Los puntos de giro, también conocidos en el mundo anglosajón como “plot twist” son elementos que atrapan al lector. Descubre qué son y cómo utilizarlos dentro de tu historia.
Elementos fundamentales del worldbuilding para tu novela
Si quieres que tu novela sea creíble, el Worldbuilding debe formar parte de tu proyecto, con independencia del género de tu novela. En este artículo te explicamos los aspectos fundamentales que debes tener en cuenta.
El punto de vista de tu novela
Elegir el punto de vista de tu novela es un aspecto clave que modificará muchos elementos de tu obra. Descubre algunas opciones tienes a disposición para ofrecer a tus lectores una obra que los enganche.
Lecciones de El conde de Montecristo. Aprendiendo a escribir
Siempre es bueno fijarse en los Grandes Maestros para aprender de ellos. Este artículo te mostrará lecciones de El conde de Montecristo que podrás aplicar en tus novelas.
Como escribir un buen libro
Escribir un buen libro no es una tarea para nada fácil. Tras años de intentos he conseguido aprender muchos trucos, pautas y elementos indispensables ¡y quiero compartirlos con vosotros!
¿Cómo empezar un blog de escritura?
Si te estás preguntando si deberías tener un blog como escritor y por dónde deberías empezar ¡empieza por aquí!
Consejos para aprender a escribir ficción si eres de ciencias o ingenierías
A la mayoría nos han enseñado que hay dos tipos de personas: las de ciencias y las de letras. Sí, esta clasificación es deficiente; mucha gente ocupa un lugar intermedio —en otras palabras, están en una de las ramas mixtas—. Ahora bien, este artículo puede resultarte…
Cómo diseñar el worldbuilding de tu novela. Introducción
Muchas veces habréis oído aquello de «ya está todo escrito» y, por supuesto, lo mismo ocurre con cualquier tema novelable… ¡o sobre el cual redactar un artículo! La cantidad de material publicado sobre worldbuilding es inmensa, y aún lo es más sobre teoría narrativa. Ya por el siglo IV a.c Aristóteles dividió la estructura de cualquier relato en los archiconocidos planteamiento, nudo y desenlace. Te preguntarás, ¿por qué hablamos de los tres actos aristotélicos en un artículo sobre cómo diseñar el worldbuilding? Pues porque cada uno de ellos tiene una serie de elementos que deben estar presentes para que la novela funcione de forma adecuada. Y, en el caso del planteamiento, uno de estos es el escenario. Ello nos lleva al worldbuilding, en tanto en cuanto entendemos al mismo como el proceso de creación y desarrollo de dicho elemento. Sí, has leído bien, en un artículo sobre cómo diseñar el worldbuilding estamos hablando de «escenario» y no de «mundo»… fundamentalmente porque este término, usualmente más asociado a la fantasía y a la ciencia ficción que a cualquier otro género literario, no siempre implica la creación del segundo. Por ejemplo, en la ficción histórica el autor no está creando un mundo, sino que lo recrea a través de un proceso de investigación… o en una novela de misterio con un entramado de conspiraciones y sociedades secretas el escritor creará una suerte de submundo conviviente con el real… ¡Sin dejar de ser worldbuilding! Este término anglosajón, que en castellano algunos traducen como demiurgia, ha pasado por varios cambios hasta llegar a su concepción más actual. Tolkien, por ejemplo, se refería al mismo como una subcreación, Si queréis saber más sobre esta cuestión concreta, ¡No me hagáis caso a mí! Visitad Regreso a Hobbiton, el maravilloso podcast de la Sociedad Tolkien Española. ¿Qué encontrarás en este artículo? En estas líneas voy a abordar los aspectos más cruciales a la hora de cómo diseñar el worldbuilding para tu novela, así como enumeraré aquellas características básicas que precisarás definir en primer lugar. Todo ello, aun así, debe ser entendido como una guía desde la cual puedas trabajar y expandir tu mundo hasta donde quieras. Los límites los pones tú. En los artículos que seguirán a éste, ahondaremos específicamente en cada uno de estos elementos que aquí se mentarán de forma general, con la esperanza de que te resulten de ayuda en el proceso de escritura… Y, ahora sí, ¡entremos en harina! El conflito: motor de la novela… ¡y crucial al diseñar el worldbuilding! El conflicto narrativo es el motor de la novela, es aquello que provoca interés en el lector, es la causa por la cual las fuerzas protagonista y antagonista se ponen en movimiento en una escalada de sucesos vertiginosos que terminarán por llevarnos al clímax. Si todo debe girar en torno al conflicto… ¡El worldbuilding también! Pero, ¿en qué sentido? Bueno, para ello podemos tirar de teoría narrativa (¿quizá mejor llamarlo «propuesta»?). Nos referimos, en concreto, al Triángulo de Brandon Sanderson, autor de Nacidos de la Bruma, que nunca viene mal tener en cuenta a la hora de plantearnos cómo diseñar el worldbuilding de una novela. En este polígono, cada vértice sería un elemento fundamental de la novela, a saber: personajes, trama y escenario. En palabras de Sanderson, a la hora de decidir el conflicto es importante saber en qué medida este viene provocado por las relaciones de interés generadas entre los sucesos, los lugares y los protagonistas. Es decir, ¿por qué establecer solo un confrontamiento personaje-personaje? Esta idea propone la posibilidad de plantear conflictos entre personaje y trama, entre personaje y escenario, y entre escenario y trama. Recurriendo a un ejemplo cinéfilo, en la película Destino de Caballero (Helgeland, 2001), la narrativa nos presenta un conflicto entre trama y escenario: el protagonista quiere ser caballero (trama) pero las personas de baja cuna no tienen derecho a serlo (escenario). En resumen, ¿Por qué limitar el mundo de nuestra novela a que sea un simple escenario? ¿Por qué no convertirlo en algo vivo y que determine sus vidas más allá de si el paso de montaña a la siguiente aldea se encuentra cerrado? ¡Así haremos que se sienta todavía más real! El worldbuilding y el pacto con el lector Cuando un lector posa la mirada en la primera página está estableciendo una suerte de acuerdo con la novela, según el cual va a proceder a suspender su incredulidad. Es decir, sabe que va a leer ficción, pero decide creer aquello que vamos a narrarle mostrando el mismo interés que si fuese real. Con el fin de evitar esta eventualidad, Marcos (2018) propone un total de cinco claves a tener en cuenta durante la escritura de una novela. De estas, dos hacen referencia directa al worldbuilding, y ellas son las que abordaremos en esta ocasión. Estamos hablando del medio físico y del tiempo. ¿Cuál es el problema? Que este pacto de suspensión de la incredulidad es muy frágil, ¡es más sencillo de romper de lo que te imaginas! Si, de repente, la obra pierde coherencia (argumental, espacial o temporal), la consecuencia será que el lector salga de golpe de esa ficción. Esto, seguramente, provocará rechazo por su parte, e incluso puede que llegue a sentirse engañado. En el peor de los casos, no solo dejará de leer esa novela, sino que tampoco volverá a acercarse a nada que hayamos escrito. Cómo diseñar el worldbuilding desde el respeto al pacto con el lector: el espacio Un espacio definido aporta verosimilitud a la historia, y cuanto más real se sienta más provocará que el lector se sumerja en nuestra novela. Castillos inexpugnables en los que un granjero recién convertido en aventurero se cuela sin mayor problema nunca generarán reacciones favorables en lectores que perciban en ello una falta de originalidad o, peor aún, ¡vagancia creativa! Umberto Eco, por ejemplo, creó hasta el último detalle su abadía de El Nombre de la Rosa, llegando a contar los metros de cada pasillo y los escalones de cada
¿Hay una edad justa para empezar a escribir?
Muchas personas creen que es necesario ser un prodigio y empezar a escribir a los 12 años para lograr el éxito a los 20 como escritores. Creen que escribir es algo que debe darse de forma natural cuando eres un niño, y también sentir una gran pasión por la lectura, todo desde muy temprana edad. Lo cierto es que uno puede adquirir cualquier hobby a cualquier edad. O descubrir distintas aficiones en diferentes etapas de la vida. No necesariamente todo tiene que comenzar en el minuto uno, desde pequeños, o estar relacionado con la historia de nuestra familia y sus gustos particulares. Por ejemplo, si mi padre o madre han sido músicos, entonces, obligatoriamente, yo estoy forzado a seguir ese camino, ya que he escuchado instrumentos y discos desde la temprana infancia. Es fundamental entender que se puede comenzar a escribir a cualquier edad y hacer cualquier cosa que nos plazca a la edad que deseemos. Hay factores que afectan más o menos nuestra vida. Siguiendo el ejemplo anterior, si un niño es expuesto a la música desde que nació, quizás sí se incline por este camino. Sin embargo, grandes músicos famosos, a nivel internacional, no han tenido un historial de familia con afición por los instrumentos o por el canto. Ellos solos fueron quienes descubrieron esa pasión para sí mismos. La escritura está hecha para cualquiera que desee aventurarse a crear historias maravillosas, abrir su mente y viajar tanto como le apetezca. Tenga la edad que tenga. Yo empecé a escribir desde pequeño en el salón de mis padres, mientras leía increíbles aventuras de piratas, pero de ahí a transformarme en un escritor pasaron muchos años. Lo importante es aprender y mejorarse hasta conseguir el objetivo que uno se ha planteado. El prejuicio de la edad a la hora de empezar a escribir Vivimos en una sociedad que está en constante búsqueda de “talentos jóvenes” en cualquier ámbito o área. Al parecer, si has pasado los 35, ya no es interesante lo que tengas para contarle al mundo o lo que vayas a hacer con tu vida. Se piensa que el éxito es algo que se consigue antes de cierta edad. Pasado ese umbral, se subestima el logro ajeno y se cree que ya es muy tarde para ciertas cosas. La verdad es que se subestima la experiencia, la acumulación de años de formación en una disciplina, sea cual sea, y el aprendizaje y sabiduría que traen los años. Sí, claro que se puede ser exitoso desde niño, adolescente o adulto joven, pero eso no quita que haya algo así como una edad para el éxito. No hay porque tener todo resuelto ni a los 20 ni a ninguna edad particular. La edad pesa tanto que mucha gente se rinde antes de comenzar, porque piensa que está muy atrasada con respecto a otra. Como consecuencia, uno vive comparando con los demás, en lugar de concentrarse en sí mismo y ponerse al día con aquello que quieran lograr. Si uno ha decidido escribir o darle un intento a eso, no es momento para ponerse a pensar en el pasado, en lo que hicimos, en lo que no, en la carrera u oficio que hemos elegido. Nada de eso. Es cuestión de ponerse serios, olvidar el pasado y decir: Comienzo desde hoy Así sea un poema o un cuento corto, si hemos resuelto comenzar a escribir y dedicarnos a ello, exige organizarse y encontrar un horario para hacerlo, un día o un momento a la semana para desarrollar un hábito y que este se convierta en rutina. La edad es lo de menos si se apuesta por el empeño y una gran dedicación. Trabajo duro versus talento ¿Cuál es el “talento” del que todos hablan? ¿Algo dado que nos resulta fácil? ¿Ser un genio en cualquier cosa que hagamos antes de los 15 años? ¿Qué es el talento sin la dedicación, sin la constancia y voluntad que se requieren para pulir ese diamante en bruto? Podemos ser excelentes dibujantes a los 5 años, pero sin la práctica de ese don, o si no volvemos a coger un lápiz para dibujar en años, de nada servirá mostrar habilidad desde una edad prematura. El autor japonés Haruki Murakami comenzó a escribir a la edad de 29 años. No obstante, durante esos años ya había leído muchísimos libros, escrito ensayos y borradores antes de lanzar su primera novela. Ha ido acumulando años de prueba y ensayo y de perfeccionamiento. Por este motivo, en lugar de discriminar la edad de alguien, es imprescindible apreciar por todo el proceso que ha pasado en su vida, hasta el momento en el que se comienza a considerar a la escritura como algo serio. No se está empezando desde cero, sino desde la experiencia. El querer ser escritor no viene a la mente así, de un día para el otro. Es una idea que da vueltas por la cabeza de la persona desde mucho antes. Cuando la gente realmente lo considera y se dispone a hacerlo, ya han leído y escrito textos de todo tipo. Incluso escribir los sentimientos y desahogar todo eso en un papel es válido. No quiero que nadie se desanime por su edad. Prefiero que, a cambio, vayan para atrás en el tiempo y recuerden cada pequeña cosa que han escrito y leído, ya que la construcción de mundos y personajes la otorga todo eso que hemos hecho previamente y no se ha sabido apreciar lo suficiente. ¡Escribe, escribe y escribe! Mi consejo es que, si quieres ser escritor, sigas escribiendo o que empieces a hacerlo, pues nunca se es demasiado mayor para serlo. Concéntrate en el ahora, en vistas a un futuro como escritor, y ten en cuenta que lo que pase va a depender de lo que hagas en el presente. No te rindas ni abandones. Si sientes que necesitas desarrollar técnica y seguridad, puedes apuntarte a un curso de escritura, como el que ofrezco yo también. Conocerás personas de todas las
El villano en la novela histórica, cómo construirlo con garantías
Después de escuchar una charla muy interesante de dos grandes escritores sobre el tema de los villanos en la literatura, me entró el gusanillo por descubrir qué pautas seguir para crear a estas malvadas criaturas. ¿Cómo forjar un excelente villano en la novela histórica? ¿Qué rasgos debe tener semejante personaje para que sea memorable? ¿Qué características tiene el villano en la novela histórica? Ha llegado el momento de ser malos, muy malos. Cómo crear el villano en la novela histórica En primer lugar, deciros que, si el trabajo de creación que llevamos a cabo para dar forma a los personajes protagonistas es exhaustivo, con los antagonistas no podemos bajar el listón. Para que tengamos en nuestras manos a un buen villano en la novela histórica, hay varios factores a tener en cuenta: La motivación del personaje. Nuestro villano necesita un motivo. No puede ser malvado porque sí. Tiene que haber una historia detrás. Debemos tejerle un pasado que desencadene su transición al lado oscuro. O bien, recurrir a la ciencia para explicar esa maldad congénita que le lleva a ser cómo es. Sea cual fuere, necesitamos un buen estímulo para que nuestro antagonista sea más malo que el hambre. Porque los motivos son importantes, siempre. El otro lado del espejo Una vez tenemos clara la motivación de este pérfido personaje, nos encontramos con otra tarea importante a cumplir: colocarlo frente a frente con el protagonista. Uno a cada lado del espejo. El villano en la novela histórica debe ser el reflejo opuesto al héroe. De sus motivos e inclinaciones. De los deseos y virtudes. La cara b del otro. Un “dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Esa tendría ser la premisa entre ambos. Es muy importante este reflejo contrapuesto, pues hará que el lector vea claramente el potencial de ese villano al compararlo con nuestro querido y maravilloso protagonista. El objetivo final y el villano en la novela histórica Aquí tenemos, por contrapartida, el efecto inverso al anterior. Ahora el protagonista y el villano no van en direcciones opuestas, sino que ambos tienen la misma meta. Los dos luchan por llegar a ese objetivo. Cada uno con una finalidad distinta, evidentemente. Pero el camino a recorrer debe ser el mismo. La lucha entre ambos, por llegar primero a ese destino final, es la que mantendrá en vilo al lector. Esta tensión debe ser un verdadero obstáculo para el héroe. El lector tiene que llegar al punto de sufrir en sus carnes por ese tira y afloja, por no saber cuál de los dos saldrá victorioso. Que acabe detestando al villano en la novela histórica por querer arrebatarle, una y otra vez, la gloria al protagonista. Mentalidad opuesta Decíamos que el villano en la novela histórica debe perseguir la misma meta que el héroe, pero eso no quiere decir que la motivación para ello sea la misma. Al contrario, es importante que las creencias, ideologías y mentalidad del antagonista, sean radicalmente opuestas a las del protagonista. Luchan por el mismo fin, sí, pero cada uno por un motivo bien distinto. Por poner un ejemplo: En nuestra novela histórica ambos, protagonista y villano, atraviesan mares y avatares por llegar a la isla de Sicilia. Los dos quieren ser los primeros en arribar. Luchan encarnizadamente en el mar por lograr ese objetivo. ¿La diferencia? El protagonista quiere pisar tierra para ayudar al rey a defender ese pequeño vestigio de su reinado. El villano, por el contrario, desea caer sobre la isla para invadirla, matar al rey y autoproclamarse monarca por la gracia de Dios. Es un ejemplo breve, pero suficiente, para mostraros la idea de que la motivación o deseo del villano en la novela histórica, debe ser tan diferente del protagonista como lo es la noche del día. Aunque para ello, como hemos visto, recorran el mismo mar. Creando el villano memorable en la novela histórica Ahora veamos otra opción. El villano memorable. Este no es un personaje malvado. Ni es repulsivo ni descarnado. No quiere hacer daño, sin más. Hace lo que hace porque tiene un motivo memorable. Pensemos en un villano en la novela histórica que va en contra de los deseos del protagonista, pero por defender una causa que cree justa. Logrando incluso que simpaticemos con esa motivación tanto como con la del héroe. ¿Os imagináis semejante dilema? Poner el lector en la encrucijada de empatizar con el villano en prejuicio del protagonista. Que en el fondo no quiera que ninguno de los dos pierda, aunque sea imposible. Creo que lograr eso es magia. O trabajo duro. Aquí tenéis un artículo con muy buenos consejos para ello. Si aspiramos a tener a un villano memorable en nuestras filas, debemos trabajar muy bien a ese personaje. Los escritores podemos caer en la tentación de dedicarle mucho esfuerzo y recursos a la creación del protagonista, dejando al antagonista un tanto huérfano de historia. Por eso, dediquémosle tiempo y trabajo a nuestro villano en la novela histórica. Metámonos en su piel y motivaciones. Pintemos rasgos creíbles en esa personalidad que debe traer de cabeza al protagonista. Pero en el caso de la novela histórica tenemos un añadido: Los personajes históricos reales. Villanos de la historia En novela histórica es frecuente, además de trabajar en una época pasada y una ambientación creíble, recurrir a personajes históricos que existieron en realidad. Un sujeto de carne y hueso que, dependiendo del cristal con el que se mire o de la versión de los hechos que queramos contar, puede ser héroe o villano en la novela histórica. En este punto en especial debemos tener mucho cuidado. Si vamos a tomar de la mano a un personaje real y convertirlo en villano, es preciso hacerlo con tino. Tener claro desde qué perspectiva vamos a presentar la historia y saber cómo haremos del héroe popular un villano para nuestro relato. Difícil, sí. Un reto, también. En dos palabras, trabajo duro. Y es que de eso va esto de escribir, queridos míos. Hay que