La importancia de ser constante en cualquier cosa que uno se proponga, ya sea escribir, hacer deporte o tocar un instrumento, radica en el hecho fundamental de crear un hábito y mantenerlo. No se trata de generar una simple rutina monótona y aburrida, sino más bien de verse comprometido con aquello que quisiéramos dominar y desarrollar, esa voluntad que nos permite hacerlo a diario. En esto, la disciplina es una componente fundamental, que nos va ayudando a desarrollar la capacidad para llevar a cabo nuestros objetivos. Si quieres ser escritor, has elegido un camino que requiere constancia y compromiso. Para ello, sería bueno que empezaras a construirte una rutina para escribir todos los días, e ir avanzando en cada renglón, un poco más, en el cumplimiento de tu primera o próxima obra. No le temas a que pasen las horas o a que puedas quedarte sin palabras en frente del monitor o el cuaderno en blanco. La escritura es parte de un proceso que no sucede por arte de magia. Eso sí, a veces hay bloqueos que no nos permiten avanzar, pero nunca hay que ser víctima de la inspiración. La mejor manera para evitarlo es organizándose. Además, por más que se dificulte el progreso y este no suceda de forma fluida y lineal, lo más importante es sentarse e involucrarnos con la escritura y con nosotros mismos, porque, si desistimos, no podremos avanzar. ¡Así que manos a la obra! ¿Qué significa escribir? El acto de escribir puede significar cosas distintas para cada persona. Para algunos es volcar al papel todas sus ideas, planes, anhelos y proyectos. Para otros, es una forma de expresarse, de sacar de adentro sueños y emociones que están bajo llave. La escritura es una excelente terapia que nos enseña a hablar con nosotros mismos, reflexionar sobre los eventos de la vida y meditar sobre la misma. Nos permite crear mundos y personajes que habitan nuestra imaginación; es ahí cuando nuestro ser creativo se expresa en toda su potencia. Para algunos de nosotros, escribir se transforma en un oficio. Cuando la escritura se vuelve un trabajo, se suelen unir, bajo la pluma de nuestra mano, la musa de la inspiración junto con nuestra capacidad, la constancia, las experiencias de la vida de uno y muchas de las emociones que nos caracterizan, permitiéndonos crear los increíbles mundos literarios que son los libros. Para aquellos que escribimos libros, este acto representa no solo su deseo profundo, sino también una necesidad imperiosa del alma, que reclama el escribir casi como una función más del cuerpo. El proceso creativo y el hábito Una pequeña meta es proponerse escribir algo corto todos los días. Pueden ser tan solo cinco páginas o unos renglones, no importa. Lo fundamental es construir el hábito. Nos dará la impronta y la constancia de realizar algo a diario, hasta que, un día, consigamos hacerlo automáticamente, ya casi sin pensarlo. Y es ahí donde la confianza en nosotros mismos aumentará. Escribir diariamente ayuda a aumentar nuestra seguridad al realizarlo, ya que nos sentimos inseguros cuando hacemos algo por primera vez o poco a menudo. Por ello, la solución para adquirir la fluidez y la confianza es efectuarlo reiteradas veces, hasta sentir esa tranquilidad que nos indica que cada vez lo estamos haciendo mejor. Además, la revisión de lo que hemos escrito y las correcciones también forman parte del proceso creativo. Volver a leer lo que previamente hemos narrado también es de ayuda para examinar, verificar nuestras ideas, analizar si se encuentran bien plasmadas y si se entiende aquello que queremos comunicar. ¿Escribir es para mí? Es necesario destacar la importancia de la escritura a diario y al trabajo periódico, además de los beneficios que acabamos de mencionar. También nos ayudará a darnos cuenta si escribir es lo que realmente queremos hacer con nuestra vida o a qué tipo de escritura nos queremos dedicar. Sirve redactar todos los días para hacerlo mejor, y para saber si queremos dedicarnos de lleno a eso. Es una cuestión de práctica que necesita ser ejercitada para desarrollarse y perfeccionarse. Es necesario un entrenamiento frecuente y continuo para que se vislumbre una mejora. Si uno lo encuentra tedioso o difícil de hacer y de cumplir con una meta diaria, y que luego de meses no se está disfrutando, es un buen momento para cuestionarnos el rol que ocupa, o que queremos que ocupe, la escritura en nuestra vida. Para algunas personas, puede ayudar a organizarse el día a día y optan por escribir de forma esporádica algún que otro acontecimiento importante, sin embargo, no sienten una conexión tal como para consagrar su vida entera a ello. Y está bien que así no lo sea. Recalco que sigue siendo fundamental hacerlo tan frecuentemente como nos sea posible. Solo así podremos darnos cuenta si es esto lo que realmente anhelamos hacer o si, al realizarlo reiteradamente, nuestra relación con la escritura cambia. Conócete a ti mismo al escribir A lo largo de este artículo, os he querido dar un enfoque sobre lo importante que es construir un hábito para desarrollar vuestra escritura. De hecho, crear un compromiso será útil no solo para ir progresando día tras día, sino que también para que confiéis en vosotros mismos y en vuestra capacidad como escritores. Aunque escribir todos los días trae enormes beneficios, si un día no te sale nada, o no te viene ni una idea a la cabeza, no tienes que frustrarte. Es una situación que nos pasa a todos y es parte de algo más grande que, como vimos, se le denomina proceso creativo. Hay que hacer de la escritura algo nuestro, único y personal, donde cada cual tiene sus tiempos, y parte de realizarlo a diario es ir descubriendo no solo cuál es la mejor manera en la que escribimos, sino también, y aún más importante, cómo nos vamos descubriendo más a nosotros mismos. Con relación a esto, recuerda que todo tipo de escritura es igual de válida y no hay que encerrarse en
Como me deshice del bloqueo del escritor
Todo escritor, en algún momento de su vida, ha experimentado la terrible sensación que provoca el llamado bloqueo del escritor. ¿Cierto? Cuando nos encontramos en frente de una hoja en blanco, de papel o digital, con una cabeza y un corazón que no colaboran en el proceso de la escritura, se genera una mezcla de desconcierto y frustración que no nos permite avanzar en nuestro trabajo. Nos empeñamos en escribir algo que sea impactante y que deje inmediatamente al lector enganchado, pero no conseguimos empezar. Es como si no se nos ocurrieran nuevas ideas, o como si hubiéramos olvidado las palabras. Existen diferentes variedades de bloqueos, basándonos en la tipología y extensión de tiempo en el que se desarrollan. Yo, personalmente, los divido en dos grandes categorías: los micro-bloqueos y el bloqueo. Os cuento de qué se trata cada tipo de bloqueo, basándome en mi propia experiencia, y os quiero dar, además, algunos consejos sobre cómo superarlos. Sin duda, una de las preguntas a las que solemos buscar respuesta cuando leemos sobre este tema es: ¿cómo dejo de estar bloqueado? Identificar el bloqueo es el primer paso, así que… ¡enhorabuena! ¡Vas por buen camino! Los micro-bloqueos temporales Este es el tipo de bloqueo del escritor que sufro con mayor frecuencia. Afortunadamente, tienen una fácil solución y duran un tiempo relativamente breve, así que no interrumpen mi trabajo de una forma abrupta. Es más: parece casi que mi cerebro se toma una pequeña pausa para pensar. Este tipo de bloqueo me suele llegar cuando paso de un capítulo a otro, o de una escena a otra. Como si acabara de cerrar un apartado y mi cabeza estuviera pasando a la próxima situación. Cuando tengo este tipo de bloqueos, la planificación es un elemento clave que me ayuda mucho. Os aconsejo que, si sufrís de estas interrupciones temporales, planifiquéis vuestras horas de trabajo ante todo. Sucesivamente, empiezo a hacer pruebas en el mismo papel sobre cómo podría iniciar el capítulo. Comienzo escribiendo una frase y, si funciona, ya he empezado. Si, por otro lado, esa primera frase no me da la solución para emprender el capítulo, me suele hacer meditar sobre qué es lo que necesito para escribir, así que sigo haciendo pruebas hasta cuando doy con la perfecta. El bloqueo del escritor por excelencia Este tipo es la peor categoría, la verdad, porque suele durar mucho más. La causa que lo genera y, por lo tanto, su misma solución suele ser bastante más difícil de interceptar. De hecho, yo mismo he llegado a sufrir de este bloqueo y estuve un par de años sin escribir. En este caso, el remedio no lo pude encontrar a solas y llegué a necesitar ayuda profesional, ya que yo por mí mismo era incapaz de pensar en nada que tuviera que ver con la escritura que me pudiera estar bloqueando. En este tipo de situaciones, mi consejo es que te detengas y empieces por analizar las razones que pueden estar creando el bloqueo. Piensa que las razones pueden ser de muchos tipos. Por ejemplo, por agotamiento, estrés o por la misma falta de organización de tiempo. El problema en este tipo de bloqueo no es tanto la solución, sino la causa. Una vez que sabes a qué se debe, verás que será mucho más sencillo ponerte en marcha. Así que si después de un tiempo descubres que no puedes encontrarla por tu cuenta, ponte en contacto con alguien que logre ayudarte a entender el momento por el que estás pasando. Pasos para superar todo bloqueo del escritor Si tú también has sufrido de micro-bloqueos o del bloqueo del escritor, tranquilo: es algo completamente normal y suele pasar mucho en las mentes creativas. Como habrás visto, pueden ocurrir por mil motivos, así que deja pasar el tiempo, respira y analízate. Una vez que hayas encontrado la razón de tu bloqueo, podrás buscar soluciones. Puede ser que unos breves pasos a seguir consigan ayudarte a identificar tu situación. Empieza por aquí: Reconoce que tienes un bloqueo El primer paso es reconocer el problema: no tienes ideas, no logras escribir y te entra el pánico. En esta fase, es importante que interiorices que el bloqueo por el que estás pasando es fácil de superar, ya que hay muchas maneras de hacerlo. No te dejes sobrellevar por el medio de que no podrás volver a escribir nunca más. Identifica si se trata de un bloqueo pequeño o grande En este segundo caso, puede que sea muy útil que escribas sobre cualquier cosa y que veas si el flujo de tu escritura vuelve. Quizás solo necesites conectar contigo mismo y relajarte para que tus palabras vuelvan a salir. Si funciona, has solucionado tu micro-bloqueo. Si ves que, por otro lado, la situación se extiende, puedes intentarlo planificando tu escritura, o tal vez necesites enfocarte en la causa de tu bloqueo. Escribir tiene que ver con las emociones que cada uno experimenta, que se mezclan con la incertidumbre, e incluso con nuestra propia vulnerabilidad. A veces, factores personales muy alejados de la escritura entran en juego y no nos permiten expresarnos y ser creativos. Para ello, elige la opción que mejor se adapte a ti, a solas o con una ayuda externa; las dos son válidas. Descansa y desconecta si estás fatigado A veces no hay nada mejor solución que un buen descanso para permitirle a la cabeza que desconecte por un momento y que vuelva recargada, llena de ideas e inventiva. Escribir, emociones y creatividad Lo importante es que tomes acción en ese sentido. No puedes esperar que lleguen las musas a inspirarte, ya que, como ya hemos visto, en varias ocasiones la creatividad surge con la constancia. Escribir es experimentar con las palabras, dar forma a los pensamientos, concretar y hacer realidad lo que se mueve en nuestro interior. No es solo inspiración creativa, sino, sobre todo, método y disciplina. No tenemos que olvidarnos que escribir es un proceso mental desafiante que requiere tiempo y entrenamiento. Pero, si ves que
¿Por qué hoy se festeja el Día del Libro?
Si disfrutas de leer como yo, seguramente alguna vez te hayas preguntado por qué hoy se festeja el Día del Libro. Déjame que te cuente un poco más sobre esta fecha, tan importante para lectores como para escritores. El día del Libro nace en España en el año 1926. Fue en ese mismo año que el Rey Alfonso XIII firmó un Decreto Real, el día 6 de febrero, en el cual se creaba oficialmente la denominada Fiesta del libro Español. La fecha elegida para conmemorar esta celebración fue el 7 de octubre, ya que se creía que ese día había nacido Miguel de Cervantes. No obstante, la fecha fue modificada en 1930 para celebrarse el 23 de abril, día del fallecimiento del escritor. La propuesta vino de la mano del editor y escritor valenciano, Vicent Clavel Andrés, que hizo llegar su anhelo de festejar el Día del Libro a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona. Gracias a su propuesta, las personas comenzaron a obsequiar libros a sus familiares y amigos cercanos en esa fecha. Una costumbre que, rápidamente, se extendió por toda España. Pero no fue hasta 1995 que la UNESCO reconoció el 23 de abril como Día Internacional del Libro. El Día del Libro, una fiesta sin fronteras El Día del Libro se celebra a nivel mundial gracias a una proposición impulsada por la Unión Internacional de Editores. A su vez, fue presentada por el gobierno de España a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, más conocida como UNESCO. Finalmente, en 1995 se aprueba y se proclama el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor el día 23 de abril. Cabe destacar que es también una fecha muy importante y simbólica para la literatura a nivel global. En esta misma, en el año 1616, fallecieron autores como Cervantes, Inca Garcilaso de la Vega y Shakespeare. Además, también coincide con el nacimiento y el deceso de otros autores de igual categoría: Vladimir Nabokov, Josep Pla, Maurice Druon y William Wordsworth, entre otros. Por estos motivos, el Día del Libro es también un homenaje que se le hace a estos autores, honrando su legado e influencia. El fin de esta fecha, además de homenajear a prominentes escritores, es impulsar y alentar el hábito de la lectura, especialmente en los más jóvenes. El objetivo es que descubran el deleite de la lectura y valorar las inmensas contribuciones de los genios literarios que prepararon el camino e influenciaron fuertemente a toda una generación de autores posteriores, en cada rincón del planeta. Capital mundial del libro Cada año, la UNESCO y las 3 principales organizaciones internacionales del mundo del libro, La Unión Internacional de Editores, la Federación Internacional de Libreros y la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias, eligen una capital en el mundo para que se desarrolle un gran evento con actividades culturales varias. Las mismas cuentan con el apoyo de todo el sector. La idea principal es que, tanto las actividades como los libros, sean accesibles para todo el público, de todo los estratos sociales, edades y formación académica, dado que todas las personas podemos disfrutar de la lectura, independientemente de dichas particularidades. Algunas de las ciudades donde se ha realizado el Día del Libro son Madrid, Alejandría, Nueva Delhi, Bogotá, Beirut, Buenos Aires… El año pasado, la ciudad elegida fue Kuala Lumpur, en Malasia, y este año está previsto que sea Tiflis, en Georgia. Más allá de estos festejos, hay países que poseen otras fechas donde se conmemora al libro y a la lectura. Por ejemplo, en el Reino Unido e Irlanda, cada jueves de marzo se realiza el “World Book Day” (Día Mundial del Libro). Por otro lado, en Uruguay se celebra, el 26 de mayo, el “Día Nacional del Libro” con motivo de la creación de la primera biblioteca pública nacional, en el año 1816, de la mano de Damaso Antonio Larrañaga, acompañante de Artigas en la Revolución Oriental. El Día del Libro en el 2021 Desafortunadamente, debido a la pandemia del coronavirus, no se han podido realizar encuentros presenciales ni actividades literarias a nivel mundial. El pasado año 2020, las ferias del libro de todo el mundo decidieron llevar a cabo eventos virtuales con charlas y talleres en modalidad online. Sin embargo, se pierde la esencia de presenciar un evento de tal magnitud con miles de fanáticos que, al igual que nosotros, aman la lectura y encuentran en ella tanto un refugio como un motivo de celebración. La directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay, expresó que el tema y el mensaje del Día del Libro, en el 2020, se puede resumir con las siguientes palabras: Los libros tienen la capacidad única de entretener y enseñar. Son, a la vez, un medio para explorar reinos más allá de nuestra experiencia personal a través de la exposición a diferentes autores, universos y culturas, y un medio para acceder a lo más profundo de nuestro ser. ¿Cómo festejar el Día del Libro? A pesar de que el año anterior no se pudo festejar el Día del Libro, todavía se puede sacar provecho de esta situación tan difícil. Muchos de nosotros adoramos leer, pero siempre estamos ocupados con el trabajo, el estudio, la familia y miles de tareas diarias que van desde el cuidado del hogar hasta otras actividades extra-curriculares, como la práctica de algún deporte y, por supuesto, la vida social entre amigos y familia. Por eso, aunque la pandemia persista, ha sido una oportunidad para que cientos de miles de personas retomen el hábito de la lectura, terminen ese libro que tienen sobre su mesa de luz desde hace meses o decidan leer aquel libro que compraron impulsivamente en una galería bonita y jamás volvieron a tocar. Ahora que estamos en casa, podemos retomar esos libros olvidados, leer a nuestros hijos al tiempo que les inculcamos lo divertido que puede ser compartir un momento de lectura en familia y generar en ellos un amor por la literatura
Las novelas más vendidas de la historia
Con este artículo, os voy a compartir un listado de las novelas que más ejemplares vendieron a lo largo de la historia. No estamos hablando simplemente de best-sellers, sino de ventas en el orden de los millones. Si bien es cierto que la excelencia de una obra no se determina por su número de ventas, en los siguientes títulos descubriréis que, en este caso, cantidad es igual a calidad. 1. Don Quijote (s. XVII) En el primer puesto, nos encontramos con una de las joyas cumbres de la literatura universal. Esta obra maestra de las letras españolas, producto del genio de Miguel de Cervantes, se publicó en dos partes, entre 1605 y 1615, bajo el título “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”. La narrativa se centra en la figura de Alonso Quijano. Tras haber leído demasiadas novelas de caballería, acaba enloqueciendo hasta proclamarse caballero andante, con el nombre de Don Quijote. El principal afán de este es acometer empresas caballerescas y deshacer entuertos. Todo esto, con el objeto de hacerse digno del amor de la dama de sus deseos, la idealizada Dulcinea del Toboso. Como ya sabéis, nuestro hidalgo no está solo en sus andanzas. Sancho Panza, vecino e inseparable compañero, personaje bondadoso, leal y glotón, es nombrado fiel escudero de Don Quijote, con la promesa de llegar a ser, algún día, el gobernador de una ínsula. La primera de las novelas modernas Completan este cuadro quijotesco los respectivos equinos de nuestros singulares héroes: un burro de pelaje rucio y un caballo llamado Rocinante. A pesar de ser un animal famélico y viejo, a los ojos de su dueño, es la mejor montura que un caballero pudiera desear. Don Quijote y Sancho Panza son la pareja por excelencia y el binomio perfecto de cualquier trama. El relato de sus hazañas galantes no solo constituye el culmen del siglo de oro español, sino un punto fundamental en la historia de la literatura. Por esto, las varias aventuras y desventuras que este dúo protagonizó a lo largo del territorio manchego son mundialmente famosas. Desde su primera aparición, a inicios del siglo XVII, la obra se tradujo a más de 140 lenguas. Se calcula que se vendieron más de 500 millones de ejemplares, convirtiéndola así en la novela con mayor éxito de la historia. La influencia de esta es inconmensurable. Gracias a su fuerza narrativa, no es de extrañar que la vida del caballero de la triste figura, y su leal compañero, siga fascinando a las generaciones venideras. 2. El Hobbit (1937) Continuando nuestro listado de novelas más vendidas, le toca ahora el turno a J.R.R. Tolkien, escritor, profesor y lingüista de origen inglés. Fue uno de los autores más prolíficos del siglo XX, no solo por la cantidad de libros y poemas que publicó, sino también por su inacabable imaginación, que lo llevó a crear un universo completamente nuevo. En este ambientó sus fantasías heroicas: la Tierra Media. Su particular capacidad creativa se ve reflejada en la adaptabilidad como novelista, que abarca desde historias infantiles, como “El Hobbit”, pasando por la trilogía épica en “El Señor de los Anillos”, hasta relatos más complejos que narran la génesis y mitos que componen la Tierra Media, posteriormente recopilados en “El Silmarillion”. Además, sus extraordinarias dotes lingüísticas le permitieron crear alfabetos basados en antiguas runas y lenguajes inéditos, como el élfico, llenando así de vida y color a sus seres fantásticos. Magia y leyenda en Tierra Media Dentro de este mundo mágico y legendario, la historia que nos interesa es la de Bilbo Bolsón. Nuestro personaje principal es un hobbit que se verá obligado a apartarse de la comodidad de su hogar, en la Comarca, para embarcarse en una aventura inesperada. Como todos los hobbits, Bilbo Bolsón disfrutaba de una vida apacible y sin contratiempos, en donde sus principales preocupaciones eran comer en abundancia y fumar su pipa de madera. Sin embargo, todo esto cambiará cuando reciba la visita del mago Gandalf y un grupo de enanos guerreros. Estos le pedirán unirse a una expedición para recuperar un tesoro que fue robado por un temible dragón. Tanto la ambientación fabulosa, como la arriesgada empresa, constituyen elementos perfectos para una novela de aventuras que puede ser apreciada por todo tipo de público. No os olvidéis que es en esta obra donde Bilbo Bolsón encuentra el anillo mágico que servirá como precuela de una de las sagas más conocidas de la épica fantástica. En este recuento no consideraremos “El Señor de los Anillos”, ya que fue publicado sucesivamente en tres libros distintos. A su vez, “El Hobbit” vendió más de 100 millones de copias en todo el mundo, dejándonos la enseñanza que incluso el esfuerzo de los más pequeños puede conducir a grandes resultados. 3. El Principito (1943) La siguiente obra es un claro producto de su tiempo, fuertemente influenciada por la filosofía existencialista europea de mediados del siglo XX. En esa época, el continente europeo atravesaba las convulsiones propias de la Segunda Guerra Mundial, y Antoine de Saint-Exupery combatía como aviador de la fuerza aérea francesa. Es una narración breve, pero de una profundidad inmensa. El contenido de cada episodio es una invitación al lector para reflexionar sobre el significado de los temas que hacen a lo más íntimo de la naturaleza humana. El protagonista es un joven príncipe que habita en un asteroide y que realiza una serie de viajes para explorar los planetas cercanos a su hogar, conociendo a sus habitantes y, en especial, el mundo de los adultos. Una de las novelas clásicas que nunca cansan La obra es un clásico y, como tal, toca temas trascendentales: la soledad, las amistades, el amor… Todo ello desde una perspectiva inocente, pero no pero eso ingenua. El autor, Antoine de Saint-Exupéry, dedica su obra a su amigo León Werth, o, mejor dicho, al niño que esa persona fue en otro tiempo. Un libro dedicado a nuestro niño interior y que, por su especial belleza y sencillez, se convirtió en una de las novelas
Historia y simbología del arco
No es ningún secreto que el tiro con arco es una de mis actividades favoritas. Os lo conté el mes pasado en mi artículo sobre las pasiones de los escritores. Hoy quiero seguir compartiendo con vosotros esta afición. Os voy a explicar cuál es su origen en la antigüedad. Para ello, viajaremos de los pueblos de la Edad de Piedra hasta los griegos en la Edad de los Metales. Os mostraré cómo el arco ha sido representado en la literatura antigua a través de sus mitos y personajes, y profundizaremos hacia un apartado más espiritual para comprender el significado simbólico del arco. ¿Listos para emprender esta aventura? El origen y la evolución del arco El arco es una herramienta que ha estado asociada a los grandes eventos que se han producido a lo largo de la historia, como, por ejemplo, en las iniciaciones caballerescas o en increíbles conflictos armados como la Batalla de Crécy. De hecho, la misma iconografía del arco se puede observar en muchísimas culturas y lugares del mundo. El arco en las manos de Shiva, uno de los dioses del hinduismo, es el emblema de su poder. También, en el antiguo Egipto, el dios con cabeza de chacal, Anubis, se representa a menudo en el acto de tensar uno. Una arma indudablemente muy antigua que atraviesa todas las sociedades, desde Oriente hasta Occidente. Podemos trazar su origen y evolución gracias a las numerosas pruebas arqueológicas que nos han dejado nuestros antepasados, y reconstruir uno de los tantos puntos de vista y versiones que se pueden crear alrededor de la posible evolución del arco. Edad de piedra En la antigüedad, los pueblos orientales y los egipcios eran grandes arqueros. Es a través de estas poblaciones que tenemos pruebas de la evolución que el arco ha ido teniendo a lo largo del tiempo. Los arcos de los caldeos eran más bien pequeños, mientras que los de los egipcios eran flexibles, potentes y precisos. Tenemos muestras de ello gracias a que los egipcios solían enterrar sus muertos con ajuares funerarios. Estos eran objetos que podrían ser necesarios tras la muerte y que acompañaban al difunto a lo largo de su camino, después de la vida. Por ejemplo, en la tumba de Tutankamón, expuesta en el Museo Nacional de El Cairo, la momia de este antiguo faraón posee arcos de típica factura egipcia que lo acompañan en su sarcófago. Además, en las representaciones del antiguo Egipto, un gran número de personajes y faraones aparecen representados de maneras distintas, como en el acto de la caza o como guerreros, pero siempre armados con este dispositivo. Edad de los metales Los primeros arcos con extremos curvos fueron traídos desde Asia central en las migraciones de los escitas, jinetes nómadas y pastores que transmitieron esta eficaz innovación a los pueblos mediterráneos. Sin embargo, a partir del Paleolítico, se pueden identificar dos tipos fundamentales de arco: el simple de madera, llamado “arco europeo”, presente en Europa y África, y el compuesto, que parece ser de origen oriental. Estos datos también están confirmados por las representaciones en contextos griegos, y cretenses, a lo largo de la Edad de Bronce. Inicialmente, estos pueblos fabricaban arcos simples de tipo europeo, aunque en el disco de Festo ya aparece, en sus jeroglíficos, una muestra de lo que parece ser el primer arco compuesto. El arco en la literatura y cultura helénica En Grecia, existen muchísimas referencias y figuras armadas con arcos y flechas. Por ejemplo, el filósofo Heráclito lo menciona, diciendo: El nombre del arco (biós) es la vida (bíos), pero su función es la muerte. Un sutil juego de palabras típico de Heráclito, ya que sólo cambia el acento, jugando sobre los opuestos que hay en el concepto de la palabra arco. Pero más allá de las reflexiones filosóficas, las figuras que aparecen representadas con esta arma son los dioses, los centauros y las amazonas. Dioses armados de arcos Hay muchísimas deidades representadas con arcos y flechas en diferentes religiones y filosofías, pero, en el contexto griego, vale la pena destacar a Apolo, Artemisa y Eros. Seguramente conoceréis algunos de estos dioses y diosas tan presentes en el imaginario popular del mundo occidental, pero os doy alguna información más para observar mejor su relación con el arco y las flechas. Apolo, hijo de Zeus y Leto, deidad del Sol, la música y la poesía. Sus símbolos principales son el Sol, la lira y el arco, ya que los otros dos nombres que se le atribuyen, Aphetoros y Argurotoxos, significan “dios del arco”. Artemisa es la hermana gemela de Apolo, diosa de la Luna y protectora de la caza. Por esto, se le encarna como un personaje femenino, armado, seguido por las ninfas. Eros, dios primordial del amor, hijo de Afrodita y un hábil arquero que dispara a sus víctimas con flechas de plata para enamorarlas. Los centauros como instructores Estos seres primordiales, mitad hombres mitad caballos, tuvieron un importante papel como maestros de tiro. Quirón, uno de los más conocidos por su inteligencia y buen carácter, aprendió a utilizar el arco gracias a la ayuda de su amigo Apolo, que le enseñó todo sobre este arte. Se volvió tan hábil en el tiro con arco que, sucesivamente, fue el maestro de muchos personajes de la mitología, destacando a Teseo, Enea y el gran héroe griego Aquiles. Las amazonas, expertas guerreras Las mujeres también desempeñaron su papel en esta técnica. Se trata de las amazonas, lideradas por Pentesilea. Esta quedó retratada en un jarrón en el acto de defenderse del valiente Aquiles. El guerrero, armado con una jabalina, se enfrenta a la mujer, quien sostiene firmemente un arco mientras cabalga hacia atrás. Simbología del arco Los hombres, a lo largo de su evolución como especie, siempre han enfocado sus energías en la elaboración de elementos y objetos que fueran importantes para la propia supervivencia. Por esto, el arco tiene un valor primordial sobre muchos niveles conceptuales, así como simbolismos muy fuertes que no se pueden ignorar. Se trata de un elemento transversal, ya que
La importancia de la ortografía en nuestro desarrollo
La ortografía es una parte fundamental del lenguaje. Respetar las reglas y la manera en la cual se escriben las palabras es necesario para enviar un mensaje claro a todo aquel que nos escucha. Un ejemplo de ello son los interlocutores con los que nos comunicamos o el público que nos lee. Si todos utilizamos las mismas normas y pautas del lenguaje podremos comprender exactamente el significado de una oración en su totalidad y evitar que se vea afectado por palabras que suenan y se escriben de forma similar. Se trata, entonces, de un elemento clave, no tan solo para todos aquellos que trabajan con la escritura, sino de algo que sienta las bases de nuestra comunicación dentro de la misma sociedad a la que pertenecemos. Una ortografía pobre y deficiente es capaz de crear confusión y pérdida de precisión en lo que estamos intentando transmitir al lector. En este artículo, quiero profundizar la relación que tenemos con la ortografía, analizando el diferente significado que adquiere en cada una de nuestras etapas de crecimiento. Nuestros primeros pasos en la ortografía Establecer la conexión entre lo verbal y lo escrito puede ser complejo. Por esta razón, aprender adecuadamente a escribir, ya sea identificando las letras a través del sistema alfabético o asociando lo escrito con lo expresado verbalmente, contribuye a que, desde niños, nos expresemos mejor. De pequeños, nos comunicamos con el mundo externo mediante un lenguaje corporal sencillo, con gestos y vocalizaciones. Es justamente a lo largo de este momento crucial de transición que empezamos a incorporar nuestra primera forma de comunicación escrita y damos nuestros pasos iniciales en el mundo de la ortografía. Aún no somos completamente conscientes de ello, pero, desde este momento en adelante, la ortografía jugará un rol esencial en nuestro desarrollo personal y profesional. De hecho, en este contexto, la ortografía es clave para que empecemos el largo camino de perfeccionamiento de nuestras capacidades lingüísticas y expresivas, llevándonos progresivamente a la etapa sucesiva de crecimiento propio: el momento de ser estudiantes. La ortografía en tiempos de estudios Tras haber aprendido las bases de la ortografía de manera inconsciente, empezamos con lentitud a volvernos conscientes de lo que estamos aprendiendo. Durante los años escolares, descubrimos las reglas de la ortografía que aplicaremos sucesivamente, por toda nuestra vida, de manera casi automática. La ortografía, si se cultiva de manera correcta, se vuelve casi tan imperceptible y esencial como el mismo hecho de respirar. Por esta razón, los estudiantes de cualquier nivel deben considerar que una ortografía adecuada es la base que necesitan para obtener un desempeño óptimo. Este aprendizaje no solo los acompañará durante el tiempo que dedicarán al estudio, sino a lo largo de toda su vida adulta y profesional. Tanto profesores como futuros jefes o patrones, tienden a dar por sentado que los alumnos, y aquellas personas en busca de trabajo, no tienen, o no deberían tener, errores de ortografía. Es necesario entender el valor de no cometer estos, pues ya sean solicitudes universitarias como curriculums plagados de errores ortográficos, ¡no llegarán muy lejos! ¿Por qué la ortografía es tan importante? Como habréis entendido, la ortografía es nuestra compañera de aventuras desde la infancia. Lo seguirá siendo por toda nuestra vida. Entonces, ¿por qué no hacer que se vuelva nuestra amiga y no nuestra enemiga? Considero que a todos nos viene siempre bien repasar y aprender algo nuevo sobre reglas ortográficas que habíamos olvidado o que, simplemente, no conocíamos. Pero si aún no estás convencido, aquí tienes otras razones por las cuales la ortografía va a seguir siendo importante a lo largo de tu vida adulta, aunque las palabras no sean tu trabajo principal. Crea orden Al momento de escribir, ya sea un simple párrafo o una novela, es necesario tener un orden mental para estructurar y organizar la información que está en nuestra mente. Si se emplea de forma adecuada la ortografía, demostramos que nuestras ideas son concretas. Otros elementos importantes, a la hora de escribir, son la cohesión y la coherencia. La primera refiere a la conexión entre las palabras, las oraciones y los párrafos por medio del uso de conectores, sinónimos y antónimos. La coherencia alude a la unión y sentido que debe existir entre las ideas de un texto. Estas tienen que presentar una lógica y consonancia. Ambas herramientas, junto con la ortografía, refuerzan y mejoran la escritura de cada uno, al tiempo que evita malentendidos y confusiones. Asimismo, denota el respeto que tenemos hacia el interlocutor. Es crucial para uno mismo que el otro pueda interpretar el mensaje enviado. Una muestra auténtica de valoración y consideración hacia quién quiera que sea que esté leyéndonos. Nos enriquece Una correcta ortografía es importante también porque enriquece nuestro lenguaje. También a nosotros mismos, así como a la literatura y a la etimología de las palabras. De hecho, a través de la misma, es posible observar la evolución en el tiempo de las lenguas y trazar el origen de las mismas, realizando un análisis de su procedencia. Da profesionalidad Prestar atención a nuestra ortografía refleja profesionalismo y competencia. Esto abrirá el camino a una mayor cantidad de oportunidades laborales. Dado que existen empresas que estiman y tienen en cuenta a las personas que poseen aptitudes para la escritura y la redacción, es conveniente tener estas cualidades presentes. Por ello, la ortografía apropiada es un ítem más que se suma a la lista de competencias valoradas a la hora de buscar trabajo y hacer más atractivo nuestro curriculum vitae, y así aumentar las oportunidades laborales. Crea una impronta personal Cuando uno es hábil en la comprensión lectora y ostenta una ortografía adecuada, deja una buena impresión al resto. Combinado con la utilización de palabras sofisticadas, demostramos interés por la escritura. A través de estos elementos, se crea nuestra impronta personal. Una vez que se domina y se conjuga la coherencia con las palabras y las ideas, podemos darnos el gusto de elevar aún más el modo de escribir y agregar nuestra marca, que nos hace diferentes
Superar el síndrome del impostor
A todos nos habrá pasado, por lo menos una vez en la vida, sentir sensaciones parecidas al síndrome del impostor, como la inseguridad, tener dudas, preocuparnos de que no estemos al alcance de lo que los demás esperan de nosotros, o incluso terminar por no sentirnos lo suficientemente capaces en lo que hacemos. Se trata de un conjunto de emociones que se generan en nuestra mente en algunas ocasiones específicas, y que pueden terminar transformándose en una pauta de comportamiento llamada el síndrome del impostor. Es una situación que se genera a raíz de periodos complejos, y la mayor parte de las veces no somos ni siquiera conscientes de estar sufriéndola. Pero la cosa grave es que no nos permite avanzar en nuestro desarrollo, o disfrutarlo por falta de confianza en nuestras propias capacidades. ¿Por qué os cuento todo esto? Estoy seguro de que ya lo habréis adivinado: los escritores no somos inmunes a este síndrome. Es más: solemos estar bastante expuestos a él. Como la escritora Maya Angelou dijo en una entrevista: He escrito 11 libros, pero cada vez pienso: ‘Uh-oh, ha llegado el momento en el que todos van a descubrirlo…’ Si una autora como ella aún sigue teniendo miedo a que los demás descubran que es un fraude o que no es tan buena como todos pensaban, parece aún más normal que esto pueda pasarle tanto a escritores noveles como a los que ya tienen obras publicadas y una carrera definida en el mundo literario. Pero que no cunda el pánico. Si también vosotros os habéis sentido así, tranquilos. Existen muchas técnicas que os permitirán salir del síndrome del impostor. ¿Qué es el síndrome del impostor? En 1978, las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes concibieron el término síndrome del impostor. A través de este término, se define un conjunto de emociones que incluye cuestiones como el sentir culpa por los logros alcanzados, la falta de aceptación del propio éxito, el miedo a la evaluación y, en fin, sentimientos de incapacidad en el sector profesional y académico. Una de las cuestiones curiosas de este síndrome es que varios estudios han demostrado que suele desarrollarse en personas que son todo lo contrario de lo que piensan y que suelen tener increíbles capacidades, pero que por falta de aceptación o de estima personal no consiguen verse de manera objetiva y se vuelven excesivamente críticos consigo mismos. De hecho, el perfeccionismo es justamente una de las características que suelen tener las personas que sufren de este tipo de situación. Mientras que, por otro lado, aquellos que sufren del síndrome opuesto, el efecto Dunning-Kruger, no suelen ser tan capaces, pero sí se creen los mejores en lo que hacen y terminan por sobrevalorarse a sí mismos y a sus capacidades. Como el mismo William Shakespeare dijo: El necio se cree sabio, pero el sabio sabe que es necio. Estoy seguro de que, de una forma u otra, todos hemos experimentado este tipo de emociones y, a veces, sin darle muchas vueltas, desaparecen y el problema termina resolviéndose solo. Pero el aspecto sobre el que me gustaría que nos enfocáramos es que el síndrome del impostor no es una enfermedad, sino una actitud mental hacia uno mismo. Ya sé que estaréis pensando ahora «¿cómo es posible que sea una actitud cuando yo realmente me siento así?» La solución a esta pregunta se encuentra en el hecho de que se trata de un mecanismo inconsciente, pero la buena noticia es que, a la larga, es posible liberarse de él. ¿Cómo superar el síndrome del impostor? Como os acabo de comentar, el síndrome del impostor no es una enfermedad y tiene solución. Lo bueno es que esa solución se encuentra dentro de vosotros. Lo malo es que, probablemente, tengáis que tener paciencia y hacer un largo trabajo interno. Pero lo mejor de todo es que aprenderéis a conoceros y, con el tiempo, será un cambio permanente. 1. Racionaliza tus logros y capacidades No tan solo hay que racionalizar las emociones a nivel externo, por ejemplo, a través de la opinión de nuestro entorno. Si todo el mundo piensa que somos capaces, tal vez anden en lo cierto y nos exigimos demasiado. También tenéis que hacer las cuentas con la parte interior, de cómo nos sentimos, analizando, con honestidad, nuestro propio concepto sobre nosotros mismos. Por ejemplo, si tengo evidencia de que sé hacer algo, eso quiere decir que soy lo suficientemente bueno con ello. Si pienso que no es así es porque me siento inseguro. Es importante demostrarnos que sí somos capaces porque los hechos lo demuestran, para terminar así espantando esa inseguridad que no permite valorarnos. 2. Analiza los hechos para evaluarte Ponte frente a los hechos y no ante las emociones para poder evaluarte de la manera más concreta e imparcial posible. Este consejo va de la mano con el anterior, ya que la racionalización de tus logros y capacidades te permitirá entrar en el estado mental correcto para que puedas ver los hechos y no tanto los miedos que te dominan en este tipo de situaciones. 3. Recuerda cómo has llegado hasta aquí De vez en cuando, puede ser extremadamente útil repasar tu historia de vida. De hecho, podrías incluso escribirla, definiendo los hitos a los que llegaste y a los que quieres llegar. Así vas a recordar y a reconocer tu duro trabajo y compromiso. Pero no se trata solo de ver los logros, sino también los fracasos que ha habido a lo largo del camino, porque esos mismos probablemente te hayan permitido aprender mucho. 4. No le tengas miedo a los errores Justo después de haber recordado tu historia, quizás seas más consciente de la importancia de los errores a lo largo de tu camino, pero eso no quiere decir que ya no tengas miedo a fracasar. Lo importante es que sepas que, antes de un gran logro, hay muchos pequeños errores y fracasos. Tienes que desarrollar el coraje y ponerte en juego para aprender a través de la experiencia, que
Técnicas literarias para emocionar
Cuando leo una novela que me llama especialmente la atención, intento averiguar qué técnicas literarias contiene para haber dejado su huella, así como qué ha despertado en mí para destacar sobre todas las demás y permanecer en mi memoria. No es fácil sobrevivir al tiempo y a todas las lecturas posteriores. La respuesta está en las emociones. Solo cuando un libro es capaz de emocionarnos como lectores lo recordamos para siempre. La importancia de sentir emociones leyendo Las emociones son importantes para el escritor porque hacen avanzar la trama de una historia. Pero por otro lado también son importantes para el lector, porque justamente a través de las emociones el lector puede identificarse con los personajes y sentir placer al leer su historia. Además, la principal razón por la que nos gusta entrar en contacto con el arte es porque queremos sentir emociones. No importa que sean las mismas emociones que sentimos en la vida real, emociones amplificadas o incluso emociones opuestas a las que se experimentan normalmente; lo importante es sentir. Ahora viene la pregunta del millón que todo escritor se ha hecho una vez en la vida: ¿Qué técnicas literarias hay que utilizar para emocionar al lector? ¿Cómo transmitir emociones con tu escritura? Recuerda, una novela que no logra comunicar las emociones de sus personajes es, sencillamente, un libro que está fallando en su misión más importante. Por esto voy a darte algún consejo y a desvelarte algunas técnicas literarias que puedes utilizar para generar emociones. Observa, aprende y reconoce las diferentes emociones La primera cosa que tienes que hacer para expresar las emociones a través de tus palabras es ser capaz de reconocerlas e identificarlas. Por lo tanto, antes de escribir, hay que aprender y observar. Para trasladar las emociones a los personajes de tus libros debes detenerte y considerar qué factores te permiten deducir la presencia de una emoción. Como por ejemplo, qué gestos provoca, qué expresiones, físicas o verbales, produce y, en fin, a qué decisiones conducen ciertas emociones. Podrías serte útil diferenciar entre dos niveles a través de los cuales las emociones se expresan: el externo y el interno. Externamente es posible reconocer las emociones a través de señales físicas específicas mediante el lenguaje corporal, así como con las expresiones de la cara y las acciones inmediatas que realiza el personaje. Ten en cuenta que cuanto más fuerte sea la emoción, más se producirán reacciones inmediatas de este tipo, ya que se tiene muy poco control racional sobre ellas. Internamente las emociones inducen pensamientos y reflexiones que pueden seguir patrones lógicos y racionales. Lo más frecuente es que estos pensamientos vayan de un punto a otro de una forma no secuencial e increíblemente rápida y se expresen a través de las mismas reflexiones del personaje. Haz que el lector se meta en la cabeza del personaje, que entienda cómo piensa, y permítele ver el mundo a través de sus ojos. La experiencia del personaje es la experiencia del lector Una de las mayores dificultades con la que se encuentra un escritor es en el momento de transmitir las emociones de sus personajes. Las emociones se pueden describir, analizar, organizar…, pero ninguna de estas acciones comparte realmente el estado de ánimo de un personaje. Es como en la vida real: si dices que estás triste y no lo expresas las personas no empatizarán contigo. Lo mismo ocurre con la escritura: los lectores necesitan empatizar con tu personaje, y para ello es imprescindible que se pongan en su lugar. Es necesario que tu personaje experimente realmente sus emociones, que cobren vida y que las mismas construyan parte de su carácter, que le hagan tomar unas decisiones en lugar de otras siguiendo una coherencia a lo largo de la historia. El diálogo no es todo, muestra el lenguaje corporal Como ocurre en la vida real, a pesar de todas las palabras que podamos utilizar en diálogos, al final la mayor parte de la información pasa por la comunicación no verbal; es decir, por el lenguaje corporal. El lenguaje corporal es visible no sólo en el comportamiento que tenemos, sino en las acciones que emprendemos, así como en las decisiones que tomamos. Por esta razón es muy importante que muestres los comportamientos, las acciones y las decisiones de tus personajes que indican su estado emocional para que el lector pueda entender por sí mismo el significado y se vea reflejado. Representa las emociones de los personajes El último paso será la representación misma de esas emociones que quieres transmitir. Teniendo en cuenta todo lo que he dicho hasta ahora, tendrás diferentes maneras que podrás poner en práctica para escribir las emociones. Puedes hacer esto con distintas técnicas literarias. Comunica directamente la emoción Puedes empezar escribiendo directamente lo que siente el personaje. En este caso, el narrador se encarga de comunicarle directamente al lector cómo se siente el personaje a través de las palabras y le proporciona una información ya descodificada. Esta, por supuesto, es la forma más directa y sencilla, pero también la menos efectiva. Deja que sea el personaje quien diga cómo se siente Otra método que puedes utilizar es haciendo hablar al personaje y dejar que exprese sus emociones verbalmente. En esta situación, el personaje se comunicará directamente con el lector y expresará sus emociones de forma explícita a través del diálogo. Desde el punto de vista narrativo, esto acerca al personaje a sus propias emociones, pero el resultado puede ser alienante, porque en la vida real es difícil que verbalicemos las emociones con claridad siguiendo esta pauta. Para entender la veracidad de esta última afirmación, piensa en tu propia experiencia, en todas esas situaciones en las que has expresado explícitamente tus emociones. ¿Con qué frecuencia dices abiertamente qué sientes? Es mucho más probable que alguien te pregunte cómo te sientes y que a esa misma pregunta decidas no responder con la verdad sino con alguna evasiava para esconder tus sentimientos. Expresa las emociones a través del comportamiento Como ya hemos visto, son tus comportamientos,
Mis personajes de ficción favoritos
Siempre he pensado que los personajes son clave en los libros que escribimos. Los personajes, y nosotros a través de ellos, viven la historia. El lector los sigue página tras página, y es con los personajes que ambos, el escritor y el lector, forman un vínculo empático que permite vivir casi en primera persona lo que se escribe o se lee. Ya que los personajes son un elemento tan importante, he decidido que quiero compartir con vosotros cuáles son mis personajes favoritos. Se trata de personajes que no solo me han asombrado por su forma de ser, sino que han sido parte de historias y libros que he vuelto o volvería a leer. En cierto modo me impactaron, me fascinaron y se quedaron en mi memoria, casi como unos compañeros que conocí en algún momento de mi vida y que de vez en cuando vuelvo a visitar para disfrutar de su compañía nuevamente. Aquí vienen mis personajes favoritos. 1. Judá Ben Hur Todos hemos visto la colosal película de Ben Hur basada en la novela del general Lew Wallace. Es un clásico que nunca cansa y Judá Ben Hur es el protagonista, uno de mis personajes favoritos sin ninguna duda. ¿Quién es Judá Ben Hur? Es un joven príncipe judío que es traicionado por su viejo amigo de la infancia, el tribuno romano Mesala. El noble es injustamente detenido bajo la acusación de haber intentado rebelarse al poder de la antigua Roma. Y el resto es historia, no os quiero adelantar nada si no habéis leído la novela o vista la película, pero Ben Hur pasa por muchísimas injusticias y, en fin, tiene una revelación en la que conoce el amor y encuentra una nueva fe. Un personaje lleno de conflictos, aventuras y emociones que me cautivó en mis 17 años. En esa época mi familia se estaba mudando de Sevilla a Barcelona y gran parte de los libros de la casa se quedaron atrás. Así, en una temporada que pasamos en casa de unos de mis tíos, descubrí la novela y nunca más me separé de Judá Ben Hur. 2. Astérix Creo que es imposible que alguien no pueda figurarse la imagen de este personaje en la mente en cuanto se escucha su nombre. Aunque no seas un apasionado del género tengo casi la seguridad absoluta de que tienes una idea de quién es Astérix, pero por si acaso aún no se enciende ninguna bombilla, os doy algún dato más. Astérix es uno de los protagonistas del famoso comic Astérix y Obélix creado por el guionista Goschinny y el ilustrador Uderzo. Para la creación de Astérix sus autores se inspiraron al Rey Vercingetorix. De hecho, su nombre se compone de “aster” que en griego y latín significa estrella y “rix” que en celta significa rey. No es el arquetipo de guerrero celta, ya que no es alto y rubio, sino que es un guerrero pequeño con un gran cerebro, que no tiene una profesión fija y que realiza todas las misiones más peligrosas junto a su fiel amigo Obélix, para salvar a su querida aldea. Es un personaje que me encanta y de hecho me ha dado algunas ideas en mis novelas. Por ejemplo, en Muerte y Cenizas hago un guiño a Astérix cuando Léntulo, el gladiador picto, murmura “Están locos estos romanos”. Llegué a él a través de los cómics de mis hermanos y desde ese momento en adelante es sinónimo de diversión asegurada. Es en este mismo contexto, los cómics, que conocí el próximo personaje que os voy a presentar. 3. El Capitán Trueno Como os estaba anticipando, conocí al Capitán siempre gracias a los cómics de mis hermanos. Este personaje fue creado por Elliot S. Maggin y Curt Swanm como respuesta al Capitán Marvel, y creo que terminaría fascinando a cualquier niño e incluso adulto, ya que sus poderes son realmente ilimitados y sus historias son toda una aventura para el que se deje llevar por ellas. El Capitán Trueno obtiene sus poderes de la hebilla de su cinturón mágico. Al frotar la hebilla dice la palabra mágica “¡Trueno!” y el joven Willie Fawcett se convierte en el Capitán Trueno. Tiene una fuerza inconmensurable, supervelocidad, invulnerabilidad, el poder de volar y una gran valentía, sabiduría y tenacidad. También puede utilizar su palabra mágica para romper la barrera espacio-tiempo y viajar a otras dimensiones. ¿A quién no le encantaría acompañarlo a lo largo de una de sus aventuras? 4. Ivanhoe Este personaje da el nombre al homónimo libro de Sir Walter Scott. Se trata de una de las primeras novelas históricas y fue publicada en 1823. Es una lectura bastante sencilla, pero no por ello pierde su importancia literaria, pues sin duda es un clásico que te aconsejo que leas si aún no lo has hecho. Pero te cuento algo más sobre este personaje que me acompaña desde la adolescencia. Ivanhoe no es el clásico héroe romántico, sino un hombre corriente que aparece en un número muy reducido de escenas. Es el consejero de confianza del protagonista Ricardo Corazón de León, junto con Robin Hood. Los personajes de esta novela están bien caracterizados y sus historias son tan convincentes que el lector no puede dejar de sentirse cautivado por ellos. No puede evitar identificarse con el caballero desheredado que intenta reconciliarse con su orgulloso padre, o con el siervo en busca de su libertad, o con la joven que no renuncia a su religión y a sus ideales, aun a costa del sufrimiento. 5. El Corsario Negro Alrededor de mis 11 años conocí al Corsario Negro. Es un personaje que se ha hecho muy famoso gracias al ciclo de novelas de Emilio Salgari. El Corsario Negro era ligur, de la región italiana Liguria, y pertenecía al linaje de los señores Ventimiglia, una familia que existió en la realidad. Creo que no hay mejor manera para introduciros al Corsario que con sus propias palabras. “¿Quién es usted?” El Corsario arrojó la espada ensangrentada que aún no había
Las bibliotecas más increíbles del mundo y la digitalización
Las bibliotecas son unas máquinas para transformar la creencia en conocimiento. Esta frase de Michel Melot, el hombre de las bibliotecas, es tan actual y relevante hoy como lo será en el futuro y lo ha sido en el pasado. Las bibliotecas son lugares de cultura y, como todo lo que el hombre crea, evolucionan y cambian basándose en las necesidades del contexto en el que se encuentran. De esta manera han nacido algunas de las bibliotecas más extravagantes del mundo y todas aquellas que cambiarán con la tecnología transformándose en las bibliotecas de la Era digital. ¿De qué estoy hablando? Sigue leyendo y lo descubrirás. Las bibliotecas más increíbles del mundo La importancia de las bibliotecas no se puede negar; son espacios de encuentro y conocimiento, de estudio, pero también de entretenimiento. Y sobre todo son lugares democráticos, donde cualquiera puede acceder a los libros, a la lectura y a sus beneficios. ¿Sabías que en el mundo había bibliotecas tan extravagantes como estas que te voy a enseñar? Apuesto a que no las conocías todas. 1. Bibliotecas de animales itinerantes Las bibliotecas son lugares de inclusión y de cultura, así que en todos esos lugares en los que sus usuarios no pueden trasladarse por cuestiones de lejanía, o en donde no hay un acceso directo a una biblioteca, existen proyectos que llevan las bibliotecas a ellos. Ejemplos de este tipo de bibliotecas nómadas transportados por diferentes animales son la Biblioburro, el elefante biblioteca BoomBoom y el camello bibliotecario puesto en marcha por el Servicio Nacional de Bibliotecas de Kenia en 1985. 2. El tanque trasformado en biblioteca En la ciudad de Buenos Aires en 1979 nació una arma de instrucción masiva. El Ford Falcon fue modificado para traducir la violencia en alfabetización y transportar más de 2.500 libros a escuelas de escasos recursos. Raúl Lemesoff inició este proyecto como una forma de protestar contra las armas y de promover la coexistencia pacífica con otras culturas. 3. Epos, un barco de libros Desde el 1959 hay un barco lleno de libros que navega entre los fiordos de Escandinavia. Se trata de un barco de libros conocido como Epos que recorre cada año, desde el mes de septiembre hasta abril, más de 250 pequeñas comunidades. En la embarcación hay unos 6.000 volúmenes, un par de bibliotecarios, un cocinero y un capitán que transportan cultura por las frías aguas del norte de Europa. 4. Libri Liberi Libri Liberi quiere decir en italiano “libros libres”. Este es un proyecto que se encuentra en la ciudad de Bolonia, en Italia. Se trata de una curiosa tienda de libros que termina siendo una especie de biblioteca. ¿Qué hay de extraño? Los libros no se pagan, es un servicio completamente gratuito, no aceptan ni siquiera donativos. Un espacio que envía un mensaje bien definido: libros y cultura de todos y para todos. 5. Abadía de Admont La abadía de Admont es parte de un monasterio que se encuentra en un enorme edificio barroco europeo de finales del siglo XVIII, en Austria. Está formado por hermosos frescos por los que merece la pena pasear no solo para descubrir su colección literaria, sino para mirar toda el arte en el que este espacio está inmerso. 6. Pequeñas bibliotecas gratuitas Las micro bibliotecas están apareciendo por todas partes estos días. La organización Little Free Library ha llegado ya a 85 países con simpáticas cajas que se parecen más a casas de pájaros que a bibliotecas, y están abiertas a todo el mundo. El propio concepto de biblioteca está evolucionando: muchas de estas bibliotecas funcionan según principios que difieren fundamentalmente del funcionamiento de la mayoría de las bibliotecas públicas y universitarias tradicionales. Algunas, por ejemplo, no tienen requisitos de afiliación ni de identificación, y algunas ni siquiera piden que se devuelvan los libros. 7. La nevera de los libros Situada en Christchurch, Nueva Zelanda, la Fridge Library se encuentra en un parque y sirve como un apreciado intercambio de libros para la zona. La idea fue crear una nevera que siempre estará llenas de comida para nuestras mentes, una nevera que nos entretendrá haciéndonos reflexionar y compartiendo nuevos libros. Está claro que estas bibliotecas que os acabo de mostrar son excepciones muy peculiares, casi pequeñas o grandes obras de arte que tienen alguna particularidad específica que hace que nos llame la atención. Pero hay otro tipo de bibliotecas que son casi tan diferentes como estas, aunque van a ser mucho más comunes de lo que esperas en los próximos años. Estoy hablando de las bibliotecas de la Era digital, una revolución tecnológica que llega hasta los libros; ya no tan solo con e-books y materiales digitales sino con una diferente estructura del mundo bibliotecario. Las bibliotecas en la Era digital Las bibliotecas que os acabo de mostrar son ciertamente extraordinarias, pero me gustaría contaros cómo se piensa que evolucionarán las bibliotecas en estos tiempos modernos y por qué las bibliotecas en la Era digital seguirán siendo espacios de cultura indispensables a los que no será posible renunciar. Muchas personas tienen la sensación de que todo se puede encontrar por internet, especialmente las nuevas generaciones, pero no es exactamente así. Es cierto que internet nos proporciona un espacio digital con acceso ilimitado a una increíble cantidad de información, pero no se trata solo de cantidad sino de la calidad de esa información. Las bibliotecas son la fuente por excelencia del material de alta calidad, y a menudo no se puede prescindir del consejo de los expertos que trabajan en la misma. Hoy en día los bibliotecarios son los nuevos hackers del futuro, ya que son los especialistas de la información más versátiles que tenemos en nuestras sociedades, por eso las bibliotecas no solo no parecen ir hacia la desaparición, sino que están en un proceso de adaptación que las hará encajar perfectamente en la nueva realidad en la que estamos por entrar. De hecho, el concepto de biblioteca va evolucionando de paso con la digitalización. Muchas bibliotecas ya empezaron a hacer préstamos de materiales digitales para sus