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Grace O’Malley, la reina pirata

«Grace O’Malley viene sobre el mar,

Guerreros armados junto con ella como su guardia,

Son gaélicos, no invasores británicos ni españoles…

¡Y derrotarán a los extranjeros!»

Las estrofas con las que abro este artículo forman parte de una canción tradicional irlandesa llamada Óró sé do bheatha abhaile, que traducido al español sería algo así como «Oh, bienvenido a casa». Una canción perfecta para presentaros a nuestra protagonista de hoy. Preparaos, porque la cosa no sólo va de piratas. Con todos vosotros, Grace O’Malley, la reina pirata de Irlanda.


El origen de Grace O’Malley

La historia de Grace O’Malley tiene todos los elementos que me fascinan. Por un lado es una historia de piratas, que como ya os he comentado alguna vez son de mis preferidas. Por otro, tenemos un personaje cautivador, una mujer fuerte, capaz de vencer los costumbrismos de una época donde los hombres tenían todo el poder, y ponerse a la par que ellos. A la par incluso que la mismísima reina de Inglaterra.

Grace O’Malley vino al mundo en realidad como Gráinne Ní Mháille, aunque su nombre fue anglicanizado para la posteridad. Su padre era Eoghan Dubhdara O’Malley, jefe del clan de los O’Malley, que dominaban gran parte del condado de Mayo, al noroeste de Irlanda. Su fortaleza, el castillo de Granuaile (la imagen de abajo), estaba situada en la isla de Clare, gracias al cual los O’Malley supieron sacar tajada de la bahía de Clew mediante una práctica no muy común en la isla gaélica: el cobro de impuestos a cualquiera que quisiera pescar en sus territorios. Y eso incluía a los ingleses, lo cual le traería más de un quebradero de cabeza a nuestra protagonista.

castillo Grace O'Malley


La indómita Grace O’Malley

Como hija única, Grace O’Malley tuvo una educación esmerada. Se involucró desde muy temprana edad en los negocios de su padre, lo que le hizo viajar fuera de Irlanda en diversas ocasiones. Se dice que siendo apenas una niña, Grace le imploró a su padre que la llevara consigo a un viaje con destino a España. Nada raro, pues los tratos comerciales entre Irlanda y nuestro país eran habituales, como os comenté en el artículo sobre los black irish. Pero su padre creía que Grace era demasiado joven, y además mujer, así que le contó un cuento chino para disuadirla: no podía ir en el barco porque su cabello largo se enredaría con las sogas. Dicho y hecho: Grace se rapó la melena y Eoghan no tuvo más remedio que llevarla. Lo cual le valió el apodo de «Gráinne la Calva».

El futuro de la pequeña Grace O’Malley no era muy halagüeño. A pesar de su condición de hija única, las leyes irlandesas no contemplaban la posibilidad de que una mujer pudiera ser jefe de un clan. Así que a los dieciséis años tuvo que tomar como marido a Dónal an-Chogaidh O’Flaherty. Cuando Dónal murió en combate, tras darle a Grace tres hijos, regresó a las tierras de los O’Mháille, pero no lo hizo sola, pues se llevó a un montón de súbditos de los O’Flaherty. Volvió a casarse en 1566 con un tal Richard Burke, que dominaba el negocio de las herrerías en Burrishoole. El matrimonio duró menos incluso que el anterior, pues al año, amparada en las leyes irlandesas, Grace le dio tal patada a Burke que lo sacó de su castillo, el cuál se quedó en propiedad. Este comportamiento contribuyó a que Grace O’Malley se ganara la fama de promiscua, cuando en realidad no contravino ninguna ley gaélica.

Hen's Castle

Grace O’Malley, pirata, soldado y reina

Cuando su primer marido murió, logró defender uno de sus castillos, el actual Hen’s Castle (lo podéis ver justo en la imagen de arriba): primero de un clan rival, y luego de los mismísimos ingleses. Cuenta la leyenda que Grace subió a lo más alto de la fortaleza y, tras derretir ella misma un caldero de plomo, lo vertió sobre los invasores. Para entonces se había impuesto como señora de los O’Malley. A pesar de que oficialmente no podía serlo, ningún hombre de su clan osó disputarle el mando. Se lo ganó con sangre, sudor y lágrimas, ya que estuvo presa en varias ocasiones e incluso perdió a uno de sus hijos, Owen.

Antes de eso Grace O’Malley ya era temida por todos los barcos que navegaban cerca de su territorio y no se avenían a pagar el impuesto instaurado por su familia. Dio orden a sus navíos de que detuvieran y abordaran a todo bajío mercante que avistaran, con la intención de exigirles una buena cantidad de dinero o parte de las mercancías que transportaban. Los relatos de la época incluso aseguran que la misma Grace participó en varios de esos abordajes. A cambio de dicho impuesto, Grace se comprometía a facilitar un paso seguro hasta Galway, puerto de referencia del noroeste de Irlanda. ¿Que se negaban? Pues tocaba pasar a cuchillo y llevarse el barco entero. Horrible, qué duda cabe. ¿Qué esperabais? Eran piratas.

Grace O'Malley estatua

Juego de reinas

Su relación con Inglaterra no distaba mucho de lo habitual en otros clanes irlandeses. En 1560 trató de ganarse el favor del Lord Diputado de Irlanda ofreciéndole una buena partida de soldados, y además no le hizo ascos a atacar a otros clanes. Sin embargo, unos años después se comprometió junto con otros clanes para oponerse a las aspiraciones de conquista de Inglaterra. Esto llevó a que el gobernador inglés de Connaught, sir Richard Bingham, matara a su hijo Owen. Grace no se dejó amedrentar y enarboló a sus tropas contra Bingham, ahora ya su enemigo jurado, aunque acabó siendo capturada y condenada a muerte, destino del que escapó tras comprometerse a retirarse de su vida de pirata.

Pero Bingham siguió acosando a Grace O’Malley, e incluso en 1593 capturó a otro de sus hijos, Theobold. Ante semejante situación, Grace no dudó en tomar las de Londres para encontrarse con la mismísima Isabel I, a quien pidió la libertad de su hijo y la retirada de Bingham. Se dice que ambas quedaron profundamente impresionadas por el talante de la otra, pues eran similares en astucia y orgullo. Grace estuvo a la altura, se mostró desafiante, para nada intimidada, como si fuera tan reina como la inglesa. Dos mujeres imponiéndose en un mundo de hombres. Y quizás por eso sus peticiones fueron atendidas: recuperó a su hijo, ordenaron la retirada de Bingham, y fue nombrada jefe del condado de Mayo. A cambio tuvo que prometer de nuevo que no volvería a alzar su mano contra intereses ingleses.

Por muy pirata que fuera, Grace cumplió hasta que la reina Isabel empezó a ignorar su parte del trato. Bingham regresó a Irlanda un tiempo después, y Grace O’Malley por tanto volvió a apoyar la rebelión de los lores irlandeses durante la Guerra de los Nueve Años. Al menos hasta que murió, en 1603. Cosas del destino, el mismo año que Isabel I.

Grace O'Malley Isabel I

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Sobre mí

Teo Palacios

Hace 10 años yo era como tú, un autor más con una novela bajo el brazo que nadie quería publicar. Hoy tengo cinco novelas publicadas por editoriales internacionales en ocho países, tengo firmados los contratos de dos novelas que aún no he escrito y ¡vivo de la literatura!

Teo Palacios

Escritor y creador del Método Pen

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