Cómo corregir las galeradas de tu novela

por | Nov 7, 2022 | Consejos para escritores, Mundo Editorial

Ser escritor es mucho más que escribir. Es también corregir. Corregir mucho. Y no solo sobre tu manuscrito inicial, sino también sobre lo que otros han hecho con tu texto. No me refiero únicamente al trabajo del corrector, algo de lo que hemos hablando en varios artículos (como, por ejemplo, «Por qué es necesario un buen corrector para tu novela»). Hoy os voy a hablar sobre uno de los momentos más temidos para cualquier autor antes de su publicación: las galeradas.

Qué son las galeradas

La creación de una novela es un proceso largo, complejo y con multitud de pasos distintos. Para colmo, cada uno de ellos requiere una aproximación diferente que obliga al autor a dominar más campos que la simple escritura. O dicho de otro modo: podemos tener una imaginación desbordante y una capacidad narrativa extraordinaria, pero con eso no basta para ser un autor completo.

Seguro que recordáis la guía de autopublicación que os ofrecimos en este mismo blog, en la que os guiábamos a través de todos los pasos que debíais abordar para publicar por vosotros mismos vuestras novelas. Uno de los capítulos de dicha guía de autopublicación trataba sobre la maquetación del libro, ese proceso generalmente tedioso y al mismo tiempo imprescindible en la edición de cualquier novela.

Sin embargo, cuando es una editorial la que os publica, ese trabajo lo hará un especialista contratado por dicha editorial, el maquetador. Este profesional está formado y conoce perfectamente los fundamentos de la maquetación. Sabe reconocer errores tipográficos de un simple vistazo. ¿Esos saltos de línea que no hacemos porque nos resulta más cómodo darle a la tecla de intro? Él los soluciona. ¿Esos espacios entre palabras que se nos han escapado al reescribir alguna frase? Solventarlos paga las facturas del maquetador.

Sin embargo, el maquetador también es humano. En ocasiones se equivoca o toma decisiones que no son las más acertadas. Ese es el motivo por el cual los editores envían al autor una prueba del archivo preparado para imprenta (actualmente en formato digital), para que éste dé el visto bueno final. Este archivo es lo que conocemos como galeradas.

Corregir una novela

Corregir las galeradas

Así que aquí estamos, con las galeradas recién recibidas y un tiempo limitado para que le echemos un ojo. Obviamente no se nos va a exigir que seamos tan minuciosos como un maquetador profesional, pero se supone que no hará falta. El texto que nos llegue debe estar casi perfecto si el corrector y el maquetador han hecho bien su trabajo, así que por tu parte no tendrás mucho que hacer.

Pero aún así te va a tocar leer de nuevo tu novela de pe a pa y poner mucha atención. Sí, ya se que estás hasta la coronilla de revisarlo, y a estas alturas estarás pensando que quién te mandaba a ti meterte en semejante fregado, cuando podrías haber sido youtuber o algo así. Para ello voy a dar por supuesto que conoces los conceptos básicos de la maquetación (si no es así, te vuelvo a recordar nuestro post sobre maquetación). Durante esta enésima revisión tendrás que mirar con lupa todo aspecto tipográfico del archivo maquetado: que no haya cambios en la fuente de letra, que el cuerpo de texto sea uniforme, el espaciado entre caracteres, las sangrías, la numeración de capítulos y páginas… Debes fijarte mucho en que el diseño tipográfico se mantenga estable dentro de los parámetros elegidos por la editorial durante toda la maqueta, para que así la apariencia del texto sea armoniosa.

Revisar una novela

Errores comunes

Como sabéis también he trabajado como corrector para diversas editoriales y autores. Algunos de los errores de tipo tipográfico que he visto os dejarían con la boca abierta. Y aunque casi todos ellos no escaparían de la atenta mirada de un maquetador profesional, en ocasiones alguno se cuela.

Por ejemplo, hay autores que no saben que existen varios tipos de comillas y utilizan sin más las predefinidas en los teclados (inglesas: “” ). Lo cual es un error, porque en el mercado editorial hispano lo adecuado es usar las comillas angulares o españolas («»). Ocurre lo mismo con la famosa raya o guión largo (—). Muchos autores primerizos utilizan el guión simple (-), en buena parte porque como ocurre con las comillas dichos signos de puntuación no están configurados de fábrica en los teclados actuales. Si un autor no conoce estas particularidades le va a tocar al corrector o maquetador sustituir todos estos signos, lo cual puede llevar a que alguno se le pase.

Pero estos dos ejemplos son muy evidentes y fáciles de detectar. La cosa se complica cuando hablamos de elementos más sutiles, como las odiosas sangrías. Ya sabes, el margen que dejamos al inicio de un párrafo o una línea con respecto a la caja de texto (el espacio que limita lo que escribimos). Ciertos autores no prestan atención a si la sangría es la adecuada, por lo que sus manuscritos están plagados de párrafos cada uno de los cuáles tiene una sangría distinta, o hay algunos donde ni siquiera existe.

Una incorrecta alineación de texto también es relativamente habitual. Me he encontrado con manuscritos enteros alineados a derecha o izquierda, cuando lo adecuado es que sean justificados (o sea, que todo el texto forme un bloque uniforme y ajustado).

Escribir en el teclado

¿Por qué es importante corregir las galeradas?

Las lineas viudas y huérfanas, la división de párrafos, los saltos de línea, la división con guión de palabras cortadas… La maquetación tiene multitud de elementos que la mayoría de veces escapan de la apreciación del autor, más acostumbrado al aspecto puramente creativo. Ningún problema. Para eso está el maquetador. Pero aún así no debemos excusarnos y dejar de prestarle atención. Porque para el maquetador sin duda hacer bien su trabajo es muy importante, le va la reputación en ello (y el sueldo). Sin embargo, para nosotros es mucho más importante. Al lector le importa un bledo quién es el maquetador de un libro. Al primero que señalará si algo no le gusta es al autor, aunque sea un elemento puramente estético. Tu nombre está en la portada, más grande incluso que el de la editorial. Es tu prestigio el que está en juego.

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Hace 10 años yo era como tú, un autor más con una novela bajo el brazo que nadie quería publicar. Hoy tengo cinco novelas publicadas por editoriales internacionales en ocho países, tengo firmados los contratos de dos novelas que aún no he escrito y ¡vivo de la literatura!

3 Comentarios

  1. ROSA MARIA GONZALEZ FAYA

    Hola, Teo. Contigo siempre se aprende algo. Un abrazo.

    Responder
  2. Esther Griñó Verde

    Muchas gracias Teo. Toda información es poca si quieres hacer un trabajo bien hecho.

    Responder
  3. LM MUNOZ

    súper interesante, cosas que ignoramos

    Responder
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