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El gerundio: evítalo a (casi) toda costa

Uno de los motivos por el cual nuestra querida lengua española es tan rica reside en su vasto abanico de posibilidades. Esto se aprecia sobre todo en uno de los elementos más esenciales de nuestro idioma, las formas verbales. No en vano resulta un tremendo reto para los extranjeros aprender la enorme cantidad de conjugaciones que utilizamos los españoles. Pregúntale a un británico que esté aprendiendo español qué es lo que peor lleva. Me apuesto lo que quieras que te responde «las muchas conjugaciones que usáis». En cualquier caso, ya se sabe que a más variedad, más riqueza. Aún así, esto puede complicarnos las cosas incluso a quienes aprendemos el idioma conforme crecemos. Una de las formas verbales que más dolores de cabeza supone para los autores noveles es sin duda alguna el gerundio. ¿Por qué? ¿Y de qué modo podemos superar este escollo? Vamos a verlo.


Qué es el gerundio y por qué es un problema

 

Tranquilo, la clase teórica será breve. Quizás ya no recuerdes su definición, pero en la escuela nos enseñaron que el gerundio es una de las formas no personales de cualquier verbo, junto con el infinitivo y el participio. Sin embargo, el gerundio tiene unas particularidades muy concretas, ya que según las circunstancias puede actuar como un verbo, un adverbio y, agárrate, un adjetivo (por ejemplo, cuando decimos «agua hirviendo»). El gerundio es la navaja suiza de las formas verbales, tanto en su forma simple («siendo») como en la compuesta («habiendo sido»), porque como ves puede valernos tanto para un roto como para un descosido.

Ahora bien, como te decía antes esto también tiene su lado negativo, porque cuantos más usos tiene una herramienta, con mayor facilidad podemos caer en el pecado de abusar de ella. Y eso es justo lo que nos ocurre cuando somos escritores inexpertos. El gerundio es una forma muy tentadora, un camino fácil que puede convertirse en un vicio si lo usamos demasiado o de modos inadecuados. Además, ni siquiera es de uso obligatorio, pues tenemos alternativas de sobra para evitarlos (recordad la variedad del idioma español). Así que la recomendación suele ser intentar utilizar el menor número posible de gerundios en un texto para evitar caer en repeticiones (al igual que cualquier otra palabra). Eso sí, cuando quieras usarlos debes hacerlo bien.

Usos del gerundio


Usos incorrectos de los gerundios

Fíjate en esta frase y en su gerundio:

«Ha cruzado el país deteniéndose a conocer a su padre.»

No sé qué es lo que piensas tú, pero a mí ese «deteniéndose» me descoloca por completo. La simultaneidad es la clave para valorar los gerundios. Debemos comprender que el gerundio hace referencia a una acción que está ocurriendo al mismo tiempo que la acción principal de la que no puede desvincularse, como si ambas estuvieran esposadas. En este caso el acto de detenerse para conocer a su padre no es simultáneo al de cruzar el país, es a posterioridad, por tanto el uso del gerundio sería incorrecto. Piénsalo un poco: el personaje viaja y en un momento dado se detiene (por tanto, deja de viajar) y conoce a su padre DESPUÉS de viajar. No es que esté conociendo a su padre mientras cruza el país. ¿Cómo sería adecuado expresarlo? Tendríamos que quitar el gerundio:

«Ha cruzado el país para conocer a su padre.»

De este modo queda claro que ambas acciones no son simultáneas. También podemos mantener el gerundio, pero para que fuera correcto tendríamos que reescribir y alterar el significado de la frase:

«Ha cruzado el país conociendo a su padre.»

En este caso, la oración nos estaría diciendo que cruzó el país MIENTRAS conocía a su padre, por lo que deducimos que viajaba con él. Como podéis comprobar, el significado sería completamente distinto, y de hecho sería más agradable decir:

«Ha cruzado el país mientras conocía a su padre.»

 

Usos incorrectos gerundio


La posición del gerundio

 

Este error también es muy común. Me refiero a una mala posición del gerundio que puede romper la regla de la simultaneidad con la acción principal. En este caso, el orden de los factores sí altera el resultado. Veamos un ejemplo:

«Saltando, alcanzó el risco de piedra.»

Como ya hemos indicado, el gerundio siempre tiene que ser una acción simultanea a la principal. En este caso no lo parece debido a que hemos colocado el gerundio delante del verbo. Da la falsa sensación de desconexión temporal entre el verbo «saltar» y «alcanzar», cuando deberían estar ocurriendo al mismo tiempo. ¿Lo correcto?:

«Alcanzó el risco de piedra saltando.»

Posición gerundio

Cómo solucionar los problemas con el gerundio

 

A menudo suelo decirte que no hay fórmulas mágicas para aprender a escribir. Bien, pues en el caso de solventar los errores con los gerundios sí la hay: cuando tengas dudas, elimínalos. Así, sin más. Bueno, no tanto, pero casi. El 99% de los gerundios son muy fáciles de sustituir gracias a una simple reescritura de la frase, y como ya hemos visto antes incluso los gerundios correctos suenan peor. Fíjate:

«La desvistió con premura, amándola a continuación.»

Ese «amándola» es lo primero que se te ocurre para concluir la oración. Y por supuesto es incorrecto por todo lo que hemos comentado antes: no hay simultaneidad entre desvestirla y amarla, no ocurren ambas acciones al mismo tiempo, por tanto no debería utilizarse un gerundio. Para resolverlo es tan sencillo como hacer lo siguiente:

«La desvistió con premura y la amó a continuación.»

Fácil, ¿verdad? Al quitar el gerundio hemos eliminado cualquier ambigüedad. Ahora está muy claro que ambas acciones no son simultáneas, que primero ocurra una y luego la otra. El lector ya no va a tener ninguna duda. Por supuesto, lo ideal es conocerlos y aprender a utilizarlos bien. Esa debería ser nuestra prioridad.

Eliminar gerundios


Conclusiones

 

La utilización abusiva de los gerundios es uno de los males habituales cuando empezamos a escribir, así que no te sientas mal si te ocurre. Pero hay que detectarlo y resolverlo durante el proceso de revisión y corrección. Para ello te aconsejo que utilices el buscador de palabras de tu procesador de textos. Busca la cadena de caracteres «ndo», ya que todos los gerundios la comparten. Eso sí, vas a tener que revisar cada gerundio, uno por uno, para ver si son incorrectos o no en base a lo que hemos visto en este artículo, y solucionar aquellos que estén mal. Incluso puede ser necesario eliminar los que son correctos, si los usas demasiado, para no caer en repeticiones. Pero debes hacerlo, porque como siempre digo, lo importante no es sólo lo que cuentas en una historia, si no también cómo lo cuentas. La corrección debe cuidarse del mismo modo que la parte argumental de nuestros textos.

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Sobre mí

Teo Palacios

Hace 10 años yo era como tú, un autor más con una novela bajo el brazo que nadie quería publicar. Hoy tengo cinco novelas publicadas por editoriales internacionales en ocho países, tengo firmados los contratos de dos novelas que aún no he escrito y ¡vivo de la literatura!

  • Ana Villanueva Hernández

    Muy interesante y útil, Teo. Muchas gracias.

  • Lourdes Cruz

    Muchas gracias Teo por la información. Aunque me parecía tener claro el uso del gerundio, creo que mejor revisaré mis textos poniendo especial atención en este tema.

  • Rita Garro Chinchilla.

    Me gusta mucho como explica.

    Gracias

  • Milagros Pereira

    Muy interesante y útil.

  • José Hernández

    Excelente explicación. Creo es primera vez que escucho una descripción tan bien hecha, gracias por compartir .

  • María Caridad Gonzál González González

    Da gusto las explicaciones de este maestro de las letras.

  • Carlos Arturo Molina Loza

    Teo, muchas gracias por esa aula. Clara, sencilla, contundente.
    Me encantó.
    Me peleé con el gerundio hace ya algún tiempo.

  • Chema D. Garrido

    Gracias, Teo, por ayudarme a no ir “gerundiando” por la vida

  • ROSA MARIA GONZALEZ FAYA

    Después de aprender el tema de gerundios, vuelvo a corregir. Nunca es tarde.

    • TeoPalacios

      A por ello, que puedes con todo.

  • Raúl

    Muchas gracias por tu importante aporte. Saludos

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Escritor y creador del Método Pen

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