta. Con la globalización de nuestro lado, los escritores de todas partes del mundo hemos podido difundir aún más nuestra obra. Muchas veces se hace difícil conseguir libros de autores extranjeros en formato papel, pero casi siempre es posible obtener las versiones digitales de esos mismos libros, desde los clásicos hasta escritores que, en donde nos hallamos, sus obras aún no han llegado y podemos recurrir a una copia digital llamada e-book. No obstante, todo este avance ha permitido un desarrollo de distintas posibilidades, demostrando que es cierto que cada autor tiene sus preferencias y su estilo a la hora de escribir. A continuación, os contaré, según mi punto de vista, cuáles son las ventajas y desventajas de uno y otro método en mi experiencia personal. El buen viejo papel Para algunas personas, hay pros y contras de escribir en papel o directamente desde el ordenador. Por ejemplo, si vamos a escribir en un cuaderno, es mucho más fácil de transportar. Es más económico, ya que solo precisamos de un bolígrafo y un trozo de papel, al cual le dejamos marcado nuestro puño y letra, o sea, nuestro sello personal. Por otro lado, también encuentro algunas dificultades al utilizar este método. Es algo más sucio que el ordenador; a veces puede ocurrir que nos manchemos con tinta los dedos, y, si llevamos más de una hoja, puede ser más desorganizado el trabajo de escritura. También lleva más tiempo escribir a mano, si borramos o tachamos la hoja se verá desprolija, y si nuestra escritura está alejada de ser una caligrafía bonita, también puede que nos cueste entender que quisimos escribir. Muchas veces, uno no entiende ni su propia letra. El nuevo mundo digitalizado Con la llegada de la era digital, muchos escritores terminaron por utilizar el ordenador para escribir sus novelas. Las ventajas de este objeto tecnológico son múltiples, poseyendo practicidad, ya que al escribir directamente en un editor de texto digital tenemos todo en el mismo lugar. Aún más hoy en día, con los servicios en la nube. Por ejemplo, algunos autores, al escribir en papel, anotan sus ideas en páginas sueltas que luego pueden perder u olvidar dónde las han dejado, sin conseguir nunca más recurrir a ese material. Asimismo, uno escribe con mayor velocidad en el ordenador, no solo porque lleva menos tiempo teclear que escribir a mano, sino también porque las correcciones se dan de forma instantánea y uno no tiene que estar borrando manualmente, realizar tachaduras, sacar flechas, o escribiendo palabras por encima. De esta manera, se evita un gran desorden. Es pulcro, prolijo y, al escribir directamente, nuestras ideas ya quedan plasmadas en la pantalla y no corremos el riesgo de perderlas en un papel que escribimos y dejamos olvidado Dios sabe dónde. Se agrega a la lista de beneficios los programas y programas de escritura que son de gran ayuda para que los escritores organicen y planifiquen de qué manera llevarán a cabo su obra. Entonces ¿cuál es mejor? En lo personal, no creo que existan pros y contras, sino momentos para una cosa u otra. Yo disfruto de la lectura en cualquier tipo de formato y, ocasionalmente, me apetece tener un libro físico, y otras veces me resulta más cómodo en digital, para cuando realizo viajes largos, por ejemplo. Con respecto a la escritura, es lo mismo. Hay personas que sienten la necesidad de escribir en papel, unas en máquina de escribir y otras en el ordenador de forma más directa, como es mi caso. Al final, uno debe hacer aquello con lo que se sienta más cómodo y a gusto. En mi caso personal, yo suelo ser algo híbrido y tengo una primera fase de anotaciones a mano, a modo de borrador para apuntar mis ideas allí. Luego traslado esas ideas al ordenador. La segunda parte constituye la planificación de la novela y, por último, la escritura de esta. ¡Puede ser que sea más trabajoso, pero es mi rutina de escritor y me ha dado muy buenos resultados! Mi experiencia personal Como he mencionado anteriormente, escribo en el ordenador mis textos y la planificación de la novela. Estos siempre son digitales. Escribo el texto que les llegará a los lectores en el Word, y, para la planificación, utilizó un programa llamado Scrivener. Funciona de maravilla para esquematizar y plasmar mis ideas en la pantalla; sin embargo, no me encuentro cómodo usando este programa para el desarrollo de la escritura. Por lo tanto, planifico con un programa y escribo con otro. Lo que realizo en papel son las primeras anotaciones acerca de la cronología; es lo que primero trabajo cuando escribo una novela. Se trata de los hechos que quiero relatar, que me sientan mejor en el papel. Acostumbro a realizar las lecturas de documentación en mi sillón favorito, con un libro, ya sea papel o electrónico, y me resulta confortable tener una libreta a mano. En ella escribo los primeros
La historia de Licurgo
Hay personajes, como Licurgo, que le llaman a uno la atención y, si son lo suficientemente interesantes, terminamos incluso por conocerlos, hasta que llegan a formar parte de nuestra imaginación y del proceso creativo en el que nos encontramos al escribir. Para mí, este fue el caso con Licurgo. En mi novela Hijos de Heracles hago referencia a este enigmático personaje, otorgándole a uno de los reyes espartanos, Teopompo, las supuestas innovaciones del mismo. Os voy a contar la historia que hay detrás de este nombre. Licurgo siempre se consideró el responsable de la ley espartana, pero, en los últimos años, hay muchos historiadores que han empezado a dudar cada vez más de su real existencia. Como habréis entendido, a esto aludía con la referencia en mi libro. ¿Quién era Licurgo? Por cuanto absurdo pueda parecer, nadie tiene la respuesta a esta pregunta. Lo que sí os puedo contar es que, por lo que se sabe, Licurgo fue un antiguo legislador espartano. Se cuenta que, probablemente, fue miembro de una de las familias reales de la época y que, además de elaborar la ley que fijaba el orden político en Esparta, fue también un heroico guerrero. Como os había anticipado, se trata de un personaje con un contexto inesperado, y es justamente esto lo que lo hace tan intrigante, ya que no se saben concretamente ni las fechas en las que supuestamente obró, las cuales oscilan entre los siglos XI y VII a.C., ni si existió realmente. Los únicos datos seguros sobre Licurgo son los relativos a la existencia de un santuario dedicado a él en el siglo II d.C. y la práctica generalizada en Esparta de ofrecer sacrificios anuales en su honor. La organización política y social espartana Esparta era una comunidad militar aristocrática, formada por clases sociales muy diferenciadas. Los campesinos formaban la base, seguidos por los pequeños propietarios y la aristocracia de los iguales. A esta última clase pertenecía la Apella, una asamblea formada por los aristócratas mayores de edad, que eran elegidos por los ancianos, y cinco magistrados con poderes de supervisión, llamados éforos. Un grupo en el que se encontraba Licurgo, que determinó la política interior y exterior desde mediados del siglo VI. La figura legendaria de Licurgo, casi divina, nos permite pensar en la constitución de las leyes de Esparta como un concepto que ha ido más allá de la voluntad individual, pero, aún así, construida en un espacio común entre iguales. Esparta, con su disciplina militar, su vida comunitaria y su rígida división de poderes, se convirtió en el modelo mítico. ¿Cuál fue la ley introducida por Licurgo? Según la tradición, a la legislación fijada por Licurgo se le llamaba la Gran Rhetra. Habría sido dictada por Pitia, la sacerdotisa de Apolo en Delfos, al mismo Licurgo, con la obligación de mantenerla inalterada durante siglos. Así que se cuenta que sus reformas legislativas le habrían sido sugeridas por una respuesta oracular: Vienes a mi rico templo, oh Licurgo, querido a Zeus y a todos los habitantes del Olimpo dudo si declararte dios u hombre. Pero más bien espero proclamarte dios, oh Licurgo. Y vienes pidiendo el buen gobierno. Pues yo te daré el que ninguna otra ciudad tendrá en la tierra. Entre las instituciones que se le atribuyen, está gran parte de la organización política de Esparta. Como el consejo de ancianos, conocido como Gherusìa, formado por 30 miembros; la introducción de dos reyes, Díarquia; y la asamblea popular de la Apella, que acabamos de ver. Además, habría tomado diversas medidas para intervenir en la vida social de los espartanos, influyendo en la esfera privada a través de la institución de comidas comunes, en las que estaban obligados a participar todos los espartanos, viejos y jóvenes, y con la introducción de un estricto régimen de educación pública, civil y militar, obligatorio para los mayores de 7 años, llamado Agoghé. Desde el punto de vista económico, la legislación que se le atribuye se opone a la acumulación de riquezas. De hecho, Licurgo afirmaba que los espartanos no debían manejar dinero, pues, de lo contrario, esto les incitaría a superarse en poder. Esto, a su vez, habría provocado una crisis en el sistema político de Esparta, que preveía la igualdad entre todos los partisanos, ya que la desigualdad económica habría provocado desequilibrios. Sin embargo, permitía el empleo de monedas de hierro. Plutarco recuerda que, antes de Licurgo, Esparta se encontraba en un estado de anomia y ataxia, la causa del conflicto entre los reyes y los pueblo; es decir, carecía tanto de nomos, en el sentido amplio de ley, convención, costumbre, como del orden construido, que pueden ser llamados taxis. Nomos y taxis son colocados posteriormente por el legislador: esto significa que el orden de la ciudad, aunque sancionada religiosamente, se crea y se conserva sólo en la medida en que se conoce y se quiere. Jenofonte afirmaba que, gracias a sus leyes, hacía su ciudad particularmente afortunada, y, en esta frase de Licurgo, se refleja su pensamiento sobre estas: Lo importante de las leyes no es que sean buenas o malas, sino que sean coherentes. Solo así servirán a su propósito. El final de Licurgo Licurgo convenció a sus conciudadanos que juraran acatar sus leyes y, sucesivamente, emprendió un largo viaje del que nunca regresó. Murió en Creta, probablemente por suicidio. En su figura se mezclan caracteres divinos, heroicos y humanos. Plutarco de Queronea le dedica a Licurgo un volumen de sus Vidas paralelas, en la que cuenta el último momento de su muerte: Se dejó morir, desprovisto de alimentos, persuadido de que el estadista debe servir al Estado, incluso en la muerte, y que el final de su vida no puede ser menos útil que el resto. Es más, forma parte de sus virtudes y acciones. Para él, que había trabajado hasta completar su misión, el final sería realmente una felicidad suprema; a sus conciudadanos les dejaría su muerte como salvaguarda de las virtudes y los bienes que les había proporcionado en