La importancia de ser constante en cualquier cosa que uno se proponga, ya sea escribir, hacer deporte o tocar un instrumento, radica en el hecho fundamental de crear un hábito y mantenerlo. No se trata de generar una simple rutina monótona y aburrida, sino más bien de verse comprometido con aquello que quisiéramos dominar y desarrollar, esa voluntad que nos permite hacerlo a diario. En esto, la disciplina es una componente fundamental, que nos va ayudando a desarrollar la capacidad para llevar a cabo nuestros objetivos.

Si quieres ser escritor, has elegido un camino que requiere constancia y compromiso. Para ello, sería bueno que empezaras a construirte una rutina para escribir todos los días, e ir avanzando en cada renglón, un poco más, en el cumplimiento de tu primera o próxima obra.

No le temas a que pasen las horas o a que puedas quedarte sin palabras en frente del monitor o el cuaderno en blanco. La escritura es parte de un proceso que no sucede por arte de magia. Eso sí, a veces hay bloqueos que no nos permiten avanzar, pero nunca hay que ser víctima de la inspiración. La mejor manera para evitarlo es organizándose.

Además, por más que se dificulte el progreso y este no suceda de forma fluida y lineal, lo más importante es sentarse e involucrarnos con la escritura y con nosotros mismos, porque, si desistimos, no podremos avanzar.

¡Así que manos a la obra!

¿Qué significa escribir?

El acto de escribir puede significar cosas distintas para cada persona. Para algunos es volcar al papel todas sus ideas, planes, anhelos y proyectos. Para otros, es una forma de expresarse, de sacar de adentro sueños y emociones que están bajo llave. La escritura es una excelente terapia que nos enseña a hablar con nosotros mismos, reflexionar sobre los eventos de la vida y meditar sobre la misma. Nos permite crear mundos y personajes que habitan nuestra imaginación; es ahí cuando nuestro ser creativo se expresa en toda su potencia.

Para algunos de nosotros, escribir se transforma en un oficio. Cuando la escritura se vuelve un trabajo, se suelen unir, bajo la pluma de nuestra mano, la musa de la inspiración junto con nuestra capacidad, la constancia, las experiencias de la vida de uno y muchas de las emociones que nos caracterizan, permitiéndonos crear los increíbles mundos literarios que son los libros.

Para aquellos que escribimos libros, este acto representa no solo su deseo profundo, sino también una necesidad imperiosa del alma, que reclama el escribir casi como una función más del cuerpo. 

El proceso creativo y el hábito

Una pequeña meta es proponerse escribir algo corto todos los días. Pueden ser tan solo cinco páginas o unos renglones, no importa. Lo fundamental es construir el hábito. Nos dará la impronta y la constancia de realizar algo a diario, hasta que, un día, consigamos hacerlo automáticamente, ya casi sin pensarlo. Y es ahí donde la confianza en nosotros mismos aumentará.

Escribir diariamente ayuda a aumentar nuestra seguridad al realizarlo, ya que nos sentimos inseguros cuando hacemos algo por primera vez o poco a menudo. Por ello, la solución para adquirir la fluidez y la confianza es efectuarlo reiteradas veces, hasta sentir esa tranquilidad que nos indica que cada vez lo estamos haciendo mejor.

Además, la revisión de lo que hemos escrito y las correcciones también forman parte del proceso creativo. Volver a leer lo que previamente hemos narrado también es de ayuda para examinar, verificar nuestras ideas, analizar si se encuentran bien plasmadas y si se entiende aquello que queremos comunicar.

¿Escribir es para mí? 

Es necesario destacar la importancia de la escritura a diario y al trabajo periódico, además de los beneficios que acabamos de mencionar. También nos ayudará a darnos cuenta si escribir es lo que realmente queremos hacer con nuestra vida o a qué tipo de escritura nos queremos dedicar.

Sirve redactar todos los días para hacerlo mejor, y para saber si queremos dedicarnos de lleno a eso. Es una cuestión de práctica que necesita ser ejercitada para desarrollarse y perfeccionarse. Es necesario un entrenamiento frecuente y continuo para que se vislumbre una mejora.

Si uno lo encuentra tedioso o difícil de hacer y de cumplir con una meta diaria, y que luego de meses no se está disfrutando, es un buen momento para cuestionarnos el rol que ocupa, o que queremos que ocupe, la escritura en nuestra vida. 

Para algunas personas, puede ayudar a organizarse el día a día y optan por escribir de forma esporádica algún que otro acontecimiento importante, sin embargo, no sienten una conexión tal como para consagrar su vida entera a ello. Y está bien que así no lo sea. Recalco que sigue siendo fundamental hacerlo tan frecuentemente como nos sea posible. Solo así podremos darnos cuenta si es esto lo que realmente anhelamos hacer o si, al realizarlo reiteradamente, nuestra relación con la escritura cambia. 

Conócete a ti mismo al escribir

A lo largo de este artículo, os he querido dar un enfoque sobre lo importante que es construir un hábito para desarrollar vuestra escritura.

De hecho, crear un compromiso será útil no solo para ir progresando día tras día, sino que también para que confiéis en vosotros mismos y en vuestra capacidad como escritores.

Aunque escribir todos los días trae enormes beneficios, si un día no te sale nada, o no te viene ni una idea a la cabeza, no tienes que frustrarte. Es una situación que nos pasa a todos y es parte de algo más grande que, como vimos, se le denomina proceso creativo.

Hay que hacer de la escritura algo nuestro, único y personal, donde cada cual tiene sus tiempos, y parte de realizarlo a diario es ir descubriendo no solo cuál es la mejor manera en la que escribimos, sino también, y aún más importante, cómo nos vamos descubriendo más a nosotros mismos.

Con relación a esto, recuerda que todo tipo de escritura es igual de válida y no hay que encerrarse en un solo patrón o idea, ni siquiera en una sola estrategia, así que el paso más importante es conocerse e ir desarrollando una modalidad que funcione para uno mismo. Así que mi consejo es: crea tu propio método y hábito.