Los espartanos han sido famosos por poseer, gracias a la agogé y su actitud, uno de los ejércitos más fuertes y poderosos de toda la historia. A través de un duro entrenamiento, lograron conquistar enormes territorios, a pesar de que, muchas veces, han sido menor en número. De hecho, se cree que nada más que trescientos soldados pertenecían al grupo de guerreros de élite. Pero su organización y forma de combate lograron controlar gran parte de la península del Peloponeso. La antigua Esparta de la que se habla en mi libro, “Hijos de Heracles”, se contextualiza hace más de 3000 años, aproximadamente. Lamentablemente, de este periodo en la historia no se dispone mucha información. Lo que sí se conoce, con alguna certeza mayor, fue el entrenamiento militar de los espartanos y su exigente régimen al que eran sometidos desde niños. Este recibe el nombre de agogé, un sistema de educación riguroso para todos los ciudadanos hombres que se aplicaba desde una edad temprana. Un tema apasionante que nos permite conocer un poco más la sociedad espartana. La agogé: criados para luchar Con tan solo 7 años, los niños nacidos en Esparta, en buenas condiciones de salud, eran apartados de su familia para comenzar con el régimen de instrucción militar, llamado la agogé. La misma consistió en forjar guerreros valientes y fornidos. Lo más importante era cultivar lealtad desde que eran pequeños por medio de un durísimo entrenamiento militar. El Estado se hacía con el control total de la vida de sus guerreros, que tenían que ser fuertes y servir a su patria en las futuras batallas contra los mesenios. Eran entrenados en la lucha cuerpo a cuerpo y estaban sujetos a distintos ejercicios para ello. La agogé se dividía en 3 categorías principales: Los niños de 7 a 14 años. Los adolescentes, de 15 a 19. Los jóvenes adultos, en un rango etario de 20 a 29 años, hasta que a la edad de 30 años serían considerados verdaderos soldados. Frío, hambre y castigos en la agogé Apenas vestían una túnica finísima de hilo, soportando muy bajas temperaturas por la noche. También carecían de calzado alguno, para entrenar los pies y que estos pudieran adaptarse a todo tipo de terreno. La idea era que, a través de los cortes y la helada, los pies de los niños desarrollaran callos para hacerlos más resistentes. Era costumbre que tuvieran una alta tolerancia al dolor y que supieran cazar y robar. Sumado a todo esto, les daban poca comida y los guerreros adultos buscaban que los niños salieran a robar y a proveerse ellos mismos de sus propios alimentos. Así entrenaban a su cuerpo y a su estómago a sobrevivir con lo justo. El robo era algo bien visto, siempre y cuando no fueran descubiertos. De esta manera, aprenderían a ser sigilosos por la noche y estarían preparados para un ataque sorpresa. Sin embargo, si eran descubiertos, se les aplicaría un castigo marcado por fuertes azotes. Descendiente de los dioses En mi novela, “Hijos de Heracles”, os cuento parte de la historia de Teopompo y Anaxándridas, el rey de la dinastía Euripontida y su hijo sucesor. Esta dinastía es una de las que gobernó Esparta, activa entre los años 720 y 675 a.C. Heracles fue el más célebre de los héroes griegos y se consideraba que los espartanos descendían de él. Al ser hijo de Zeus y Alcmena, una reina mortal, era considerado un semidiós. Dueño de una fuerza inigualable, era de suma importancia que los espartanos hicieran honor a él y demostraran a sus enemigos que verdaderamente llevaban la sangre del Olimpo. Anaxándridas, el protagonista de la novela, de pequeño se preguntaba por qué su padre era tan frío y duro con él. Jamás lo había visto esbozar una sonrisa, y ninguno de sus esfuerzos de cuando era niño parecían satisfacerlo. En un momento, durante su infancia, con apenas 4 años de edad, el pequeño Anaxándridas le demostró a su padre que sabía empuñar la espada y pelear. No obstante, Teopompo solo lo reprendió y le corrigió la postura. El pequeño sabía que iba a tener que esforzarse muchísimo para hacer que su padre se sintiera orgulloso de él, y por eso, cuando los soldados vinieron en su búsqueda, a la edad de 7 años, más que temor, sintió una gran alegría: por fin iba a poder entrenarse adecuadamente y servir a su patria y al honor de su familia. Sensación que todo niño espartano debía de sentir en esas circunstancias, pero aún más si se era el sucesor de la corona espartana. Morir con honor Para convertirse en mejores guerreros, era fundamental que desarrollaran la impiedad en la agogé y que, de cierta forma, pudieran olvidar sus sentimientos y ser máquinas para matar, no importaba a quién. Llorar y demostrar emociones estaba prohibido. Se decía que eran hombres de pocas palabras, pero de mucha acción. Un dato que demuestra lo despiadados que eran los espartanos era el hecho de que a los bebés varones, apenas nacían, los inspeccionaban. Se evaluaban sus músculos, altura, peso y su estructura ósea. Así determinaban quiénes serían buenos soldados. Los que no eran aptos por ser débiles, poseer alguna deformidad o retraso madurativo, eran arrojados desde el monte Taigeto. Debían rendir honor a su pasado glorioso, ya que creían que descendían de los mismos dioses. Por ello era inaceptable que un hombre no tuviera capacidades para pelear. Por esta razón, desde bebés, eran separados de sus madres para evaluar si podrían ser fuertes guerreros. Los soldados poseían una enorme determinación para morir. Era preferible eso a perder el honor y, con tal de lograr su objetivo estaban dispuestos a sacrificar sus vidas por Esparta: era la victoria o la muerte. Era preferible morir a vivir como un cobarde. Los soldados debían ser sanguinarios y salvajes para derrotar a los mesenios. Especialmente, Anaxándridas debía mostrar un gran valor y así evidenciar que era digno de ser el próximo rey espartano. Comprendiendo el contexto Las guerras de
Paz, guerra y literatura
Paz, guerra y literatura, tres elementos que muy a menudo van de la mano, especialmente en el género de la novela histórica. Lo cierto es que las letras han abordado estos dos asuntos contrapuestos de diferentes maneras, ganándose un rol importante en la concienciación de las personas. De hecho, muchos autores confían plenamente en la escritura como forma de difusión de los conceptos y los valores pacíficos. De la misma manera, lo que se escribe tiene la función grabar la memoria de los eventos recordándonos las consecuencias de los sucesos de guerra. Hace pocos días, el 21 de septiembre, fue el Día internacional de la Paz y quise plantearme el rol de la literatura en el desarrollo de la paz. ¿Cuál es el papel de los libros en la difusión de estas importantes nociones dentro de nuestra sociedad? La educación a la paz a través de la lectura La educación es la formación que desarrolla nuestro conocimiento, intelecto, razonamiento, así como el progreso de nuestra capacidad moral y afectiva. Por este motivo la educación, así como los libros que son su principal vector, son cruciales en el momento de aprender, formar opiniones y crecer como individuos. Para que la idea de paz se desarrolle e implemente en nosotros primero hay que enseñar qué es y en qué consiste. Así mismo hay que instruir sobre los hechos bélicos, para que se tome conciencia del extremo al que lleva su opuesto. Como podréis entender es de suma importancia que desde el periodo escolar se lean novelas y libros. Ya que permitirán que desde jóvenes se desarrolle una reflexión acerca de los hechos sucedidos a lo largo de la historia. Generando un debate sobre los eventos y ayudando a las nuevas generaciones a aprender de forma entretenida, como si ellos mismos lo hubieran vivido. La empatía es una de las claves no solo en la escritura, sino en la misma existencia, y a través de las novelas se puede impartir este sentimiento tan noble, que nos ayuda a comprender con profundidad y a recapacitar acerca de las acciones humanas. Un ejemplo de literatura para formar a los más chiquitos a través de la literatura es “Rain of Fire” (Lluvia de fuego), un libro infantil de la autora estadounidense, Marion Dane Bauer. Trata sobre la Segunda Guerra Mundial. El personaje principal es Steven, un niño cuyo hermano Matthew ha ido a la guerra y vuelve muy cambiado. Frío, distante y completamente reacio a hablar sobre su experiencia. A lo largo de la trama el niño piensa en aquellas historias de heroísmo, que ya no le parecían tan sorprendentes. Descubre las mentiras edulcoradas que las milicias le cuentan a los pueblos. Bauer está convencida que el cambio hacia un mundo pacífico empieza por uno mismo. No debemos olvidar que a través de las palabras escritas nos entretenemos y aprendemos adoptando nuevos puntos de vista. El trono de barro, una novela de paz y guerras La literatura nos da la posibilidad de realizar un análisis. En el caso de la novela histórica este análisis se realiza a partir de eventos pasados como pueden ser las guerras. Por ende, la literatura nos puede ayudar a observar los hechos desde otra perspectiva y con la información que tenemos actualmente. Los escritores somos capaces de crear una memoria y dejar un libro que vivirá eternamente para no olvidar la historia y no cometer los mismos errores del pasado. En una de mis novelas “El trono de barro” trato este tema. Hablo sobre la vida de Francisco de Sandoval, el duque de Lerma que pertenecía a una familia de la nobleza española. Sus padres eran Francisco Gómez de Sandoval y Zúñiga, marqués de Denia, e Isabel de Borja y Castro, hija del santo jesuita Francisco de Borja. Francisco de Sandoval y el pacifismo Francisco de Sandoval fue conocido por ser pacífico y muy prudente respecto a sus dictámenes. En 1592 fue designado para formar parte de la casa del príncipe Felipe II y allí comienza la amistad entre ambos. Comenzó a ejercer una gran influencia sobre el príncipe y finalmente cuando subió al trono como Felipe III. Quiso tener como amigo, consejero y mano derecha a Francisco de Sandoval, quien a partir de ahí se transformó en un personaje crucial para la política española de ese momento. Consiguió controlar el reino y tomar él solo todas las decisiones políticas entre 1599 y 1618. El “Pacifismo” fue por lo tanto la cualidad más destacada de su política exterior. Se puede evidenciar en los tratados internacionales que buscó impulsar con miras hacia una “Pax Hispánica” y lograr así reformar la Monarquía bélica de aquellos tiempos. Los eventos más importantes de su mandato se produjeron en 1609 con la firma de la tregua con los Países Bajos. En mi novela deseo contaros esta extraordinaria historia y mostrar que hay otra forma de gobernar. Han existido personas con poder que han optado por otros caminos a la hora de resolver conflictos y hacer política, como el duque de Lerma. Un proceso cultural hacia la paz Un proceso de pacificación no implica únicamente un cambio político en las mentalidades de los gobernantes, sino también un cambio en el paradigma social en cuanto a cómo concebimos la guerra y qué es necesario hacer a partir de ahora para llegar a la paz. La paz es un destino, es un largo camino y es una forma de vivir y contemplar el entorno que nos rodea, la paz sobre todo es esperanza. Comienza con el respeto hacia uno mismo y hacia otros. Creo en una educación global de la paz y que se desarrolle una cultura de ella. A través de la literatura, la poesía y el arte en general, se pueden crear puentes entre culturas y naciones. ¡Que los libros sean una contribución para la paz!
¿Hay una edad justa para empezar a escribir?
Muchas personas creen que es necesario ser un prodigio y empezar a escribir a los 12 años para lograr el éxito a los 20 como escritores. Creen que escribir es algo que debe darse de forma natural cuando eres un niño, y también sentir una gran pasión por la lectura, todo desde muy temprana edad. Lo cierto es que uno puede adquirir cualquier hobby a cualquier edad. O descubrir distintas aficiones en diferentes etapas de la vida. No necesariamente todo tiene que comenzar en el minuto uno, desde pequeños, o estar relacionado con la historia de nuestra familia y sus gustos particulares. Por ejemplo, si mi padre o madre han sido músicos, entonces, obligatoriamente, yo estoy forzado a seguir ese camino, ya que he escuchado instrumentos y discos desde la temprana infancia. Es fundamental entender que se puede comenzar a escribir a cualquier edad y hacer cualquier cosa que nos plazca a la edad que deseemos. Hay factores que afectan más o menos nuestra vida. Siguiendo el ejemplo anterior, si un niño es expuesto a la música desde que nació, quizás sí se incline por este camino. Sin embargo, grandes músicos famosos, a nivel internacional, no han tenido un historial de familia con afición por los instrumentos o por el canto. Ellos solos fueron quienes descubrieron esa pasión para sí mismos. La escritura está hecha para cualquiera que desee aventurarse a crear historias maravillosas, abrir su mente y viajar tanto como le apetezca. Tenga la edad que tenga. Yo empecé a escribir desde pequeño en el salón de mis padres, mientras leía increíbles aventuras de piratas, pero de ahí a transformarme en un escritor pasaron muchos años. Lo importante es aprender y mejorarse hasta conseguir el objetivo que uno se ha planteado. El prejuicio de la edad a la hora de empezar a escribir Vivimos en una sociedad que está en constante búsqueda de “talentos jóvenes” en cualquier ámbito o área. Al parecer, si has pasado los 35, ya no es interesante lo que tengas para contarle al mundo o lo que vayas a hacer con tu vida. Se piensa que el éxito es algo que se consigue antes de cierta edad. Pasado ese umbral, se subestima el logro ajeno y se cree que ya es muy tarde para ciertas cosas. La verdad es que se subestima la experiencia, la acumulación de años de formación en una disciplina, sea cual sea, y el aprendizaje y sabiduría que traen los años. Sí, claro que se puede ser exitoso desde niño, adolescente o adulto joven, pero eso no quita que haya algo así como una edad para el éxito. No hay porque tener todo resuelto ni a los 20 ni a ninguna edad particular. La edad pesa tanto que mucha gente se rinde antes de comenzar, porque piensa que está muy atrasada con respecto a otra. Como consecuencia, uno vive comparando con los demás, en lugar de concentrarse en sí mismo y ponerse al día con aquello que quieran lograr. Si uno ha decidido escribir o darle un intento a eso, no es momento para ponerse a pensar en el pasado, en lo que hicimos, en lo que no, en la carrera u oficio que hemos elegido. Nada de eso. Es cuestión de ponerse serios, olvidar el pasado y decir: Comienzo desde hoy Así sea un poema o un cuento corto, si hemos resuelto comenzar a escribir y dedicarnos a ello, exige organizarse y encontrar un horario para hacerlo, un día o un momento a la semana para desarrollar un hábito y que este se convierta en rutina. La edad es lo de menos si se apuesta por el empeño y una gran dedicación. Trabajo duro versus talento ¿Cuál es el “talento” del que todos hablan? ¿Algo dado que nos resulta fácil? ¿Ser un genio en cualquier cosa que hagamos antes de los 15 años? ¿Qué es el talento sin la dedicación, sin la constancia y voluntad que se requieren para pulir ese diamante en bruto? Podemos ser excelentes dibujantes a los 5 años, pero sin la práctica de ese don, o si no volvemos a coger un lápiz para dibujar en años, de nada servirá mostrar habilidad desde una edad prematura. El autor japonés Haruki Murakami comenzó a escribir a la edad de 29 años. No obstante, durante esos años ya había leído muchísimos libros, escrito ensayos y borradores antes de lanzar su primera novela. Ha ido acumulando años de prueba y ensayo y de perfeccionamiento. Por este motivo, en lugar de discriminar la edad de alguien, es imprescindible apreciar por todo el proceso que ha pasado en su vida, hasta el momento en el que se comienza a considerar a la escritura como algo serio. No se está empezando desde cero, sino desde la experiencia. El querer ser escritor no viene a la mente así, de un día para el otro. Es una idea que da vueltas por la cabeza de la persona desde mucho antes. Cuando la gente realmente lo considera y se dispone a hacerlo, ya han leído y escrito textos de todo tipo. Incluso escribir los sentimientos y desahogar todo eso en un papel es válido. No quiero que nadie se desanime por su edad. Prefiero que, a cambio, vayan para atrás en el tiempo y recuerden cada pequeña cosa que han escrito y leído, ya que la construcción de mundos y personajes la otorga todo eso que hemos hecho previamente y no se ha sabido apreciar lo suficiente. ¡Escribe, escribe y escribe! Mi consejo es que, si quieres ser escritor, sigas escribiendo o que empieces a hacerlo, pues nunca se es demasiado mayor para serlo. Concéntrate en el ahora, en vistas a un futuro como escritor, y ten en cuenta que lo que pase va a depender de lo que hagas en el presente. No te rindas ni abandones. Si sientes que necesitas desarrollar técnica y seguridad, puedes apuntarte a un curso de escritura, como el que ofrezco yo también. Conocerás personas de todas las
Al-Mutadid, el rey abasí de la “La predicción del astrólogo”
Quiero compartir con vosotros el contexto y la historia de uno de los protagonistas más interesantes de mi novela “La predicción del astrólogo”: el rey abasí Al-Mutadid. Esta obra se desarrolla en una época y una atmósfera intrigantes que llenan cada página de hechos interesantes, personajes misteriosos y paisajes fascinantes. Contextualizada en el sur de España durante el siglo X, se enmarca principalmente en las provincias de Sevilla, Córdoba, Málaga y Granada, o, más bien, el antiguo territorio del Al-Ándalus y la Corte de Sevilla con todos sus referentes. Se trata de tiempos tumultuosos, ya que justo en esa época se produce la caída del califato de Córdoba. La región queda dividida en pequeños reinos, las Taifas, que combaten entre ellos para obtener el control total. Al fin, quien sale victorioso y toma posesión del trono de Sevilla es el mismísimo protagonista de la novela. No os voy a hacer ningún espóiler sobre la novela, tranquilos. Pero sí quiero contaros algún detalle más sobre el sugestivo contexto histórico que caracteriza esta obra y su maravilloso protagonista. Mi deseo es que cada palabra de mi obra os traslade directamente a las Taifas y que este artículo os guíe aún más hacia esta época lejana, pero increíblemente fascinante. La historia alrededor de “La predicción del astrólogo” Al-Ándalus es el nombre que utilizaron los musulmanes a lo largo de la Edad Media para referirse a gran parte del territorio que hoy conocemos como la Península Ibérica. Durante este periodo, comprendido entre los años 1040 y 1058, Sevilla llega a ser uno de los reinos más importantes de la región. En aquella época, el rey Al-Mutadid poseía un gran ejército altamente calificado y entrenado. Fue capaz de conquistar lo que actualmente corresponde a Murcia hasta la zona del litoral portugués. De hecho, gran parte de su biografía se desarrolla por la ciudad de Silves, hoy en día parte de Portugal. Una vez conquistada esta enorme porción de tierra, y tras grandes celebraciones de victoria, el rey decide consultar con sus ministros y consejeros cuál debería ser el próximo paso. Pero, además para tomar la mejor decisión, consulta también a su astrólogo personal, Hasan, quien era miembro de la corte de Sevilla. Sin embargo, este le manifiesta una predicción que no será de su agrado y vaticina que los hombres que vienen de lejos, más precisamente del sur, van a destruir todo lo que ha logrado en Sevilla con su ejército. El astrólogo hace referencia a los berberiscos. Como veréis en “La predicción del astrólogo”, los musulmanes no fueron los únicos en entrar en Hispania años antes, sino que también había otras tribus que conformaban la región con deseos de conquista. La concepción astrológica del pueblo árabe La inclusión de un astrólogo en la novela no es casualidad. De hecho, toda la historia gira en torno a la predicción de Hasan, el astrólogo de la corte sevillana. De aquí viene el título “La predicción del astrólogo”, como podréis imaginar. A partir del siglo X, se ha ido desarrollando la astrología en la península ibérica, más específicamente durante la denominada Edad de Oro del Islam, comprendida entre el siglo VIII al siglo XVI. La mayor parte de la recopilación de la información se encuentra escrita en árabe. Todos aquellos descubrimientos fueron realizados en distintos sultanatos, principalmente en Oriente Medio, Asia Central, Al-Ándalus y en el norte de África. Bajo esta perspectiva, los creyentes de esta disciplina y los adivinos, o personas que podían realizar predicciones, afirman que la personalidad de la gente está determinada por las estrellas, y que, tanto las acciones futuras como todos los eventos que formen parte de su vida, están escritos en estas. Para los astrólogos, los cuerpos celestes (los astros) tienen su correspondencia más abajo, es decir, en la tierra. Enuncian que si conocen lo que el futuro les tiene reservado para el mañana, pueden prepararse con anticipación con el objetivo de evitar lo maligno y asegurar lo benévolo. ¿Quién fue Al Mutadid? Ahora entra en escena nuestro esperado protagonista: Al-Mutadid. El rey pertenecía al linaje de los Attaf, quienes arribaron a la península ibérica a mediados del siglo VIII. Sus descendientes se asentaron en Sevilla, junto al río Guadalquivir. Durante su reinado, se denominaron Taifas a los pequeños reinos que se conformaron tras la división del Califato de Córdoba. Bajo la administración política de los abasíes, se pudieron unir los distintos componentes andaluces. Desde dicha caída, se opusieron fuertemente al poder bereber, que en ese momento era perpetrado por los hamudíes en Málaga. Los hamudíes eran originarios de Marruecos y se instalaron en Al-Ándalus a finales del siglo X. En los últimos años de su vida, intentó continuar con la expansión de su reino. Se vio expuesto a varias guerras, como, por ejemplo, contra la provincia de Granada y los hamudíes que se habían asentado allí años antes. Sin embargo, al pertenecer a otra etnia y cultura diferentes, no se sentían parte del pueblo árabe-musulmán. Ante semejante poder, y al contar con una fuerza militar robusta, los pueblos de Granada, Málaga y Carmona decidieron formar una coalición y hacerle frente a Sevilla para derrocarlo. Veréis como esta misma coalición cumplirá el fin con la predicción del astrólogo. Veracidad histórica de “La predicción del astrólogo” A lo largo de “La predicción del astrólogo”, se puede apreciar el conocimiento recopilado sobre una época muy desconocida de Sevilla en la historia de la península. Por supuesto que es imposible saber todos los detalles de la vida de ciertos personajes, especialmente los que no tuvieron mucho peso en términos históricos. Algunos de ellos han sido creados para los fines de la historia. En un artículo anterior, he mencionado los recursos de la novela histórica, y uno de ellos es crear una suerte de “relleno” para aquellos momentos en los que los eventos del contexto no quedan grabados de forma lineal en la historia. No obstante, creo firmemente que esta fabulación en la historia de un personaje real es uno de los elementos que más
Construir el escenario de una novela histórica
Uno de los temas centrales a la hora de escribir una novela es pensar en cuál será el escenario óptimo en el que se desarrollará nuestra historia. Es recomendable que todo autor cree y describa la ambientación con el fin de situar al lector bajo un contexto y entorno determinados, teniendo en cuenta de que, a menudo, en un género como el de la novela histórica, muchas de las construcciones antiguas ya no existen en la actualidad, o, en el mejor de los casos, han cambiado substancialmente, dejando pocos rastros de su forma original. Si carecéis de información en cuanto a la forma del escenario que queréis introducir, os aconsejo primero centraros en definir la trama de la historia y la presentación de los personajes. Tras una buena investigación, podréis añadir los datos que necesitáis para crear el escenario perfecto. No se trata de algo obligatorio ni mecánico. Es un simple consejo que os va a guiar hacia la creación del ambiente que queréis obtener. Para conseguir un escenario adecuado, es necesario ser capaz de utilizar recursos más sofisticados. Investigar sobre la información que existe del mismo, emplear la imaginación y la lógica, no caer en descripciones básicas, y tampoco en detalles innecesariamente minuciosos. Es importante dejarle espacio al lector para que él mismo pueda rellenar los huecos que faltan gracias a su propia imaginación. Entonces ¿cómo crear un escenario perfecto y describir aquellos lugares que, irremediablemente, no han resistido al transcurrir del tiempo? Escenario, ambientes y lugares desaparecidos Como acabamos de ver, en el género de la novela histórica es muy común que mucho de lo que queráis incluir en vuestra obra ya no exista, o que haya muy poca documentación sobre los escenarios del pasado. Lo más normal es que lo poco que quede sea tan solo unas cuantas piedras. En mi caso, todo lo que aparece en “Hijos de Heracles” ha desaparecido. La propia polis de Esparta ya no está, así como la tumba de Menelao y su esposa, o el santuario de Artemisia Ortia. También en “Muerte y cenizas” me ha pasado exactamente lo mismo, ya que toda la Sevilla romana está sepultada bajo la Sevilla actual. Afortunadamente, existen otros recursos a los que podréis acudir para describir todos esos lugares que ya han desaparecido. Yo mismo, para poder contextualizar y recrear estos “ambientes invisibles”, ¡tuve que hacer los deberes! Os aconsejo que investiguéis todo lo que os sea posible, buscando toda la información disponible sobre esos lugares. Un paso esencial e imprescindible. Mi otra recomendación es que extrapoléis la información que os falta en todas esas ciudades que tengan características parecidas a la vuestra. Y, por último, dejaros inspirar por espacios similares pertenecientes a la misma época. Es lo que yo mismo hice cuando, para describir los baños de “Muerte y cenizas“, recurrí a la decoración de unos baños situados en Roma. ¡Un gran recurso que os permite ver algo parecido a lo que estáis buscando para vuestra ambientación! Las emociones son un factor importante Los lugares que se quedan grabados en la memoria son todos aquellos que despiertan emociones. Es importante recalcar lugares que generen sentimientos y entrar en ellos, tal y como si fuéramos los personajes de nuestra obra. Recordad que las personas tienden a vincular un sitio con una emoción que este mismo despierta. Si conseguís trasmitir las emociones de vuestro personaje y hacer que las mismas se fundan con el escenario, estáis por buen camino, ya que si se logra que el lector conecte de la misma manera con sus propios recuerdos a través de una historia de ficción, habremos conseguido recrear el ambiente ideal. Os puede ser útil también emplear recuerdos sobre un viaje que habéis hecho, pues también pueden ser de ayuda al momento de elegir el lugar del relato o relacionarlo a un sitio parecido al contexto de vuestra novela. Todas las particularidades y detalles que se tienen en mente sobre una experiencia personal nos sirven para plasmar aquello que sentimos en la hoja e intentar llegar al lector de la misma manera. Por otro lado, la coherencia es una herramienta crucial a la hora de describir cualquier tipo de lugar. Si la historia transcurre en una ciudad bulliciosa, no sería correcto introducir elementos que no pertenezcan a esta, como ciertas especies de animales o árboles. ¡Así que cuidado con los detalles que decidiréis introducir en vuestro ambiente! ¡Haced que encajen de forma natural! Mira a través de tus personajes Los lugares que son especiales para nosotros pueden servir de inspiración. Sin embargo, no se debe olvidar que la historia se escribe a través de las vivencias y experiencias de los personajes. Por ello, es fundamental tener en cuenta la personalidad y carácter del protagonista y del resto de los personajes, para poder aceptar que sus sitios preferidos no necesariamente deben coincidir con el de uno. Otro recurso de gran utilidad para detallar un escenario es el de los sentidos. El más obvio es el de la vista, pero no debemos omitir el resto de ellos, ya que harán a nuestra descripción mucho más enriquecedora. El sentido del olfato, por ejemplo, está directamente asociado con la memoria. Un simple olor nos puede transportar inmediatamente a un lugar y retrotraer todo tipo de recuerdos. El tacto y el uso de movimientos son, a su vez, poderosas herramientas para ampliar la puesta en escena. Por ejemplo, un personaje que corre por un campo de flores, respira profundamente, siente el olor de los jazmines y desliza sus dedos entre sus pétalos para experimentar la suavidad de los mismos. El tiempo es un gran aliado El tiempo puede ser expresado en un horario determinado del día o la noche, una estación o época del año, e incluso en un período histórico. Los cambios de estación, como la llegada del cálido verano o del invierno, pueden significar mucho más que un simple cambio de temperatura en la vida de nuestros personajes. Dependiendo de la región en la que ellos se encuentren, un invierno gélido puede
Wallada, una poetisa en el mundo árabe medieval
Hoy os quiero contar sobre un personaje que es parte de mi libro “La predicción del astrólogo“, Wallada. Si bien su papel es más bien secundario, vale la pena dedicarle un artículo a esta mujer rebelde y sumamente vanguardista. Fue una poetisa del mundo árabe medieval. Al ser una princesa, pertenecía a la aristocracia, y esto, por supuesto, le traería ventajas y oportunidades a las que otras mujeres no hubieran podido acceder jamás. No obstante, ella fue una mujer muy adelantada para su época, y también para el cargo que ocupaba, donde se espera la extrema formalidad y obediencia. La vida de Wallada Wallada bint al-Mustakfi nació en Córdoba, aproximadamente, entre los años 994 o 1010, y murió el 26 de marzo de 1091. Fue una princesa de origen árabe y andaluza del mundo musulmán. Lo impactante de su persona fue que ningún obstáculo le impidió hacer lo que quiso cuando quiso. Se destacó por su poesía, su oratoria y su fuerte personalidad. Pudo sobrellevar las dificultades que se le presentaron de manera fantástica, tanto que, por esta razón, se han escrito numerosas historias sobre ella. Fue la hija de Muhammad III de Córdoba, uno de los últimos gobernantes omeyas cordobeses, que llegó al poder, en 1024, tras asesinar al anterior califa, Abderramán V. Su infancia transcurrió durante el periodo alto del Califato de Córdoba, bajo el gobierno de Al-Mansur Ibn Abi Aamir. Su adolescencia fue atravesada por el tumultuoso periodo que siguió a la sucesión del hijo de Aamir, que, en sus intentos por arrebatar el poder, llevó al califato a la guerra civil. Muhammad III no tuvo hijos varones, por lo tanto, no contaba con un sucesor de este sexo. Wallada heredó sus propiedades y las utilizó para abrir un palacio y un salón literario en Córdoba. Allí ofreció instrucción y capacitación en poesía y en las artes del amor a mujeres de todas las clases sociales, desde las que habían nacido en una cuna de oro, como ella, hasta las esclavas compradas por la propia Wallada. En ese mismo palacio, también acudieron varios de los grandes poetas e intelectuales de la época. No todo era poesía Durante esta época y, particularmente, entre los musulmanes, la poesía era algo muy cotidiano. Hay rumores acerca de los campesinos. Se dice que, mientras trabajan la tierra o recogían las cosechas, realizaban competencias de poesía y recitaban versos. Este dato demuestra que el nivel cultural de estos pueblos era notable y elevado. No obstante, historias como la de Al-Mutamid, el primer rey de Sevilla, quien también era poeta, hace reflexionar sobre algunas cuestiones. Un poeta por definición es una persona sensible. Sin embargo, dicho rey emparedó a sus enemigos en baños del alcázar de Sevilla, y poseía un baúl repleto de cráneos pertenecientes a los príncipes a los que había derrotado. Utilizaban las calaveras de soldados que habían muerto en batalla contra él como tiestos para las macetas de sus jardines. Por si esto fuera poco, asesinó a sangre fría a su propio hijo, el mayor, cuando este había intentado usurpar el trono. Por estas razones, recalco la importancia de poner las cosas en su debido contexto. Este se trataba de uno de guerras y conflictos, no solamente de poesía. La mujer más culta y escandalosa de Córdoba Como se ha mencionado previamente, Wallada no tuvo hermanos varones, con lo cual, todos los derechos reales recayeron sobre ella. Decidió venderlos y, de esta manera, ser independiente y así no necesitaría jamás de una tutela masculina. Nunca se casó ni negoció matrimonio alguno. En su salón literario, organizaba tertulias e intervenía libremente en ellas, discutiendo por igual con hombres y mujeres. Esta actitud le valió muchas críticas, ya que, en la sociedad en la que ella vivía, las mujeres solo tenían permitido relacionarse con los hombres de su propia familia y de las denominadas “familias sabias”. A través de padres y parientes masculinos, se impartieron distintos tipos de enseñanza hacia las mujeres. Ellos eran los poseedores del conocimiento y los responsables de transmitirlo. Wallada estaba muy en desacuerdo con esta tradición y, por eso, fue ella misma quien se puso a impartir clases y a enseñar, al igual que lo hacían los hombres. Y así, como muchas personas la criticaban, muchos otros también la admiraban, y fue como se convirtió en la mujer más culta y escandalosa de Córdoba. Se cree que no utilizaba el velo islámico, dejando su cabello libre mientras caminaba por las calles de la ciudad. Asimismo, en las orlas de sus vestidos, y entre las túnicas transparente, llevaba bordados versos escritos por ella misma. Algunos de los que se conocen decían: “Por Alá, que merezco cualquier grandeza y sigo con orgullo mi camino.” ” Doy gustosa a mi amante mi mejilla y doy mis besos a quien los quiera.” El legado que nos dejó Wallada A pesar de que existe poco registro sobre su obra, se han podido recuperar algunos de los poemas que intercambió con su amante, Ibn Zaydun. Él, después, se enamoró de una esclava del servicio de Wallada, situación que no solo le rompió el corazón, sino que, además, hirió su orgullo al haber sido “reemplazada” por una mujer de una clase social inferior. En el siguiente poema, hace uso de un lenguaje brusco y libertino, producto del enfado y el desamor: ” Si fueras justo con el amor que existe entre nosotros, no habrías escogido ni amarías a mi esclava; has dejado una rama donde florece la hermosura y te has vuelto a la rama sin frutos. Sabes que soy la luna llena, pero, por mi desdicha, de Júpiter estás enamorado” Ella utilizó su prosa para expresar abiertamente lo que sentía, sin ningún tipo de vergüenza o pudor. Lo más destacable de Wallada es que era una mujer inconforme con las normas de la época y, por eso, eligió su propio camino. Los privilegios que tuvo por haber pertenecido a la nobleza son innegables, sin embargo, no siguió el camino de todas
La amistad en los libros y en la vida real
La amistad es uno de los leitmotiv de la literatura y se encuentra en todo tipo de novelas y géneros. Tanto como elemento central, sobre el cual se construye la trama, así como constituyente secundario, para darle forma a la historia que estamos contando, o con el fin de desarrollar el carácter individual y las relaciones entre los personajes que componen nuestra trama. La razón por la que muchos escritores literarios han tratado el tema de la amistad es que es un punto central en nuestra vida cotidiana. Los grandes autores de todas las épocas no han podido evitar tener en alta consideración este sentimiento, que es uno de los valores fundamentales del ser humano. Caracterizada por un afecto mutuo, la amistad tiene una fuerte carga emocional que marca los cimientos de la vida social. Asimismo, antiguos filósofos que, en un principio, parecen ser sabios austeros, viviendo retirados en sus jardines y perdidos en sus pensamientos, terminan apreciando el valor de la amistad a lo largo de sus reflexiones. Un claro paradigma de esto es Epicuro. Para él, la amistad termina siendo un bien natural y necesario para el cuerpo y el alma. Tanto para la supervivencia, ya que cubre la necesidad de seguridad de cada ser humano, como para la felicidad personal, porque hace que no nos sintamos solos. Como él mismo escribe en “Las Máximas Capitales”: De los bienes que la sabiduría procura para la felicidad de una vida entera, el mayor, con mucho, es la adquisición de la amistad. El Día Internacional de la Amistad Tan importante es el concepto de amistad que la humanidad le ha dedicado una fecha especial para celebrarla. Se ha establecido una fecha a lo largo de este mes, el 30 de julio, de forma oficial, y se festeja internacionalmente por designación de la Asamblea de Naciones Unidas desde el año 2011. El énfasis de la organización se basa en fomentar la amistad entre los pueblos, las culturas y los distintos países. La idea es tender puentes entre estos, ya que nuestras diferencias no son motivo de separación, sino de entendimiento y unión. La amistad es entendida como un conjunto de valores que vale la pena promover, como la lealtad, el respeto, la confianza y la camaradería. Personalmente, creo que, hoy en día, se ha perdido la esencia y el valor de lo que representa una amistad verdadera. Las personas suelen confundir conocidos, con los que se tiene un buen trato, con un amigo real. Por este motivo, es crucial recordar los valores que conforman a este concepto y, sobre todo, hacer memoria acerca de esas personas que han estado allí para nosotros en los momentos difíciles, al igual que en los felices, ya que la amistad es un elemento imprescindible, tanto en la vida personal como en las novelas que escribimos y leemos. La amistad en la literatura Como hemos visto, ya desde la antigüedad se concebía la importancia de dicho sentimiento, ya fuera en obras de carácter filosófico o en tratados que analizaban el concepto de la amistad. En efecto, por nombrar uno, el gran retórico romano Cicerón, le dedica una obra entera, conocida como “De Amicitia“. En la misma, trata los diferentes matices de la amistad, exaltando la importancia de este sentimiento en las relaciones sociales y en la política romana. No solo los escritores del pasado han enfocado su atención en este tipo de relación humana. De hecho, un gran número de obras contienen amistades destacadas. Entre ellas, se distinguen muchísimas novelas. Os nombro solo tres entre tantas: “Reencuentro” En esta novela, Fred Uhlman cuenta la amistad entre Hans y Konradin. Una amistad que va más allá de la religión y las tensiones políticas de la época. El primero es un judío burgués de una familia de altos valores morales, mientras que el segundo, un aristócrata alemán que oculta a su amigo, avergonzado, el profundo odio racial que cultiva su familia. Sus afinidades alimentan una hermosa amistad que se ve afectada por el contexto que ambos viven. “Harry Potter” La genial novela fantástica de J.K. Rowling aborda temas actuales y reales en un mundo imaginario poblado por magos, hechiceros y seres fantásticos. El hilo principal que mueve la serie de novelas es la amistad entre Harry, Ron y Hermione, tres jóvenes magos que crecerán y aprenderán nuevas cosas, enfrentándose juntos a obstáculos colosales. “Sherlock Holmes” El famoso detective, nacido de la pluma del brillante Arthur Conan Doyle, no podría llegar a la solución de sus enigmas sin el apoyo del doctor Watson. Contrito e inadaptado, sigue siendo él mismo, pero Watson consigue humanizarlo: el doctor ve a través de su armadura y decide permanecer a su lado, incluso cuando Sherlock muestra su peor lado. Una amistad sincera, casi nunca mencionada, una nota de ternura en el rudo mundo del detective más famoso del mundo. La amistad en mis novelas Yo, como escritor, no he sido menos, ya que en todas mis novelas, el tema de la amistad está presente y es un importante elemento que afecta a los personajes y a la trama. En “La boca del Diablo“, entre otras, se presenta una amistad inicial entre Juan Lobo y Fray Bernardo. Dicha relación va creciendo de manera gradual, y también se crea un vínculo del estilo discípulo y alumno. Mientras que, en “El trono de barro“, por poner otro ejemplo, la amistad juega un papel muy significativo. El personaje Francisco de Sandoval logra mantenerse como miembro de la Corte durante muchos años gracias al incondicional apoyo de varios de sus amigos. Una vez en el poder, él promete recompensarlos generosamente como forma de agradecimiento. La amistad no se queda solo dentro de los libros, sino que tiene un fuerte impacto en la misma vida de los escritores que, a menudo, encuentran en el apoyo de sus amigos un elemento indispensable para la creación de sus obras. La amistad a la hora de escribir En mi experiencia personal, fue gracias a un amigo el motivo por el cual comencé
Hablando de libros para este verano
El verano y las vacaciones pueden significar distintas cosas para cada persona. Algunos esperan todo el año, de forma impaciente, y ahorrando cuanto se pueda, para embarcarse en un viaje soñado, lejos de la bulliciosa ciudad en la que viven, para así esperar encontrar algo de paz. En mi caso particular, la situación es completamente opuesta. No hay nada que me reconforte más que quedarme en mi casa, tranquilo, en mi ciudad, y disfrutar de los pequeños placeres que esconde, ya que, durante los meses de trabajo, no puedo aprovechar al cien por cien de las bellezas locales. Pero ¿qué representa el verano y cómo serian unas vacaciones ideales? Seguramente, si hay algo que nunca puede llegar a faltar en un oasis de relajación y paz son unos buenos libros… ¿Estáis de acuerdo conmigo? Dejadme que os cuente algo más sobre mí y el verano… y sobre qué libros os aconsejo leer para estos cálidos meses que nos esperan a lo largo del verano 2021. ¿Cuáles son los planes para el verano ideales? Soy una persona que no tiene por costumbre salir a veranear o irse de viaje a otro lugar. ¡Tengo la suerte de vivir en uno prestigioso, con un clima cálido y agradable, que se encuentra rodeado de más de 30 playas! Por lo tanto, no me surge esa necesidad de huir del alboroto propio de las grandes ciudades. A tan solo unos minutos de distancia, ya puedo disfrutar de un paisaje paradisiaco sin alejarme demasiado de mi hogar. Con respecto a las costumbres y a lo que estoy acostumbrado a hacer durante las vacaciones, me encanta poder ver a mi familiares y gozar de la compañía de ellos, en especial de mi hijo. Ya que vivimos lejos, aprovecho al máximo esos días libres para rodearme de su presencia, descansar y disfrutar juntos. De hecho, dedico todo un mes exclusivamente a compartir mi tiempo con él y hacer lo que nos surja en el momento. La espontaneidad que hay en el vínculo entre nosotros es clave y es algo que aprecio mucho de nuestra relación. No hay presiones ni obligaciones, simplemente hacer lo que nos apetezca en el momento. Las pequeñas cosas de la vida van primero La verdad es que no busco nada muy extraordinario ni aventurero, tan solo presenciar los momentos de la vida diaria. Uno pierde muchas cosas al estar lejos de su familia, por eso aprecio, más que nada, las cosas simples, la cotidianidad, y poder verlos todos los días. Algo tan sencillo como sentarme a tomar el desayuno con mi hijo, salir a caminar y dar un paseo por la playa, ir a alguna excursión, hablar por horas y horas, es algo tan natural como especial que realmente me reconforta. ¿Cuál sería vuestro plan de verano perfecto? ¿Se asemeja al mío? ¿O sois más parecidos a un personaje de una novela de aventuras? Claro está que, además de la familia y la tranquilidad, otro elemento que no puede faltar en mi verano son los libros. Mi próxima lectura bajo el sol Como gran apasionado de la lectura, por lo general, me entusiasmo leyendo más de un libro a la vez. Por esa razón, las vacaciones son un excelente momento para ponerme al día con aquellas lecturas que dejé atrasadas. Terminar unos libros que tenía pendientes, y comenzar otros que han llamado mi atención. Este verano, he decidido empezar a leer un libro que me tiene muy curioso, llamado “Espiritismo Digital“, de Ivan Mourin, quién, además de ser escritor, es también criminólogo. Este libro es un ensayo sobre la sorprendente conexión entre el mundo paranormal y las nuevas tecnologías, tratando desde el poder del imaginario colectivo en internet hasta los nuevos métodos de investigación. ¡Me parece realmente un tema fascinante! Algunas de mis novelas para veranear Para los aficionados de los libros como yo, las vacaciones son una ocasión oportuna para volver a coger esos libros que hemos abandonado por ahí, encima de la biblioteca o arriba de una mesa, acumulando polvo. Dejando la humildad de lado, os voy a recomendar dos libros de mi autoría que, creo, van en perfecta sintonía con el clima de relax característico de las vacaciones. Os dejo una breve sinopsis de ambas. Como primera recomendación, la novela “Muerte y Cenizas” ,que se encuentra situada en la época del Imperio Romano, en Hispania. La historia comprende a un investigador que es abogado, unos incendios que están destrozando la ciudad, muertes extrañas, y muchos otros elementos que se conjugan, creando un verdadero misterio. En este relato, acompañarás a un joven abogado en una investigación en la que nada es lo que parece, donde su vida está en peligro, y el Imperio está siendo gravemente amenazado. Por otra parte, la segunda novela se titula “La Boca del Diablo” ,que siempre he definido como la fusión entre dos de mis grandes pasiones: la novela histórica y las historias de espíritus y posesiones. Los dos personajes principales son inquisidores y diametralmente opuestos; mientras uno es un fiel seguidor de la doctrina inquisitorial, el otro es un amante del uso de la razon, el conocimiento empírico y la verdad. ¡No pretendo explayarme mucho más, así no cometo ningún “spoiler“, por lo tanto, si queréis averiguar qué sucederá en una villa plagada de acontecimientos demoniacos, deberéis averiguarlo por vosotros mismos! ¡El verano es para desconectar y disfrutar! He recomendado estas lecturas para el verano por creerlas amenas y ligeras. De todas las novelas que he escrito, personalmente creo que son las más ágiles y fáciles de leer, ya que pertenecen al género de investigación histórica. Tanto si te de vacaciones en un viaje, muy lejos de casa, o si, como yo, prefieres la comodidad de tu hogar y tu ciudad (pero con menos responsabilidades), lo fundamental es no forzar actividades no deseadas ni itinerarios fastidiosos que limiten y condicionen lo que verdaderamente quieres hacer. Seamos honestos con nosotros mismos, ya que la palabra “vacaciones” no es igual para todo el mundo. ¡Que cada persona disfrute
¿Qué llevar a una isla desierta?
Imagínate que, por una razón u otra, terminas en una isla desierta. Puede ser que llegues a ella de manera inesperada, a través de un avión, como en “El señor de las moscas“; o viajando en tu barco, por las costas exóticas de un país tropical; o incluso por arte de magia: una mañana abres los ojos y te despiertas dormido bajo un cocotero. Antes de terminar en ese pequeño territorio, hecho de arena y selva, tienes la posibilidad de escoger algunas cosas que puedes llevarte para que te ayuden y te hagan compañía durante tu estancia en la isla. Este es el escenario: estás a punto de pasar un largo tiempo en una isla desierta, no hay literalmente nada ahí, excepto las necesidades básicas de supervivencia. Puedes llevar lo que quieras… ¿Qué escogerías? Yo hoy me quedé pensando y desatando la imaginación, para viajar con la mente hacia esa isla. Escogí lo que me llevaría conmigo y os los voy a compartir… pero, antes, me gustaría analizar, con mayor atención, el fenómeno de la isla desierta en algunas famosas obras literarias. Estoy seguro de que ya sabéis cuál es uno de los libros por excelencia que va a aparecer en el siguiente párrafo. ¡Vamos allá! La aventura a una isla desierta en los libros En el mundo de la literatura se han escrito numerosos libros que abarcan esta temática. De manera completamente impredecible, el, o los protagonistas, se hallan varados en un lugar totalmente desconocido y salvaje, teniendo que sobrevivir en un nuevo y emocionante contexto. A menudo, este escenario se transforma en una increíble aventura. Sea que los protagonistas se ingenien para sobrevivir o sea que esa isla represente una fuga de la realidad cotidiana, en ambas situaciones, esta experiencia permite a los personajes conocerse mejor y descubrir no solo aspectos del entorno, sino también de la naturaleza del propio hombre y, por supuesto, sobre ellos mismos. Uno de los libros que, automáticamente, se nos viene a la mente cuando pensamos en islas, es el gran clásico de Daniel Defoe, “Robinson Crusoe“. La obra más famosa del aclamado escritor inglés, trata acerca de un marino de York que se embarca en una expedición hacia África. En resumidas cuentas, el protagonista es capturado por unos piratas que lo convierten en esclavo. Él logra escapar gracias a la ayuda de un marinero portugués. Paradójicamente, decide volver a África para asistir a otros grupos de inmigrantes. ¡Toda una aventura que nos acompaña a muchos desde muy pequeños! Cualquiera que sea la novela que abarque este tema, cuando se trata de aventuras, todas comparten algo en común: la urgente necesidad de superar el shock inicial e ir a lo importante, que es aplicar al máximo el instinto de supervivencia para salir con vida y sacar lo mejor de la situación en la que se encuentran, con la esperanza de, algún día, ser rescatados. Son un ejemplo de libros de este tipo la novela juvenil “El señor de las moscas, de William Golding, o el magnífico libro de Jules Verne “La isla misteriosa“. La isla desierta como fuga de la realidad Pero existen también otras obras que tratan este tema desde otra perspectiva, como la del autor argentino Roberto Arlt, llamada “La isla desierta“. Aquí, la isla tiene la función de metáfora, en la que unos hombres, cansados de la vida cotidiana en una oficina, deciden escapar, con el poder de la imaginación, hacia una isla, hasta que se dejan llevar tanto que empiezan a hacer danzas tribales. Intentando ponerme en los zapatos de estos protagonistas, me surge la siguiente pregunta fundamental. ¿Qué llevaría conmigo? Si tuviera que elegir qué llevaría a una isla desierta, serían diez libros y diez objetos que me serían de gran utilidad una vez que estuviera allí. Dos de ellos serían “El Señor de los anillos” y “El Hobbit“, ambos del gran escritor J. R. R Tolkien, a quien admiro profundamente, y que es considerado el padre de la literatura fantástica moderna. Otro libro que escogería seria “Shogun“, la novela histórica de James Clavell. Esta historia se desarrolla en la época feudal de Japón, alrededor del año 1600. Gira en torno a las aventuras del marinero inglés llamado Blackthorne, que es capturado por los japoneses al arribar a sus costas. En sí, la novela trata sobre cómo Tokugawa Ieyasu logró convertirse en shogūn (emperador) de su país, y fundar una dinastía que se extendería hasta el siglo XIX. Para no alargarme demasiado, haré un listado del resto de los libros que llevaría conmigo a esta travesía. Los mismos han sido elegidos, no únicamente por gusto propio, sino porque, además, considero que muchos de ellos podrían orientarme e, incluso, serme útil a la hora de ingeniármelas para sobrevivir. Estos serían: “El médico“, de Noah Gordon; “Los pilares de la tierra“, de Ken Follet; “León Bocanegra“, de Alberto Vázquez Figueroa; “Ben- Hur“, de Lewis Wallace; “Momo” y “La historia interminable“, de Michael Ende, y, por último, “Ivanhoe“, del escocés Walter Scott. No solamente cosas… Con respecto a los objetos que me llevaría a una isla desierta, y teniendo en cuenta la experiencia previa de todos aquellos protagonistas que han quedado varados en lugares inhóspitos, me siento más que preparado para saber exactamente lo que debería acarrear conmigo. Ante todo, llevaría un teléfono capaz de conectarse vía satélite para poder comunicarme con mi familia y amigos, ya que no puedo prescindir de ellos… También la comida y la bebida son imprescindibles, considerando que, en dicho lugar, quizás no haya absolutamente nada para comer, o peor: si hay frutos u hongos, podría correr el riesgo de que fueran venenosos. ¡Y espero jamás encontrarme un lugar con animales salvajes capaces de cazarme! Para dormir cómodamente, me llevaría un buen colchón, y mantas, en caso de que a la noche hiciera frío. A la hora de disfrutar del día, cargaría siempre un protector solar para cuidarme del sol intenso. Asimismo, una cámara fotográfica sería ideal para capturar esos paisajes exóticos y nunca antes
Cómo elegir tu próxima lectura
Si habéis desarrollado el hábito de la lectura y lo consideráis un pasatiempo esencial en vuestra vida, ya habréis pasado por esa etapa en el que el libro que estabais leyendo llega a su fin. En momentos como estos, os puede llegar a invadir cierta tristeza por haber terminado aquel libro que os estuvo acompañando por un tiempo; y es por esta razón que es importante actuar y encontrar el próximo texto que os enamorará nuevamente. Escoger entre miles de opciones no es nada fácil, ya que queremos que el libro cumpla con nuestras expectativas, o que incluso logre superarlas. Ahora bien, no hay que generar presión ni hacer que uno se sienta mal si ha elegido un libro que no resultó ser como lo había esperado. De toda lectura, algo se aprende, y leer nunca es tiempo echado a perder. Sin embargo, hay una serie de recomendaciones que os voy a compartir para ayudaros en esta tarea, y para que podáis cumplir con vuestras necesidades y expectativas literarias. Vayamos por orden. ¿Qué libro puede ser el adecuado para mí? Esta es la primera pregunta que, posiblemente, os planteéis, y, aunque no existan libros obligatorios, optar por los clásicos siempre puede ser un buen comienzo en la lectura. Otra buena forma de empezar la búsqueda hacia una nueva apuesta literaria es dividir las posibles obras en dos secciones mayores: una es la ficción, y, la otra, la no ficción. A partir de este punto, la búsqueda se hará bastante más sencilla y ágil, ya que pueden surgir preguntas más específicas, como “¿Prefiero leer una novela romántica? ¿O cuentos de literatura fantástica? ¿O quizás esté más interesado en leer relatos o novelas históricas? ¿O, incluso, algún texto de divulgación científica?” Esta división es un excelente parteaguas, que os guiará más naturalmente hacia ese libro que tanto habéis estado anhelando leer. Cuando este punto ya esté aclarado, será posible explorar las posibilidades que ofrecen la infinidad de autores disponibles en el mercado. Siempre hay muchísimo material literario excelente que os espera para ser descubierto. Por otro lado, podéis dejaros llevar por el libro o el autor más vendido del momento, ese que está en todas las vidrieras de las librerías más importantes, siempre teniendo en cuenta de que el hecho de que sea un best-seller no lo convierte en automático en el libro que estáis buscando, pero puede ser una opción, ¡así que tenedlo en cuenta! Para dar con el libro perfecto, tenéis que aventuraros en una búsqueda real y profunda entre cientos de tesoros por descubrir. Una elección muy personal del momento El hecho de seleccionar un libro es algo tan personal como cualquiera de las elecciones que tomamos en la vida cotidiana. Por esto, es fundamental que os conozcáis; solamente vosotros podréis decidir qué libro es el correcto. Dependiendo de varios factores y, además, que optéis por un género, no quita el hecho de que os disguste otro. Pero, en mi opinión personal, el libro elegido se relaciona enormemente con el momento de la vida por el que estáis transitando. En ocasiones, puede que necesitéis un libro que os “hable“. Un libro que mantenga encendido vuestro interés, pero también vuestro espíritu, y, por supuesto, vuestra curiosidad. Por otro lado, hay quienes optan por libros de entretenimiento, para pasar el rato; otras personas, se inclinan por los que les ayuden a crecer como individuos, como, por ejemplo, sobre la espiritualidad y la superación. Mientras que, en algunas etapas de nuestra vida, preferimos viajar hacia otros mundos y dejarnos llevar por la imaginación a través de novelas de todo tipo, ya sean fantásticas, distópicas, románticas o históricas. Todo depende del momento en el que os encontréis a nivel personal. Un paseo por las librerías, a vuestro ritmo Hallar el libro ideal no debería ser una tarea rápida y apurada. Nadie os apresura y, por ello, tomarse el tiempo para hacerlo es fundamental. Para ello, podréis ir a una librería que os guste y pasar allí todo el tiempo que necesitéis, recorriendo y explorando géneros y estanterías. Seguramente, habrá algún libro que capte vuestra atención. Aunque, si en la primera librería no encontráis nada que sea de vuestro interés, ¡a no desesperar! ¡Ya llegará! Por otro extremo, a veces puede suceder que el entusiasmo os impulse a comprar más de un libro… ¡Maravilloso! No hay porqué limitarse a comprar solo uno. En este caso, si no estáis seguros por cuál empezar, mi recomendación es que leáis la contraportada de cada uno de ellos para entender el tema predominante y dejaros llevar por el que más os inspire en aquel momento. Los hogares también pueden esconder tesoros El libro perfecto, muchas veces, puede estar en frente de nosotros. Como escribió Antoine de Saint-Exupéry: Lo esencial es invisible a los ojos. ¿Cuántos libros sin leer tenéis en vuestra casa? De esos que solo se dedican a acumular polvo y espacio, que siempre han estado allí, pero, por un motivo u otro, jamás les habéis echado un vistazo, o los habéis siquiera considerado. La casa de cada uno puede ser de gran ayuda a la hora de escoger qué leer. Además, si vivís en una casa con vuestra familia o con más de una persona, os sorprenderéis al encontrar la inmensa variedad de libros que pueden hallarse abandonados por las estanterías dedicadas a la lectura de vuestro hogar. Pídele un consejo a alguien que te conozca Este es mi caballo de batalla. Pedirle recomendación a los familiares o amigos es una gran alternativa que os abrirá aún más las puertas a otro tipo de libros. Libros que quizás jamás hubierais considerado leer y, mucho menos, comprar. Sin embargo, son justamente aquellas personas que nos conocen las que pueden llegar a darnos el mejor consejo. En mi caso, por ejemplo, mi editora siempre me sugiere lecturas estupendas que disfruto muchísimo. Alguien con un gusto parecido al vuestro o que os conoce, ¡podría dar en el clavo en un momento! No existe una regla general para la lectura