Formación personalizada y 100% online para ser escritor profesional.

Formación personalizada y 100% online para ser escritor profesional.

Los pecados del autor novel 5

Los autores somos seres humanos. Un poco raros, pero humanos (bueno, muy raros). Y, al igual que el resto de personas, tenemos cierta tendencia a coger costumbres que no siempre son las más adecuadas. También a empecinarnos en no cambiarlas, aunque otros compañeros nos recomienden hacerlo si queremos progresar como escritores. De eso vamos a hablar un poco hoy, en un nuevo artículo de la serie sobre los pecados del autor novel. Y llevamos cinco.


Repetir estrategias

Este es uno de los pecados del autor novel más comprensibles, y cuya solución en realidad es muy sencilla: mucha lectura (como veíamos en la anterior entrega),  mucha escritura… y mucha paciencia. Cuando empezamos a escribir, nuestros recursos son muy limitados, y es a lo largo de nuestra carrera que van creciendo y mejorando. Por eso siempre decimos que escribir es una carrera de fondo, no de velocidad. Y ojo, porque no me refiero tanto al vocabulario que manejamos, que también, sino a la construcción de las expresiones y los recursos literarios que utilizamos en nuestras obras. Entre mis alumnos en mis cursos de narrativa es muy habitual ver que muchos de ellos utilizan una y otra vez las mismas estructuras gramaticales para contar lo que tienen en la cabeza. Por ejemplo, cuando anochece:

«La noche cayó y la oscuridad lo envolvió todo.»

La frase en sí no está mal. El problema viene si cada vez que se hace de noche en la novela utilizamos la misma expresión porque es la primera que nos viene a la mente. Por no hablar de que es muy manida y poco original. Esto señala con claridad que la capacidad creativa del autor es más bien escasa. Seguro que si le dais un par de vueltas se os ocurre alguna manera más elaborada de expresar lo mismo (dejádmela en los comentarios). Porque de este modo le estamos diciendo al lector que no tenemos más alternativas para expresarnos. Pero no os creáis que eso es cosa sólo de autores desconocidos. Lo vemos en obras publicadas y exitosas. En 50 sombras de Grey, la protagonista se pasa toda la novela mordiéndose el labio, poniendo los ojos en blanco y mencionando a «la diosa que llevo dentro».

repetir frases


Explicar demasiado

Este es un clásico entre los clásicos, y sin duda estaría en el Top 5 de los pecados del autor novel más comunes. En las primeras novelas que solemos escribir hay un temor del que a veces ni siquiera somos conscientes: el miedo a no plasmar a la perfección lo que intentamos narrar. Nos obsesionamos con que el lector tiene que ver lo que narramos como si se tratara de la escena de una película, y por tanto tratamos de explicarlo todo. Esto se ve mucho en la descripción de paisajes, en especial en los escritores que admiramos a autores muy acostumbrados a describir. Todos los que idolatramos a Tolkien hemos cometido ese error en algún momento. 

Y ya ni hablar de cuando relatamos cómo es nuestro protagonista. Nos vemos en la necesidad de detallar hasta el rasgo más superfluo. ¡El lector tiene que imaginárselo igual que nosotros! Lo cual es un grandísimo error, porque se carga la esencia de la literatura: que cada uno tenga su propia imagen de los personajes o de un escenario. Lo único que le podemos reprochar a las adaptaciones de El Señor de los Anillos en el cine es que nos hayan privado de eso. Antes de que Viggo Mortensen encarnara a Aragorn, cada uno de nosotros teníamos nuestra propia visión del personaje. Era única, era nuestro Aragorn. O nuestro Rivendel, o nuestro Gondor. Así que no le hurtemos al lector lo mejor que tiene la literatura: la capacidad de fomentar nuestra imaginación.

Pero no sólo ocurre con las descripciones. Tenemos tendencia también a contar cada acción de nuestros personajes, hasta las más anodinas:

«Abrió la mano y abrazó la empuñadura de la espada, cerrando luego los dedos para aferrarla.»

¿Es necesario describir con tanta exactitud un movimiento como ese, que todo el mundo tiene claro? Es obvio que para coger una espada tienes que abrir la mano antes, y cogerla de la empuñadura, y cerrar los dedos si quieres aferrarla. Algunas veces estará bien ser detallista, para dar ambientación, pero hay que saber controlarlo. Una buena manera de evitar estas tendencias a ser demasiado explicativos es practicar el relato. La falta de espacio que disponemos en textos cortos nos obliga a condensar, a ser más escuetos, y eso lo agradeceremos cuando escribamos novelas largas.

explicar demasiado


No querer recortar texto superfluo

Nuestro siguiente pecado del autor novel está conectado con lo que acabamos de tratar. Mientras aprendemos a dejar de explicar las cosas de una manera tan detallada, la solución de ese problema la tendríamos durante el proceso de revisión y corrección. Es en ese punto donde debemos detectar todas esas explicaciones innecesarias y retirarlas. O lo que es lo mismo: tenemos que quitar la paja. Todo aquello que no sea necesario y no aporte nada relevante, bien sea en cuanto al avance de las tramas, al desarrollo de los personajes o a la ambientación, debería ser eliminado sin piedad alguna.

Y cuando digo sin piedad alguna es literal. ¿Esa frase tan maravillosa, tan hermosa de la que el mismísimo Calderón de la Barca estaría orgulloso? Fuera. No nos aporta nada, sólo es palabrería superflua, que entorpece e incluso perjudica a la historia: frena el ritmo, o no cuadra con el estilo del resto del texto, o no viene a cuento con lo que se está contando en ese momento. Sí, sé que no te va a gustar. Y estoy seguro de que cuando un corrector te la señale, te cerrarás en banda a la posibilidad de quitarla. Pero también te prometo una cosa: cuando pasen varios meses tras terminar la novela, y vuelvas a leer esa frase, tú mismo dirás «cuánta razón tenía Teo».

quitar paja

¿Quieres ser escritor?

Te presento el Método Pen, un programa formativo online para llegar a ser escritor profesional.

Últimos artículos del Blog

  • Cine & literatura
  • Consejos para escritores
  • Géneros literarios
  • Historia
  • Libros aconsejados
  • Mundo Editorial
  • Notas autobiográficas
  • Novela histórica
  • Ortografía & Gramática
  • Psicología & escritura
  • Uncategorized

Sobre mí

Teo Palacios

Hace 10 años yo era como tú, un autor más con una novela bajo el brazo que nadie quería publicar. Hoy tengo cinco novelas publicadas por editoriales internacionales en ocho países, tengo firmados los contratos de dos novelas que aún no he escrito y ¡vivo de la literatura!

  • Nestor Eduardo Meglioli

    Cuanta razón tienes. Es bueno tenerlo en cuenta toda vez que podamos y más, cuando estemos en el momento de revisión.

  • Elsa Strauss

    Me encatan sus artículos. Siempre me aportan elementos interesantes para la escritura. Muchas gracias.

  • Ana Izquierdo

    ¡Gracias, útil y nutritivo!

  • Chema D. Garrido

    Muy buenos tus comentarios y consejos. Lo de ” la oscuridad de la noche ” es, realmente, un lugar común. ¿ Acaso la niceh es luminosa y radiante?

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Teo Palacios

Escritor y creador del Método Pen

Formación personalizada y 100% online para ser escritor profesional.

¡Sígueme en las redes sociales!